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7 de marzo de 2015

  • 7.3.15
Este libro de Mempo Giardinelli es impactante: te deja descolocado desde el primer momento. El protagonista es un joven argentino que vuelve a su tierra después de haber estudiado y vivido en París. Su futuro es brillante, va a ser profesor de la Facultad de Derecho, y ve su vida como una escalera hacia el éxito en un país gobernado por los militares que dieron el golpe de Estado de los setenta.



Pero el destino quiere que la luna caliente se cruce en su camino, haciendo que todo su castillo de naipes se venga abajo. Él no tiene la culpa de lo que hace: toda la culpa la tiene la luna tórrida de verano que le persigue.

Está magistralmente escrito, utilizando el estilo indirecto libre, en el que la voz del narrador se confunde a ratos con la voz del personaje principal. El narrador justifica, entiende y cuestiona las vivencias de Ramiro Bernárdez, el protagonista. Es curiosa la forma en que el propio Ramiro se juzga: le llama la atención la actitud de Araceli, la niña de 13 años que es el eje central de la novela.

Yo he tenido sentimientos encontrados en su lectura: por un lado, me ha repelido la brutalidad del joven abogado, y por otro, me ha cautivado cómo cierra cada capítulo el autor, haciendo que vivas en una continua ondulación de sensaciones. Hay momentos en que no sabes si es realidad o sueño lo que está pasando. Además, os lo digo ya, nunca lo vais a saber… Espero que os sorprenda tanto como a mí.

Desde aquí quiero felicitar a todas las mujeres trabajadoras, ya trabajen en el hogar, como fuera de casa. Ojalá que un día la igualdad sea real y no tengamos que rememorar la muerte de mujeres que murieron en la lucha por ser tratadas como seres humanos.

Mi homenaje también a aquellas mujeres artistas que tuvieron que utilizar seudónimos masculinos para existir o que vivieron a la sombra de un hombre que recibía todos los honores, mientras la mente brillante era la de ellas. Os regalo esta canción de la gran Pasión Vega, sobre una mujer que rompe las cadenas que la atan a un maltratador.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

28 de febrero de 2015

  • 28.2.15
Angustiosa sería el calificativo para esta novela del argentino Ernesto Sabato. Oscura, deprimente y nihilista. Seguro que os va a recodar a Camus o a Sartre. Lo que encuentro interesante en ella es la descripción que hace de la mente de un maltratador. Para mí, Juan Pablo, el protagonista y narrador, es un maltratador.



Empieza la novela con una confesión: él es el asesino de María Iribarne. A partir de ahí, el autor utiliza una analepsis o flash-back y vuelve la vista al pasado, y nos relata toda su historia, que va desde el momento que vio por primera vez a María hasta la muerte de esta. El asesino confeso nos va contando sus impresiones, sus deseos, su obsesión y lo que él llama "amor".

Esta novela recoge esa idea del amor, errónea para mí, de que el amor es dependencia, posesión, celos y pérdida del yo. Para mí el amor es generosidad, compartir, respetar y desear que el otro sea feliz. Partiendo de esa idea loca, Juan Pablo se va justificando, no de manera directa, porque él insiste en que va a ser objetivo con los hechos –como si eso fuera posible–, pero sí haciéndonos creer que él no podía hacer otra cosa, que su amor obsesivo lo llevó a cometer el crimen.

Este hombre tiene lo que los psicólogos llaman “enganche emocional”. Desde que se fijó en ella, buscó en sus brazos llenar el vacío existencial en el que vivía, y al que ella también estaba acostumbrada. Quiere poseerla, la quiere solo para él, sin más vida. Él deja de existir para perseguirla, cree que con ella puede encontrar remedio a su soledad, pero cuando está con ella la humilla y la agrede verbalmente.

La verdad es que su lectura te revuelve por dentro. Sobre todo porque en este país tenemos un gran problema social a causa de este tema. Muchas mujeres son asesinadas por sus parejas todos los años. Estos hombres actúan como un virus maligno. Primero las infectan con ideas sobre su poca valía y, día a día, van corroyendo su autoestima como lo haría una gota de agua perpetua sobre una piedra.

Después vienen las amenazas, los ataques de ira, las palizas y ellas pasan de ser personas a objetos. Espero y deseo que seamos capaces de educar a los niños y niñas del futuro para que ese círculo verdugo-víctima se rompa para siempre.

Os dejo con una canción de La Unión, grupo que he tenido la suerte de ver esta semana en concierto y que me ha transportado a mis diecisiete años y a mi mirada soñadora –de la que algo queda– que habla de los celos. Y con esta frase de la película Una proposición indecente: “Alguien dijo alguna vez: si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad. Si vuelve a ti, será tuyo para siempre. Si no regresa, no te pertenecía desde el principio”. También hay otra frase con la que me identifico de una canción de Concha Buika: “Para guardarme a mí, la jaula abierta”.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

21 de febrero de 2015

  • 21.2.15
Sigo en la senda de novelas cortas, ya que el tiempo no me da para las largas. Ahí sigue esperándome, callada y lánguida, El doctor Zhivago. Cada vez que paso a su lado levanta su triste mirada, que vuelve a bajar tan pronto como comprueba que yo paso de largo… El verano será el tiempo de los libros de seiscientas páginas. Y en este camino he encontrado La muerte de Iván Ilich, una novela de León Tolstói que trata sobre un hombre burgués al que la muerte le sorprende. Porque la muerte era para otros, no para él.



El protagonista de la misma es Iván, un juez que ha seguido las normas sociales a rajatabla y ha conseguido una posición, una familia, unos amigos con los que jugar a las cartas y una casa primorosamente decorada por él. Es la imagen del triunfador, si lo observamos desde fuera.

Pero el narrador nos mete en su cabeza, nos sumerge en sus reflexiones de moribundo terminal para hacernos ver que toda su existencia ha sido una construcción de cartón piedra, en la que él no ha hecho más que seguir un camino dibujado por las convenciones impuestas por su clase social.

Se ha conformado con un hedonismo vacío que solo le ha aportado momentos de placer, pero de un placer efímero. Ante su inminente muerte, Iván descubre que, salvo su infancia, lo demás ha sido una farsa. Su miedo ante una realidad inexorable se debe fundamentalmente a su certeza de que ha malgastado su vida.

La lectura de este libro me ha hecho revivir la enfermedad y la muerte de mi padre. Iván se pregunta: “¿Y ahora qué?”. Cuando murió mi padre, aparte del desgaste emocional que sufrí por su enfermedad y por tener que ver día a día su lucha contra la misma, sus subidas y sus bajadas, lo que me dejó fue un interrogante perpetuo.

