La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores despidió anoche a Nuestro Padre Jesús Rescatado en la Parroquia de San Francisco Solano, donde la imagen ha sido retirada del culto tras una multitudinaria misa celebrada a las 21.00 de la noche para acometer una restauración que correrá a cargo del restaurador montillano Miguel Ángel Sánchez Jiménez y del lucentino Manuel Espejo Mármol, gracias a una ayuda de 11.000 euros concedida por la Diputación de Córdoba.
La celebración abarrotó la Parroquia de El Santo en una noche especialmente significativa para la Hermandad del Nazareno y para la Semana Santa de Montilla. Nuestro Padre Jesús Rescatado, que recibe culto durante todo el año en una hornacina situada en uno de los laterales del templo, presidió el acto desde el presbiterio, el mismo espacio donde habitualmente recibe la veneración de los fieles cada primer viernes de marzo.
La ceremonia estuvo presidida por Florencio Muñoz García, párroco de El Santo, aunque recientemente ha sido designado vicerrector de la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila. Junto a la Junta de Gobierno de la Hermandad del Nazareno, el hermano mayor, Francisco José Méndez, ha sido uno de los principales promotores de esta intervención sobre una talla especialmente querida por los fieles montillanos.
Y es que Nuestro Padre Jesús Rescatado es una de las imágenes más icónicas de la Semana Santa de Montilla. La talla procesiona en la mañana del Viernes Santo y conserva una iconografía muy reconocible, con pelo natural, túnica ricamente bordada de cola, corona de espinas y potencias de plata. La obra, datada en el siglo XVIII y atribuida a las Hermanas Cueto, presenta las manos maniatadas y un leve giro de cabeza hacia la derecha.
En ese sentido, Elena Bellido, historiadora del Arte y directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque, destaca el valor expresivo y simbólico de la imagen al señalar que "El Rescatado se presenta en pie, maniatado y solo, evocando el momento en que los discípulos dejaron abandonado a Jesús tras ser prendido".
La restauración que se acometerá en los próximos meses forma parte de las ayudas otorgadas por la Diputación de Córdoba en favor de la conservación del patrimonio cofrade. En este caso, la subvención alcanza los 11.000 euros y permitirá intervenir sobre una imagen dieciochesca de notable arraigo devocional.
El trabajo será asumido por el restaurador montillano Miguel Ángel Sánchez Jiménez y por el lucentino Manuel Espejo Mármol, dos profesionales estrechamente vinculados a la conservación del patrimonio sacro en Montilla y en otros municipios de la provincia de Córdoba. Ambos cuentan con una amplia trayectoria en la recuperación de imágenes religiosas, retablos y piezas de imaginería de gran valor artístico y devocional.
Esta nueva intervención se enmarca en una trayectoria profesional consolidada en el ámbito del patrimonio sacro cordobés. El restaurador montillano y el lucentino participaron con varios trabajos en la exposición El legado de la fe. Restauración del patrimonio cofrade provincial, que pudo visitarse en el Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba, donde se exhibieron 21 obras restauradas gracias a la línea de subvenciones al patrimonio cofrade impulsada por la institución provincial.
Entre las obras que pudieron contemplarse figuraban, en la sección de imaginería, una talla de Santa Ana del convento de Santa Ana de Montilla, restaurada por Miguel Ángel Sánchez Jiménez, así como la efigie de Santa Marina de Aguas Santas, patrona de Fernán Núñez, también intervenida en Montilla por este restaurador, en colaboración con el lucentino Manuel Espejo Mármol.
No es la primera vez que la labor de Miguel Ángel Sánchez Jiménez y Manuel Espejo Mármol deja huella en el patrimonio sacro de la provincia. En Montilla, por ejemplo, se recuerdan intervenciones como la recuperación del Cristo de la Agonía de la Ermita de Belén, la preservación de la Virgen de la Amargura, la restauración de María Auxiliadora o el trabajo sobre la antigua titular de la Hermandad del Nazareno, la Madre de Jesús. En otros municipios, han firmado piezas tan relevantes como la Virgen de la Pasión y Ánimas y los ángeles que acompañan a la Virgen de Araceli, en Lucena, o su participación en la restauración del conjunto escultórico del Rescate de Málaga.
Su trayectoria incluso alcanzó proyección nacional en la exposición conmemorativa del cuarto centenario de Pedro Roldán, celebrada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Allí devolvieron a la vida el grupo de Santa Ana y la Virgen Niña del Convento de Santa Ana de Montilla, así como los bustos relicarios de Santa Apolonia y una Virgen Mártir del Monasterio de Santa Clara, piezas en las que eliminaron repintes, cera y suciedad acumulada durante siglos.
Más recientemente, tal y como avanzó Montilla Digital, Miguel Ángel Sánchez y Manuel Espejo hicieron posible la recuperación de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna de Montemayor y el Cristo del Mayor Dolor de Rute, dos imágenes históricas del patrimonio cofrade de la provincia de Córdoba. También culminaron el pasado mes de febrero la restauración de Nuestra Señora de las Angustias y del Santísimo Cristo del Buen Fin, dos de las imágenes más destacadas de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Lucena.
Con la retirada del culto de Nuestro Padre Jesús Rescatado, la Hermandad del Nazareno abre ahora una nueva etapa centrada en la conservación de una imagen que forma parte de la memoria religiosa y sentimental de Montilla. La restauración permitirá actuar sobre una talla del siglo XVIII que, cada mañana de Viernes Santo, vuelve a encontrarse con la ciudad desde una iconografía sobria, reconocible y profundamente arraigada en la devoción popular.
