:::: MENU ::::
Mostrando entradas con la etiqueta Buzón del Lector. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Buzón del Lector. Mostrar todas las entradas

18 de junio de 2020

  • 18.6.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja sobre el nuevo procedimiento de cita previa en la Oficina de Atención al Ciudadano que entró en funcionamiento este lunes con el objetivo de dar cumplimiento a las directrices sobre distanciamiento social a las que obliga la normativa sanitaria para combatir el covid-19. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Esta mañana he salido indignado de nuestro Ayuntamiento, ya que solo atienden con cita previa y únicamente ofrecen quince citas al día, de manera que si la solicitas hoy te la dan para dentro de cinco días y, si te cumple un plazo, te dicen que eso es lo que hay. ¿Hasta dónde hemos llegado, con la ingente cantidad de personal que trabaja allí? ¿Cómo es que no movilizan más áreas para agilizar este servicio?

Pueden hacer la prueba. Accedan a www.montilla.es e intenten solicitar una cita previa, ya verán que es cierto lo que comento. Lo peor es la incertidumbre y la indefensión a la que estamos sometidos los ciudadanos. Pienso que los políticos y los funcionarios están ahí para dar facilidades al contribuyente. Sin embargo, a veces parece que tenemos que pedir un favor para hacer cualquier gestión.

Pienso que, en ocasiones, el funcionariado no está a la altura de sus obligaciones y no saben apreciar lo que es cobrar todos los días 25 de cada mes, llueva, truene o lo que sea. Ese privilegio debería verse reflejado en la atención a los administrados, es decir, a los ciudadanos que, con nuestro esfuerzo y el pago de los impuestos, hacemos posible la financiación de la Administración pública.

ANTONIO LUCENA PÉREZ
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

3 de junio de 2020

  • 3.6.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta de agradecimiento dirigida por un vecino de la localidad a todo el personal que desempeña su labor en el Centro de Salud y en el Hospital Comarcal de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Después de más de tres meses de consultas, analíticas y algunas pruebas médicas más, el pasado 19 de mayo me intervinieron quirúrgicamente del pie derecho en el Hospital Comarcal de Montilla y, pasados nueve días, me dieron el alta hospitalaria.

Y recapacitando un poco te das cuenta de que te has cruzado en tu vida con personas que están fuera de lo normal. Este es el caso de la doctora doña Pilar Llereda y de la auxiliar doña Rosa Salido, del Centro de Salud de Montilla, así como de los doctores Don Antonio Vicente Rueda, hematólogo, y de Don José Luis Jiménez Lefler, cirujano, ambos del Hospital Comarcal de La Retamosa.

A todos ellos, gracias por hacer más de lo que su trabajo les exige. Gracias por ser magníficos profesionales, por su preocupación por los pacientes y por su calidad humana. Gracias, sencillamente, por ser buenas personas.

Y no puedo dejar de recordar a todo el personal del Hospital: sanitarios, enfermeros, enfermeras, celadores y celadoras por su profesionalidad, su trato amable ysus palabras de ánimo. Ahora entiendo cuando oigo hablar de que la Sanidad española es de las mejores del mundo: tiene que serlo necesariamente, contando con profesionales como los que yo he tenido la suerte de conocer. Nuevamente, gracias.

JUAN ANTONIO PRIETO LÓPEZ
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



1 de junio de 2020

  • 1.6.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Álvaro Alarcón Ponferrada, en la que recuerda la figura de su abuelo, Manuel Ponferrada Gómez, fallecido el 1 de junio del pasado 2019 a la edad de 87 años. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Agarre firme y contundente, pero cálido, con ternura y sensibilidad. Su mano siempre me abrazaba para regalarme seguridad. Tenía la absoluta certeza de que no existía un rincón en la faz de la Tierra en el que pudiese correr peligro si al otro lado de mi mano estaba la tuya. Y siempre “a paso ligero”, me susurrabas.

Era lo más parecido a los héroes que inundan las salas de cine. Aunque él era más bien uno de los nuestros, ese caballero cruzado de raza que defendía a débiles y oprimidos. Nuestro Capitán Trueno. Noble y conquistador.

Un año después añoro ese tacto, esa mirada serena y desafiante, una expresión valiente y decidida que cuando tornaba sonrisa te deshacía como un azucarillo. Llegábamos a “casa de la abuela”, pero se respiraba el aire de esos lugares que sabes que te marcan a fuego.

Porque allí vivía mi abuelo, capaz de soltar un chascarrillo popular o ilustrarte con un pasaje de Quevedo. Destapaba el tarro de las esencias con maestría y calidad humana, con el conocimiento de un sabio hecho a sí mismo, pero con un talento único para tocarte la fibra. ¿Cómo es posible que alguien cultive la austeridad y rudeza de los grandes de la literatura rusa y derroche ternura recitando a Bécquer?

Ese era mi abuelo, una de esas personas extraordinarias que ocurre cada mucho tiempo. Y nosotros lo disfrutamos, egoístamente, yo más que la mayoría. Pregonero de múltiples celebraciones en Montilla, como la Fiesta de la Vendimia; precursor de publicaciones tales como Nuestro Ambiente; asiduo colaborador en la emisora de radio local… Fue y es un auténtico referente en la historia y cultura montillana. Y, cómo no, un enamorado de su pueblo.

No hay un solo día en el que no lo recuerde. Cuando le acompañaba a la Peña, a sus excursiones por los monumentos montillanos… o simplemente a comprar el pan. Sí, también era amo de casa cuando había que serlo. Lo que le hacía verdaderamente especial era eso: su sencillez, humilde como los grandes.

No te has ido, abuelo. Sigues aquí. Cada día me miro al espejo y te veo reflejado. Todos insisten en que somos dos gotas de agua, o casi. Ese es mi regalo, una parte imprescindible que dejaste en mí. Eso a lo que le llaman "legado". Y hay algo en mí que dice que te fuiste y me dejaste a Cata. A veces pienso que me diste muchísimo más de lo que yo podría darte en cien vidas.

Sólo puedo recordarte y enorgullecerme: sólo puedo hacer eso. Bueno, y escribir. Escribir, escribir y escribir. Aun cuando me siento indefenso, recuerdo tu mano. No imaginas cuánto me relaja. Ya no me resisto a pensar que te has ido. Porque no lo has hecho. Como dice la abuela, vives en mí. Y no hay más alegría para un nieto que esa.

Te quiero, periodista.

ÁLVARO ALARCÓN PONFERRADA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



29 de mayo de 2020

  • 29.5.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta del jefe de la Policía Local, Francisco Gallego Moya, dirigida a Francisco Jiménez Merino, agente que se ha jubilado en el día de hoy tras una larga trayectoria de servicio público. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



En circunstancias normales, hoy hubiera sido un día de felicidad, cargado de emociones, con un pasillo lleno de agentes de Policía aplaudiendo y haciendo sonar las sirenas no con sabor a "adiós para siempre" sino como un "hasta luego" porque un Agente que ha sentido y ha vivido esta profesión por dentro no se olvida tan pronto. Pero el actual estado de alarma, junto con otras circunstancias, así lo han querido. Cosas del destino...

Hoy, oficialmente, hubiera sido el último día de servicio de Francisco Jiménez Merino, conocido por toda Montilla como Paco Merino. Pero toda esta situación ha propiciado que vistiese el uniforme por última vez hace solo unos días.

Ha dedicado toda su vida, desde los 21 años que entró en este Cuerpo, al servicio del ciudadano. Y hoy te despido no como tu actual jefe sino como tu hijo, porque fuiste, eres y serás como nuestro padre, como aquella persona que junto a toda tu familia nos abrió las puertas de su casa cuando llegamos a Montilla y éramos todavía unos desconocidos. Siempre agradecido.

Te lo he dicho muchas veces. Como todos, has tenido tus fallos pero también muchos aciertos. Y todos tus consejos me han servido para guiar mi camino. Gracias por todo: por tu dedicación, por tu sacrificio y por tu tesón, demostrado en el día a día de esta dura profesión. Disfruta de tu nueva etapa: tu alegría será la nuestra.

Muchas gracias, Paco. Ya te echo de menos...