No he parado de preguntarme a dónde habrán ido su inteligencia innata, su capacidad para arreglar cosas, sus ganas de vivir, su gusto por las películas con final feliz… En definitiva, su esencia. Lo ves apagarse, ves en sus escasos momentos de lucidez que él sabe que va a morir, y tú no puedes hacer nada. Sólo podemos aceptar esa otra cara de la moneda.

No hay vida sin muerte. Pero esta lectura o el recuerdo de mi padre no me hacen sucumbir en la tristeza, en la desesperación o en la apatía. Al contrario, creo que de vez en cuando hay que mirar de cara a la parca y decirle: "Tú me llevarás, pero hasta ese día yo voy a intentar vivir, voy a sentir y voy a ver este día como una gran oportunidad". Y sobre todo, hay que tener sueños y luchar por ellos. Ahí estoy yo: soñando y luchando.

Y como los momentos buenos escasean, me he regalado uno de ellos, que pienso disfrutar en el concierto de James Taylor, al que asistiré el mes que viene, si los astros no lo impiden. Deseándoos un buen día y una buena semana, os regalo una canción de este cantante de voz aguda, música americana y sensibilidad infinita. Habla de la amistad, ese gran regalo de esta vida.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

14 de febrero de 2015

  • 14.2.15
Leer a Cortázar siempre es sorprendente y, en mi caso, una clase de narrativa. En el relato que esta semana os recomiendo, don Julio utiliza un narrador en primera persona, protagonista, que nos va contando sus impresiones sobre un tema concreto: su autodestructivo amigo Johnny Carter, un jazzman que busca la eternidad con su música, que se enreda en sus pensamientos esquizofrénicos, fruto de una existencia disoluta, aderezada de drogas y alcohol.



El protagonista es Bruno, un crítico de jazz, del que no sabemos prácticamente nada. Ni su nacionalidad, ni su aspecto físico y tampoco conocemos mucho de su carácter. La única cosa que él nos cuenta de sí mismo es la atracción inexplicable que siente por la vida gris y caótica de un ser que produce de vez en cuando momentos brillantes que salen de su saxo y que producen tanta luz que llegan incluso a iluminar su lado oscuro. Esos momentos muestran la parte inmortal del músico, de Johnny.

Solamente los creadores, los artistas son eternos, ya que sus obras quedan en la memoria colectiva durante generaciones. Como antes lo eran los guerreros de la antigüedad. Me ha encantado la forma en que el autor hace pasar el tiempo. Utiliza un futuro que nos lleva volando de un punto a otro de la historia, como si en cada frase arrancáramos varias hojas de un calendario imagionario.

Cortázar nos muestra, cómo no, su fascinación por París, fascinación que yo comparto. Como seguro sabéis, él era argentino, pero eligió la ciudad de las luces para vivir. Nos invita a pasear una madrugada por sus calles, en compañía de estos dos amigos, que se necesitan mutuamente.

En un punto de la narración nos sitúa en el barrio de Saint-Germain-de-Près, que en la actualidad conserva esa vida que Julio refleja en sus páginas. Os recomiendo un café en uno de sus establecimientos de grandes cristaleras. Sentaos cerca de una de ellas y contemplad sus calles llenas de gente.

El ambiente es un poco “bobo”(la traducción sería burgués-bohemio). Si la noche os acompaña, andad hasta Saint Michel, cruzad el Sena y admirad de frente la gran dama de París: su catedral. Yo podría seguir hasta el infinito recorriendo sus calles…

Os dejo con la maravillosa descripción que hace Cortázar del sentimiento que produce la música. “…las manos que marcan el ritmo, las caras que se aflojan beatíficamente, la música que se pasea por la piel, se incorpora a la sangre y a la respiración…”.

No se me olvida la recomendación musical: en este caso doble. Una del café que lleva el nombre del barrio que os he mencionado y la otra, es un recopilatorio de Charlie Parker, músico cuya vida se dice que inspiró a Cortázar en la creación del personaje de Johnny.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

7 de febrero de 2015

  • 7.2.15
He de confesar que acabo de terminar un libro que no me ha gustado nada: no me lo he creído y, esperando a ver si aquello que me estaban contando tenía algún sentido, he llegado al final sin encontrárselo. Una novela con premio en cuyo jurado estaba nada menos que Almudena Grandes –espero que ella no votase a favor-. Pero he decidido no desvelar su título, ya que me he propuesto dedicar este espacio sólo a la buena literatura.



Me gusta mucho José Antonio Marina, me parece un hombre sabio al que es bueno escuchar. Un día dijo que estábamos perdiendo la inteligencia emocional y ponía un ejemplo: un libro no me está gustando pero, sin embargo, nos decimos "como ya llevo 100 páginas ¿voy a dejarlo ahora?".

Marina cuestionaba nuestra inteligencia porque si algo no nos hace feliz ¿por qué seguimos con ello? El caso es que desde ese día me propuse no sufrir de manera gratuita, aunque con este libro del que os he hablado no he sido fiel a mi decisión.

Hoy os voy a recomendar un libro de un escritor, Enrique Vila-Matas, que lleva una gran trayectoria, pero que yo no tuve el placer de encontrarlo en mi camino hasta hace dos años. Es el único que he leído de él, pero ya está esperándome Aire de Dylan en mi mesita, y muchos más en la librería.

Cuando encuentras a alguien con quien te gusta pasar, el tiempo es maravilloso, porque nuestro tiempo de ocio es escaso y la vida ya tiene suficientes trabas como para perder horas leyendo a alguien que no nos cuenta nada emocionante.

Dietario Voluble es un diario literario del escritor, que permite ser leído poco a poco, ideal si no tienes mucho tiempo. Es una fuente continua de cultura que me produjo dos sentimientos: por un lado, me creó la ansiedad de leer más y más, porque él hace referencia continua a libros, escritores y películas que yo iba apuntando para ir beber de esas fuentes. Por otro lado, me despertó una envidia de la mala, porque su vida, que seguro que tendrá sus claros y oscuros –como la de todos- es con la que yo sueño realmente: dedicarme a escribir y a leer.

Además aquí, entre nosotros, ya sé de dos lugares a los que me iría a disfrutar de esas dos pasiones: Castelmola, en Sicilia, y la isla de Gotland, en Suecia. Bueno, soñar es gratis, y a los grandes lectores como yo nos encanta soñar…

Este libro es un estímulo para las neuronas, y una lectura imprescindible para aquellas personas a las que nos gusta aprender y nos encantan los maestros que enseñan sin proponérselo. Para disfrutarlo más, no dejéis de escuchar The gentle side de John Coltrane, ya que puede hacer que vuestras dendritas vibren aún más. El jazz siempre acompaña bien a un buen libro.



