La Basílica Pontificia de San Juan de Ávila acogió al mediodía de ayer el pregón de la Semana Santa de Montilla, pronunciado por Rafael Delgado Portero en un acto multitudinario que reunió a fieles, cofrades y autoridades en una cita marcada por la devoción, la memoria y la palabra.
El acto arrancó, como marca la tradición, con un concierto de marchas procesionales interpretado por el Grupo La Clave, cuyas composiciones prepararon el ambiente para una jornada en la que la música y la palabra caminaron de la mano. Tras esta primera parte, tomó protagonismo el pregonero, que fue presentado por su hermano, José Manuel Delgado Portero, quien dio paso a una intervención que recorrió vivencias personales, recuerdos familiares y raíces salesianas.
Ya en el inicio de su pregón, Rafael Delgado Portero evocó la memoria reciente con unas emotivas palabras dirigidas a quienes ya no están. De hecho, quiso recordar a “tres buenas personas, buenos cristianos y honrados ciudadanos”, en referencia a José María Luque Moreno, Juan Manuel de la Torre García y Francisco Bellido Bellido, tres hombres muy vinculados a la Semana Santa de Montilla y fallecidos en los últimos días.
El pregonero quiso, además, dirigir una dedicatoria especial a su familia, con un acento particular en la figura de su padre, el docente montillano Rafael Delgado Luque-Romero, quien fuera presidente de la Agrupación de Cofradías entre 1990 y 1997 y sexto Cofrade Ejemplar de la Semana Santa de Montilla.
Nacido en Montilla el 8 de diciembre de 1972 y casado con Charo Carmona, Rafael Delgado Portero es padre de tres hijos: Rafael, Lucía y Rosario. Su vida personal y familiar se entrelaza, desde siempre, con el universo cofrade y salesiano del municipio.
No en vano, pertenece a las tres hermandades salesianas de Montilla: la de Jesús en su Entrada Triunfal, la del Santísimo Cristo de la Juventud y la del Santísimo Cristo del Amor. En esta última llegó a desempeñar el cargo de vicehermano mayor, responsabilidad que también ejerció en la Hermandad del Santísimo Cristo de la Juventud durante los mandatos de Eduardo García Carmona y Francisco José Gázquez García.
Además, su implicación en la Asociación de María Auxiliadora (ADMA) ha sido constante y cercana, incluso como costalero, lo que aporta una dimensión cercana y tangible a su compromiso. A ello se suma su etapa como presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco de Montilla y su participación activa en la Asociación Cultural La Pasión, Representación Dramática.
En su faceta profesional, Rafael Delgado Portero cuenta con una amplia trayectoria que actualmente lo sitúa como consultor en Prevención de Riesgos Laborales y profesional autónomo dedicado al coaching en programación neurolingüística. Su perfil combina experiencia técnica y sensibilidad humana, una mezcla que, según destacan quienes lo conocen, puede aportar un discurso hondo y emocional el día del pregón.
Su afición a la música también ha dejado huella en la vida cultural de Montilla. En más de una ocasión ha sido posible verlo presentar actividades flamencas de la Noche Blanca o acompañar a la guitarra a diversos artistas locales. Su trayectoria está marcada igualmente por un fuerte legado familiar. Es hijo de Rafael Delgado Luque-Romero, quien fuera presidente de la Agrupación de Cofradías e impulsor de La Pasión en Montilla, y de Rosi Portero, presidenta durante años de la ADMA.
En ese hilo íntimo y biográfico, el pregonero rememoró su primer contacto con el mundo cofrade, que se remonta al 8 de abril de 1979, Domingo de Ramos, cuando, con apenas seis años, acompañó a la Hermandad de La Borriquita. A partir de esa imagen de infancia, su intervención fue trazando un recorrido en el que la experiencia personal se entrelazó con el pulso colectivo de la Semana Santa montillana.
Además, Rafael Delgado Portero tuvo palabras de agradecimiento para las autoridades presentes, a quienes animó “a que sigan apoyando a la Semana Santa de Montilla, para hacerla aún más grande”. De igual modo, reconoció expresamente la labor de la Agrupación de Cofradías, institución estrechamente vinculada a su trayectoria familiar y personal, así como la designación que le llevó a asumir el pregón de este año.
En ese sentido, el pregonero definió el carácter singular de la celebración al señalar que “la Semana Santa de hoy día no es una Semana Santa cualquiera: es una semana especial, que tiene sus peculiaridades y que aporta la esencia de todo lo que nosotros llevamos dentro”.
De este modo, la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila fue escenario ayer de un pregón que, en su desarrollo, recogió la herencia de una vida vinculada a la Semana Santa y proyectó, desde la palabra, una mirada íntima y compartida sobre una de las tradiciones más arraigadas de Montilla.