FRANCISCO GALLEGO MOYA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

18 de mayo de 2020

  • 18.5.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo remitido por Jose Luis Molina García, militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y amigo personal de Julio Anguita. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Sé que no eras amigo de halagos y adulaciones por vacías e inútiles, pero sí del poder de expresar de forma valiente y veraz las propias certidumbres, tanto en el terreno de las ideas como en el de la acción comprometida. Mi pretensión hoy es hacer esto segundo, sin caer en lo primero.

Entre mis primeros recuerdos de ti, figura una noche de marzo de 1986 en los jardines de la Victoria en Córdoba cuando, sentado junto a mí en un banco con la cara entre las manos, al conocer los resultados desfavorables en el Referéndum sobre la OTAN, comentaste abatido (aunque solo durante unos segundos) cómo a este pueblo “mansurrón” le iba a costar desembarazarse de la inercia de tantos siglos de opresión. Nunca te lo comenté, pero me dejaste tan impresionado, que esa foto sin cámara la llevo conmigo desde entonces.

Mucha gente te admiraba por tu gran cultura e inteligencia. Y es verdad. Como muestra, me viene a la memoria una tarde en el sótano de tu casa jugando al dominó conmigo de pareja. Por cierto, un juego con el que ninguno de los dos hubiéramos podido ganarnos nunca la vida, lo que no importaba porque ambos lo disfrutábamos.

Recibiste una llamada telefónica de tu hija en la que te pedía información sobre Jovellanos para hacer un trabajo. Bajamos las fichas y en pocos minutos tuve el privilegio de escuchar la mejor clase-conferencia de mi historia personal. Al terminar, levantaste las fichas, me miraste y dijiste: “te toca poner, niño” (como siempre me llamabas). Y yo, aún con la boca abierta, tuve la conciencia de ser un privilegiado por poder compartir contigo esos trocitos de vida.

Pero tú, Julio, eras más que una persona culta e inteligente. Eras el prototipo de “persona propositiva”, es decir, aquella capaz de realizar un análisis certero de la realidad, evaluar de forma crítica los acontecimientos, generar proyectos para dar solución a los problemas y proponer alternativas para actuar.

En ese terreno, el de los proyectos y la acción, he de quitarme el sombrero. Yo, y creo que todo el país. Como buen conocedor de la historia del movimiento obrero y de la izquierda, de sus aciertos y errores, tenías clara conciencia de la coyuntura por la que atravesábamos en cada momento y hacia dónde había que caminar.

Algunos de los procesos más conocidos que pusiste en marcha, como Convocatoria por Andalucía (origen de Izquierda Unida) o el Frente Cívico “Somos mayoría”, hay que leerlos en esa clave. La clave de la unidad de la izquierda, de la igualdad, la convergencia y la elaboración colectiva, de la democracia interna, el trabajo en equipo y el protagonismo de todos y todas. Vistos desde esa perspectiva, cobran un sorprendente parecido.

Desde muy joven, cuando asistía a tus mítines electorales (que, por cierto, disfrutaba), siempre salía admirado de comprobar cómo eras capaz de conectar con lo más íntimo y personal de cada uno de nosotros y nosotras, de obtener un convencimiento pleno, a pesar de las reprimendas y reproches por nuestra inacción y falta de fidelidad. Eso solo es explicable, al margen del despliegue pedagógico que todo el mundo te reconoce, si el público es capaz de ver, más allá de las palabras, a la persona que se cree y vive los valores que expresa.

En ese terreno de los valores me temo que no voy a ser muy original. Todo el mundo reconoce en ti a la persona honrada y honesta, fiel a sus principios, de una coherencia personal muy rara hoy en nuestro actual mundo, egoísta e individualista. Con marcados rasgos senequianos, como buen cordobés, pero desde la austeridad que Séneca no supo poner en práctica.

Estoy casi seguro que ahora me dirías que he caído en la lisonja, sin embargo, yo tengo la impresión de haber sido ecuánime, incluso de haberme quedado corto. Aunque tú no eras creyente, fuiste siempre muy respetuoso conmigo. Pude sentir cómo tu ideal de sociedad justa, libre e igualitaria encajaba como pieza de mecano con mi utopía cristiana de liberación y fraternidad universal.

Hoy me resuena una frase que me dedicaste en una de las tertulias tabernarias de mediodía: “los cristianos comprometidos sois la leche”. Tú también lo eras y lo seguirás siendo, eterno Julio.

JOSÉ LUIS MOLINA GARCÍA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



16 de mayo de 2020

  • 16.5.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta dirigida al alcalde de Montilla, Rafael Llamas, por parte de un vecino de la calle Lobero, una vía que conecta las calles San José y Dámaso Delgado con Zarzuela Baja. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Excmo. Sr. Alcalde de Montilla.

Parece ser que ya se están reanudando las obras por parte del Ayuntamiento. La calle Lobero, en la que vivo, lleva con problemas desde hace un año aproximadamente. Creo que una señora, a la que atendí, denunció que cayó al tropezar en el levantamiento de la calle, produciéndose una lesión en un brazo. Por tanto, desde ese instante, conocen la situación, amén de que usted personalmente vive muy cerca y debe ver diariamente la situación que padecemos.

En una publicación de la hoja informativa de la Asociación de Vecinos del Cerrillo de San José se decía que el problema debía resolverlo el vecino correspondiente. Pasó el tiempo y no se tomó ninguna medida.

Tiempo después, se hizo una cata y cortaron la calle, poniendo unas vallas. Se iniciaron las obras con cierta tranquilidad. Debido a esto pregunté a los operarios y me contestaron que ellos venían cuando así lo decidían quienes mandan.

Entiendo que, desde el 14 de marzo, no se haya reanudado la obra, debido a las circunstancias de todos conocidas. Pareciese que los vecinos que vivimos en esta calle somos ciudadanos de segunda o de tercera, a pesar de que pagamos impuestos de primera.

Quiero además decirle que los vecinos directamente afectados (entre los que no me encuentro) son personas mayores y, en algunos casos, dependientes. Creo que todos hemos dado muestras de respeto y paciencia, por lo que espero y deseo que tome las medidas oportunas para que esta situación se subsane lo más pronto posible.

ENRIQUE PINO MESA
FOTOGRAFÍAS: ENRIQUE PINO MESA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

9 de mayo de 2020

  • 9.5.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una semblanza del escritor y periodista montillano José Ponferrada Gómez, escrita por José Antonio Cerezo, doctor en Filología Hispánica y director honorario del Museo Garnelo. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Queridos confinados y confinadas, lectores de Montilla Digital:

Hace más de sesenta años, en 1957, un personaje montillano, José Ponferrada Gómez, recibía el primer premio nacional como colaborador de la Agencia EFE. Esta agencia de noticias, la más importante a nivel estatal, justificaba su premio, “teniendo en cuenta que en el limitado área informativa de un pueblo [José Ponferrada] ha sabido tejer la crónica de su diario acontecer, encontrando en los hechos aparentemente intranscendentes ese “algo”[…] que los ha hecho saltar al primer plano de la actualidad nacional”.

Uno de esos hechos aparentemente intranscendentes a los que mi tío Ponferrada vestía de acontecimiento se plasmó en el siguiente titular: “Las golondrinas han llegado a Montilla”. En efecto, eso solía suceder todos los años por estas fechas y los más viejos recordamos cómo hacían sus nidos en la cornisa del Teatro Garnelo y en La Tercia, llenando el espacio de la Plaza de la Rosa con sus vuelos desafiantes y su ruido ensordecedor.

Que las golondrinas regresen por donde suelen estar, no es un hecho novedoso, ni es un hecho importante, pero Ponferrada se las arreglaba para que ese acto banal acabase como noticia nacional en la prensa de la época, y hace falta mucho talento para eso. Hoy casi sucede lo contrario, que muchas noticias de hondo calado se presentan como una pelea de patio de vecindad y se echa mucho de menos el ingenio y la gracia a la hora de presentar un suceso.

Yo quisiera adherirme hoy a ese sentido ponferradiano de la vida y decir con él que las golondrinas han llegado a Montilla, que los árboles se están vistiendo, después de este invierno tan raro, y los rosales estallan en mil colores, que esta primavera tan distinta, es la primavera de siempre, aunque no podamos disfrutarla en su plenitud.

Así que concededme, amigos y amigas, que hoy recordemos a Pepe Ponferrada, que falleció en 2018 y que murió de la muerte, como diría Ramón Gómez de la Serna, con 98 años bien cumplidos y concededme también que no hable de “lo único”, de eso que ustedes saben.

