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25 de noviembre de 2020

  • 25.11.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un relato de Francisco Alcaide, colaborador de este periódico, sobre la celebración del Día Internacional del Día para la Erradicación de la Violencia de Género. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


Sentía con estupor las pisadas que deambulaban por las escaleras. Cuando escuchó introducir la llave en la cerradura, temía de nuevo que el calvario de la noche anterior volviera a repetirse. Un portazo, unos ojos llenos de ira y, de nuevo, un puño cerrado eran la prueba evidente de que la historia sería igual, camuflada en un monólogo dictatorial sin derecho a réplica, un discurso ausente de diálogo preparado para llevarlo a casa y ponerlo en práctica de inmediato.

Agachada, acurrucada en mi vergüenza, intentaba mitigar los golpes con mis antebrazos, apretando con fuerza la mandíbula, procurando que mis gritos no provocaran la curiosidad de los vecinos. Sin lágrimas en mis ojos, suplicaba el fin de su ira, por mis hijos, por mis padres, volví a sentirme de nuevo la muñeca de trapo que es arrastrada de los pelos en las manos de cualquier niña malvada.

Cuando recobré la conciencia, estaba sola con mis pecados, esos que juré ante él que tenía, y mi mala conciencia me dictaminaba. Sin apenas sangre en mis venas, levanté mi estado de ánimo como pude e incorporé mi maltrecho cuerpo hasta que pude lavarme las heridas de la desvergüenza, esas que me provocaron mis actos impuros y pecaminosos.

Y lloré, lloraron mis sentimientos de no ser una mujer perfecta, ardieron mis deseos de no acariciar la felicidad de una persona normal. Y me preguntaba si para querer es necesario destruir, si para amar se debe de torturar, si para acariciar el paraíso hay que pasar primero por el infierno. Todos los días las mismas preguntas, todos los días las mismas respuestas. Golpes y más golpes.

Y entonces, ansiada de caricias, llegaban a mi mente los bonitos sueños de una quinceañera llena de ilusión el día de su boda. Volaba la imaginación cuando pensaba en mi apuesto príncipe cuando aparecía al galope de su esbelto caballo, de las flores que me regalaba, de los versos que me declamaba aunando esfuerzos en que arrancara una bella sonrisa.

Quizás me culpara por haber sido una mala mujer, una pésima madre y una peor amante. Quizás debía de volver a darle otra oportunidad, ofrecerle mi apoyo, escuchar sus problemas y descartar, como me aconsejaba mi amiga, la idea de dejarlo y abandonarlo.

Los moratones que adornaban mi cuerpo debían sanar a su lado y, un día más, estaba dispuesta, mi conciencia así me lo dictaminaba, a seguir junto a él. Cambiará, yo haré que cambie y convierta sus insultos en bellas palabras, sus fuertes golpes en suaves caricias, y sus gestos irascibles en cómodos y tiernos piropos. Yo haré que cambie...

El periódico de la mañana de un día cualquiera abría en portada con la terrible noticia de una nueva víctima de violencia de género. Nunca hubo denuncias, los vecinos no sospecharon, la familia desconocía cualquier atisbo de malos tratos. Rosa, asesinada a golpes en el salón de su casa, no escuchó los consejos de nadie, solo obedeció a la voz de su conciencia.

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

20 de noviembre de 2020

  • 20.11.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una respuesta colectiva, suscrita por ocho personas, a algunas de las declaraciones que manifestó Miguel Mora Hidalgo en este mismo periódico, durante el transcurso de la entrevista que le concedió al periodista montillano Manuel Bellido Mora (y cuya tercera y última parte puede leerse pulsando sobre este enlace). Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


No pongo en duda la libertad que cualquier persona tiene para opinar sobre los más variados temas pero si, haciendo uso de esa libertad, se vierten juicios que pudieran ser vejatorios para personas o instituciones, también deberá aceptar las réplicas que esas opiniones susciten. La libertad de expresión conlleva la responsabilidad por lo expresado y ambos conceptos son inseparables.

No hay nada más patético y bochornoso que resultar gracioso sin pretenderlo. Leer esta entrevista me ha arrancado muchas sonrisas, porque no todos tenemos, como Miguel, los dones de la soberbia y la falta de humildad. De poseerlos, me hubiese enfadado.

Es curioso cómo, la mayoría de las veces, los extremos se tocan. Por eso confiesa haberse sentido a gusto en un colegio religioso. Todos sabemos que la doctrina cristiana dice “todo lo mío es tuyo” y la comunista, “todo lo tuyo es mío”. Solo se diferencian en el orden de las palabras pero, según ambos, el objetivo es el necesitado. Aun así, Miguel, para el Colegio Salesiano, es un fracaso, pues ha aprovechado pocas de sus enseñanzas y, mucho menos, las religiosas.

Mientras escribo me siento seguro de no ofender, puesto que en una de sus refutaciones dice que somos un país muy poco dado a la autocrítica y que la recibimos mal, que siempre hablamos de los que atacan mucho. “Tonterías”, continúa diciendo, “lo que ocurre es que son inútiles y un inútil siempre se queja de los demás”. Justo lo que él hace en la mayor parte de la entrevista. Me alegra que sepa encajar las críticas mejor que la media. 

En cuanto a su afición por Unamuno, algo universal, debió quedarse en la lectura de su Vida de don Quijote y Sancho y pasar por alto muchas de sus intervenciones, algunas proféticas, como la entrevista que le hicieron en La Voz en 1931, donde dijo:

¡Qué majaderos son los separatistas! Cualquier aldehuela nos demandará el mejor día su estatuto. Son los separatistas una cuadrilla de literatos fracasados compuesta de locos y de vanidosos. No saben lo que piden. La única petición clara es que quieren ser guapos. Y la majeza es una endemia muy española. Y el comunismo es la enfermedad de moda. 

Si a la majeza del separatismo le llamamos endemia, llamémosle epidemia a la de esos señoritos denominados comunistas españoles. Estos últimos aún son más locos, más vanidosos, más ignorantes y más literatos fracasados que los primeros. A unos y a otros se les puede aplicar exactamente la terminación de uno de los pensamientos de Maquiavelo: Doy la vida por la vanidad”. Don Miguel parecía describir a Miguel.

Cuando se refiere a El Gran Capitán y a Isabel la Católica reitera que esos “gilis” no han hecho nada por España. Si, para él, parirte no es hacer nada por ti es porque no entiende el significado de un parto: acto doloroso, sagrado y lleno de increíbles emociones como lo fue la unidad de España. 

Isabel y Fernando son los creadores de nuestra nación y, El Gran Capitán, un Montillano al que estudian en West Point, posiblemente el más universal. ¿No debería un señor de izquierdas respetar a una mujer que fue un ejemplo de capacidad política? 

La suya es también una gran mujer, montillana, que estuvo y está siempre a su lado. En cambio, para él solo merece un leve asentimiento cuando el entrevistador la ensalza y pregunta por ella. Tiene mucha prisa en volver a hablar en primera persona.

Parece ser que antes del comunismo existe poco aprovechable en la historia: sólo San Francisco Solano y según el día y el medio de comunicación que le otorguen. El Inca Garcilaso tampoco es de su agrado: un mestizo valedor de los indios, incluso de su independencia. Me defrauda Miguel. ¡A ver si no va a ser comunista del todo! Eso explicaría que su partido no apostase por él... 

Por lo que se desprende de las afirmaciones del señor Mora, parece ser que la Montilla de finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta era un páramo cultural, con la excepción de dos o tres “intelectuales”, entre los cuales, él el primero. 

No sé si el señor Mora sabe que, por esos años, se publicaban varias revistas en Montilla, que se hicieron algunas exposiciones regionales con notable éxito y que había –además del inolvidable Pepe Cobos– varios escritores más en nuestra ciudad. 

Que a uno no le agrade el ambiente cultural no quiere decir que no exista. Por otro lado, presumir de culto y decir que recitaba “El Piyayo” (como si de una hazaña intelectual se tratase) no deja de ser chocante. Si hubiese recitado a Brecht o a Evtuchenco (cuyos libros ya estaban publicados en los sesenta) todavía podría presumir, pero “El Piyayo” solía recitarse en las cenas gremiales en el momento de las copas.

Presume Miguel de ser soberbio y no tener nada de humildad. Decía San Agustín que la soberbia no es grandeza, sino hinchazón, y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. No repara Miguel en lo insalubre que habrá sido para muchos su grandeza. “Humildemente” le recomiendo la lectura de su maestro, don Miguel de Unamuno, en su excelente ensayo Sobre la Soberbia, de 1904.

Se define como un predicador y, aunque el término es extensible a ámbitos no religiosos, debería buscar una palabra que no admita dudas sobre su laicismo: le recomiendo “charlatán”. Dice que los tíos listos no creen en nada, refiriéndose a la religión, porque sí está permitida la fe en dogmas políticos, a veces anacrónicos. 