La celebración abarrotó la Parroquia de El Santo en una noche especialmente significativa para la Hermandad del Nazareno y para la Semana Santa de Montilla. Nuestro Padre Jesús Rescatado, que recibe culto durante todo el año en una hornacina situada en uno de los laterales del templo, presidió el acto desde el presbiterio, el mismo espacio donde habitualmente recibe la veneración de los fieles cada primer viernes de marzo.
La ceremonia estuvo presidida por Florencio Muñoz García, párroco de El Santo, aunque recientemente ha sido designado vicerrector de la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila. Junto a la Junta de Gobierno de la Hermandad del Nazareno, el hermano mayor, Francisco José Méndez, ha sido uno de los principales promotores de esta intervención sobre una talla especialmente querida por los fieles montillanos.
Y es que Nuestro Padre Jesús Rescatado es una de las imágenes más icónicas de la Semana Santa de Montilla. La talla procesiona en la mañana del Viernes Santo y conserva una iconografía muy reconocible, con pelo natural, túnica ricamente bordada de cola, corona de espinas y potencias de plata. La obra, datada en el siglo XVIII y atribuida a las Hermanas Cueto, presenta las manos maniatadas y un leve giro de cabeza hacia la derecha.
En ese sentido, Elena Bellido, historiadora del Arte y directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque, destaca el valor expresivo y simbólico de la imagen al señalar que "El Rescatado se presenta en pie, maniatado y solo, evocando el momento en que los discípulos dejaron abandonado a Jesús tras ser prendido".
La restauración que se acometerá en los próximos meses forma parte de las ayudas otorgadas por la Diputación de Córdoba en favor de la conservación del patrimonio cofrade. En este caso, la subvención alcanza los 11.000 euros y permitirá intervenir sobre una imagen dieciochesca de notable arraigo devocional.
Dos restauradores con una amplia trayectoria
El trabajo será asumido por el restaurador montillano Miguel Ángel Sánchez Jiménez y por el lucentino Manuel Espejo Mármol, dos profesionales estrechamente vinculados a la conservación del patrimonio sacro en Montilla y en otros municipios de la provincia de Córdoba. Ambos cuentan con una amplia trayectoria en la recuperación de imágenes religiosas, retablos y piezas de imaginería de gran valor artístico y devocional.
Esta nueva intervención se enmarca en una trayectoria profesional consolidada en el ámbito del patrimonio sacro cordobés. El restaurador montillano y el lucentino participaron con varios trabajos en la exposición El legado de la fe. Restauración del patrimonio cofrade provincial, que pudo visitarse en el Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba, donde se exhibieron 21 obras restauradas gracias a la línea de subvenciones al patrimonio cofrade impulsada por la institución provincial.
Entre las obras que pudieron contemplarse figuraban, en la sección de imaginería, una talla de Santa Ana del convento de Santa Ana de Montilla, restaurada por Miguel Ángel Sánchez Jiménez, así como la efigie de Santa Marina de Aguas Santas, patrona de Fernán Núñez, también intervenida en Montilla por este restaurador, en colaboración con el lucentino Manuel Espejo Mármol.
No es la primera vez que la labor de Miguel Ángel Sánchez Jiménez y Manuel Espejo Mármol deja huella en el patrimonio sacro de la provincia. En Montilla, por ejemplo, se recuerdan intervenciones como la recuperación del Cristo de la Agonía de la Ermita de Belén, la preservación de la Virgen de la Amargura, la restauración de María Auxiliadora o el trabajo sobre la antigua titular de la Hermandad del Nazareno, la Madre de Jesús. En otros municipios, han firmado piezas tan relevantes como la Virgen de la Pasión y Ánimas y los ángeles que acompañan a la Virgen de Araceli, en Lucena, o su participación en la restauración del conjunto escultórico del Rescate de Málaga.
Su trayectoria incluso alcanzó proyección nacional en la exposición conmemorativa del cuarto centenario de Pedro Roldán, celebrada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Allí devolvieron a la vida el grupo de Santa Ana y la Virgen Niña del Convento de Santa Ana de Montilla, así como los bustos relicarios de Santa Apolonia y una Virgen Mártir del Monasterio de Santa Clara, piezas en las que eliminaron repintes, cera y suciedad acumulada durante siglos.
Más recientemente, tal y como avanzó Montilla Digital, Miguel Ángel Sánchez y Manuel Espejo hicieron posible la recuperación de Nuestro Padre Jesús Amarrado a la Columna de Montemayor y el Cristo del Mayor Dolor de Rute, dos imágenes históricas del patrimonio cofrade de la provincia de Córdoba. También culminaron el pasado mes de febrero la restauración de Nuestra Señora de las Angustias y del Santísimo Cristo del Buen Fin, dos de las imágenes más destacadas de la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Lucena.
Con la retirada del culto de Nuestro Padre Jesús Rescatado, la Hermandad del Nazareno abre ahora una nueva etapa centrada en la conservación de una imagen que forma parte de la memoria religiosa y sentimental de Montilla. La restauración permitirá actuar sobre una talla del siglo XVIII que, cada mañana de Viernes Santo, vuelve a encontrarse con la ciudad desde una iconografía sobria, reconocible y profundamente arraigada en la devoción popular.
ÁLVARO CARRASCO / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO























