Y que conste que no lo hago por rebeldía contra la realidad, porque yo soy menos rebelde que D. Marcelino Menéndez y Pelayo, sino por el deseo de mirar con optimismo, con entusiasmo, todos esos buenos días que están por venir.

Ánimo, amigos.

JOSÉ ANTONIO CEREZO ARANDA
FOTOGRAFÍA: FAMILIA PONFERRADA

NOTA: Este texto, con levísima variación, fue leído por su autor en Más de Uno Montilla, de Onda Cero Montilla, el 16 de abril 2020. A continuación ofrecemos el audio:



NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

8 de mayo de 2020

  • 8.5.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una felicitación dirigida a Carmen Aguilar Arjona, una vecina de Montilla que hoy cumple 101 años. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Corría el año 1919 y llegaba a esta vida Carmen Aguilar Arjona. Qué bonito nombre. A sus 101 años, perfectamente podría ser "la abuela de Montilla". Por suerte, es mi bisabuela. Es decir, es la abuela de mi madre y la madre de mi abuela.

Solo pretendo dedicar unas líneas a una mujer que ha luchado desde el primer minuto de su vida. Primero, pasando por la temible gripe española en los comienzos de su vida; y ahora, luchando para no infectarse con esta maldita pandemia del coronavirus.

De tantos recuerdos que aún escucho de ella, me quedaría con aquel que hace destacar en su rostro una sonrisa inocente y que, a su vez, le llenan de lágrimas sus cansados y azules ojos: la vida junto a su amado esposo en el Barrio de Santo Domingo, donde la invitó a hablar por primera vez. Te quiero mucho, bisabuela mía.

CARMEN PLATA MÁRQUEZ

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

27 de abril de 2020

  • 27.4.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una denuncia de Rafael Luque Muñoz, ecónomo general de Lares Federación, sobre la situación que están viviendo muchas residencias de mayores en Andalucía como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Más de 40 días después de no acordarse de las residencias de mayores, de ser los más perjudicados en todos los sentidos, el Gobierno andaluz "sigue pensando". A la pregunta "¿dónde están las medidas de apoyo económico a las residencias en Andalucía?", la respuesta del Gobierno andaluz ha sido "nos lo estamos pensando".

Hasta la fecha, la gran mayoría de las comunidades autónomas han mostrado su compromiso con estos centros, garantizando el pago íntegro de las plazas vacías por la crisis. Curiosamente, Andalucía ya se ha pronunciado y detalla que asumirá el 80 por ciento del coste de las plazas de discapacidad, pero no el de las residencias de ancianos cuando, precisamente, somos el sector que más sufre la crisis y el único que continúa trabajando.

Partiendo de la precaria situación económica de precios por plaza concertados –durante lustros, muy por debajo del conocido coste-plaza– y teniendo presente que nuestras plazas privadas son plazas sociales que están aun más por debajo de ese coste, ahora, además del material sanitario y de protección que sigue sin llegar y de la injusta y pésima prensa, necesitamos la puesta en práctica, por parte de la Administración andaluza, de políticas que permitan que el 100 por cien del coste de las plazas concertadas vacías (por cubrir) se asuman con carácter retroactivo para que, de este modo, los centros puedan sufragar y afrontar esta situación con el máximo respaldo posible y atender el sobrecargo de personal y material.

RAFAEL LUQUE MUÑOZ
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



25 de abril de 2020

  • 25.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un tercer artículo del escritor y académico José Antonio Ponferrada Cerezo, nuevamente en colaboración con varios amigos, sobre el paso por Montilla del cantautor Luis Eduardo Aute, recientemente fallecido a los 76 años de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.


Luis Eduardo Aute

Quizá ustedes hayan leído Más sobre Aute en Montilla (I). Pues no acaba ahí la cosa. Rafael Aguilar Portero, mi amigo de siempre, otro artista polifacético que merece más atención por nuestra parte (pintor, escultor, fotógrafo y autor de aforismos llenos de gracia y profundidad, como los escritos en su Último rollo, de 2019), contribuye con detalles sobre el espectáculo del Estadio Alvear.

Aquel fue un concierto más concurrido, de noche, de pié y más roquero por la aportación del grupo Suburbano. Muchos vatios, más confuso y difícil de recordar en sus detalles. Rafa estuvo, después del concierto, viendo al Aute en los camerinos (en los modestos vestuarios del equipo local, vaya...). Lo llevó Rafa Lara (Rafael Lara Marqués).

Aute estuvo muy atento y les regaló una postal con su famoso dibujo del beso, que ha sido portada de libros, incluido como extra en discos... Rafa Aguilar, que también estuvo en el Ideal, es el más constante seguidor de Aute que conozco en Montilla. En su precioso refugio de El Toro las canciones del Aute son sintonía habitual. Y la famosa postal ocupa lugar de honor en su creativa decoración.

Ya al cierre de este artículo hemos sabido que José Luis Salas (periodista montillano a quien podemos oír desde Marbella, en la alta madrugada de Onda Cero por toda España), entrevistó a Luis Eduardo Aute tras su actuación con Suburbano en el Estadio Alvear. Lo animamos a que, en algún momento, recupere esa entrevista y nos la vuelva a ofrecer.

Ya podemos fechar con bastante seguridad los dos conciertos, que sucedieron con poco tiempo de por medio. El primero, el del Cine Ideal, debió ser a principios del verano de 1980 (seguramente en julio). Ahí apuntan diversos testimonios. Aún no pesaría el "se sienten, coño" de la Carrera de San Jerónimo. El del Estadio Alvear me dice Manolo del Pino Navarro, my friend, que, consultados los oráculos, resulta que fuera en 1982. De ambas fechas, que además coinciden con mis recuerdos (y los afinan), provisionalmente me fío.

El primero, más artesanal, se caracteriza por su organización amateur, desplazamiento del cantante especialmente para la ocasión, sonido fundamentalmente acústico que el público escucha cómodamente sentado (bueno, más o menos…); el artista básicamente solo, sólo respaldado por el contrapunto de otra guitarra. En definitiva: está más ligado a la estética propia de los años setenta.

El segundo formaba parte de una gira y contaba con una organización comercial; el público, de pié y con más distracciones a su disposición, oye las canciones de Aute envueltas en un espectáculo de luz y sonido. El cantautor está ahora al frente de los Suburbano, una de las bandas más solidas del momento. Es la estética propia de los nacientes años ochenta. Con sus pros y sus contras, seguramente el haber sabido hacer esa transición, manteniendo lo esencial, es lo que permitió al Aute (y a sus canciones) seguir vigente hasta hoy.

Por persona interpuesta nos llega la observación de Charito Luque Trillo: "Estuve en el concierto del cine Ideal, y recuerdo que no vino solo, le acompañaba otro guitarrista. Lo recuerdo porque cuando tocó 'Dentro' [una preciosidad alusiva al amor solitario] dijo "esta la toco yo solo" y, claro, fue una risa general". Sí señora.

Manolo Bellido puntualiza que el guitarrista era Gaspar Payá, “un músico muy activo entonces que había participado en la grabación de 'Alma' y también en otros discos de la época, como 'El tigre de Guadarrama' y 'El eslabón perdido', ambos de Vainica Doble”.

La siguiente anécdota, de la que pueden oírse otras versiones coincidentes en lo fundamental, transcurre en el Cine Ideal. Reproduzco la primera en llegar a mí (que algo recordaba), debida a la pluma simpática de Pepe Merino (José Pérez Merino).

Merino es autor de varios libros de asunto montillano; y con Paco Moreno (mi gran amigo Francisco Moreno González, el simpar “Pacubius Casusbelli” en el Munda illa de mi primo José Antonio Cerezo) es el alma de la revista La Corredera (¡volved!, cuando podáis). Va la historia, tal como me la contó:

Pues verás, tú sabes que en aquel tiempo estaba Antonio Carpio de concejal de Cultura. Cuando pedía colaboración aparecíamos el ciento y la madre. Pues en esto llegó Aute y me puso (Antonio) de taquillero. Cuando estuvieron las sillas del Ideal completas entré con el dinero y le dije a nuestro amigo: "Antonio: aquí solo tengo 45.000 pesetas”. Como quiera que Aute nos cobraba 50.000, allí se colaron un montón de gente, cuando se había dado orden de que nadie entrara gratis. 