Posiblemente hizo un mal aprovechamiento de la lectura de Don Miguel, San Manuel Bueno Mártir. Hasta su maestro se lo planteaba internamente en sus obras y, si bien él no creía, entendía la fe como algo positivo para el ser humano. Su maestro valoraba el deseo de que Dios exista tanto como su propia existencia. ¿Quién sabe? A lo mejor el más inteligente es el que es capaz de engañarse a sí mismo y no a los demás.

Según él, siempre lo estaban investigando. Vilarasau, director general en el Ministerio, lo defendió apasionadamente ante los investigadores, en 1975. Francamente, creo que solamente tuvo que mencionar a su, por él denostado, pariente, el jefe de los dos. La misma deducción nos lleva a Yagüe, “el torturador” que, o no lo era tanto, o no le dijo nada, o su inmunidad parental se impuso. 

Lo mismo sucedería más tarde, cuando fue “preso por cinco horas”; en realidad fue detenido, y no preso –él debería conocer la diferencia–, justo lo que tardó en enterarse un teniente coronel del Ejército, también “pariente político” suyo. De nuevo sonrío pensando en las connotaciones semánticas de la palabra “político”. 

Vuelvo a citar a Miguel: “Siempre estamos diciendo que ese fulano ataca mucho… ¡Tonterías! Lo que pasa es que son inútiles, y un inútil siempre se queja de los demás”. Cierto, ya sean Rosa Aguilar o Carrillo, los responsables de que, pese a su soberbia y determinación, no llegase a ser diputado.

A ver, que me pierdo... Se retira de Mapfre porque no quería ganar dinero para el capital y, en cambio, oposita para servir en una Administración franquista. Al mismo tiempo, critica a todos los que sirvieron en ella, ¿Qué más da ser ministro que funcionario? ¿Por qué era él mejor servidor de su país que su jefe en el mismo Ministerio? ¿Por qué un antisistema, de los restos de su partido, es ahora vicepresidente del “sistema”? ¿No podían otros intentar un cambio desde dentro?

Le recomiendo el artículo que Cambio 16 dedica a Rafael Cabello de Alba, bastantes meses antes de la muerte de Franco. En él, el único ministro que ha tenido Montilla apuesta decididamente por el cambio. Miguel solo quiere ver lo que ocurrió, ajeno a su voluntad, mientras era ministro; obvia lo que evitó, desde dentro, con sus gestiones.

Explicamos con detalle su distorsionada visión sobre Rafael Cabello de Alba del que, literalmente, dice:   “Era un franquista, reaccionario profundo, se plegó a todo lo que quería Franco hasta intervenir como miembro del Gobierno en las sentencias de muerte en la últimas etapas de Franco. Se lo tragó todo. No tuvo ninguna valentía, también hay que decir que era una persona educada, amable y saludaba a la gente, y está bien eso, pero él era franquista, fascista”. 

Sobre que era franquista no hay ninguna duda: en 1936, Rafael tenía diez años, pero todo el mundo en esa época lo era. El señor Mora seguro que sabe que existe el fascista de derechas y el fascista de izquierdas, pero tenemos la osadía de dar unas breves definiciones:

Fascismo de derechas: el fascismo era un movimiento político. La oposición al socialismo internacional y al comunismo es el que ha originado a un tipo de Estado, autoritario, antiliberal, antimarxista y antidemocrático.

Fascismo de izquierdas: es un término utilizado para categorizar aquellas tendencias en las políticas de izquierda que suelen ser comúnmente atribuidas a la ideología del fascismo. Utilizado por primera vez por Víctor Klemperer, cuando describe las similitudes cercanas entre el régimen nacionalista alemán y la Republica Democrática Alemana. Otros autores hablan del fascismo y del comunismo y sostienen que son reacciones totalitarias ante el liberalismo y la democracia. 

Quiere el señor Mora ofender a Rafael Cabello de Alba llamándole fascista. Si lo fuese, él no podría haber protagonizado tantos actos heroicos ante el “Régimen”, como nos cuenta en la entrevista. Sobre el Juicio de Burgos, tras el que se ejecutaron las últimas sentencias de muerte, sabe perfectamente Miguel que fueron una mera coincidencia con el Ministerio de Rafael Cabello de Alba y con su propio funcionariado en el mismo. Es como si imputamos al señor Mora las malas intervenciones del Ministerio de Hacienda. 

En este enlace se puede leer la entrevista de Manuel Bellido a Rafael Cabello de Alba Gracia, en Nuestro Ambiente, de septiembre de 1993, donde se entiende perfectamente la actitud e intercesión del ministro por los acusados.

Para Miguel, Rafael Cabello de Alba “no hizo nada por su pueblo”: ni un ambulatorio, ni un polideportivo, ni una residencia de ancianos… Solo La Unión ha sido útil para todos los montillanos, una entidad de la que fue cofundador, con rédito político, mientras los otros solo buscaban el pan de sus familias. Como atenuante, podemos decir que este doble rasero es normal en su partido, un partido que no fundó Miguel, porque no había nacido. Pero casi.

Cuenta el señor Mora que Pepe Luque, servidor del franquismo y requeté, “era más de izquierdas que nadie”. Perteneció a la Corporación que dedicó una calle en honor a Rafael Cabello de Alba. Él mismo, cuando fue alcalde, le quitó el nombre tras su transfuguismo idealista, por el que cambió el himno de las “Boinas Rojas” por La Internacional.

La verdad es que la Casa de los Luques era incomparable: gente abierta, tolerante y acogedora. Creo que nadie se podrá quejar del trato recibido. Al ser tantos hijos, en su casa se reunían todas las charpas de los diferentes hermanos. Pocos jóvenes de aquella época no consideran esta casa como algo suyo. 

De política se hablaba poco en los años sesenta. Recuerdo oír palabras como “carlismo” y “requeté”. El Carlista (Comunión tradicionalista) fue un partido político que luchó en la Guerra Civil junto a Franco. El requeté fue el cuerpo armado del carlismo. Esto no es una anécdota como quiere que la veamos el señor Mora: es un hecho histórico, con pruebas documentales bibliográficas y fotográficas.

José Luque Naranjo tuvo presencia de forma continuada en las Corporaciones municipales del Ayuntamiento de Montilla en el régimen de Franco: desde el 5 de febrero de 1961 al 2 de febrero de 1974. A Rafael Cabello de Alba y Gracia lo homenajearon otorgando su nombre a una avenida montillana, en el Pleno municipal del 15 de septiembre de 1969, siendo alcalde Mónico Pérez-Olivares Fuentes y, segundo teniente de alcalde, José Luque Naranjo.

En 1979, José Luque Naranjo sabía que nadie había quitado el nombre de Avenida de Las Mercedes por la fuerza, puesto que él estaba entre los agradecidos votantes del pleno que, por unanimidad, concedieron el nombre a la Avenida Rafael Cabello de Alba. Ahora, en 1979, en su primer mandato comunista, era el momento de quitarle su nombre.


En una entrevista a José Luque Naranjo, realizada en agosto de 2017 por Raúl Cantero y otros para La Taberna Local, intenta argumentar con infinidad de contradicciones la decisión tomada. Lo reproducimos textualmente: “Nosotros argumentamos en el Pleno que tampoco veíamos correcto poner el nombre de una persona viva a una calle, Porque una persona hasta que se muere, nunca se sabe qué trayectoria puede tomar su vida, y puede acabar siendo un granuja o un ladrón. Y una vez muerto, pues ya podemos ver toda su trayectoria y considerar si se debe poner o no su nombre a una calle”. 

La argumentación utilizada por el alcalde en el Pleno era falsa y, en la entrevista del 2017, también. Los motivos por los que quitaron el nombre a la calle los expuso en el Pleno, muy claritos, el teniente de alcalde, José García Romero:

Consideramos que una calle en Montilla no debe llamarse con el nombre de una persona que fue ministro de Franco y que colaboró con el régimen en un período que fue uno de los más duros del régimen”.

La dedicatoria de la avenida es resultado de un pleno del 15 de septiembre de 1969. La moción fue defendida por el concejal Jesús Calleja Moreno, argumentando todo lo que Cabello de Alba había hecho por Montilla. La moción fue aprobada por unanimidad, en vida del homenajeado, que aún no era ministro y con su voto favorable. 

Claro, en aquellos días, ser franquista no podía ser un argumento: hasta el “bueno” de Pepe lo era. José Luque Naranjo colaboró en el Régimen de Franco asumiendo varios cargos en las Corporaciones municipales del Ayuntamiento de Montilla. No es nada extraño pues, en esa época, todo el que ejercía una profesión u ostentaba un cargo tenía que estar, o aparentar estar, de acuerdo con los principios del Movimiento Nacional. Sí Miguel, sí: hasta Pepe Luque, el que era “más de izquierdas que nadie”, era franquista y monárquico. De don Carlos, pero monárquico.