Ficha literaria

Título: Dietario voluble.
Autor: Enrique Vila-Matas.
Género: Diario literario.
Fecha de publicación: 2008.
Editorial: Anagrama.
ISBN: 978-84-339-7175-3.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

31 de enero de 2015

  • 31.1.15
Hace poco he vuelto a ver la película El lector, protagonizada por una Kate Winslet sublime, una mujer natural, sin miedo a una desnudez humana donde los retoques no tienen cabida y, cómo no, por una de las miradas más bonitas del cine: la de Ralph Fiennes. Hacía tanto tiempo que no la visualizaba que no recordaba que ella aprende a leer con este precioso cuento de Antón Chéjov que esta semana os recomiendo.



Si hay algo que conmueve siempre en los relatos de Chéjov es un sensibilidad social: sus ojos son ventanas que nos muestran la dura vida del pueblo ruso, sobre todo la del mundo rural. Es un perfecto cronista de su época porque él vivió el dolor de la gente a través de su profesión: era médico. De hecho, alguno los protagonistas de sus cuentos son médicos rurales.

En este caso, el autor ruso nos va metiendo sin darnos cuenta en el mundo de Dmitri y Anna, dos soledades que se encuentran en la ciudad balneario de Yalta. Anna es la dama que pasea con un perrito por el paseo marítimo y cuyos pasos son seguidos por Dmitri, que la observa y la ve como una posible conquista, como una más de las mujeres a las que seduce para evadirse de un matrimonio alienante.

Sin saber cómo –acabo de releerlo y no sé cómo ocurrió, qué magia utilizó Chéjov– sus vidas convergen, sus labios se tocan, sus almas quedan atrapadas en una necesidad permanente de piel. Más de cien años después y por muchos avances que en la ciencia ha habido, nadie puede explicarlo: el misterio del amor.

Ella también está atrapada en una relación anodina, en la que la pasión nunca ha existido. Pero estamos en el siglo XIX y los convencionalismos sociales y morales de la época no les permiten vivir en libertad su amor.

Ya os conté que Anna Karenina me pareció una novela bien construida, magníficamente escrita, que recrea el ambiente de su época a la perfección, pero la historia de los protagonistas me parece muy vacía, no la catalogaría de amorosa, más bien de capricho.

Sin embargo, en La dama del perrito sí vais a encontrar amor de verdad, de ese que se da cuando menos te lo esperas y cuando no crees en su posibilidad. El narrador pone el foco sobre todo en Dmitri, en sus sentimientos, en sus pensamientos y en su incredulidad ante todo lo que está pasando en su vida. Él ya estaba de vuelta de todo.

Os invito a entrar en el mundo sublime de la sensibilidad de un escritor que retrató como nadie la psicología humana. Y esta semana os voy a hacer dos regalos musicales. El primero es un misterio y el segundo una de las voces que más me conmueve en el mundo.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

24 de enero de 2015

  • 24.1.15
Este libro de Yasmina Khadra, pseudónimo del escritor argelino Mohammed Moulessehoul, es una reflexión sobre el conflicto palestino-israelí que se aborda desde varios puntos de vista. Yo lo leí en francés, pero estoy segura de que en la traducción española se habrá tenido en cuenta el rico lenguaje que utiliza este autor, que se disfraza de autora para escribir y que se caracteriza por la poesía que encierran muchas de sus frases.

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Supongo que aunque Yasmina escribe en la lengua de Víctor Hugo, la tradición de la bella escritura árabe está presente en su creación. Podemos ver la novela como un tablero de ajedrez en el que hay muchos personajes y dos bandos obligados, donde algunos de los pertenecientes a dichos bandos no quieren vestirse de blanco o negro: quieren ser simplemente ellos.

Eso es lo que le ocurre al protagonista, un médico árabe que ejerce en tierras israelíes, bajo la mirada crítica de su familia y paisanos y la desconfianza de los hebreos que, ante tanto terrorista que se autoinmola, no terminan de creer en él.

Amín ha creado un pequeño refugio de paz en medio de la línea de fuego: su casa y su amada esposa. Sin embargo, un día, toda su vida vuela por los aires, y su suelo desaparece dejándolo en un vacío lleno de preguntas y de desesperación. Su existencia anterior parece ser una película en la que él no era el protagonista.

Buscando porqués se adentra en el cerrado mundo del terrorismo islámico y aunque no entiende las matanzas –él sólo cree en salvar vidas como buen galeno-, empieza a ver todo con otros ojos y va descubriendo el dolor de su pueblo.

Difícil su situación; o estás conmigo o contra mí, parecen decirle algunos miembros de su familia… Para saber qué rompe su vida, y si encuentra repuestas ante tanta desolación, tendréis que leer este interesante libro, escrito por un argelino que militó en el Ejército de su país. No sé si podréis ser imparciales. Yo no pude.

Podríamos acompañar estas páginas con la canción de Noa I don´t know. A mí personalmente me hace volar, me despega del suelo, dejándome flotar en un mundo lleno de sensaciones brillantes...



Ficha literaria

Título: El atentado.
Autor: Yasmina Khadra.
Género: Novela.
Título original: L'attentat.
Fecha de publicación: 2007.
Editorial: Alianza Editorial.
ISBN: 978-84-20648323.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

17 de enero de 2015

  • 17.1.15
Me encantaría poder regalaros este libro a cada uno de vosotros porque es un canto a la vida, pero desgraciadamente está descatalogado y yo no tengo el dinero necesario… Espero que si estáis interesados en su lectura, lo encontréis en Internet, aunque sea de segunda mano.

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He regalado muchos ejemplares porque considero que es un tesoro que se debe compartir. Creo que la magia de la vida depende de nosotros, somos nosotros mismos los que podemos crearla. Y esto es lo que nos quiere transmitir Sarah Ban Breathnach.

Podemos considerar que es un libro de autoayuda basado en la experiencia de su autora. Sarah tuvo un accidente que la dejó desconectada del mundo. Poco a poco y con mucho esfuerzo volvió a sentir y a utilizar sus sentidos. Y descubrió el verdadero sentido de la vida: estar bien con uno mismo.

Está dividido por meses, en los que la escritora nos invita a disfrutar de la vida y a utilizar nuestros cinco sentidos. Para cada mes hay una recomendación para que la vista, el oído, el gusto, el tacto y el olfato nos sirvan de sensores que estimulen nuestras endorfinas.

Ella vive en la campiña inglesa y seguramente el entorno de nuestras vivencias será distinto al suyo, pero nos da ideas que son puertas que nos abren al momento presente y a conectar con la naturaleza y con la vida.

