Montilla y Enguera conmemoran hoy el 160.º aniversario del nacimiento de José Santiago Garnelo y Alda, considerado el pintor más culto de su época, además de un excelente artista, un gran pedagogo y un exigente investigador. Nacido el 25 de julio de 1866 en la localidad valenciana de Enguera, su familia fijó su residencia en Montilla cuando el artista contaba solo un año de edad.
Antes de trasladarse a Madrid para comenzar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, José Garnelo asistió a dos cursos de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde obtuvo varios premios de la Escuela de Santa Isabel de Hungría.
Garnelo fue, además, un artista respetuoso siempre con la vanguardia. Tras conseguir la segunda medalla en la Exposición Nacional de 1887 con La muerte de Lucano, el artista montillano fue pensionado a la Academia de España en Roma, donde permaneció cuatro años en los que compartió experiencias con artistas de la talla de Pradilla, Sorolla o Emilio Sala.
Después de recorrer Europa durante algunos años, en 1883 acudió a la Exposición Universal de Chicago, donde conquistó la medalla de oro por sus Primeros homenajes en el Nuevo Mundo a Colón, un cuadro que el pasado 12 de octubre protagonizó titulares en medios de comunicación de todo el mundo, después del acto vandálico que sufrió a manos de dos activistas de Futuro Vegetal, un colectivo de desobediencia civil y acción directa que lucha contra la crisis climática.
Nombrado vicedirector de la Escuela Provincial de Bellas Artes de Zaragoza, en 1894 José Garnelo ganó un concurso promovido por la Real Academia de San Fernando y fue nombrado caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. Un año más tarde, el artista se trasladó a Barcelona para impartir clases en la Escuela de Bellas Artes, donde asistía como alumno Pablo Ruiz Picasso, quien pintó La Primera Comunión y El Monaguillo en el estudio que Garnelo tenía en la plaza de la Universidad.
Tras obtener por oposición la cátedra de Dibujo del antiguo y ropajes de la Escuela de San Fernando de Madrid, en 1902 fue nombrado comendador de la Orden de Alfonso XII y pintor de la Corona. De hecho, la infanta Isabel le encargó –junto a Mariano Benlliure y Emilio Sala– la decoración de su palacete de la calle Quintana, donde Garnelo desarrolló La Proclamación de los Reyes Católicos en Segovia.
Nombrado subdirector conservador de la pintura del Museo Nacional de Pintura y Escultura –actualmente, Museo del Prado– en 1917 recibió el encargo de realizar varios retratos de la Familia Real, entre los que destacan dos de Alfonso XIII que se conservan en el Museo Español de Arte Contemporáneo y en el Palacio de Aranjuez.
Ya enfermo, en 1924 logró terminar la decoración de la cúpula del Salón del Presidente del Tribunal Supremo de Madrid, en el palacio de Las Salesas, con El Collar de la Justicia, su obra al fresco más sobresaliente. Cinco años más tarde quiso compaginar la restauración de los murales del camarín de la Virgen de las Angustias de Granada con la realización del Apostolado que puede admirarse en la Parroquia de Santiago Apóstol de Montilla.
Tras ser propuesto para dirigir la Academia Española de Bellas Artes de Roma, José Garnelo se jubiló en 1936 como catedrático de la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, donde mantuvo una estrecha relación con pintores contemporáneos de la talla de Gutiérrez Solana, Picasso, Vázquez Díaz o Salvador Dalí, a los que impartió clase. Después de pasar sus últimos años en un estado de semiinconsciencia, murió en Montilla el 29 de octubre de 1944, siendo enterrado en el panteón que su familia tiene en el templo enclavado en La Escuchuela.
Hace poco más de un mes, la Casa de las Aguas conmemoró el vigésimo aniversario de su inauguración oficial, una efeméride que, como recogió Montilla Digital, devolvió la mirada hacia aquel palacete decimonónico que, tras su recuperación por parte del Ayuntamiento de Montilla, abrió sus puertas en 2006 como sede de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y del Museo Garnelo, dos de los grandes referentes patrimoniales y culturales de la ciudad.
El palacete, construido en 1845, fue adquirido por el Ayuntamiento de Montilla el 5 de mayo del año 2000. El inmueble, que acogió a la familia del ingeniero militar José María Sánchez-Molero, impulsor del abastecimiento de agua a la población, pasó en 1940 a manos de la condesa de Aguiar, hermana del séptimo Conde de la Cortina, Francisco de Alvear, otro de sus ilustres inquilinos.
El 16 de junio de 2006 nació oficialmente un proyecto con una simbiosis difícil de repetir. El histórico palacete acoge desde hace dos décadas los más de 30.000 volúmenes de la biblioteca de la Fundación Manuel Ruiz Luque, así como el Museo Garnelo, un espacio expositivo que permitió reunir una obra antes dispersa o integrada en colecciones particulares. De este modo, el edificio se convirtió en un lugar donde el visitante puede acercarse tanto a la historia del libro y de la erudición local como a la trayectoria de una de las figuras fundamentales de la pintura española contemporánea.