Hay personas que se sitúan más allá del bien y del mal, que se creen investidos de una autoridad moral (que no viene de “mora”) que les permite juzgar y condenar a quien les viene en gana. Tal vez, muchas de las opiniones vertidas en esa entrevista no tienen otro objeto que provocar, sacar los pies del plato, porque eso da que hablar y se considera como una travesura inocente. 

Pero lo dicho, dicho queda y no estaría de más reflexionar antes de hablar. Incluso nos atrevemos a proponerle un tema de reflexión: el pecado que más se parece a la soberbia (de la que se declara adepto el señor Mora) es la envidia. En fin, ante tanto delirio, solo viene a mi cabeza algo que gustaba a Miguel, el estribillo de El Piyayo: 

¡A chufla lo toma la gente!
¡A mí me da pena 
y me causa un respeto imponente!”  

Nuestra opinión sobre la figura de Rafael Cabello de Alba y Gracia

Políticamente queremos dejar muy claro que Rafael Cabello de Alba y Gracia fue un hombre que sacrificó toda su posible carrera política por el bien de España. Nadie duda de su inteligencia, por lo que sabía que ser ministro en los últimos días del Régimen de Franco suponía renunciar a una posible carrera política y a una serie de emolumentos, como consejos de administración, direcciones de empresas, etcétera.

¿Por qué lo hizo? Pues, simplemente, por amor a su país, para luchar desde dentro, para que fuese posible una transición a la democracia y descartar una segunda Guerra Civil. Rafael se consideraba ministro de España, no de Franco. En definitiva, se inmoló políticamente por el bien común de los españoles.

Nos dan pena los que siempre están impartiendo doctrina, consistente en descalificaciones continuas al trabajo de casi todos los demás. Eso sí, con el vaso de whisky en la mano y renunciando, a priori, a la responsabilidad que lleva consigo gobernar. Es muy cómodo estar de por vida en la oposición, poner reparos a la conducta de los demás y siempre para destruir.

¿No es mejor para la sociedad que los nuevos talentos acepten cargos de responsabilidad para, desde ellos, influir en sus superiores? Así puede hacerse una política donde se produzca más y se reparta mejor. Pues eso es lo que hizo Rafael Cabello de Alba, junto a otros compañeros, desde dentro del Régimen: facilitar la transición a la democracia. 

Si no existieran hombres como éstos, luchando dialécticamente con altos cargos civiles y militares de aquella época, ¿dónde estaríamos hoy? No habrían dado la posibilidad a Suárez, Fraga, Felipe González y Carrillo de ser tolerantes y pactar para que España haya tenido el mayor periodo de paz y prosperidad de su historia.

La mayoría de las cosas que Rafael Cabello de Alba hizo, desde dentro, nunca las sabremos. Vamos a contar una minucia que le sucedió en 1971, cuando era procurador en Cortes por el tercio familiar, votado por los cordobeses. Entonces polemizó con el exministro del Ejército, el señor Barroso Sánchez Guerra, y debatió modificar la ley sobre objetores de conciencia.

Tal y como puede leerse en Acotaciones a la sesión, publicadas por el periódico YA el 3 de julio de 1971, en su página 15, el exministro decía: “Yo dormiré tranquilo si hoy me levanto a batirme contra una ley que no me convence. Rotundamente no a esta ley, no a los objetores de conciencia” El otro señor que no iba a dormir esa noche, el alférez de complemento, señor Cabello de Alba, anunció: (...) si no resolvemos este problema yo no podré dormir tranquilo (...). La enmienda a la totalidad naufragó. No sabemos si el teniente general Barroso durmió, pero sí sabemos que lo hizo el alférez de complemento, el señor Cabello de Alba”.

MANUEL CABELLO DE ALBA MOYANO
JOSÉ ANTONIO CEREZO ARANDA
MANUEL GUISADO MORENO
MIGUEL NAVARRO REQUENA
JAVIER NIETO-MÁRQUEZ CAMACHO
PRUDENCIO OSTOS DOMÍNGUEZ
JULIAN RAMÍREZ PONFERRADA
CRISTÓBAL SÁNCHEZ SÁNCHEZ DE IBARGÜEN

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


2 de noviembre de 2020

  • 2.11.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Francisco Alcaide, colaborador de este periódico, sobre la celebración del Día de Todos los Santos y Halloween. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


El maestro Zorrilla, don José, romántico del siglo XIX, culminó allá por el 1844 una obra maestra de la dramaturgia española, so pena que hasta muy avanzada su edición no tuviera toda la aceptación y grandeza que adquirió con el paso del tiempo. Su Don Juan Tenorio versifica en un lenguaje cuidado, chispeante y audaz las peripecias de un galán de la época cuyas conquistas, tanto terrenales como amorosas, eran su mejor baluarte.

Joven despiadado y carente de escrúpulos, apostaba su alma si fuese necesario por ganar una plaza en el corazón robado de una joven dama. Avatares de engaños, duelos y desenfrenos diversifican una trama cuyo final encierra el misterio en un cementerio la víspera de Todos los Santos, siendo el 1 de noviembre una clásica representación literaria en la cultura de habla hispana.

Pero, olvidado quedó don Juan cuando las costumbres anglosajonas invadieron nuestra cultura, convirtiendo la fiesta del amor y el verso por una noche de terror, de calabazas y espíritus cuyo nombre es hasta complicado de escribir.

Triste realidad al conocer el desconocimiento de la sociedad actual al ser preguntada si conocen la procedencia de tal magnánima obra maestra y peor es la consecuencia cuando es desplazada por espíritus vivientes que deambulan por cementerios de cartón-piedra. Eso, y comparar nuestro Don Quijote de la Mancha" con un episodio de Los Simpson es el mismo crimen literario.

Llegados a este punto, imploro al conocimiento de la cultura hispana, a la veneración de sus letras, a la lectura de sus obras y dedico estas estrofas a unos bellos versos que fueron escritos bajo los epígrafes del romanticismo español.

¿No es verdad, ángel de amor
que en esta apartada orilla, 
más pura la luna brilla 
y se respira mejor? 
Don Juan Tenorio. 1844 


Si Don José levantara la cabeza,
a Zorrilla me refiero,
y pudiera abrirse paso
entre sus prosas y sus versos,
su ánima maltratada
no encontraría desconsuelo,
vagaría enrabietada
al contemplar con detenimiento
como su Don Juan Tenorio,
su galán, guapo y esbelto,
en olvido ha caído
en desgracia su sufrimiento
cuando sin vida encontró a su amada
al regreso del destierro,
dando vida a una obra de arte,
un facsímil del ingenio,
una alegoría a la dramaturgia
un bello homenaje al verso,
que hace chanzas con historias
de vivos y muertos,
que cabalga entre mesones, posadas
e incluso cementerios,
que habla de ricas fortunas,
de conquistas de terrenos,
de duelos con la espada,
de cultos y de necios,
de amores y galanes
ruines y maltrechos
que pagan con su vida la alevosía
enredada en exquisitos versos.

Si Don José levantara la cabeza,
a Zorrilla me refiero,
¡pardiez si no me equivoco!
de un hombre culto y austero,
retomaría su obra maestra,
resucitando su galán hambriento
de mujeres y amores camuflados
entre rimas y bellos versos,
conquistas impregnadas de arte
baluartes ganados con ingenio,
siendo su Don Juan Tenorio
universalmente conocido como
el mejor galán de todos los tiempos.

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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21 de octubre de 2020

  • 21.10.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de un vecino de Montilla sobre la anunciada subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) propuesta por el equipo de gobierno de la ciudad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


En varias ocasiones he podido leer en este digital las alternativas que los distintos grupos políticos de nuestra ciudad plantean sobre la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Unos plantean una subida del 5 por ciento; otros, del 2,5 por ciento; otros, no subirlo y, algunos, hasta bajarlo. 

Creo que en nuestra ciudad somos muchos los ciudadanos que tenemos en propiedad nuestra vivienda habitual, seamos más o menos acaudalados. Por tanto, creo que lo que se plantea afecta a la mayor parte de la población. Y, según distintas fuentes, somos de las ciudades, no tan grandes, que más alto tienen dicho impuesto. 

Se pone de manifiesto que se pretende recaudar entre 150.000 y 250.000 euros, dependiendo del incremento propuesto, para atender las consecuencias del Covid-19. Una de las consecuencias es el paro, que en nuestra ciudad no baja, desgraciadamente, de las 1.500 personas y esperemos que no suba este otoño-invierno. 

Todos hemos sido testigos de la campaña publicitaria que ha realizado nuestro Ayuntamiento: el famoso Remontamos, así como los distintos motivos, numéricos o geométricos, que decoran los pavimentos de nuestras calles. Inversión que deseo muy productiva. 