Yo cuando más viva me siento es cuando me paro, soy consciente de mi cuerpo y del entorno que me rodea y utilizo mis cinco sensores para ver y sentir la belleza. He sido feliz viendo durante horas como rompen las olas en el mar, he tenido experiencias sublimes en museos y escuchando ópera. Me encantan los geles naturales de olores frutales, su olor me desconecta de los problemas.

Nos pasamos el día corriendo, los amaneceres y los anocheceres se suceden sin que nos paremos a verlos, comemos frente al televisor sin saborear, apenas escuchamos y de sentir la piel… ni hablamos.

Por eso os propongo que este año os hagáis cinco regalos, uno para cada sentido porque el verdadero y duradero romance es que el que se da con uno mismo. Yo como siempre os regalo una de esas canciones que me despegan del suelo. Difrutad del gran Joe Cocker.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

10 de enero de 2015

  • 10.1.15
Buscando nuevos libros de autoras de otros países, di con este best-seller de la australiana Kate Norton, El jardin olvidado, un libro entretenido, con una historia bien construida, en la que ningún cabo queda suelto. Para mí esto es fundamental. No quiero cerrar el libro y preguntarme: ¿qué pasó con fulanito o menganito?

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Escrita en tres épocas diferentes y a través de tres generaciones de una misma familia, una nieta quiere resolver el misterio que la vida de su abuela supone para ella. Para mi gusto a veces cae en la cursilería, y eso que a mí me encantan los adjetivos y la poética en las novelas. También es verdad que está traducido y no podemos saber si en el texto original las comparaciones son o no tan almibaradas.

Después de terminarlo, me prestaron Las horas olvidadas, otro best-seller de esta escritora y he de reconocer que me lo he leído saltándome párrafos y, a veces, hasta hojas.

Creo que ha querido meterse en el papel de una de las hermanas Bronte y escribir una novela gótica sin conseguirlo. La historia es interesante, pero el lenguaje es un poco farragoso. Terminé de leerla porque había un misterio que resolver.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

3 de enero de 2015

  • 3.1.15
Me temo que la fantasía ha faltado en los últimos tiempos en mi vida. Más bien he transitado por el asolado valle del derrotismo. Pero mi parte mágica –que la tengo, yo siempre quise ser un hada– me ha empujado a correr a los bosques, a sentir el olor de la tierra mojada y a conectar con las antiguas hechiceras que allí vivían. Pero –la palabra asesina– no me queda ningún bosque cerca.

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No crean que esta vez me he rendido, ¡no! Busqué en mi mente y me pregunté: ¿Dónde podría encontrar yo un bosque sin salir de mi casa, en el que la risa, la danza y el amor habitaran? Y la respuesta me vino dada: El sueño de una noche de verano del gran William Shakespeare.

He vuelto a releer esta comedia con final feliz. He tenido la suerte de poder ver varias representaciones en teatro de la misma. Las que más me han gustado son las clásicas en las que se escenifica el bosque y las hadas son presentadas como en los dibujos de Cicely Mary Barker.

Me encanta esta pequeña ilustradora a la que la enfermedad postró, pero no consiguió parar el vuelo de su alma y de su mente. Tengo varios libros de ella porque me parecen de una sensibilidad y una belleza inconmensurables.

Así que he pasado una tarde siendo Titania –ya que me pongo, elijo ser la reina– disfrutando con mis haditas, riéndome con las tropelías de mi marido Oberón y asistiendo al triunfo del amor.

¿Por qué no vivir soñando? ¿Por qué no volver de vez en cuando a ser una niña cuyos ojos se agranden ante cualquier pequeña sorpresa? ¿Por qué no ver el mundo a través de su mirada limpia?

Para nosotros, los adultos, este mundo se hace muchos días un lugar árido. Para los niños –salvo que estén malitos– el abrir los ojitos por la mañana es una nueva oportunidad para descubrir cosas. Así que os deseo que Sus Majestades de Oriente os traigan muchos regalos inmateriales y que os dejéis impregnar por esa alegría que ellos viven en estos días. Mi regalo: esta canción de Mariah Carey que me llena de alegría.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

27 de diciembre de 2014

  • 27.12.14
Os voy a hablar de mi primer encuentro con el gran Ernest Hemingway. Hasta ahora no nos habíamos cruzado y ha sido con este relato. Sé que hay muchos libros esperándome en ese fantástico mundo de la Literatura y la verdadera magia es que no sé cuándo nos encontraremos y cómo será nuestra historia.

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Cuando leo un libro, si no conozco bien la biografía de su autor, la busco y trato de comprender su forma de escribir, el porqué de sus temas, de dónde viene su sensibilidad... En Las Nieves del Kilimanjaro encontramos a un hombre que sabe que la parca le está soplando en la oreja. Mientras la gangrena avanza lentamente por su cuerpo tiene tiempo para hacer un repaso de su vida e incluso para escribir esa historia que nunca escribió.

En su soledad acompañada reflexiona sobre los días malgastados, sobre el inmovilismo que produce la borrachera del dinero, sobre el sentido de su existencia y sobre las luchas amorosas.

Percibimos a un hombre que está atrapado en un lugar físico, pero también está atrapado en sus recuerdos y en el vacío interior resultado de ver pasar la película de su vida como secuencias sin sentido.

Si leemos la biografía de Hemingway empatizaremos con él, lo entenderemos. Con tan solo 18 años fue enviado a la Gran Guerra, de la que este año se ha cumplido el centenario de su comienzo. Fue herido, vio los horrores de los que el ser humano es capaz de hacer cuando tiene miedo de su prójimo.

Creo que podemos tomar su lectura como una metáfora del año que termina. No se acaba nuestra vida, pero podemos sentir que con cada año se cierra una parte de nuestra existencia y comienza otra.

Es tiempo de hacer balance, de dar su lugar a cada momento vivido, de aprender y de tomar las riendas. Tomar las riendas para perseguir esas cosas que queremos hacer antes de nuestra muerte. Yo tengo una lista. Y creo que es el momento de ser valientes y creer que es posible. Mis deseos: ser periodista y escritora.

También he podido leer de este autor el mejor cuento del mundo según García Márquez: El gato bajo la lluvia. Como dice Enrique Vila-Matas, su comprensión es difícil, pero su lectura y relectura me ha proporcionado un placer estético, unas elipsis sublimes que han abierto la puerta a muchas interpretaciones y a dejarme llevar por el misterio de lo cotidiano.