Cuando fuimos a pagarle, Antonio, muy cortado, no sabía cómo decir al cantautor que faltaban 5.000 pelas. Pero Aute, que ya por entonces sabía más que Lepe, notó que pasaba algo y le dice a Antonio..."¿Qué pasa, amigo, que alguien no ha pagado? Venga, hombre, no te preocupes: lo que falta no tiene importancia –aun sin saber lo que faltaba– , lo bueno es lo que me he divertido en Montilla". Ese era Luis Eduardo Aute. Por cierto, que tengo un libro con todas sus letras y me sigue encantando ('Mi tierra, mi gente')”.

Y ahora, un precioso intermedio musical: La belleza (1989).



A propósito de la letra de La belleza, permítanme un comentario. A la gente joven de ahora con ambiciones de "salvarse", sus mamás y sus tías les aconsejan, según ellos, "que sea yo mismo" (cito, por ejemplo, de L. Matamoros y C. Costanzia, ¡Hola!, 4-3-2020, pág. 80). Consejo fácil, muy al hilo de estos tiempos de tautologías simplonas (sí es sí, no es no y otras expresiones por el estilo están de moda; esto es Barrio Sésamo).

Me parece que el "ser uno mismo" al que canta el Aute no es conformarse con lo burro que, por el momento, se sea; sino (por eso lo dice así) "intentar" ser uno: o sea, perseverar, indagar, construirse como individuo (que es camino más áspero, aunque a la larga más gratificante). "Nace el hombre siendo un animal y se muere muy persona", es la paradoja que venía a decir Baltasar Gracián. Lo de Aute creo que se contiene mejor aquí:

Como aquel niño que despierta auroras
comenzando a mitad de este camino
que me amarra la vida y me enamora
seré estampa cabal de cuerpo entero:
mantendré con esfuerzo y con renuncia
esta oportunidad de ser Falico".

("Nick name", de Rafael Álvarez Merlo, El vuelo interior, Córdoba, 1986. A Rafael, familiarmente y al estilo cordobés, lo llamamos Falico).

Ahora un saludo para uno de los grandes de la música montillana: Luis Rubio. Desde Córdoba, Rafael Carmona se acuerda de haber estado tocando en el Cine Ideal con su grupo de Montemayor, Los Singlos, junto a Los Rayos X de Luis. Corría el erótico año del 69 (pero "el verano del amor" fue en el 67).

Rafael y otros amigos míos recuerdan la última vez de Aute en Córdoba, pero no muy bien la fecha: pues fue el 24 de enero de 2014, en el Café Málaga; Santiago Reina me cuenta que, aunque ya algo deteriorado, seguía Luis Eduardo hecho un fiera de ligue y copa.

Y ya puestos, otro saludo para mi primo Enrique Paredes Cerezo, músico y abogado, que me escribe a propósito de otro concierto memorable, el de Hilario Camacho en Los Califas / Ole y Olé (en el Paseo de Abajo): "Aún recuerdo cuando vino en 1981 (yo estaba tocando al lado, en una boda, en Los Juniors, con mi primer grupo)". Amador Pérez de Algaba, el alma de Poplacara, añade: "Lo de Hilario Camacho lo hizo la Concejalía de Cultura. Presentaba su disco 'La mirada del espejo' (1981)". Yo estuve en ese concierto, pero que pasándolo pipa (... y dale con la "pe").

Algo me contó Rafael Lara (pero me dan detalles Bellido y el propio protagonista), de lo que ahora les refiero. Aquella noche ideal no terminó para Luis Eduardo Aute en la Casilla de Bellido (que yo conocí de niño, con otros dueños, como Casilla de las Palmeras por las dos muy hermosas que allí había).

Con la fuerza que da la juventud, de allí salió Aute sin pararse; no directamente a dormir, sino en dirección a Málaga, tan unida y tan cercana (por tren y por carretera) a nuestra Ciudad del Vino. Lo acompañaban Gaspar Payá (el guitarrista), la novia de este... y un montillano que no se resignó a terminar tan pronto aquella noche de música y amistad.

Se trata de Sebastián Romero Jordano, el popular Sebas de los caramelos, en la calle de El Santo. Propuso ir con ellos, lo admitieron, y allá que se fue de copiloto dando conversa a nuestro Aute. En menos de veinticuatro horas el cantautor se hizo Madrid-Málaga, pasando por Montilla.

Del sitio exacto en el que pararon, como no se acuerde el guitarrista... Con todas las emociones del día, lo que Sebastián recuerda es que fue por la Costa del Sol occidental. Posiblemente, digo yo, en Torremolinos, donde un patilludo Aute habia participado, años atrás, en la grabación de Días de viejo color (1967), la mítica película de Pedro Olea. Para llegar hasta Marbella o Estepona hubieran debido hacer otra buena porción de kilómetros y llegar a las tantísimas.

Como ya se dijo, Aute conducía un Seat 124 ranchera de color blanco. A Sebastián le propusieron quedarse en el hotel, pero él prefirió echar una cabezadita en el mismo coche para, a la mañana temprano, regresar a Montilla por sus medios. Como Dominguín cuando lo de Ava Gardner, supongo: ¡a contarlo!

Ya terminando estas noticias, quiero acordarme de otro paisano que seguro pasó por allí. Me refiero a mi tocayo José Antonio Mora Hidalgo, que nos dejó este 6 de abril; al que conocí de mucho tiempo y con quien hemos pasado muy buenos ratos (inolvidable la época del Hostal Bellido). Vamos a echar de menos su bonhomía, su amable trato. Fue (como su padre Pepe, me dicen) gran pelotero, jugador de postín en las formaciones clásicas del equipo de fútbol montillano (que se llamó Montilla Vinícola). Buen aficionado al flamenco, como su tío Solano, le gustaba decir con su voz profunda (se lo escuché un "puñao" de veces) en una buena reunión, la soleá de Tomás Pavón:

“Tengo el gusto tan colmao
cuando te tengo a mi vera,
que si me dieran la muerte
creo que no la sintiera”.

JOSÉ ANTONIO PONFERRADA & FRIENDS

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

22 de abril de 2020

  • 22.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta de agradecimiento dirigida por un vecino de la localidad a todo el personal que desempeña su labor en el Centro de Salud y en el Hospital Comarcal de Montilla. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



En los periódicos antiguos, cuando se anunciaban las pensiones, hoteles u hostales, incluían que el trato era "familiar". Si hoy el Hospital Comarcal de Montilla o el Centro de Salud se tuvieran que anunciar podrían, con todo derecho, incluir que dispensan un trato muy familiar a pacientes y acompañantes.

En primer lugar quiero manifestar que ni yo ni mi familia hemos tenido conocimiento ni relación alguna fuera del ámbito médico con los profesionales que nos han atendido, por lo que lo normal es que se nos haya tratado como al resto de usuarios.

Hace tres años me realizaron una operación dificilísima en condiciones durísimas por parte del equipo del doctor Conde. El tratamiento posterior fue un éxito entre el grupo del Ambulatorio (Lourdes, Marisa, Rafa...) y la joven y eminente oncóloga doctora Ortiz y su inteligente, eficaz y atentísima colaboradora Mari Paz –estas dos últimas, en el Hospital Provincial–.

El Domingo de Ramos me encontré mal y, a las 9.30 del Lunes Santo, me dirigí a las Urgencias del Hospital de Montilla, donde me recibieron dos jóvenes doctoras que me exploraron, me sacaron sangre, me hicieron una radiografía, me pusieron un sonda nasogástrica, me pusieron un suero y, para las 12.00, ya estaba ingresado.

Posteriormente me visitó un doctor que me explicó todo perfectamente y me indicó que lo más conveniente –por mi edad, por mi sobrepeso y por mis antecedentes clínicos– era tomar una postura conservadora. De este modo, durante los siete días posteriores, me sometieron a análisis diarios, radiografías diarias y a visitas médicas por la mañana y por la tarde, con explicaciones claras por parte de los facultativos. Y cuando no aprecié dolor alguno llegó el momento de darme de alta.