Creo que en el Ayuntamiento hay personas que manejan los datos y que podrían estudiar la posibilidad de recortar en gastos no tan necesarios. Además, todos los grupos políticos tienen un liberado con una cantidad que desconozco, pero pienso que con el total asignado de los distintos grupos no sé si habría suficiente para no tener que rascar en el bolsillo del ciudadano una vez más y como siempre.

ENRIQUE PINO MESA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


19 de octubre de 2020

  • 19.10.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Francisco Alcaide, colaborador de este periódico, sobre la celebración hoy del Día Mundial contra el Cáncer de Mama. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


Marta, María, Almudena, Sara, Milagros y Teresa tienen algo en común; son unas luchadoras. Todas y cada una de ellas buscaron sus armas, desempolvaron el valor y afilaron con rabia y resignación sus puñales para combatir con el enemigo; su peor enemigo.

Un nódulo en el pecho, un enrojecimiento de la mama, dolores y molestias han confirmado el peor de los presagios. Cáncer, tumor maligno o malformación celular que ha venido para quedarse, sin ser invitado, se ha colado para ser el protagonista de nuestra salud.

Atrás quedaron las alegrías de tiempos pasados, los buenos momentos vividos en la mejor compañía. Sin espacio ni desorden, poco a poco van colocándose el escudo que aguantará el peso de la lucha, los golpes de furia que provoca el llanto, las flechas que impulsa la ira, la desesperación convertida en tristeza y abatimiento.

No importa el dolor cuando una vida está en juego. Merece la pena dejar que la alegría se marche, que el pelo se caiga, que el pudor y la vergüenza te invada por ver sonreír a tus hijos un día más, por seguir compartiendo minutos de vida con tus seres queridos, por continuar respirando la pureza del aire cuando el alba llama a tu puerta.

Te miro,
me lloras;
te aplaudo,
te enojas;
te beso, te escucho
y te repito hasta la saciedad
que nunca te dejaré sola.

Reanudar los días con terapias agresivas derriban muros y levantan tempestades, si bien, aferrarse a la esperanza es tomar el camino más próximo al éxito. Paso a paso, sorbo a sorbo hay que saber beber con entereza el veneno de tu enfermedad y caminar por el umbral de la serenidad, palabra bonita de pronunciar pero, en estos casos, difícil de asimilar.

Marta, María, Almudena, Sara, Milagros y Teresa fueron protagonistas de la crueldad de la enfermedad, vivieron en sus carnes la lentitud de la cura, plasmaron sus tristezas en rostros ausentes de sonrisas pero, todas ellas vencieron. Lucharon, pusieron la pica del arrojo en lo más alto de su estima, aguantaron estoicas largas contiendas y ganaron, derrotando a su propio enemigo en la batalla más dura de todas; la de la supervivencia.

Y ahora sonríes,
de nuevo sonríes,
mas flaca, más bella,
ausente de pelo,
más tierna,
esbozas palabras
con dulces miradas
que de radiantes gotas
inundan mi alma.
Nunca te dejaré sola.

En el Día Mundial contra el Cáncer de Mama inundemos todos con un lazo rosa las conciencias de todas las mujeres y hagámoslas ver de la necesidad de hacerse revisiones periódicas para prevenir esta cruel y mortífera enfermedad. La vida de nuestras madres, mujeres, hermanas y amigas está en juego.

FRANCISCO ALCAIDE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

17 de octubre de 2020

  • 17.10.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de José Luis Gálvez, colaborador de la sección de Deportes de este periódico, sobre el primer partido de la temporada que disputará mañana el Montilla Club de Fútbol ante la A.D. Cartaya. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


Querido Montilla C.F.: 

Hoy me dirijo a ti para cerrar esta trilogía de cartas que nos hemos enviado. Lo reconozco, cuanto me hiciste sufrir. Ya te avisé que no sería fácil, que en este camino tan abrupto hacia la gloria te encontrarías dificultades, miedos, inquietudes y, sobre todo, fantasmas del pasado. 

Pese a ello, diste un portazo a la tristeza, levantaste la mirada y con el rostro cubierto de heridas y abatido por el agotamiento, diste la vuelta a tu destino, regateaste al porvenir como mejor lo sabes a saber, con fútbol y goles. A tres minutos del final, escapaste de ese mundo de mentiras, donde era difícil conseguir lo que tú querías, de ese lugar donde nunca te dejaron convertirte en lo que eres. Al fin, dejaste la Primera Andaluza. 

Contigo, Montilla C.F., que no me hablen de resistir, eres tú la resistencia personificada, no vengáis con lamentos, con este equipo hablo de sobrevivir. Al balcón de la soledad treparon muchos náufragos vinícolas, malheridos de tanto remar contra la adversidad. Hartos de un destino tan cruel en años anteriores, ellos, se alejaban de ti. ¡Hombres de poca fe!, no contaban con ese dulce regalo que llegaría de la manera que mejor se saborea. 

Meses después, aquí estamos, Montilla C.F., preparados para seguir coronando montañas, y seguir conquistando escaleras, y ganar y ganar y ganar, y volver a ganar. Volveremos a llenar ese vacío que nos dejó el descenso de hace dos años, fingiremos que no nos fuimos, que aprendimos de los errores.

Ya me despido de ti, deseándote lo mejor en este nuevo camino. Gracias por devolvernos la ilusión, por ser tan fiel a tus principios y siempre luchar con nobleza, valor y furia. Hiciste de este mundo imperfecto un lugar donde besar tus éxitos fue una cura balsámica a nuestras dudas sobre si serías capaz o no. 

Ya estás donde te mereces, no lo dejes escapar. Nunca olvidaré estos meses, porque eso que tú me das, no creo que lo tenga merecido, y por todo lo que me das, te estaré siempre agradecido. Por fin, este Corazón Vinícola puede tener el Alma de Honor, y esto es posible, gracias a ti. 

Hasta pronto, Montilla C.F.

JOSÉ LUIS GÁLVEZ
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

11 de octubre de 2020

  • 11.10.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de Manuel Ruz Martínez, antiguo alumno salesiano, sobre la primera parte de la entrevista que el periodista Manuel Bellido hizo a Miguel Mora Hidalgo, fundador de la cooperativa La Unión (la segunda parte de la entrevista puede leerse en este enlace). Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.


A raíz de la entrevista realizada a Miguel Mora Hidalgo por su paisano Manuel Bellido, escribo estas líneas para que todos participemos de aquellos recuerdos.

Habría uno o dos cursos de diferencia entre él y la mayoría de nosotros. Yo lo conocí en el PREU, que estudió como tema monográfico en literatura El Quijote. Para mí puede que sea de los mejores alumnos de Salesianos por mucho que intentara, ahora lo pienso, pasar desapercibido. Un número uno en inteligencia, humanidad y bondad. Además jugaba muy bien al fútbol –único deporte que quemaba los trompitos salesianos y las habichuelas servidas de noche– de extremo derecha en el equipo de titular del colegio. No era “El Paisa”, ni Diego Torralbo, ni Molano, porque estaba en otras cosas e ideales.

Mi afición a la literatura me llevó a contactar con tres personajes: Juan Leña (citado en su entrevista por Miguel Mora), Perico Montilla (que me ofreció por primera vez la palabra e idea de la originalidad escribiendo, un afán imposible) y Miguel Mora. Nos hubiera venido bien un Rafael para agenciarnos prensa entonces prohibida. También cita a otros buenos personajes: Rafael y Arturo Ramírez, Bosco y un Cobos, que no sé si sería “Cobitos” de las bodegas de vino.

Yo me relacionaba con Miguel por mi afición a la literatura y porque lo veía charlar con Juan Vicente en deambular peripatético. Escribía bien prosa y, entonces, yo creía a pies juntillas que también poesía; de esta todavía recuerdo algunos poemas.

Un día le hice entrega de mis ahorros para que me comprase libros y de la librería Luque de la calle Gondomar. Trajo un libro de Govanni Papini (no recuerdo ni el título porque no me dijo nada el libro), la segunda antología poética de Juan Ramón Jiménez (me marcó y luego publicaríamos en la editorial sus Aforismo en una edición preciosa) y la Vida de D. Quijote y Sancho de D. Miguel de Unamuno (me la limpié entera en unas sesiones de enfermería mientras Germán el enfermero cantaba aquello de "A la lima y al limón / te vas a quedar soltera"). Unamuno me hizo un hombre hasta ahora.

Era de estatura pequeña, rubio. Creo recordar que llevaba unas gafas 'Amor' de hilo de nylon en los cristales grises (como las de Manolo Fernández Romero –si no me falla la memoria–, el compañero de Peñarroya, que las compró en óptica Fragero). Las de Manolo Ruz eran de aros oscuros y “desvencijadas”. En la foto de la entrevista aparece con la mirada más triste. 