Ya os dejo hasta el año que viene, y lo hago con mucha sensibilidad. Os dejo a Norah Jones y la banda sonora de una de mis películas favoritas: My blueberry nights. Es la historia de un viaje de huida y búsqueda visto a través de los maravillosos y delicados ojos del director Wong Kar Wai.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

20 de diciembre de 2014

  • 20.12.14
Estamos en una época del año en la que solemos pedir deseos. Yo quiero pedir uno que seguramente muchos de vosotros compartiréis: que los tres fantasmas se le aparezcan a nuestros políticos y a aquellos que controlan la Economía de nuestro país, para que el espíritu de la Navidad se instale para siempre en ellos y sean capaces de mirar hacia todos lados y ver la gente que sufre. En definitiva: que se conmuevan y actúen.

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Habrá gente a la que Charles Dickens le parezca “ñoño”, pero a mí me encanta su extrema sensibilidad, sus ojos abiertos ante el sufrimiento humano y su forma delicada de mostrarnos las desigualdades que provoca este sistema económico: el capitalismo, que aún pervive. De eso sabemos mucho los españoles que hemos visto desaparecer la clase media para engrosar una clase baja que apenas tiene para comer.

Este Cuento de Navidad es archiconocido gracias a las numerosas adaptaciones cinematográficas que del mismo se han hecho y que suelen acompañarnos en estas fechas. Ante mi búsqueda incesante de nuevas lecturas, vino a mi mente la pregunta: ¿por qué no volver a leer algo de Dickens? Ya sabéis que en su día leí Historia de dos ciudades y me emocionó sobremanera el final.

En este caso, el protagonista no es un huérfano, sino un viejo avaro cambista –se dedica a prestar dinero a cambio de intereses– que vive con el único fin de atesorar dinero, sin disfrutarlo, ni compartirlo. Es el señor Ebenezer Scrooge, un hombre que vive míseramente y es un cascarrabias. Su carácter no cambia ni por Navidad. Sin embargo, algo va a hacer que su vida cambie.

La aparición del fantasma de su antiguo socio, el señor Jacob Marley, cargado de cadenas con las que arrastra sus libros de cuentas y todas las cosas materiales que ocuparon su vida, va a hacer que se enfrente a su posible futuro: morirse y ser un fantasma en pena.

Su amigo que mira por él y no quiere que acabe como él y como muchos políticos –es gracioso que los nombre Dickens como personas superficiales e interesadas solo por temas materiales– le manda a tres fantasmas para que le hagan de espejo de lo que es su vida.

La historia está divida en cinco partes, llamadas “estrofas” –como si fuera una canción– que se corresponderían, en la primera, con una presentación de los personajes. En la segunda, tercera y cuarta se desarrollan las visitas de cada uno de los fantasmas que lo llevan al pasado, presente y futuro. Y, por último, como no podría ser de otro modo, llega la quinta estrofa con el cambio radical en la actitud vital del señor Scrooge.

Para mí se trata de un cuento precioso, lleno de símiles, descripciones fantásticas aderezadas con tiernos adjetivos y crítica social solapada. Espero que lo difrutéis como yo. Me ha faltado la chimenea y el chocolate caliente en su lectura.

Deseo que en estos días os paréis y, aunque sea unos minutos, abráis los ojos y miréis a vuestro alrededor. Sed conscientes de vuestros seres amados, de la suerte de tenerlos cerca, abrazadlos y dadles besos, ya que nunca sabemos cuándo nos pueden faltar. Y como no podría ser de otra manera, me despido con esta canción, con la que yo empiezo cada 25 de diciembre.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

13 de diciembre de 2014

  • 13.12.14
Hay una tienda llamada Lamarca en Sevilla que me encanta porque me permite sumergirme en un universo vintage donde es posible sentirse como una de las heroínas de las novelas de Jane Austen. Está decorada con un gusto exquisito y entre sus rincones puedes encontrar regalos preciosos.

® C0MUNICA / INNOVACIÓN SOCIAL ||| PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

Pues andaba yo perdida en ese mundo cuando encontré un edición antigua de Cumbres borrascosas rodeada por un lazo y dentro de un jarrón de cristal. Me gustó este detalle y se lo comenté al dueño. Le dije que me encantaba leer y buscó otro libro también escondido entre adornos encantadores. Me dijo tienes que leerlo, y me lo prestó.

Fue así como esta novela de Henry James llegó a mis manos. Al principio el nombre del autor me resultó conocido –he de reconocerlo, soy terrible para memorizar fechas y nombres–, y tras leer un poco de su vida, descubrí que me era familiar porque lo relacionaba con Edith Warthon, la escritora de La solterona, libro del que ya os hablé. Eran del mismo círculo de amigos.

Volviendo a la obra que nos ocupa, estas páginas me han llevado a aquellas reuniones de cuando era niña, donde las amigas competíamos por contar la historia más terrorífica, más sorprendente y producir el mayor asombro posible en nuestro auditorio. Creo que es algo que todos hemos hecho de pequeños. En la actualidad el género de terror no me gusta ni en ficción escrita, ni visual. Yo cuando quiero pasarlo mal veo el Telediario.

Lo que ocurre es que esta novela no es de terror, yo más bien la encuadraría en una novela gótica y romántica, aunque esté escrita a finales del XIX. La protagonista es una institutriz, hija de un pastor protestante (vemos que guarda similitud esta figura con las protagonistas de los escritos de las hermanas Brönte), que se ha quedado prendada de un hombre inaccesible. A eso hemos de sumarle una mansión que parece un castillo ya que está coronada por dos torres antiguas y la existencia de unos fantasmas malvados que aparecen y desaparecen.

Está redactada en primera persona por la institutriz, por lo que sabemos todo lo que siente y pasa por su mente. Ella es una heroína a la que se le ha encargado una misión: educar a dos niños huérfanos. Poco a poco va descubriendo que su verdadero trabajo no va a ser educar, sino proteger del más allá a estos dos preciosos seres, a los que ella adorna con los más perfectas cualidades.

Para saber quiénes son esos fantasmas y por qué persiguen a los niños tendréis que compartir con esta institutriz, cuyo nombre no se menciona, una estancia en la mansión Bly.

He de reconocer que me ha entretenido y me ha hecho sonreír la inicial candidez de la cuidadora. No me ha llegado a cautivar del todo porque para mí han quedado muchos cabos sueltos y el final no queda ni abierto, ni cerrado.

Para acompañar su lectura, os regalo una visita a un hotel en el que también habitan fantasmas: Hotel California.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

6 de diciembre de 2014

  • 6.12.14
Nunca sabe una dónde va a encontrar una recomendación literaria interesante. Buscando otra cosa, que no encontré, descubrí este libro de Voltaire. Se trata de una novela corta, divertida, satírica que profundiza en la naturaleza humana.