Antes de trasladarse a Madrid para comenzar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, José Garnelo asistió a dos cursos de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde obtuvo varios premios de la Escuela de Santa Isabel de Hungría.
Garnelo fue, además, un artista respetuoso siempre con la vanguardia. Tras conseguir la segunda medalla en la Exposición Nacional de 1887 con La muerte de Lucano, el artista montillano fue pensionado a la Academia de España en Roma, donde permaneció cuatro años en los que compartió experiencias con artistas de la talla de Pradilla, Sorolla o Emilio Sala.
Después de recorrer Europa durante algunos años, en 1883 acudió a la Exposición Universal de Chicago, donde conquistó la medalla de oro por sus Primeros homenajes en el Nuevo Mundo a Colón, un cuadro que el pasado 12 de octubre protagonizó titulares en medios de comunicación de todo el mundo, después del acto vandálico que sufrió a manos de dos activistas de Futuro Vegetal, un colectivo de desobediencia civil y acción directa que lucha contra la crisis climática.
Nombrado vicedirector de la Escuela Provincial de Bellas Artes de Zaragoza, en 1894 José Garnelo ganó un concurso promovido por la Real Academia de San Fernando y fue nombrado caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. Un año más tarde, el artista se trasladó a Barcelona para impartir clases en la Escuela de Bellas Artes, donde asistía como alumno Pablo Ruiz Picasso, quien pintó La Primera Comunión y El Monaguillo en el estudio que Garnelo tenía en la plaza de la Universidad.
Tras obtener por oposición la cátedra de Dibujo del antiguo y ropajes de la Escuela de San Fernando de Madrid, en 1902 fue nombrado comendador de la Orden de Alfonso XII y pintor de la Corona. De hecho, la infanta Isabel le encargó –junto a Mariano Benlliure y Emilio Sala– la decoración de su palacete de la calle Quintana, donde Garnelo desarrolló La Proclamación de los Reyes Católicos en Segovia.
Nombrado subdirector conservador de la pintura del Museo Nacional de Pintura y Escultura –actualmente, Museo del Prado– en 1917 recibió el encargo de realizar varios retratos de la Familia Real, entre los que destacan dos de Alfonso XIII que se conservan en el Museo Español de Arte Contemporáneo y en el Palacio de Aranjuez.
Ya enfermo, en 1924 logró terminar la decoración de la cúpula del Salón del Presidente del Tribunal Supremo de Madrid, en el palacio de Las Salesas, con El Collar de la Justicia, su obra al fresco más sobresaliente. Cinco años más tarde quiso compaginar la restauración de los murales del camarín de la Virgen de las Angustias de Granada con la realización del Apostolado que puede admirarse en la Parroquia de Santiago Apóstol de Montilla.
Tras ser propuesto para dirigir la Academia Española de Bellas Artes de Roma, José Garnelo se jubiló en 1936 como catedrático de la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, donde mantuvo una estrecha relación con pintores contemporáneos de la talla de Gutiérrez Solana, Picasso, Vázquez Díaz o Salvador Dalí, a los que impartió clase. Después de pasar sus últimos años en un estado de semiinconsciencia, murió en Montilla el 29 de octubre de 1944, siendo enterrado en el panteón que su familia tiene en el templo enclavado en La Escuchuela.
Un templo en honor del artista
Hace poco más de un mes, la Casa de las Aguas conmemoró el vigésimo aniversario de su inauguración oficial, una efeméride que, como recogió Montilla Digital, devolvió la mirada hacia aquel palacete decimonónico que, tras su recuperación por parte del Ayuntamiento de Montilla, abrió sus puertas en 2006 como sede de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y del Museo Garnelo, dos de los grandes referentes patrimoniales y culturales de la ciudad.
El palacete, construido en 1845, fue adquirido por el Ayuntamiento de Montilla el 5 de mayo del año 2000. El inmueble, que acogió a la familia del ingeniero militar José María Sánchez-Molero, impulsor del abastecimiento de agua a la población, pasó en 1940 a manos de la condesa de Aguiar, hermana del séptimo Conde de la Cortina, Francisco de Alvear, otro de sus ilustres inquilinos.
El 16 de junio de 2006 nació oficialmente un proyecto con una simbiosis difícil de repetir. El histórico palacete acoge desde hace dos décadas los más de 30.000 volúmenes de la biblioteca de la Fundación Manuel Ruiz Luque, así como el Museo Garnelo, un espacio expositivo que permitió reunir una obra antes dispersa o integrada en colecciones particulares. De este modo, el edificio se convirtió en un lugar donde el visitante puede acercarse tanto a la historia del libro y de la erudición local como a la trayectoria de una de las figuras fundamentales de la pintura española contemporánea.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL


















