Le correspondió este trámite al doctor Alia, que me explicó todo lo que había pasado y lo que podría venir. Sus palabras estuvieron cargadas de un cariño y de una claridad fuera de lo normal. Y, al final, cuando me dijo “si usted se siente mal, véngase enseguida, que nosotros estamos aquí”, sintetizó perfectamente la atención y el seguimiento que prestan a sus pacientes. Además, al llegar a casa ya me había llamado la doctora Lourdes Rivas para ofrecerse a cualquier cosa que pudiera necesitar.

Por todo ello, me gustaría agradecer a médicos, enfermeros, celadores, limpiadores y resto de personal el cariño y la educación con la que me han tratado. Lo único que siento es no haber podido probar el lomo con tomate que incluyeron en el menú de los acompañantes y que mi hijo me dijo que estaba de escándalo.

Después de conocer a todas estas personas y la forma en la que me han tratado, me pregunto: ¿Por qué Andalucía no es una región puntera en Europa con la calidad humana tan grande que atesora?

RAFAEL ESPUNY MOYANO
FOTOGRAFÍA: ARCHIVO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

21 de abril de 2020

  • 21.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un nuevo artículo del escritor y académico José Antonio Ponferrada Cerezo, en este caso en colaboración con varios amigos, sobre el paso por Montilla del cantautor Luis Eduardo Aute, recientemente fallecido a los 76 años de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Pido perdón
por confundir el cine con la realidad
no es fácil olvidar...

Luis Eduardo Aute

Estimados lectores: las reacciones que me van llegando sobre Aute también pasó por Montilla me hacen pensar que, por lo general, le ha gustado al personal. Lo que seguramente se debe a que tiene la música un poder de evocación, que ríase usted de la famosa magdalena de Proust, el de A la busca del tiempo perdido. Que nos transporta a un momento, a una vida, "de su dueño tal vez olvidada", como el arpa de Bécquer. Sonidos, imágenes y hasta olores nos acuden en tropel devolviéndonos, como los hoteles de una noche de Jaime Gil de Biedma, "un olvidado sabor a uno mismo".

Así que otra vez he sentido la llamada de la tierra y me pongo a escribir. Sí, sí, como lo oyen: doña Tierra Gea de Dios, sacando un ratito de las mil pejigueras con que le zurran los trastos de sus niños, me ha llamado para preguntarme, en primer lugar, por la salud (como fina dama, aunque algo arisca, que es).

Y para enterarme, en respuesta a mi correspondiente pregunta, de que sus infantes parecen más tranquilitos últimamente, la casa más limpia y respirable y que hasta se oyen los pájaros. Eso sí (asunto que debe tratarse en conversaciones que no se tienen muy a menudo), me informa de que en su calle se murió Fulano y se murió Zutano... algunos de los vecinos mayores y alguien entre los jóvenes, que tanto echaremos de menos. Descansen en paz, séales la tierra leve.

"En el plano más personal", como se dice ahora, me comenta que según dura el castigo algunos niños hasta se pelean entre ellos. A un primo del Topamí, que le dicen el Chistorras, le ha dado por meterse con el Pedrín (¡que ya le vale al Pedrín... !). Pues anda que tú, Chistorras o como te llames.

Y el Donaldo, que es de la piel del diablo, también dale con el Pedrín, que mira qué dos... ¡Ay, señor! Si el Donaldo es un insensato mala sombra, que se pelea hasta con las moscas que pasan; este acabará mal... ¿Pues y el niño Boris, que ha habido que mandarlo una semana a la cama sin cenar? Luego se le podrá levantar el castigo, pero es lo que dice su madre: que es un rajón.

¡Resulta que doña Tierra también estuvo en el concierto del viejo Cine Ideal! Y no hagan chistes fáciles: claro que el suelo de aquel entrañable palacio de los sueños estaba terrizo; y bien fresquita que se ponía la santa tierra cuando los porteros, al caer la tarde, antes de empezar la primera sesión, le echaban una regadita. El aroma como de huerta que se levantaba hacía más deseables los altramuces, las chufas y hasta el improbable tomate de "nuestro selecto ambigú". Luego, todo se ponía perdido de pipas (pero cuánta "pe", señores...).

Tierri, llamésmola así porque entonces era más joven, estaba en Montilla dando una vuelta a sus tíos y tías de la Campiña. Me dice que se lo pasó genial en nuestra tierra, que su gente hacía vino, y que, como señora cultivada que es, se alegró mucho de ver y escuchar a aquel doncel de barba incipiente y elegantemente descuidada (según moda capilar que ya en el Renacimiento puso en boga el caballero Garcilaso el toledano, pariente del nuestro de la calle Capitán).

Todos sentados en sus sillas y mirando al escenario, que estaba en el lado opuesto a la pared en que se proyectaba el cine. ¡Qué recuerdos! (Doña Tierra se despide, vuelve a su incesante trajín). Quienes no la conozcan podrían hacerlo en este enlace.

Otro que estuvo, y en primera línea, fue mi querido amigo y pariente Manuel Bellido Mora. Me escribe Manolo en su bella prosa que guarda “luminosos recuerdos, pues era principios de verano, de aquella primera visita de Luis Eduardo a Montilla. Tengo un recuerdo vívido de todas sus andanzas por nuestro pueblo. Y de todo lo que lo rodeó. Su llegada en un Seat 124 ranchera de color blanco. La actuación propiamente dicha en el cine Ideal, con un equipo de sonido de Sonisur.

El ambiente especial, la expectación por verlo. La reseña que tú preparaste y que se entregó al público a la entrada, siguiendo una práctica muy habitual en los cineclub de la época con la ficha y comentarios de la película. Dentro de que la organización era ciertamente amateur, se cuidaron muchos aspectos, como este del texto introductorio, y el propio Aute, sintiéndose además rodeado de admiración y cariño, lo agradeció.

Aunque yo particularmente estaba entusiasmado con la presencia de un artista al que he admirado siempre, también, a la vez, temía que la gente no respondiera o que su respuesta fuera insuficiente. Pero qué va. El patio se llenó de un público muy heterogéneo que conocía bien muchas de sus canciones, especialmente aquellas que habían popularizado Massiel y Rosa León. Pero que además, se sabía las que él se había reservado para sus propias grabaciones.

Y así, una tras otras, fueron sonando aquella tarde noche: “Las cuatro y diez”, “Anda” y, por supuesto, las que venían contenidas en 'Alma' (1980), el álbum que lo trajo hasta Montilla. Con este elepé, el primero publicado por Movieplay, su nueva casa discográfica, Aute volvía a los escenarios tras una larga desaparición, que no inactividad, que él achacaba a su timidez y a un insuperable miedo a cantar en directo.

Solo unas semanas antes de su viaje a Montilla, lo había presentado en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid en un acto de reencuentro largamente esperado. Su recital fue un gran éxito y al acabar la actuación, él se entretuvo un rato hablando con quienes se le acercaron. Se le veía feliz, aunque desbordado. Yo, que había acudido esa noche para disfrutar también de las viejas y nuevas canciones, aproveché para hacerle una propuesta muy directa: que se viniera a Montilla para participar en la Primera Semana Cultural. Me dio el teléfono de su casa y quedé en llamarlo pasados unos días, como así hice.

Luego, la Concejalía de Cultura se hizo cargo del resto de trámites y permisos. Lo más sorprendente de todo es que, en ese momento, Aute no tenía representante ni ningún tipo de agente o intermediario que le organizase la agenda profesional. Se llegó a un acuerdo para el contrato y se convino una fecha, todo hablándolo personalmente con él desde el Ayuntamiento.

Siempre he pensado que fue una suerte que aceptara venir, y que lo hiciera invitado por una asamblea cultural abierta y participativa en la que se diseñó el programa entero de la Primera Semana Cultural, con las aportaciones e ideas de la gente, como tú bien recuerdas en el artículo, especificando muy oportunamente la importancia que en todo aquello tuvo Antonio Carpio
[que era el concejal de Cultura].

No lo sé con exactitud, pero creo que el concierto de Montilla fue uno de los primeros, si no el primero, de Aute en la provincia de Córdoba. Tenía un porte realmente atractivo. Media melena, camisa blanca, dedos longilíneos. Y su edad estaría entonces en torno a los 35 años. Lo que ofreció fue una soberbia colección de canciones y, al acabar, aplausos y más aplausos.