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Quiere Voltaire reírse del optimismo de Leibniz ("indudablemente, Dios siempre elige lo mejor") y de su concepto de plenitud: "El mejor de los mundos posibles actualizaría cada posibilidad genuina, y el mejor de los mundos posibles contendrá todas las posibilidades, con nuestra experiencia finita de la eternidad que no provee razones para disputar la perfección de la naturaleza".

Se disfruta mucho de su escritura inteligente y mordaz, barnizada con cierta candidez. Él no ataca directamente a ninguna institución, simplemente nos pone delante hechos para que nosotros seamos los jueces sobre la bondad de las distintas situaciones que el protagonista va viviendo.

Cándido es un joven que ha tenido “la suerte” de ser educado y formado por el Pangloss, un filósofo que mantiene que cualquier situación es la mejor posible, por muy negra que esta sea.

La historia comienza con la patada que le da la vida en el trasero a nuestro protagonista. Pero no crean que será la última. A lo largo de los distintos capítulos el destino, la providencia o no se sabe quién se ensaña con este buen muchacho que mientras trata de eludir los golpes, no para de preguntarse dónde está lo bueno que su mentor le enseñó.

Pasa mil situaciones rocambolescas, se topa con hechos extraordinarios, pero él siempre quiere seguir con su fe en que todo tiene que ser como es. Parece que el determinismo ha marcado ya su vida, aunque como católico se pregunta si no existe el libre albedrío.

Se encuentra con la Inquisición, con judíos avaros, con eclesiásticos de moral relajada, con guerras donde los héroes satisfacen sus naturales necesidades e, incluso, llega al paraíso terrenal: Eldorado.

La crítica soterrada que hace de todos los que transitan por sus páginas es brillante. Si necesitáis pasar un buen rato y os gusta el humor inteligente, corred y haceros con un ejemplar de este librillo. Reconozco que me he reído mucho y me ha servido por momentos como evasión.

Encuentro varias moralejas en este libro, a saber: la infelicidad que produce la inflexibilidad, la insatisfacción permanente del ser humano y que la verdadera paz se consigue con las cosas sencillas.

Y como siempre me gusta acompañar el placer de la lectura con el placer de la música os dejo con esta canción que a mí me emociona y me hace pensar en un mundo mejor. Desde aquí doy gracias a la persona que me recomendó esta lectura.



Ficha literaria

Título: Cándido, o el optimismo.
Autor: Voltaire.
Género: Narrativa. Novela.
Título original: Candide, ou l'Optimisme.
Fecha de publicación: 1759.
Editorial: Edhasa.
ISBN: 978-84-35091626.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

29 de noviembre de 2014

  • 29.11.14
“¿Qué supone, Guillermo, el mundo entero sin amor?”, pregunta Werther, el protagonista de estas páginas a su amigo y confidente. Este libro ha caído en mis manos en una época en la que mi espíritu no está para muchos tormentos. Pero no teman, no me voy a suicidar. No voy a ser uno de esos numerosos jóvenes que, tras la lectura de esta obra, pusieron fin a su vida, despechados por un amor no correspondido. Entre otras cosas, porque no vivo el despecho.

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El autor del mismo, Goethe, es el máximo exponente alemán del Romanticismo y uno de los que inicia este movimiento literario –aunque se dio también en otros ámbitos, como la música–, junto con Rousseau, que se expande por Europa a partir del siglo XVIII.

El amor que propugnan estos autores es un amor idealizado, donde la persona amada se convierte en objeto de veneración y se le engalana con las más altas cualidades físicas y espirituales.

Empieza el libro con una serie de epístolas que Werther le envía a su amigo Guillermo, en las que le relata sus impresiones sobre la campiña y los parajes en los que mora. Hay aquí una primera exaltación de la belleza, de la vida que encuentra su origen en la contemplación de la naturaleza.

Me llama la atención la reflexión que hace el autor, en boca del protagonista, sobre la necesidad de vivir el presente y practicar el desapego del pasado. Cuando la leí, pensé: “la noción del tiempo y de su paso ha estado en la mente de los seres desde siempre”.

Sin embargo, la vida de este joven sensible se trastoca cuando conoce a Charlotte, una bella y linda muchacha que ya está “apalabrada” con otro hombre. A pesar de saber que ella es fruto prohibido, busca su cercanía como la polilla busca la luz. Cae rendido a sus pies y se convierte en el único centro de su vida. La idolatra, la adora. Ella es la perfección hecha carne.

Quiere tenerla, quiere que sea suya, fantasea con la muerte de su competidor. Deja de pensar, de vivir, de existir, su única obsesión es su compañía. Durante un tiempo consigue alejarse, y entra al servicio de un embajador mediocre –cuando leo libros de otras épocas constato con frecuencia lo poco que ha cambiado el ser humano y, en este caso, me cercioro de que, ya en el siglo XVIII, había gente vulgar y megalómana que conseguía ascender en la escalera del poder–.

Desencantado de su trabajo vuelve al campo, vuelve a su centro, vuelve a su Charlotte, pero esta ya está casada con Alberto, el hombre que la apalabró en el lecho de muerte de su madre.

Sus cartas se vuelven más oscuras, su angustia y su pena llenan sus párrafos. Su vida deja de tener sentido y sus pensamientos se pueblan de muerte. En esta parte podemos reconocer “la tormenta y el ímpetu” –en alemán, “sturm und drang”–, estilo característico de este autor romántico.

La novela termina trágicamente, como no podía ser de otra forma. En España también tuvimos nuestros románticos, entre otros, Bécquer y Espronceda.

Como reflexión personal os diré que esta concepción del amor ha hecho mucho daño al amor de verdad. Son muchos los que buscan un sentimiento exaltado como el que relatan estos autores en sus escritos, frustrándose ante su inexistencia. Buscan al “vano fantasma de niebla y luz”, como diría Bécquer.

Quizás también yo sea como ellos, afanándome continuamente en encontrar a mi “señor Darcy”. Creo que Soñar contigo de Toni Zenet le va como anillo al dedo a este libro.

Muchas gracias, señor Camuñas, por la recomendación de esta lectura y espero que en estas palabras que hoy traigo haya encontrado usted algún duende.



Ficha literaria

Título: Las cuitas de Werther.
Autor: Johann Wolfgang von Goethe.
Género: Narrativa. Novela epistolar.
Título original: Die Leiden des jungen Werthers.
Fecha de publicación: 1774.
Editorial: Ediciones Júcar.
ISBN: 978-84-33428134.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

22 de noviembre de 2014

  • 22.11.14
Con este libro me reencuentro con la Isabel Allende que me cautivó hace años con la primera novela que leí escrita por ella, De amor y de sombras. En los últimos años se ha dedicado bastante a escribir sobre su vida y su familia, pero lo que a mí más me gusta de ella es su faceta de “cuentera” –este vocablo se los escuché hace años a un chico paraguayo que vivía de contar cuentos–.

