La imagen de Nuestra Señora de las Viñas conmemora hoy el 70.º aniversario de su bendición, una jornada histórica que congregó en 1956 a cientos de fieles y que quedó estrechamente vinculada al nacimiento de la Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles y a la Hermandad del Señor en la Santa Cena y María Santísima de la Estrella.
La efeméride permite recuperar la historia de una devoción que había comenzado a tomar forma varios meses antes. El 13 de noviembre de 1955, un grupo de obreros, empleados y patronos del gremio vitivinícola de Montilla se reunió para fundar la Hermandad de Nuestra Señora de las Viñas, concebida para agrupar a todas las personas relacionadas de alguna manera con la que entonces era considerada la principal riqueza del municipio.
Aquella iniciativa surgió de la mano del escritor y bodeguero José Cobos Jiménez, en un momento marcado por la preocupación por unir al gremio vitivinícola y desarrollar una labor social entre sus integrantes. Entre los objetivos de la nueva hermandad también figuraban la promoción de los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y el culto a una patrona a la que se rendirían honores cada año en fechas próximas a la vendimia.
Al frente de la primera junta de gobierno se situaron Álvaro de Alvear Zambrano, como hermano mayor, y Arturo Hidalgo Trillo, como secretario. Junto a ellos participaron Adolfo Baena, Javier Carmona Ramos, José Castro, José Delgado Arias, Antonio Espejo, Juan Luque Urbano, Antonio Maya, Antonio Navarro, Nicolás Ponferrada, Francisco Ramírez y José Rasero, entre otros ilustres montillanos.
Además, la junta de gobierno contó con un representante de cada bodega, además de un viticultor, un corredor de vinos y un cosechero. Su composición reflejaba la voluntad de reunir las distintas actividades del sector y el interés con el que los bodegueros montillanos colaboraron en el desarrollo de la hermandad durante sus primeros pasos.
Meses después, aquel proyecto colectivo alcanzó uno de sus momentos más importantes. El 26 de agosto de 1956 fue bendecida la imagen de Nuestra Señora de las Viñas, encargada al escultor valenciano Amadeo Ruiz Olmos. Tras la ceremonia, la talla fue llevada hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en una concurrida romería que partió de El Parador de San Francisco Solano y que, según las crónicas de la época, llegó a reunir a más de 12.000 personas.
En aquella histórica jornada actuaron como padrinos el entonces alcalde de Montilla, Rafael Ruz Requena, y su esposa. La presencia multitudinaria que acompañó a la Virgen evidenció la dimensión que había adquirido en poco tiempo una iniciativa nacida dentro del gremio vitivinícola, pero respaldada por buena parte de la sociedad montillana.
Los actos centrales de aquella primera Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles contaron con Manuel Luque Velasco como primer pregonero y con José María Navarro Requena como primer Capataz de Honor. La celebración unía así la actividad agrícola y bodeguera con la devoción a Nuestra Señora de las Viñas en las fechas cercanas al inicio de la vendimia —que por entonces se desarrollaba principalmente entre la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre—.
La imagen que cumple hoy siete décadas desde su bendición forma parte del importante legado que Amadeo Ruiz Olmos dejó en Montilla. El escultor valenciano fue también autor de las tallas del Santísimo Cristo del Amor y de Nuestro Padre Jesús Preso, dos imágenes estrechamente ligadas a la Semana Santa montillana.
"El artista se distinguió sobre todo en imaginería cofrade, pero también Escultura y Dibujo Artístico, disciplinas que impartió como profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba", explica a Montilla Digital la historiadora Elena Bellido, directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y académica correspondiente a la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.
Ruiz Olmos desarrolló buena parte de su trabajo para la provincia de Jaén. Entre sus obras destacan la Virgen de la Amargura de Baeza, Nuestro Padre Jesús de la Paciencia de Andújar, el Cristo de la Humildad de la Iglesia de San Pablo de Úbeda y el Cristo de la Expiración de la Hermandad de Los Borrachos de Lopera.