De paso, aquella maravillosa actuación me obligó a desmontar algunos prejuicios tontos de aquel tiempo. Allí, entre el público entregado, había personas que yo no esperaba. Y estaban disfrutando a tope de lo que estaban viendo y escuchando.

Al acabar, recuerdo que se formó un grupo en torno al cantante. No había un plan fijo, así que no sé muy bien cómo, pero la cosa es que tomamos rumbo a la casilla de campo de mis padres, en El Cuadrado. Aute se desplazó conduciendo su propio coche. Y allí nos metimos en la bodega, con algunas patatas fritas y frutos secos. Había algún concejal y otros cuantos allegados.

Nuestro invitado aguantó el tirón como pudo, pero estaba cansado y lo que quería es irse a dormir, ya que había venido el mismo día del concierto desde Madrid, sin tregua prácticamente. Y es lo que finalmente sucedió. Pero antes hubo un par de visitantes más. De pronto, mi padre y creo que mi tío Gregorio Pedraza, intrigados por lo que estaba pasando, se dieron una vuelta y se plantaron allí. Entraron, lo saludaron y se marcharon por donde habían venido.

Tanto tiempo después, este verano hará cuarenta años, mi padre me sigue mencionando aquella noche cada vez que Aute, después ya en apoteósico triunfo, salía en televisión. Y lo ha vuelto a hacer –o yo así lo imagino, porque ahora estamos distanciados por la pandemia– cuando el pasado fin de semana se conoció la amarga noticia de su fallecimiento.

Todo esto, llevado por la emoción, es lo que se ha agolpado en mi memoria al leer tu interesante evocación”
. Gracias, Bellido.

Mis hermanos Chiqui y Curro también estuvieron, muy jovencitos, en el Cine Ideal. Curro Ponferrada lo recuerda "de día, cantando "Grano de pus" [1975] a ritmo de tango." Et, voilà:



Continuará...

JOSÉ ANTONIO PONFERRADA & FRIENDS

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

15 de abril de 2020

  • 15.4.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Señor presidente. Yo, al igual que una mayoría de españoles, no le he votado. Esto no es óbice para que, como máximo representante de mi Gobierno y de mi nación, le transmita mi respeto y le ofrezca mi apoyo en estos tiempos difíciles. Tampoco lo es para que, ahora más que nunca, le exija que ejerza de manera pronta y eficaz su labor presidencial.

Como ciudadano le ofrezco todo mi apoyo y colaboración, pero exijo reciprocidad. Creo que la inmensa mayoría de ciudadanos de este país lo exige. Necesitamos propuestas y perspectivas de futuro concretas y realistas ante el incierto y complejo futuro inmediato que se nos viene encima.

Le aseguro que los cientos de miles de ciudadanos que han perdido y van a perder a seres queridos y los millones que van a perder sus puestos de trabajo le necesitan desesperadamente, mas allá de la rabia y desesperación que sientan en estos momentos.

Necesitamos un mensaje, necesitamos un pacto. Se lo vienen indicando desde la prensa cualificada, desde cartas y manifiestos (casi implorantes) firmados por personalidades de gran prestigio e influencia. E, incluso, se lo indican insistentemente las autoridades europeas. Es necesario e inaplazable un pacto político general que aúne a todas las fuerzas posibles en la adopción de las medidas básicas para intentar superar esta crisis.

Esto es posible, aunque muchos, aplicando un pesimismo bastante fundamentado, no lo crean. Solo se conseguirá cambiando el paradigma de la política española. Para el pacto de soporte nacional, o como lo quiera llamar, tienen que cambiar la perspectiva de la inercia política que hasta antes de esta crisis ha guiado sus acciones y la de sus rivales políticos.

Olvídese de la ideología, de las siglas de su partido y realice una propuesta coherente y sencilla a los demás. Redacte esta propuesta pensando en esas mujeres y hombres que nos han dejado y en los que sufren por ellos; en los que se están dejando la salud y la vida luchando por los demás; en los que, con angustia pero con decisión, nos despertamos todas las mañanas y salimos ahí, a seguir luchando por los nuestros. Para que que vean que sus pérdidas y su esfuerzo no han sido en vano, para que vean despertar a esta gran nación que es España.

Lidere este pacto, señor presidente: es su obligación. Los demás no se podrán negar. Negocien y determinen lo que tenemos que hacer. Lo haremos. Si alguien se autoexcluye por exigencias ideológicas de tinte extremista, libertario o identitario, la sociedad sabrá ponerlo en su lugar. Necesitamos este mensaje y lo necesitamos ya. Van muy tarde.

LUIS MORENO VICENTE
FOTOGRAFÍA: BORJA PUIG DE LA BELLACASA (POOL MONCLOA)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


9 de abril de 2020

  • 9.4.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta del alcalde de la ciudad, Rafael Llamas, sobre la situación por la que atraviesa Montilla como consecuencia de la alerta sanitaria por el coronavirus. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Nadie podía imaginar hace unos meses, cuando celebrábamos la llegada del nuevo año dándole la bienvenida, que la Semana Santa de este 2020 sería así. Esta crisis sanitaria, que ha impuesto el confinamiento de la ciudadanía en sus lugares de residencia y ha forzado la práctica paralización de la economía, nos está golpeando de manera salvaje.

En esta Semana Santa, las calles en Montilla tendrían que estar abarrotadas de gente, los desfiles procesionales de nuestras Hermandades recorriendo sus itinerarios, los establecimientos de hostelería a rebosar de personas disfrutando de una de las fechas donde la tradición y el reencuentro forman parte de nuestra identidad, los comercios abiertos y recibiendo a turistas y visitantes… En esta Semana Santa, todo tendría que ser normal en Montilla, pero no lo es. En esta Semana Santa, nos ha tocado luchar juntos y sin fisuras para vencer al Covid-19 y lo estamos haciendo de manera ejemplar.

Montilla ha demostrado que es una ciudad valiente, que no duda en aceptar cualquier sacrificio cuando tiene el convencimiento de que con ello superará la adversidad y se levantará más fuerte. Juntos hemos hecho frente a la epidemia y estamos ganando la batalla.

Y cuando la batalla contra el virus esté ganada definitivamente, que será muy pronto, tendremos que seguir unidos para ganar la batalla a esa crisis económica que ya ha golpeado de manera brutal a nuestra economía y que tiene los rostros, nombres y apellidos en cada uno de los emprendedores y trabajadores autónomos de tantos comercios, bares, restaurantes, cafeterías, empresas de servicios, actividades agrícolas, empresas alimentarias e industrias de las que tan orgullosos nos hemos sentido como montillanos y que son los mantenedores y generadores básicos de empleo en nuestra ciudad.

Apoyar al tejido económico de nuestra ciudad, que tiene rostros, nombres y apellidos, es nuestro reto como montillanos y es nuestra obligación. Es la prioridad y es la urgencia.

Pronto superaremos estos momentos de dificultad a los que, juntos, estamos haciendo frente y pronto nos veremos trabajando juntos para volver, lo antes posible, a esa normalidad que todos deseamos. Porque, el próximo año, todo será normal en la Semana Santa de Montilla.

Ánimo y gracias.

RAFAEL LLAMAS SALAS
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

6 de abril de 2020

  • 6.4.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo del escritor y académico José Antonio Ponferrada Cerezo sobre el paso por Montilla del cantautor Luis Eduardo Aute, fallecido este sábado a los 76 años de edad. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Que esta ciudad de Montilla está muy ligada a lo que venimos llamando “música moderna” es bien conocido. Así ha sido desde los tiempos heroicos, con nuestros Diablos Verdes (con el añorado Juli “El Relojero”, Pepe Páez…), hasta los buenos tiempos de La Uva Rock, los conciertos del Pop la Cara o los festivales de La Abuela Rock (¡volved!, cuando podáis).

A finales de los sesenta y primeros de los setenta, Montilla era un hervidero de pequeños “clubs”, así los llamábamos, donde la juventud de entonces (que es la juventud de siempre) se reunía para escuchar, bailar y beber el vino de Montilla (mucho más que las copas largas, más caras y escasas).

Había clubs en el Mesón de Luna (los más pudientes), en las deshabitadas casas de las abuelas o en los sótanos y desvanes de los más comprensivos padres. Mi pandilla tuvo la suerte de tener uno en una bodega, la de los Córdoba, que iba desde la calle San Sebastián a la calle Enfermería.