Quiero recordar que estaba novio (fue adelantad, tal vez influenciado por Unamuno en sus comentarios a la Vida de D. Quijote) con la sobrina de Carlos Sarabia. Me sorprendía con las palizas que nos pegaba a algunos.

Miguel hizo una dedicatoria de la foto del grupo del PREU (foto Faga) que decía: “Tres columnas de amor dan sustento a mi vida. ¿Quieres ser tú mi refugio y 'amparo'?". Amparo, se llama o se llamaba la sobrina de Sarabia.

Mi PREU, nuestro PREU, no tuvo foto en grupo, ni despertar de los internos el día de la Inmaculada cantando por los dormitorios Los campanilleros. Nos castigaron Pacífico Medina y Carlos Sarabia (“estoy deseando que hagáis algo mal para quitaros el despertar a los compañeros (sic)”). 

Recuerdo el discurso de despedida en su preuniversitario de Miguel: fue la repanocha escuchar por primera vez aquellos versos: “Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; / y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco….” de El Viaje definitivo de Juan Ramón Jiménez (que he repasado antes de escribiros). 

Confieso que mi “forma de hacer poesía” en aquellos tiempos me llevo a copiar, a parafrasear un poema de Miguel que puse en el diario que escribía en el colegio y que no me atrevo a publicar en el tercer tomo de memorias:
 
“Me acerqué un día al rosal y en él me desgarré el alma
y la sangre que caía sobre las verdes retamas, 
se convertía en rosas: rosas frescas y lozanas. 
El rosal no floreció: una fría helada de mayo sus flores secó”

Siempre, desde que abandoné el internado, pensé qué habría sido de Miguel Mora. Miraba los nombramientos de grandes oposiciones, las de la fama, la política y el dinero, las que estaban al alcance de su cabeza sin gran esfuerzo. 

Manolo Ruz en su primera aparición (sonada y juvenil) me dio razón de él. Leyendo su entrevista hoy comprendo que fue uno de los frutos de aquellos buenos maestros sacerdotes y seglares (los demás no fueron profesores), como tantos de todos nosotros: lo social, la búsqueda del otro machadiano. 

Un recuerdo a nuestro cura, al Cubilote y a todos los desaparecidos que siguen presentes. Me voy a comer con un recuerdo a lo que nos enseñó Juan Vicente: “…bien valdrá, según creo, un vaso de buen vino”.

MANUEL RUZ MARTÍNEZ

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

22 de septiembre de 2020

  • 22.9.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo del escritor y académico José Antonio Ponferrada sobre su padre, el escritor y periodista montillano José Ponferrada Gómez. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La voz humana es capaz de la risa y el grito. Desde que aparece en los primeros balbuceos del bebé, en los sucesivos grititos (que tienen algo de pájaro, de animal feliz), hasta las primeras fonaciones (esos "baba", "gu gu"…) la gente siente que algo grande está ocurriendo.

En realidad, lo más grande solo está empezando a ocurrir: la voz humana llegará a su cumbre cuando podamos decir que nuestra cría habla. Es decir, que habrá desarrollado la capacidad específicamente humana de utilizar su voz, como medio de expresión, en una de las lenguas que conocemos: español, francés, inglés o swahili…

La voz fue fiel acompañante del cuerpo hasta la invención de la escritura, que por estas tierras mediterráneas apareció hace unos 5.000 años. Desde entonces, asistimos al primer paso hacia un nuevo milagro: la voz sin cuerpo, que se hace plena realidad con la aparición de los modernos medios de transmisión y grabación de la voz (teléfono, discos, internet…).

Así, el tiempo, el espacio, la muerte misma, son vencidos por la permanencia de la voz humana. Aunque lo que no pueden estos gigantes de la existencia, lo logra con frecuencia nuestro descuido: desconocemos la voz de Lorca o tantos textos de los clásicos, en un permanente incendio de la biblioteca de Alejandría.

Ahora vuelve a la actualidad La voz humana. Esta vez, por la recién estrenada versión para el cine que Pedro Almodóvar (apoyado en la apariencia andrógina, como de arcángel, de Tilda Swinton) ha realizado sobre la original de 1930 (música del genial Poulenc, libreto de Cocteau). Una mujer sola en escena habla (la voz con cuerpo) y escucha por teléfono (la voz sin el cuerpo). Las emociones a flor de piel. Algo nos recuerda la versión para el teatro de las Cinco horas con Mario, de nuestro Delibes.

El documento que hoy quiero compartir con ustedes participa de cuanto hasta aquí hemos expuesto. Se trata de la voz grabada del escritor y periodista montillano José Ponferrada Gómez (Montilla, 16 de noviembre de 1919 - 22 de septiembre de 2018). Documento inédito y singular; ya que a Ponferrada, que tanto escribió, no le gustaba hablar en programas de radio o televisión, ni ser fotografiado para los periódicos.

La grabación, en una cinta de casete de 25 minutos, la hicimos en nuestra casa de la calle Las Salas, n.º 4, en Montilla, el 5 de noviembre de 2008. Con ella intenté retener algunos recuerdos familiares, “ne pereant”: para que no desaparezcan.


El hombre es el estilo. En toda la obra de José Ponferrada Gómez sobresale, como dejó escrito Feliciano Delgado, “lo terso de la prosa y el ritmo de la narración”. Una “prosa construida a largos pero nítidos periodos sintácticos, que sobresale por su valor literario”, en palabras ahora de Juan Antonio Bernier.

En el breve fragmento de la grabación que les ofrecemos, mi padre tiene casi, casi, 90 años. Y se aprecian, en buena medida, las características de estilo que acabamos de apuntar, además de lo bien timbrado de la voz, y su peculiar ceceo (que no es privativamente andaluz, sino panhispánico: Valle Inclán, gallego, lo practicaba). La voz al fondo es la mía.

Todo está en los libros. Para situar lo dicho en el archivo sonoro que motiva este texto, conviene que comparta con ustedes, también, algunos datos. Allá vamos.

La fotografía del chache Ángel en traje de torear puede verse en Espigando en nuestra Historia (2003), que escribimos al alimón mi padre, José Ponferrada Gómez, y yo, José Antonio Ponferrada. Ángel Córdoba Casado era tío de José Ponferrada Gómez, por casamiento con Aurora Alcaide Cruz (su tía materna, por segundas nupcias de mi bisabuela María Cruz López). Ángel y Aurora alzaron el vuelo para la Argentina, antes de la Guerra, creo; establecieron negocios y aún quedan en Buenos Aires mis parientes, sus nietos y bisnietos.

Rafael Cerezo Ortiz, el suegro de Ponferrada Gómez, aparece fotografiado en Vilanos sobre Montilla, (1980). Es el segundo por la derecha (el primero no sale entero), terno y corbata, sombrero moderno, a un paso de Manolete, en la famosa fotografía de 1932 con la Escuela Taurina de Montilla. En Fama y memoria del “Gafas” Cerezo (como se conoció a su hijo, hermano de mi madre Conchita Cerezo Morales), de 2017, dedico un capítulo al abuelo Rafael (que, como maestro de obras en la construcción de Las Camachas, aparece en la Historia de la hostelería de Córdoba de Manolo Cobos, 2009).

La mentada fotografía se expone hoy en dos buenas tabernas cordobesas: Salinas, en la calle Tundidores, y El Puerto – Tendido 7, en la calle conocida como de La Plata. Se las pasé yo, gracias a Paco Pérez, que regentaba la de La Sacristía, en Santa Marina, y tuvo el detallazo años ha de regalarme una copia. Y tomada de Salinas puede verse, comentario incluido, en el libro Guía de tabernas amanoletadas (2017).

Mi antepasado el cura Cerezo, franciscano, figura en la nómina de sacerdotes en Montilla que recoge el P. Bernabé Copado, en su interesante Historia de la Compañía de Jesús en Montilla. Después de los años mil, (1944). De esta obra hubo restos de edición que Ponferrada rescató y vendió a los montillanos de allá por los años setenta. No quedó ni un libro. A veces, quienes han podido heredar esos ejemplares no saben lo que tienen en casa.

Ya me he referido a los aspectos formales de la grabación (la voz, el estilo). El contenido, de carácter familiar, español hasta lo indecible, rebosa por otra parte de montillanía (que, en su mejor versión, es españolidad universal).

José Ponferrada Gómez gozó de una memoria privilegiada, de una gran capacidad para el recuerdo. Esto, unido a su innato interés por las tradiciones populares (el saber del pueblo, su folk lore), le permitió, en la línea de los grandes tradicionistas (como el limeño Ricardo Palma, el navarro José María Iribarren o, para Montilla, Dámaso Delgado, cuyas obras no faltaban en su selecta biblioteca) conservar, por escrito y publicado, algo del caudal mayor de esa comunidad antigua y venerable que es la de esta “Campania”, la campiña cordobesa de Montilla, que antes fue bosque y antes fue mar.