El acto arrancó, como marca la tradición, con un concierto de marchas procesionales interpretado por el Grupo La Clave, cuyas composiciones prepararon el ambiente para una jornada en la que la música y la palabra caminaron de la mano. Tras esta primera parte, tomó protagonismo el pregonero, que fue presentado por su hermano, José Manuel Delgado Portero, quien dio paso a una intervención que recorrió vivencias personales, recuerdos familiares y raíces salesianas.
Ya en el inicio de su pregón, Rafael Delgado Portero evocó la memoria reciente con unas emotivas palabras dirigidas a quienes ya no están. De hecho, quiso recordar a “tres buenas personas, buenos cristianos y honrados ciudadanos”, en referencia a José María Luque Moreno, Juan Manuel de la Torre García y Francisco Bellido Bellido, tres hombres muy vinculados a la Semana Santa de Montilla y fallecidos en los últimos días.
El pregonero quiso, además, dirigir una dedicatoria especial a su familia, con un acento particular en la figura de su padre, el docente montillano Rafael Delgado Luque-Romero, quien fuera presidente de la Agrupación de Cofradías entre 1990 y 1997 y sexto Cofrade Ejemplar de la Semana Santa de Montilla.
Nacido en Montilla el 8 de diciembre de 1972 y casado con Charo Carmona, Rafael Delgado Portero es padre de tres hijos: Rafael, Lucía y Rosario. Su vida personal y familiar se entrelaza, desde siempre, con el universo cofrade y salesiano del municipio.
No en vano, pertenece a las tres hermandades salesianas de Montilla: la de Jesús en su Entrada Triunfal, la del Santísimo Cristo de la Juventud y la del Santísimo Cristo del Amor. En esta última llegó a desempeñar el cargo de vicehermano mayor, responsabilidad que también ejerció en la Hermandad del Santísimo Cristo de la Juventud durante los mandatos de Eduardo García Carmona y Francisco José Gázquez García.
Además, su implicación en la Asociación de María Auxiliadora (ADMA) ha sido constante y cercana, incluso como costalero, lo que aporta una dimensión cercana y tangible a su compromiso. A ello se suma su etapa como presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco de Montilla y su participación activa en la Asociación Cultural La Pasión, Representación Dramática.
En su faceta profesional, Rafael Delgado Portero cuenta con una amplia trayectoria que actualmente lo sitúa como consultor en Prevención de Riesgos Laborales y profesional autónomo dedicado al coaching en programación neurolingüística. Su perfil combina experiencia técnica y sensibilidad humana, una mezcla que, según destacan quienes lo conocen, puede aportar un discurso hondo y emocional el día del pregón.
Su afición a la música también ha dejado huella en la vida cultural de Montilla. En más de una ocasión ha sido posible verlo presentar actividades flamencas de la Noche Blanca o acompañar a la guitarra a diversos artistas locales. Su trayectoria está marcada igualmente por un fuerte legado familiar. Es hijo de Rafael Delgado Luque-Romero, quien fuera presidente de la Agrupación de Cofradías e impulsor de La Pasión en Montilla, y de Rosi Portero, presidenta durante años de la ADMA.
En ese hilo íntimo y biográfico, el pregonero rememoró su primer contacto con el mundo cofrade, que se remonta al 8 de abril de 1979, Domingo de Ramos, cuando, con apenas seis años, acompañó a la Hermandad de La Borriquita. A partir de esa imagen de infancia, su intervención fue trazando un recorrido en el que la experiencia personal se entrelazó con el pulso colectivo de la Semana Santa montillana.
Además, Rafael Delgado Portero tuvo palabras de agradecimiento para las autoridades presentes, a quienes animó “a que sigan apoyando a la Semana Santa de Montilla, para hacerla aún más grande”. De igual modo, reconoció expresamente la labor de la Agrupación de Cofradías, institución estrechamente vinculada a su trayectoria familiar y personal, así como la designación que le llevó a asumir el pregón de este año.
En ese sentido, el pregonero definió el carácter singular de la celebración al señalar que “la Semana Santa de hoy día no es una Semana Santa cualquiera: es una semana especial, que tiene sus peculiaridades y que aporta la esencia de todo lo que nosotros llevamos dentro”.
De este modo, la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila fue escenario ayer de un pregón que, en su desarrollo, recogió la herencia de una vida vinculada a la Semana Santa y proyectó, desde la palabra, una mirada íntima y compartida sobre una de las tradiciones más arraigadas de Montilla.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO

















