Los discos salían de donde se podía: de las carpetas de los hermanos mayores de nuestros amigos; de las raras adquisiciones de los que viajaban o estudiaban fuera (muy poquitos por entonces); o de las compras en las tiendas cordobesas de la época (Suhisa, Fuentes Guerra, luego Galerías Preciados, algo en nuestros mismos almacenes de La Llave o Masol…).

Esta variedad de fuentes hizo que nuestro gusto musical se hiciera amplio, ajeno en buena medida a las grandes corrientes de la “música comercial” (pachanguera, como la llamábamos). Poco a poco, ayudados también por las revistas de la época (Mundo Joven, El Gran Musical o, el sumun de lo exquisito, el Disco Express) o las emisiones de radio (EAJ24, de Córdoba, Radio Cabra, el Vuelo 605 de Ángel Álvarez en Radio Nacional, o el Musicolandia del Mariscal Romero, en la madrileña Radio Centro).

A base de toda esta mezcla, digo, nos fuimos haciendo un culturón musical nada corriente, presidido por una clara tendencia a los grupos “progresivos”, de vanguardia. Vimos nacer el rock duro (el hard rock o heavy), el sinfónico, el glam; nos acercamos al beat inglés o a la Costa Oeste americana (que nosotros oíamos, ya lo he dicho, por los discos de los mayores).

Esa semilla, ese “poso de lo montillano” como dice mi amigo Juan Berástegui, se ha mantenido en buena medida en el tiempo (en Montilla habría que hacer una Federación de Asociaciones Musicales, tal es su abundancia), propiciando así la organización de muchos conciertos de música en directo. Algunos recordamos entre los primeros (ya va para cincuenta años) los conciertos de Miki y los Tonys o Los Ángeles, en el Paseo de Abajo.

Acaba de fallecer en Madrid, a mediodía del sábado 4 de abril, Luis Eduardo Aute, que cuenta en esta Ciudad del Vino con un buen número de aficionados, ya que estuvo tocando en Montilla al menos en dos ocasiones. Una en el Estadio Alvear, en los primeros ochenta, con todo su grupo (me parece que por entonces lo acompañaba Suburbano) y en un gran espectáculo de luces y volumen.

Pero la primera, la más entrañable para mí, que no me perdí ninguna, fue en el viejo Cine Ideal (que tenía entrada por la calle Herradores y por la de las Escuelas, cine de verano de los de antes). En un local abarrotado, él solo con su guitarra, en un emocionante concierto que empezó de día, organizado por la Comisión de Cultura de entonces (en la primera época del gran Antonio Carpio).

Se funcionaba de manera totalmente altruista, con reuniones abiertas en el patio trasero del Ayuntamiento. Aquello no le costó un duro al municipio, los aficionados lo organizábamos todo y estuvimos distribuyendo información y pegando carteles por Córdoba y la Campiña en coches particulares (en el de Rafa Lara, “el de Extensión Agraria”, por ejemplo).

Yo le hice la hoja de presentación que se distribuyó en el concierto (y luego me pagué mi entrada); hoja de la que, por estar fuera de casa, siento no disponer ahora (cuando pasen estos días raros, quizá importune otra vez a los amables lectores con su transcripción, a ver si ha aguantado medianamente el paso de este tiempo). Me dijeron que a Aute la hojita le gustó. Aquello fue, aproximadamente, entre el 1979 y el 1981. Por entonces él no estaba ni mucho menos en la cúspide y estamos convencidos de que aquel concierto estuvo en el relanzarmiento de su carrera.

Para que vean que lo de la afición a Aute en Montilla no me lo invento, échenle el ojo a este vídeo del grupo montillano Capachos, que en 2019 adaptó su Me va la vida en ello:



Precisamente con esa canción se abre el concierto-reportaje de 2007 Humo y azar, del gran Luis Eduardo Aute, al aire libre del Palacio de Viana en Córdoba (su abuelo paterno nació, precisamente, en esa querida Ciudad de los Califas). Y, mira qué bien, La 2 de TVE tuvo el detalle de proyectarlo, recomponiendo su programación del sábado a las 23.30, para homenajear al artista (un imprescindible, nuestro Leonard Cohen como alguien ha dicho).

Termino ya, de verdad, ofreciendo al curioso espectador otro documento en red. Se trata de la grabación para PTV (el Procono de toda la vida) de un programa sobre el cine en el que presentamos el formato de Aute Humo y azar, en la cordobesa taberna de La Fuenseca (más bien un Centro Cultural del que, por cierto, son asiduos un buen grupo de montillanos). De ese programa es la captura de pantalla que ilustra este artículo. Lo de Aute está a partir del minuto 23.14:



Descanse en paz el artista, en su cielo blanco y azul purísima. Queda la música...

JOSÉ ANTONIO PONFERRADA CEREZO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

31 de marzo de 2020

  • 31.3.20
Andalucía Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una reflexión sobre las consecuencias que se derivarán, a nivel global y en un futuro, de la pandemia mundial por el coronavirus Covid-19. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Cuando todo pase, porque pasará, nos replantearemos la vida tal y como la conocemos. De manera inapelable se cuestionarán todas las estructuras sociales, culturales, económicas y productivas actuales. De qué decisiones y conclusiones saquemos y de cómo modifiquemos nuestro modo de vida, dependerá que la humanidad avance hacia un futuro complejo, pero esperanzador o, por el contrario, nos hundamos en un pozo profundo, de lucha por la supervivencia, donde solo los mas fuertes lo logren.

Eso, cuando todo pase. Ahora toca resistir, apretar los dientes, ser resilientes, ser valientes. Resistir es vencer: debemos entrever el final de todo esto, la luz al final del túnel y agarrarnos a eso. Porque es verdad, porque el final llegará. La humanidad avanza hacia el descubrimiento de nuevos medicamentos y vacunas a ritmo acelerado. Y se lograrán más pronto que tarde.

El tiempo que discurra mientras tanto es difícil de gestionar, quién lo duda. Cargado de noticias e informaciones que nos sumergen en la duda y la zozobra, que nos reducen la esperanza, que nos aturden y desequilibran. Debemos sobreponernos, sacar lo mejor de nosotros mismos. ¿Cómo? A través del esfuerzo, la generosidad y la inteligencia emocional.

A veces es útil el recurso al pasado y pensar por un momento en lo que fue vivir en ciudades bombardeadas durante meses y años en la Segunda Guerra Mundial. O comparar esta guerra (que lo es) con otras actuales y pasadas.

Pensemos en el horror global de las pandemias sufridas a lo largo de la historia de nuestro continente de manera reiterada, donde solo la selección natural decidía entre la supervivencia y la muerte. Por supuesto, la humanidad está infinitamente más preparada que en anteriores pandemias. La crisis actual es muy grave, pero los avances sociales, tecnológicos y sanitarios nos permiten, en la mayoría de los casos, sobrellevarla con mayor facilidad que otras anteriores sufridas por la humanidad.

Y ahora hay que hablar del día siguiente. Ese día en que respiraremos hondo, nos abrazaremos y lloraremos de emoción por lo sufrido, por los reencuentros, por la vuelta de la esperanza y la libertad que perdimos. Y, cómo no, ese día lloraremos a todas las victimas de esta guerra, porque el miedo que ahora nos atenaza ya no estará, y podremos llorarlas libre y sinceramente, como merecen.

Estas víctimas de la tragedia, que nos han dejado, en muchos casos por su gran debilidad física y social, en absoluta soledad, en silencio, atendidos por nuestros heroicos y desbordados sanitarios, que están haciendo mucho más de lo humanamente exigible. Estás víctimas del virus destructor no son colaterales, son víctimas dolorosas y nuestras en esta guerra, a las que nunca debemos olvidar.

Cuando pasen la euforia y el duelo, llegará, debe llegar, el momento de recuperar la perspectiva y decidir entre todos qué debemos cambiar. Debemos realizar una ambiciosa recapitalización y fuerte inversión en valores. Sí, han leído bien, en valores humanos y morales que nos permitan renacer como sociedad. Que modifiquen los erróneos estándares vitales por los que nos dejamos conducir hasta ahora. Que permitan que la valía de un ser humano deje de medirse por el número de casas, coches y lo abultado de las cuentas corrientes que posee.