El trabajo de Ponferrada Gómez como investigador de la historia de Montilla y divulgador de sus antiguas tradiciones, puede dividirse a grandes rasgos en dos etapas principales. La primera, como periodista de la Agencia EFE para los principales periódicos nacionales, principalmente durante la década de 1953 a 1963. La segunda, como escritor de libros publicados, entre 1979 y 2007.

Y, como tengo escrito en la “Introducción” a la Silva montillense de José Ponferrada Gómez (1993), esa labor es impagable, porque es labor de amor. Insustituible. ¡Busquen y lean! Con nuestros mejores deseos, va por ustedes.

JOSÉ ANTONIO PONFERRADA
FOTOGRAFÍA: RAFAGUILAR (2009)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

14 de septiembre de 2020

  • 14.9.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por un vecino de la calle Miguel de Barrios, una vía que discurre paralela a la calle Córdoba y que conecta con las calles Padre Miguel Molina y Hermanos Garnelo, a escasos metros de la Plaza de la Rosa. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Me dirijo a Montilla Digital para denunciar la otra cara de la vuelta al cole que vivimos los vecinos del centro urbano y, en especial, los que residimos en la calle Miguel de Barrios. Como padre que soy, entiendo que hay que organizar la vuelta al cole con sus correspondientes protocolos y con la máxima seguridad posible, pero nadie ha pensado en el daño que causa también esta situación.

Y es que el Ayuntamiento de Montilla no ha contado con los vecinos de esta calle para cerrarla al tráfico de lunes a viernes, prohibiendo la entrada a los vehículos de 8.30 a 9.30 de la mañana y de 13.30 a 14.30 de la tarde. ¿Puede alguien decirme qué hacemos las personas que tenemos que trabajar y que solo disponemos de una hora para poder almorzar?

Aparte de lo que ya soportamos los fines de semana con los aparcamientos indebidos en esta zona, ahora, para más inri, tenemos que aguantar esto, cuando el parking subterráneo de la Plaza de la Rosa sigue muerto de risa.

Me pregunto si antes de haber adoptado esta decisión, la Policía Local o el Ayuntamiento no podía haber contado con los vecinos para valorar nuestra situación. Sea como fuere, espero que estas palabras lleguen a la persona encargada y pueda darle una solución lo más pronto posible.

JAVIER GARCÍA RAYA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

30 de agosto de 2020

  • 30.8.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta remitida por una vecina que comparte sus inquietudes sobre la situación que se vive en la localidad a causa de la pandemia por el coronavirus. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Es la primera vez que dirijo un escrito a un medio de comunicación como Montilla Digital, por lo que si comento algún fallo, les ruego que me perdonen. Pero necesito saber, al igual que muchas personas, cuándo las autoridades nos van a decir la verdad sobre los casos de contagios por coronavirus que tenemos en Montilla.

También me gustaría saber cuándo el alcalde y el resto de partidos políticos van a hacer algo para que no tengamos tantos contagios como dice la Consejería de Salud y Familias que hay en Montilla. ¿Habrá que esperar a que ocurra lo de la primera vez que, en unas horas, toda España estaba confinada? Aquí fallecieron once personas mayores y no se pudo hacer nada por ellas. ¿Hasta cuándo vamos a estar así?

El Ayuntamiento impide también que el único transporte público que teníamos no pueda pasar por la calle principal de Montilla, la Corredera, que ha quedado como calle peatonal. Pero es que caminando tampoco podemos algunas veces, que hasta tenemos que pedir por favor que nos dejan pasar, ya que las personas que se sientan en las cafeterías ocupan toda la acera y parte de la calzada.

Y es que se juntan tantas sillas y mesas que, para mantener la distancia que recomiendan de metro y medio o dos metros, dejan al resto de peatones sin espacio. Luego, por ejemplo, vas a un sitio público como el Ayuntamiento o el Ambulatorio y las medidas de seguridad son tan estrictas que dan hasta miedo.

Señoras y señores que tienen un cargo político: les pido por favor que no le echen la culpa por lo que está ocurriendo con la pandemia únicamente al partido que en estos momentos está gobernando. Y que en vez de echar piedras al tejado del vecino, se pongan a trabajar para frenar tantos contagiados por coronavirus como tenemos en Montilla.

Con respecto a la mascarilla me gustaría decir que ya somos muchas las personas que tenemos la cara levantada de tenerla tanto tiempo puesta con el calor que hace. Y eso que solo estamos saliendo por necesidad: para hacer gestiones en bancos, para ir a Correos, a tiendas de alimentación, a la farmacia... Por cierto, que me gustaría hacer un llamamiento a los supermercados que tenemos en Montilla y pedirles que no dejen entrar a tantas personas juntas, ya que, por desgracia, no se pueden respetar las medidas de seguridad.

Por último, me gustaría dar las gracias a Montilla Digital por darnos la oportunidad de poder publicar nuestra opinión sobre lo que está pasando en nuestro pueblo.

AURORA PÉREZ VÍBORA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

30 de julio de 2020

  • 30.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un comunicado emitido por la empresa montillana Los Raigones para desmentir categóricamente un bulo difundido a través de WhatsApp después de que uno de sus empleados haya dado positivo por coronavirus. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La empresa Los Raigones de Montilla, dedicada a la producción, elaboración, crianza y comercialización de vinos y aceites, se ve obligada en el día de hoy a desmentir el contenido de un audio que, vía Whatsapp, ha difundido una señora en nuestra ciudad.

De igual modo, manifestamos nuestro más absoluto rechazo a los bulos que se están vertiendo en redes sociales, en los que se lesiona grave e intencionadamente nuestra imagen de marca y a nuestra familia, ya que se comparten mentiras y falsedades sobre uno de nuestros empleados que, desgraciadamente, está confinado en su domicilio tras haber dado positivo en covid-19.

A su vez, y también de una manera totalmente infundada y sin criterio, se ataca a nuestros clientes, desaconsejándoles el consumo de nuestros vinos, lo que representa un ataque que nos desprestigia y nos provoca pérdidas cuantiosas. Por todo ello, queremos poner de relieve lo siguiente:

1.°- Nuestro trabajador con positivo en la prueba PCR de covid-19 ha seguido todo el protocolo exigido por las autoridades sanitarias. Está en cuarentena y aislado en su domicilio y todo ello con conocimiento de dichas autoridades.

2.°- El consumo de productos de nuestra casa, con marca Los Raigones u otras, está totalmente garantizado desde el punto de vista alimentario y sanitario, ya que ni el vino ni el aceite envasados son vehículo transmisores del coronavirus. Además, nuestra empresa cuenta con los registros sanitarios oportunos en cada fase productiva.

3.°- Nuestra empresa tiene activados todos los protocolos que se exigen en el control y seguridad alimentaria para hacer frente al covid-19, tanto para elaborar y manipular productos y materias primas en las diferentes fases, como para atender a visitantes en nuestras instalaciones que acuden a disfrutar del enoturismo.

4.°- Todos los profesionales que trabajamos en esta empresa estamos siguiendo rigurosamente los pasos que exigen las autoridades competentes para, en todo momento, asegurar que no se produzcan contagios ni entre nosotros ni a nuestros clientes, proveedores, familiares o amigos, haciéndonos los test correspondientes y obedeciendo a los aislamientos en los casos necesarios.

Por el daño que para nuestra empresa representa que se difundan falsedades y, de este modo, se trate de ensuciar nuestra trayectoria y nuestra marca, queremos expresar una vez más nuestro más absoluto rechazo a las manifestaciones que ha hecho esta señora, difamándonos y perjudicándonos en nuestro trabajo y en nuestras vidas familiares.

Por todo ello, y en caso de no se produzca una rectificación pública por parte de esta persona, emprenderemos acciones legales contra la misma para así defender y reponer nuestra buena reputación y honorabilidad ante el injusto mensaje de audio que ha propagado.

Finalmente, animamos a todos nuestros clientes y a aquellos que todavía no lo son a adquirir y disfrutar de los productos de nuestra empresa familiar, ya que su consumo es absolutamente seguro desde un punto de vista sanitario y pueden tener total confianza en los mismos. Los pueden comprar desde casa a través de nuestra tienda on-line con servicio a domicilio, en los puntos de venta habituales, así como en nuestra Tienda Gourmet de la propia bodega.

EL EQUIPO DE DIRECCIÓN DE LOS RAIGONES
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

23 de julio de 2020

  • 23.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una denuncia sobre el reducido número de ambulancias con las que cuenta el Hospital de Montilla, un hecho que pudo contribuir al fallecimiento de un vecino de la localidad el pasado 27 de junio. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El motivo de este escrito no es otro que el de manifestar el malestar existente entre los familiares de Manuel Luque Ponferrada, que falleció el pasado 27 de junio tras haber esperado durante más de 40 minutos una ambulancia que pudiera asistirlo.