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El cuaderno de Maya transcurre entre los dos países en los que la escritora ha pasado la mayor parte de su vida: Chile y Estados Unidos. La protagonista es la autora de este diario, Maya, que es la nieta de una abuela chilena afincada en California. La descripción de la abuela encaja a la perfección con la personalidad de Allende, que tantas veces se ha autodescrito como entrometida, protectora y esotérica.

Como ha hecho siempre, la materia prima de la que se nutre para sus novelas es su propia vida, su propia familia. Supongo que algún día nos contará, si no lo ha hecho ya, quién es el alter ego de la adolescente que va escribiendo sus intensas vivencias en un cuaderno.

A pesar de haber dejado hace poco la adolescencia, Maya ha conocido el lado más salvaje y oscuro de la existencia. Llevada por una actitud autodestructiva que persigue castigar a su padre por su abandono emocional, y por la tristeza de haber perdido a su caballero salvador, su abuelo, se adentra en el mundo de los bajos fondos. Ese mundo que se traga a tanta gente que prefiere estar en un estado perenne de olvido y no afrontar los problemas y la realidad.

Tendréis que leer este libro para saber si es capaz de salir de allí. De no ahogarse. Isabel en estas páginas reivindica el modelo de familia latina, en el que los lazos son muy fuertes y, sobre todo, la figura todopoderosa de la madre protectora. Aquí en España conocemos perfectamente esos lazos que se dan en torno al matriarcado y la sensación que nos produce el estar siempre saltando con red.

También descubriréis uno de los paisajes más bonitos del mundo, el sur de Chile, con sus pequeñas comunidades donde la solidaridad y el respeto forman parte de la vida diaria y donde el tiempo se detiene para ser más conscientes de la belleza que es la naturaleza y la vida vivida en armonía.

La crítica que yo le haría al libro es que muchas reflexiones que son puestas en la mente de esta chica, a pesar de haber vivido demasiado, no se corresponden con su edad. Son más bien los pensamientos y certezas de una mujer mayor que ha vivido mucho y ha llegado a desentrañar las verdades de la vida. Son los pensamientos de Isabel Allende.

He hecho recientemente un nuevo descubrimiento: Melody Gardot. Una rubia con una voz de cantante de jazz clásica. Mi regalo para vosotros.



Ficha literaria

Título: El cuaderno de Maya.
Autor: Isabel Allende.
Género: Narrativa. Novela.
Título original: El cuaderno de Maya.
Fecha de publicación: 2011.
Editorial: Debolsillo.
ISBN: 978-84-9989-506-2.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

15 de noviembre de 2014

  • 15.11.14
Estamos en noviembre y creo que no debemos perder una de nuestras tradiciones: ver una representación de la obra de teatro Don Juan Tenorio. Cada vez está más de moda celebrar Halloween. Yo no estoy en contra de que la gente se divierta con una fiesta foránea.

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Sonrío al pensar en la fiesta de Todos los Santos de mi niñez. Esa sí que daba miedo. Recuerdo cuencos llenos de aceite en los que flotaban velitas por la salvación de las ánimas del purgatorio. Lo importante era que la noche del 1 al 2 de noviembre no se apagasen.

Tenía algo de tétrico ver esas velas de aceite y sentir que había gente que después de sufrir en esta vida, tenía que seguir sufriendo en la otra hipotética vida antes de llegar al paraíso.

Volviendo a los libros, considero que a todos aquellos que le interese la figura de Don Juan deberían leer El burlador de Sevilla y convidado de piedra, cuya autoría se atribuye a Tirso de Molina, porque es el origen del mito del burlador de mujeres y calavera sin remedio. Y lo que más me gusta de este mito es que es de creación cien por cien española.

El protagonista, don Juan, es un hombre sevillano libertino que disfruta mancillando la honra de las mujeres. No tiene miedo a nada, ni a nadie. Es capaz de desafiar a la muerte y se atreve a invitar a su mesa a uno de los desafortunados que perdieron su vida a manos de su espada: Don Gonzalo. Él va a ser el “convidado de piedra”.

Cuenta este galán con el convencimiento –siguiendo la tradición católica– de que un arrepentimiento a última hora lo salvará de las llamas eternas, con independencia de cuáles hayan sido sus fechorías en este mundo terrenal. El fin de sus días es una fecha lejana. Utiliza la frase “Tan largo me lo fiais” para referirse a esta lontananza de su muerte, por ello dispone de tiempo para dejarse llevar por sus más bajos instintos.

¿Se salvará? ¿Le dará la vida la oportunidad de retractarse de sus malas obras? ¿Encontrará el amor que tenga la fuerza de redimirlo? Este personaje universal ha sido fuente de inspiración para autores españoles y extranjeros como José Zorrilla, Molière o Lord Byron, entre otros muchos.



Yo os dejo con esta escena de la ópera Don Giovanni, que está inspirada en el libro que os aconsejo esta semana. Tuve la suerte de verla en Praga, donde la estrenó Mozart, y esta parte es verdaderamente espectacular: D. Gonzalo viene desde su tumba a cenar con el mayor libertino de la historia universal.



Ficha literaria

Título: El burlador de Sevilla y convidado de piedra.
Autor: Tirso de Molina.
Género: Teatro.
Título original: El burlador de Sevilla y convidado de piedra.
Fecha de publicación: 1630.
Editorial: Cátedra.
ISBN: 978-84-37600949.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

8 de noviembre de 2014

  • 8.11.14
Me gusta que me recomienden libros. Sobre todo, me gusta que me hablen de esos libros que a cada uno nos emocionan. Y si las circunstancias me lo permiten, los leo. A veces coincido con la persona que me aconseja la lectura, y otras veces, no. En el caso de este libro, comparto el criterio del lector que me habló de él. No sé si recuerdo bien quién fue... Es broma: sé quien lo hizo. Además, me consta que me lee.

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Hace poco tiempo publiqué un artículo sobre otro libro de Luis Sepúlveda, el autor de esta novela, y fue a raíz del mismo como me llegó este regalo. Para empezar, el tema me parece precioso. Me enternece que una persona mayor quiera seguir emocionándose y siga creyendo en el amor.

El cine y la literatura nos proporcionan vivencias y emociones que quizás no tengamos en nuestras vidas, o que aún no hayamos vivido, o que no vayamos a vivir nunca. Por eso entiendo y empatizo con este viejo, con apellido de libertador de la patria, que se escapa de la cotidianeidad, de la fealdad humana y de sus penas buceando en novelas de historias de amor truculentas que siempre tienen un final feliz.