Asimismo, una de sus creaciones más destacadas fue la Última Cena de Cristo con sus apóstoles, un conjunto formado por trece figuras de talla completa que el escultor realizó entre 1954 y 1958. El periodo de ejecución de esta obra coincidió con los años en los que recibió el encargo de crear la imagen de Nuestra Señora de las Viñas para Montilla.
En Córdoba también dejó relevantes muestras de escultura civil y religiosa. "En la capital también tenemos importantes ejemplos de escultura civil o religiosa ejecutados por Amadeo Ruiz Olmos, como la estatua en bronce de Maimónides situada en la Plaza de Tiberiades, el Triunfo de San Rafael instalado que corona el Puente de San Rafael o el Mausoleo de Manolete en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud", recuerda Elena Bellido.
En el terreno de la imaginería cofrade, de su gubia nació igualmente el Santísimo Cristo de la Clemencia, que desde 1949 acompaña en la tarde del Viernes Santo a la Real, Venerable e Ilustre Hermandad Servita de Nuestra Señora de los Dolores Coronada de Córdoba. También fue autor del Santísimo Cristo Resucitado de Montoro.
Especialmente llamativo resulta el parecido que guardan con Nuestro Padre Jesús Preso de Montilla las imágenes de la misma advocación existentes en El Carpio y Castro del Río. Estas obras muestran la huella que Ruiz Olmos dejó en la imaginería religiosa de distintos municipios cordobeses.
Además de su producción artística, Amadeo Ruiz Olmos fue miembro correspondiente de las Reales Academias de Córdoba y Valencia. "Además, en 1948, se hizo con el Premio Nacional de Escultura, lo que da idea de la importante apuesta que hizo la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Preso y María Santísima de La Esperanza, al encargar la talla de su imagen titular a un escultor más que consagrado", subraya la directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque.
El 70.º aniversario de la bendición de la imagen coincide también con el proyecto de restauración de Nuestra Señora de las Viñas. Una propuesta de resolución de la Diputación de Córdoba, que avanzó Montilla Digital, incluye una subvención de 9.196,78 euros destinada a intervenir en esta imagen, cotitular mariana de la Hermandad del Señor en la Santa Cena y María Santísima de la Estrella.
La efeméride permite recuperar la historia de una devoción que había comenzado a tomar forma varios meses antes. El 13 de noviembre de 1955, un grupo de obreros, empleados y patronos del gremio vitivinícola de Montilla se reunió para fundar la Hermandad de Nuestra Señora de las Viñas, concebida para agrupar a todas las personas relacionadas de alguna manera con la que entonces era considerada la principal riqueza del municipio.
Aquella iniciativa surgió de la mano del escritor y bodeguero José Cobos Jiménez, en un momento marcado por la preocupación por unir al gremio vitivinícola y desarrollar una labor social entre sus integrantes. Entre los objetivos de la nueva hermandad también figuraban la promoción de los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y el culto a una patrona a la que se rendirían honores cada año en fechas próximas a la vendimia.
Al frente de la primera junta de gobierno se situaron Álvaro de Alvear Zambrano, como hermano mayor, y Arturo Hidalgo Trillo, como secretario. Junto a ellos participaron Adolfo Baena, Javier Carmona Ramos, José Castro, José Delgado Arias, Antonio Espejo, Juan Luque Urbano, Antonio Maya, Antonio Navarro, Nicolás Ponferrada, Francisco Ramírez y José Rasero, entre otros ilustres montillanos.
Además, la junta de gobierno contó con un representante de cada bodega, además de un viticultor, un corredor de vinos y un cosechero. Su composición reflejaba la voluntad de reunir las distintas actividades del sector y el interés con el que los bodegueros montillanos colaboraron en el desarrollo de la hermandad durante sus primeros pasos.
Meses después, aquel proyecto colectivo alcanzó uno de sus momentos más importantes. El 26 de agosto de 1956 fue bendecida la imagen de Nuestra Señora de las Viñas, encargada al escultor valenciano Amadeo Ruiz Olmos. Tras la ceremonia, la talla fue llevada hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en una concurrida romería que partió de El Parador de San Francisco Solano y que, según las crónicas de la época, llegó a reunir a más de 12.000 personas.