Desde nuestro punto de vista, no se pusieron todos los medios al alcance del paciente para poder salvarle la vida. De hecho, los familiares llamaron en reiteradas ocasiones al Servicio de Emergencias para hacerles saber la gravedad que presentaba. Pese a ello, en ningún momento se les ofreció la posibilidad de trasladarlo en un helicóptero medicalizado.

Por otro lado, y ante la falta de disponibilidad de ambulancias en el Hospital de Montilla –centro que estaba a menos de cinco minutos del lugar donde se encontraba el paciente–, la solución que ofreció el Servicio de Emergencias fue dar aviso a una ambulancia (muy básica) de Lucena.

Cuando dicha ambulancia llegó al lugar de los hechos, habían pasado ya más de 40 minutos desde el primer aviso y el paciente había estado mucho tiempo sin oxígeno. Para la familia resultó frustrante comprobar el reducido número de ambulancias con las que cuenta el Hospital de Montilla, que atiende a las poblaciones de Montilla, Aguilar de la Frontera, Fernán Núñez, Montemayor, La Rambla y Montalbán.

Aun sin poder asegurar que, de haber llegado antes la ambulancia el resultado hubiera sido otro, los familiares creen que debería considerarse como mala praxis médica este retraso significativo del transporte sanitario. El deseo de los familiares es que situaciones como ésta no vuelvan a ocurrir e, igualmente, quieren mostrar su agradecimiento a todas las personas que en aquel momento ofrecieron su ayuda.

MERCEDES LUQUE VÍLCHEZ
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

20 de julio de 2020

  • 20.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por un donante de sangre a causa de los continuos cambios de ubicación a los que se ve sometido en Montilla este servicio que promueve el Centro de Transfusión, Tejidos y Células (CTTC) de Córdoba. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El motivo de este correo es manifestar el malestar existente entre los donantes de sangre de Montilla al no contar en nuestra localidad con una ubicación fija para poder realizar las donaciones que promueve el Centro de Transfusión, Tejidos y Células (CTTC) de Córdoba, lo que provoca que nos mareen constantemente con mensajes, según le parezca al Ayuntamiento. Y es que, en menos de una semana, nos han citado en dos lugares distintos, tal y como puede comprobarse en la captura de pantalla adjunta, lo que genera confusión.

Soy un donante con más de 70 donaciones y, por hacer un recorrido por los lugares de Montilla donde he donado, empezaré por el Salón de Plenos del Ayuntamiento; después, en el Teleclub; más tarde, en el antiguo Colegio Virgen de las Viñas (hoy sede del Hogar de Tardes "Mamá Margarita" de la Fundación Social Universal); después, en el Edificio Solera del Ayuntamiento, con acceso desde la calle Palomar; y, por último, en Envidarte o en la Biblioteca Municipal situada en el Centro Cultural "Alcalde Antonio Carpio". Pero seguro que se me olvida alguno más.

Por eso, pensamos que ya es hora de que un colectivo tan importante para la sociedad como es el de los donantes pueda contar con un espacio propio en alguno de los edificios que posee el Ayuntamiento de Montilla.

Por último, me gustaría animar a donar a los ciudadanos de Montilla, desde hoy hasta el miércoles en la Biblioteca Municipal.

JOSÉ FRANCISCO GARCÍA ÁVILA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

19 de julio de 2020

  • 19.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una nueva carta abierta de José Luis Gálvez, colaborador de la sección de Deportes de este periódico, sobre el trascendental encuentro que disputará esta noche el Montilla Club de Fútbol ante el Almodóvar C.F. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Querido Montilla C.F.:

Gracias por contestar mi anterior carta. Me hiciste sufrir, no te lo voy a negar. Por momentos pensé que no entenderías mis sentimientos y que todo volvería a teñirse de oscuridad. Dejamos en la arena una promesa que, durante algunos minutos, la marea se llevó.

Perdimos la noción del tiempo. Todos te intentábamos alumbrar con la luz que desprendíamos y nos mataba que no fueras más fuerte. Sin embargo, había magia y te dejaste lo mejor para el final. Tu remontada hace una semana nos permitió besar tus éxitos junto a ti.

Todo eso ya es pasado y hoy, posiblemente, puedes haber despertado con pesadillas. Un monstruo viene a verte e intentará retorcerte en la noche más esperada y, a la vez, más temida. No te preocupes, hoy van a probar de tu medicina. Esa poción que mezcla humildad y constancia, esfuerzo con trabajo, unas gotitas de ilusión y el toque definitivo: la calidad humana y futbolística de los hombres que defienden tu escudo. Tus jugadores, tu cuerpo técnico y tu directiva quieren besar tus éxitos, Montilla C.F.

Nunca caminaste solo, lo sabes de sobra. Tu alma cubre de auriverde a toda una afición que tiene una infinidad de maneras: maneras de aguantar, de crecer, de vivir, de soñar... Esta hinchada supo verte caer y levantarte, confía en ella. Unida a ti, besará tus éxitos.

Por otro lado, ¿viste el firmamento ayer? ¿Te diste cuenta de que anoche brillaban con más intensidad algunas estrellas? A mí me sorprendió y, al tiempo, entendí todo. En sus butacas celestiales nos miran quienes, por desgracia, ya no están entre nosotros.

Pepe Márquez ha sacado su bufanda y con esa sonrisa picaresca que tanto nos hacía reír ya anima con con ahínco. Mi abuelo, Servando Gálvez Leiva, ha avisado a los directivos que, junto a él, caminan por el cielo hablando de una vida bañada en letras de color oro y verde. Teléfono en mano, con su característico cigarrillo para paliar los nervios y ataviado con camisa y jersey, ya está acomodando a todos en sus asientos, esperando el inicio de la contienda.

Vi también tu luz, amigo América. Ya estarás preparando esa exquisita paella para todos los de ahí arriba. Dale sabor y ponle cariño, un posible ascenso se merece el mejor de los manjares. Os echamos mucho de menos por aquí abajo. No lo dudéis, ustedes también besaríais los éxitos de vuestro amado Montilla C.F.

Para finalizar, como en la anterior carta, te pido algunas cosas con todas mis fuerzas. Por favor, no apagues esa luz prendida. Ni cedas al tercer intento. Aprieta los dientes. Vuela más allá de tus límites. Busca el camino hacia la eternidad y sé fiel a tus principios: nobleza, valor y furia.

Con todo esto, creo que te he dado argumentos suficientes para que hoy, al borde de la media noche, nos abracemos y, embriagados por el aroma de la gloria, gritemos a los cuatro vientos que, por fin, los sueños se hicieron realidad. Cuento con ello, Montilla C.F.

Sin más, recibe un afectuoso saludo de este humilde cronista.

JOSÉ LUIS GÁLVEZ POLO
FOTOGRAFÍA: 
J.L. GÁLVEZ

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15 de julio de 2020

  • 15.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por un usuario de la Biblioteca Pública Municipal acerca de los horarios y de los días de apertura del servicio. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



"Disculpen las molestias". Ese es el lema de la Biblioteca Municipal de Montilla con el que presenta sus carteles de aviso de modificaciones en el horario. Un horario que es de todo menos habitual pues rara vez se aplica el "horario habitual".

Dada la situación excepcional por la que pasamos, no es de extrañar que tengamos que renunciar a ciertas comodidades que por derecho nos pertenecen, como disponer de una biblioteca pública en una ciudad como Montilla. Aún así, no es excepcional que el servicio necesario que presta la biblioteca sea tan discontinuo y poco previsible, ya que la mayoría de las veces que alguien acude se encuentra la puerta cerrada de manera temporal. Y es que cuando llegan épocas típicamente vacacionales parece que la biblioteca no se salta ni una.

Ahora que vivimos una situación de incertidumbre, con tantos nuevos héroes del Estado, podría parecer que la salvación está asegurada. Sin embargo, por duro que sea decir esto, esos héroes solo están cumpliendo con su trabajo. Al igual que si hay un incendio, un bombero tiene que acudir, cuando hay una crisis sanitaria, los agentes sanitarios tienen que trabajar.

Cuando un bombero no apaga fuegos, está en el cuartel en guardia esperando. Por eso tienen unas condiciones laborales distintas a las de un trabajador medio. Me refiero a su tipo de jornada laboral pues, al igual que a los médicos de hospitales que les toca no dormir algunas noches por tener el servicio de urgencias, ambos disponen de condiciones más flexibles en su horario laboral para adaptarse mejor a esas situaciones impredecibles.

No es así con el personal de la Biblioteca de Montilla, cuyas horas de trabajo se conocen de antemano, no habiendo situaciones sobrevenidas que requieran hacer cambios cada dos por tres en el horario. Es decir, no hay motivo lógico que explique esa incertidumbre.