Me ha recordado a mi padre, que siempre me preguntaba cuando una empezaba una película que yo ya había visto: “¿Al final se casan?”. Y si yo le decía que no, no la veía.

La historia transcurre en algún lugar de la selva ecuatoriana llamado El Idilio. El nombre de la localidad no puede estar puesto más apropósito.

Con esta novela, Luis Sepúlveda trata de despertar nuestra conciencia para que vivamos en equilibrio con la naturaleza. El mensaje podría ser que si no la dañamos, ella nos cuidará y nos proveerá de lo necesario para vivir. El viejo Bolívar, el protagonista, vive un tiempo con los indios shuar y de ellos aprende a estar en armonía con el ecosistema que le rodea.

Me ha deleitado la forma de escribir de este autor chileno. Su lenguaje rico y culto, unido a su sensibilidad, hacen que su lectura sea muy amena.

Desde aquí querría hacer un llamamiento para que me aconsejéis lecturas de novelas cortas, ya que dispongo de poco tiempo. Las largas las reservo para el verano. Y bueno, ya que estamos, preparemos el coctel perfecto: la lectura de estas páginas y la canción Fragile de Sting. Como resultado tendremos un vaso de sensibilidad que nos ayudará a disfrutar del momento presente.



Ficha literaria

Título: Un viejo que leía historias de amor.
Autor: Luis Sepúlveda.
Género: Narrativa. Novela.
Título original: Un viejo que leía historias de amor.
Fecha de publicación: 1993.
Editorial: Tusquets Editores.
ISBN: 978-84-7223-655-4.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

1 de noviembre de 2014

  • 1.11.14
¿Os imagináis que la vida empezara a ir hacia atrás? Bueno, esta pregunta va dedicada a los que ya tenéis una edad. Estaría bien descumplir años, eso sí, con la experiencia que ya tenemos y el bagaje de lo que hemos aprendido en la vida. Este es el caso de Benjamin Button.

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Lo maravilloso de este relato es la manera en la que F. Scott Fitzgerald nos cuenta esta historia increíble. Si me seguís en esta sección, sabréis que el autor de El gran Gatsby me fascina. El hecho de que escribiera guiones para Hollywood se nota, tanto en la citada novela como en este cuento, ya que su forma de escribir es muy visual. Incluso para alguien que, como yo, tenga poca visión espacial, sus palabras crean espacios fáciles de imaginar.

He utilizado el sustantivo "cuento" porque, en todo momento, el autor se está dirigiendo a nosotros y lo hace como un abuelo que le narrara una historia a su nieto.

La familia protagonista es de clase alta, un estatus conocido perfectamente por este autor, ya que él mismo formaba parte del mismo. Lo asombroso de estas páginas es la manera en la que los Button afrontan el “problemilla” que su hijo Benjamin tiene.

Se trata de un pequeño bocado exquisito por su prosa rápida y por su capacidad de hacernos entrar en un mundo donde todo es posible. El libro que yo tengo trae de regalo otra historia: el diamante tan grande como el Ritz, donde no falta ese lujo que tan presente estuvo en la vida de Scott Fitzgerald.

Este relato fue llevado al cine hace unos años, como muchos sabréis, en una película protagonizada por un atractivo Brad Pitt y por la actriz que ha recibido este año el Óscar a la mejor atriz protagonista: Cate Blanchett.

Para crear el ambiente necesario en torno a esta lectura os dejo un disco de la inconfundible Billie Holliday. Y es que Fitzgerald tiene que venir acompañado obligatoriamente por el jazz. Al menos para mí.



Ficha literaria

Título: El Curioso Caso de Benjamin Button.
Autor: F. Scott Fitzgerald.
Género: Relato de ficción.
Título original: The Curious Case of Benjamin Button.
Fecha de publicación: 1922.
Editorial: Punto de Lectura de Santillana.
ISBN: 978-84-663-2313-0.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN

25 de octubre de 2014

  • 25.10.14
Este libro está ligado a una etapa feliz de mi vida. Sin embargo, hasta esta semana no he decidido leerlo. Me gustaba tenerlo en mi pequeña biblioteca como símbolo de lo que un día, hace años, me hizo sentir la persona a la que se lo regalé.

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Ya en otra ocasión he traído a esta columna un libro de Stefan Zweig, autor obligado para aquellos a los que les gusta deleitarse con una buena lectura. Zweig es culto sin ser arrogante; no es un exhibicionista de estilo. Su escritura no es abigarrada o pomposa: él es, simplemente, elegante.

La magia de su prosa radica en que te envuelven sus palabras y te dejas llevar por sus frases sin pensar, sin analizar. Seguramente se podría estudiar su manera de escribir y habrá personas que lo hayan hecho, pero a mí lo que me gusta es disfrutar de su narración, de las cosas que nos cuenta, de los misterios que va creando. Es un hechicero de la palabra.

Como ya os conté, Stefan se suicidó con su mujer ante el peligro de que Hitler ganara la guerra y sus ideas se propagasen por todo el mundo. Él era judío. Lo hizo en 1942.

En esta novela nos cuenta algunas pinceladas de lo que supuso la ocupación nazi de Austria. Y yo me pregunto: ¿Sabría él la realidad tan brutal que estaban viviendo miles de judíos? Seguramente no porque hasta que no terminó la guerra en 1945 no se destaparon los horrores de los campos de concentración.

Utilizando como telón de fondo el juego de ajedrez, nos propone una partida entre el campeón del mundo –un ser anodino y bruto- y una persona misteriosa. Los personajes se encuentran realizando un crucero y uno de sus entretenimientos son las partidas de ese juego tan antiguo.

Está escrito en primera persona y será el narrador el que nos cuente la historia del hombre misterioso y nos aclare el porqué de su comportamiento nervioso, sensible y solitario.

La lectura de este libro ha traído a mi cabeza la frase de Plauto: “El hombre es un lobo para el hombre”. Me sigue pareciendo terrible que los humanos no hayamos aprendido nada y sigamos destrozando vidas ajenas. Aquí se habla de los nazis, pero si vemos las noticias, esa maldad que habita en algunos seres sigue haciendo desparecer nuestro bien más preciado: nuestra existencia en este planeta.

A esta novela le debe acompañar esta canción. Y el motivo de esta asociación me lo reservo. Un gran amigo siempre me dice que tenemos que dar las gracias a aquellas personas que nos hacen o nos han hecho sentir. Por ello, gracias R.H.



Ficha literaria

Título: Novela de ajedrez.
Autor: Stefan Zweig.
Género: Novela.
Título original: Die Schachnovelle.
Fecha de publicación: 1943.
Editorial: Acantilado.
ISBN: 978-84-95359-45-2.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ / REDACCIÓN


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