Renazcamos como una sociedad de ciudadanos, cuyo horizonte vital sea la legítima búsqueda de la felicidad a través de la dignidad en lo material, pero también en el plano moral, intelectual y espiritual. Donde no tengan cabida los cretinos, especuladores y depredadores que destrozan todo a su paso. Donde se permita e invite al individuo a trascender de lo puramente material, a través de la educación, la cultura y la salud garantizadas por una sociedad civil fuerte y rigurosa.

Iniciemos un enorme proyecto global, que a través de la revolución científica y tecnológica, una a las futuras generaciones en un inmenso objetivo común por el que la humanidad comience a forjar los cimientos de un futuro viable, que evitará que estemos abocados a que llegue el día en que fruto de nuestras propias contradicciones, nos autodestruyamos y, por ende, nos extingamos como especie.

LUIS MORENO VICENTE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

16 de marzo de 2020

  • 16.3.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una reflexión remitida por Francisco Alcaide sobre las compras compulsivas que se están registrando en los últimos días como consecuencia del Estado de alarma. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



El ser humano, que presume de ser racional y consecuente, pone en tela de juicio en determinadas ocasiones su "racionalidad", dejando escapar por entre las rendijas de su insensatez todas las condiciones que lo han hecho humano para convertirlo en un mamífero que actúa a base de impulsos e instintos.

La llegada del Covid-19, más conocido como coronavirus, ha cogido por sorpresa a una sociedad española amante del abrazo, el saludo, las reuniones y los coloquios de fin de semana acompañados de unas buenas cañas. En pocos días, lo que era un simple virus, se han convertido en una pandemia mundial con muchos contagios y nuestro gobierno, como medida sanitaria responsable y coherente, ha decretado el " estado de alarma " durante 15 días para intentar frenar el dichoso virus.

Las medidas tomadas por este van todas encaminadas a limitar el contacto de personas en establecimientos y lugares públicos, así como bares y centros de ocio, asegurando siempre la estabilidad y el suministro de productos en supermercados, farmacias y otros establecimientos de primera necesidad.

Ahora bien, si el abastecimiento de alimentos está asegurado ¿ por qué demonios en menos de dos días hemos acabado con las existencias de supermercados y centros comerciales ? Haciendo uso de la más irracional e impulsiva forma de actuar ante situaciones especiales, yo me pregunto: ¿se extinguirá mañana el planeta? ¿Nos imposibilitará el Covid-19 que podamos ir a comprar de una manera tranquila y sosegada, tal y como lo hacíamos antes? 


Y lo más curioso e interesante de estudio es: ¿Por qué nos ha dado ahora por el papel higiénico, las servilletas y las compresas? ¿Tanto vamos al retrete que lo necesitamos por quilos? ¿Tan aguda es la diarrea mental que nos ha entrado con el advenimiento del estado de alarma?

Mi abuelo, hombre sabio no por estudios sino por edad, un superviviente de la guerra y un sufridor de la posguerra, me contaba cuando era pequeño algo a cerca de las "cartillas de racionamiento" que se pusieron de moda en la posguerra porque entonces no había alimentos que llevarse a la boca, ningún gobierno aseguraba la estabilidad de los productos y el hambre y los estómagos vacíos eran los compañeros de viaje de los hombres y mujeres en los años cuarenta y cincuenta.

Por suerte, esta no es la situación del siglo pasado y nunca se debe de comparar los coletazos de una guerra con el nivel 2 de una pandemia mundial por lo que apelo a la sensatez de todos los ciudadanos haciendo uso y caso de todo lo que las autoridades sanitarias nos están recomendando, siendo responsables con nuestros comportamientos, racionalizando nuestras compras impulsivas y, en definitiva, comportándonos como lo que en el fondo deberíamos ser, seres humanos.

Decía Juan Donoso Cortés (ensayista español del siglo XIX) que "ante cualquier epidemia hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo y luchar juntos contra ella".

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: F. ALCAIDE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

22 de enero de 2020

  • 22.1.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por la gerencia de Reset Informática y Electrónica a raíz de varios robos sufridos en su establecimiento en las últimas semanas. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Varios robos en un mes y los autores siguen en la calle. ¿Cómo os sentiríais si os pasa lo mismo que a nosotros? Está carta está escrita desde Reset Informática y Electrónica pretendiendo, por un lado, poner en alerta a los comercios de Montilla, y por otro, denunciar públicamente el grado de abandono, inseguridad y desprotección en el que nos encontramos.

En el último mes ya hemos contabilizado hasta cinco robos, en alguna ocasión incluso estando presentes en el establecimiento agentes de la Guardia Civil, sin que eso amedrentara a los autores. Ayer mismo sufrimos otro robo. Avisamos a la Guardia Civil mientras seguíamos al infractor por toda la Avenida de Andalucía hasta pasar por la misma puerta del cuartel, asomándose un agente y no deteniendo al infractor. No apareció ninguna patrulla a tiempo, lo que dio pie a que el ladrón desapareciera con la mercancía robada.

No somos los únicos afectados, ya que nos costa que hay más negocios que han sufrido robos en este tiempo. Los autores de los robos, dos jóvenes de Montilla de entre 33 y 40 años, cuya única ocupación diaria es intentar robar en uno u otro establecimiento, están perfectamente identificados tanto por nosotros como por las autoridades.

Hemos presentado grabaciones de los hurtos a las autoridades y sucesivas denuncias de los hechos. La Policía Municipal nos argumenta que no es su competencia, mientras que la Guardia Civil nos dice, semana tras semana, que los van a detener, sin que esta detención llegue producirse. Hemos transmitido esta información al alcalde y al concejal de Comercio, y no hemos recibido ni una simple llamada de ninguno de ellos.

Estamos desesperados, desamparados e indignados por los robos y por la respuesta de nuestras autoridades y gobernantes. No queremos que ningún comercio más tenga que sufrir el calvario que nosotros estamos pasando. Esperamos que esta carta sirva para ello y para que las autoridades tomen ya las medidas necesarias para acabar con esta lacra.

GERENCIA RESET INFORMÁTICA Y ELECTRÓNICA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


21 de enero de 2020

  • 21.1.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por una vecina de Montilla por la falta de alumbrado en la calle Cuesta del Silencio. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Me gustaría trasladar una queja al Ayuntamiento de Montilla ante la falta de alumbrado público que existe en la calle Cuesta del Silencio desde hace meses y que, a pesar de haberse puesto en conocimiento del Consistorio, a día de hoy sigue sin solución.

De esta forma, y dado el mal funcionamiento del alumbrado público a lo largo de esta calle, donde se ubican los accesos de una escuela infantil y un colegio, son muchas las situaciones de peligro que llegan a registrarse entre los trabajadores, padres y menores que acuden a estos centros, especialmente entre quienes hacen uso de los servicios a primera hora de la mañana, que tienen que transitar a oscuras.

Por ello, insto al Ayuntamiento a solventar esta situación lo antes posible y evitar que pueda producirse un accidente como consecuencia de la falta de luz que existe en esta histórica calle de Montilla.

MARÍA DOLORES GUIJARRO
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


13 de enero de 2020

  • 13.1.20
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una queja remitida por una vecina de Montilla por la velocidad a la que circulan algunos conductores por la calle Alonso Sánchez. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Me gustaría trasladar una queja al Ayuntamiento de Montilla y a la Policía Local por un problema de seguridad vial que se viene registrando en la calle Alonso Sánchez, una vía que conecta la calle Juan Colín con la avenida del Marqués de la Vega de Armijo, desde que se cambiara recientemente el sentido de su circulación.

Esta calle, cuya dirección hasta hace unos meses era ascendente desde la avenida del Marqués de la Vega de Armijo hasta la calle Lucas Jurado, se ha convertido en una pista de carreras para algunos vehículos que, desde que pasara a tener un sentido descendente, circulan a toda velocidad.

Por ello, los vecinos de la zona nos tememos que esta situación pueda derivar en un accidente tarde o temprano pues, además, esta calle forma parte del trazado del Camino Escolar Seguro de muchos niños hacia el CEIP San Francisco Solano. Un problema que, desde mi opinión, se podría solucionar con la instalación de algún resalto.

CLARA DOMÍNGUEZ
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.




DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



FIRMAS

Montilla Digital te escucha Escríbenos