Por eso, resulta justo decir que alguien en el Ayuntamiento de Montilla no cumple con su trabajo. Desconozco quién es el o la responsable, pero tengo clara la consecuencia: un servicio de biblioteca pésimo. Probablemente no sea justo hablar del servicio basándome en su ausencia (biblioteca cerrada). Quizás lo más correcto sería hablar de cómo es el servicio cuando sí está abierta la biblioteca. Sin embargo, esto es lo que hay, ya que la biblioteca estaba cerrada cuando debía estar abierta.

Por mucho que uno trate de organizar su estudio, nunca puede predecir los vaivenes en el horario de la biblioteca. Más allá de las indicaciones en carteles colocados en el Centro Cultural "Alcalde Antonio Carpio" –del que se dijo, en principio, que sería la Casa de la Juventud, algo que queda lejos ya– uno no puede encontrar información sobre el estado de la biblioteca ni de su horario en otra parte. Es más, el "horario habitual" (refiriéndome a ese que nunca fue habitual) no se puede encontrar a no ser que se busque la noticia de reapertura en las web de noticias locales.

Es una pena que siendo Montilla lo que es y sabiéndose de la importancia que tiene la biblioteca no solo para los montillanos sino para vecinos de localidades próximas cuyos ayuntamientos no alcanzan a disponer de una biblioteca en condiciones, no se cuide este servicio como se merece.

No creo que sea mucho pedir que se cumpla el horario de la biblioteca y que se pueda consultar cuando está abierta de una manera cierta y oficial, sin necesidad de ir físicamente a comprobarlo. No entiendo qué problema hay en trabajar un día laborable; tampoco entiendo la razón para cerrar la biblioteca dos semanas en Navidad si aquí se trabaja todos los días laborales y algunos, también, todos los festivos. En definitiva, es una pena –por no decir una vergüenza– que en una ciudad tan grande y de buen nombre como Montilla no tengamos la biblioteca que nos merecemos.

El 31 de mayo del año pasado envié sugerencias al Ayuntamiento de Montilla mediante el Registro de Entrada de la Sede Electrónica. Sugerencias que no han sido respondidas a pesar de que ha habido tiempo. En dichas sugerencias solicitaba que se tomen en serio la Biblioteca, ya que un servicio de calidad podría no solo mejorar el estudio de los usuarios sino, también, repercutir en los bares y copisterías cercanos, atrayendo a estudiantes de localidades vecinas como Espejo o Montalbán.

Explícitamente solicité que se ofreciera información actualizada sobre el estado de la biblioteca en un canal oficial y telemático, es decir, que uno desde casa pudiera saber de antemano si va a tener sitio disponible cuando llegue a la biblioteca y hasta qué hora se va a poder quedar. Después de aquello creo que se amplió el horario pero, claro, de nada sirve ampliar el horario cuando no se cumple.

Hace dos semanas que he vuelto a intentar comunicarme con el Ayuntamiento por su Sede Electrónica para que me den explicaciones de lo que ocurre y sigo a la espera de una respuesta. Tengo comprobado que no soy el único que va a la Biblioteca un día aparentemente laboral –pero que da la casualidad que es próximo a un festivo como, por ejemplo, un 29 de diciembre o un 10 de julio por la tarde– y se encuentra con la tomadura de pelo de que hay que disculpar las molestias. Por favor, quien sea responsable, póngase las pilas y hágase cargo para terminar con esta mala costumbre.

ENRIQUE PAREDES SÁNCHEZ
FOTOGRAFÍA: I. TÉLLEZ (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

12 de julio de 2020

  • 12.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja sobre las dificultades para transitar que se encuentran algunos peatones en la Avenida del Marqués de la Vega de Armijo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.





Quiero resaltar por medio de estas líneas la falta de previsión de los responsables del área de Obras del Ayuntamiento de Montilla y, también, la falta de civismo de unos cuantos vecinos que propician una incómoda situación con la que me encuentro cada vez que salgo a pasear con mi familia por la Avenida del Marqués de la Vega de Armijo.

Como se puede apreciar en las fotografías, es imposible que alguien con silla de ruedas, un cochecito de bebé o cualquier persona que necesite ayuda para caminar pueda pasar por este tramo de la avenida, ya que se instaló un banco frente a esa adelfa y, diariamente, hay coches aparcados que impiden el tránsito peatonal.

Y todo esto, en seis metros de acera –posiblemente, de las más anchas que hay en el pueblo–, de la que nos tenemos que bajar para dar de lado a estos obstáculos y seguir nuestro camino por la carretera, poniéndonos así en peligro.

Más adelante, pero en la acera de enfrente, cerca de la guardería, nos encontramos con una acera formada con diferentes terminaciones, también con una anchura total de unos seis metros, en la que, sin embargo, hay que ir sorteando escalones, coches, furgonetas y ciclomotores mal aparcados, ya que ocupan espacios por donde, se supone, solo deberían transitar peatones.

Y ahora viene mi pregunta: ¿si estos vehículos estuvieran aparcados, de esta manera, en cualquier calle del centro urbano se pondría algún remedio por parte de la Policía Local para que no volviera a suceder o esta parte del pueblo no importa?

RAFAEL NAVASFRÍAS LÓPEZ
FOTOGRAFÍAS: RAFAEL NAVASFRÍAS LÓPEZ

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


11 de julio de 2020

  • 11.7.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta de José Luis Gálvez, colaborador de la sección de Deportes de este periódico, sobre el decisivo partido que disputará esta noche el Montilla Club de Fútbol ante el Atlético Palma del Río. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Queridos Montilla C.F., División de Honor y Primera Andaluza:

Ha llegado la hora. Sé que esta carta llega en un día muy señalado, que estaréis los tres muy ajetreados y con la mente en mil sitios, pero me veía en la obligación de contaros mis sentimientos.

Quería aclararte, División de Honor, que fuimos demasiado lejos y ninguno se cubrió la espalda. No obstante, esto es solo un intento más para seducirte. No es la primera vez que estamos tan cerca, tan unidos que solo nos separa un paso tan pequeño pero, a la vez, tan grande.

Por desgracia, y ahora te hablo a ti, Montilla C.F., te ocurre algo: son demasiadas veces. La tarde de Almodóvar, la fatídica mañana en Córdoba ante el Alcázar o ante nuestro público la pasada temporada. Fuiste amante de las causas perdidas, creías que serías el mejor. Así que cuidado con las expectativas.

Esto me hace seguir, en ocasiones, con la misma sensación; había expectativas y te venía grande. A veces miro atrás y no consigo descifrar por qué cuando lo teníamos en nuestra mano, fuimos a otra velocidad. Quiero, Montilla C.F., que me hagas cambiar de opinión. Cuando el fuego se ahogue en unas lágrimas de felicidad, cuando ojalá ocurra lo que todos deseamos, nada será casualidad.

El trabajo de muchos años se debe ver gratificado, por lo tanto, Primera Andaluza, cuando se ponga el sol en el ocaso del día 18 de julio, espero poder despedirme de ti; será como un collage lo que tuvimos. Otras veces pasamos de los cielos a la pólvora mojada, de la magia a la oscura esclavitud. Sin embargo, esta vez verás nuestra mejor versión.

Vuelto a dirigirme a ti, División de Honor. Qué bonito fue caminar detrás de ti, llevarte siempre delante. Cuando gires la cabeza estamos aquí y, esta vez, no vamos a marcharnos. Puede ser que surgieran dudas; puede ser que no estuviéramos a la altura, pero nos has lanzado un cable, cuando más necesitábamos enchufarnos.

Sabemos que puedes ser terriblemente cruel, pero este Montilla C.F. quiere ser terriblemente fiel contigo. Si el mundo actual está del revés, habrá que buscar cordura, y una pizca de locura para saber quererte más, División de Honor. Fuimos locos de atar, perdimos la noción del tiempo y, aun así, llegaste para quedarte.

A modo personal, soy fan de ti, División de Honor. Fan de tus excesos de equipaje, de tus maneras de vivir, de lo que dicen por ahí de ti.

Y, cómo no, soy fan de ti, Montilla C.F. Por eso te pido que lo hagas como si ya no te jugaras nada, como si fueras a morir mañana, aunque lo veas demasiado lejos. Dile a tus jugadores, cuerpo técnico, directivos y aficionados que todo llegará. Si no le metes prisa al tiempo. Y aguantas lo que aguante el cuerpo. No apagues esta luz prendida. Ni cedas al tercer intento. Olvida lo perdido. Y báilale al silencio. Ya es hora de ir abriendo camino. Es lícito soñarlo despierto. Bienvenidos al play-off de ascenso. Bienvenidos a este mundo imperfecto.

JOSÉ LUIS GÁLVEZ POLO
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



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