En aquella histórica jornada actuaron como padrinos el entonces alcalde de Montilla, Rafael Ruz Requena, y su esposa. La presencia multitudinaria que acompañó a la Virgen evidenció la dimensión que había adquirido en poco tiempo una iniciativa nacida dentro del gremio vitivinícola, pero respaldada por buena parte de la sociedad montillana.
Los actos centrales de aquella primera Fiesta de la Vendimia Montilla-Moriles contaron con Manuel Luque Velasco como primer pregonero y con José María Navarro Requena como primer Capataz de Honor. La celebración unía así la actividad agrícola y bodeguera con la devoción a Nuestra Señora de las Viñas en las fechas cercanas al inicio de la vendimia —que por entonces se desarrollaba principalmente entre la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre—.
El legado de Ruiz Olmos
La imagen que cumple hoy siete décadas desde su bendición forma parte del importante legado que Amadeo Ruiz Olmos dejó en Montilla. El escultor valenciano fue también autor de las tallas del Santísimo Cristo del Amor y de Nuestro Padre Jesús Preso, dos imágenes estrechamente ligadas a la Semana Santa montillana.
"El artista se distinguió sobre todo en imaginería cofrade, pero también Escultura y Dibujo Artístico, disciplinas que impartió como profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba", explica a Montilla Digital la historiadora Elena Bellido, directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y académica correspondiente a la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.
Ruiz Olmos desarrolló buena parte de su trabajo para la provincia de Jaén. Entre sus obras destacan la Virgen de la Amargura de Baeza, Nuestro Padre Jesús de la Paciencia de Andújar, el Cristo de la Humildad de la Iglesia de San Pablo de Úbeda y el Cristo de la Expiración de la Hermandad de Los Borrachos de Lopera.
Asimismo, una de sus creaciones más destacadas fue la Última Cena de Cristo con sus apóstoles, un conjunto formado por trece figuras de talla completa que el escultor realizó entre 1954 y 1958. El periodo de ejecución de esta obra coincidió con los años en los que recibió el encargo de crear la imagen de Nuestra Señora de las Viñas para Montilla.
En Córdoba también dejó relevantes muestras de escultura civil y religiosa. "En la capital también tenemos importantes ejemplos de escultura civil o religiosa ejecutados por Amadeo Ruiz Olmos, como la estatua en bronce de Maimónides situada en la Plaza de Tiberiades, el Triunfo de San Rafael instalado que corona el Puente de San Rafael o el Mausoleo de Manolete en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud", recuerda Elena Bellido.
En el terreno de la imaginería cofrade, de su gubia nació igualmente el Santísimo Cristo de la Clemencia, que desde 1949 acompaña en la tarde del Viernes Santo a la Real, Venerable e Ilustre Hermandad Servita de Nuestra Señora de los Dolores Coronada de Córdoba. También fue autor del Santísimo Cristo Resucitado de Montoro.
Especialmente llamativo resulta el parecido que guardan con Nuestro Padre Jesús Preso de Montilla las imágenes de la misma advocación existentes en El Carpio y Castro del Río. Estas obras muestran la huella que Ruiz Olmos dejó en la imaginería religiosa de distintos municipios cordobeses.
Además de su producción artística, Amadeo Ruiz Olmos fue miembro correspondiente de las Reales Academias de Córdoba y Valencia. "Además, en 1948, se hizo con el Premio Nacional de Escultura, lo que da idea de la importante apuesta que hizo la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Preso y María Santísima de La Esperanza, al encargar la talla de su imagen titular a un escultor más que consagrado", subraya la directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque.
El 70.º aniversario de la bendición de la imagen coincide también con el proyecto de restauración de Nuestra Señora de las Viñas. Una propuesta de resolución de la Diputación de Córdoba, que avanzó Montilla Digital, incluye una subvención de 9.196,78 euros destinada a intervenir en esta imagen, cotitular mariana de la Hermandad del Señor en la Santa Cena y María Santísima de la Estrella.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


















































