Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un escrito remitido por la cuadrilla de costaleros de María Santísima de la Esperanza sobre la decisión de la nueva Junta de Gobierno de la cofradía de modificar el paso de palio. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico (montilladigital@gmail.com) exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si es posible, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía para ilustrar la publicación.
El motivo de este escrito no es otro que el de dar voz a la cuadrilla de costaleros del paso de palio de María Santísima de la Esperanza y, también, a numerosos hermanos y devotos de la Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza que, en las últimas semanas, nos han manifestado su inquietud, su decepción y, por qué no decirlo, su indignación, ante la inminente modificación del paso de nuestra titular mariana.
Nuestro deseo hubiera sido poder dar lectura a las palabras que a continuación recogemos durante el cabildo general de elecciones que tuvo lugar el pasado 19 de junio en la Ermita de la Rosa. Sin embargo, las personas que presidían la sesión denegaron la posibilidad de dar a conocer el contenido de este escrito con carácter previo a la votación que tuvo como resultado la elección de Don Manuel López Rubio como nuevo hermano mayor de la Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza.
En primer lugar, debemos decir que la cuadrilla de costaleros de María Santísima de la Esperanza tuvimos conocimiento de la intención de la nueva Junta de Gobierno de modificar el paso la Virgen, de manera oficiosa, el pasado día 8 de junio, apenas diez antes de la celebración del cabildo general de elecciones en el que, de algún modo, se avaló por 110 votos a favor, 57 votos en contra y dos abstenciones un nuevo modelo de paso que sustituiría el tradicional sistema de varales por otro de trabajaderas. Un cambio que, al parecer, se consumaría ya desde el próximo Jueves Santo.
Los acontecimientos han sucedido de manera tan súbita e inesperada que la cuadrilla de hermanos de costaleros de la Esperanza, con su equipo de capataces al frente, ni siquiera han tenido tiempo todavía de asimilar esta decisión que entendemos injusta y equivocada.
Si no recuerdan mal, el cambio de varal a costal ya fue un experimento fallido que se puso en práctica en el seno de nuestra cofradía no hace demasiados años y que, en el caso del palio de la Esperanza, fracasó estrepitosamente al no disponer de un grupo estable de costaleros que, lejos de modas o caprichos pasajeros, fueran capaces de garantizar, a medio y largo plazo, la salida procesional de nuestra Madre.
Creemos que es de todos sabido que Nuestra Señora de la Esperanza cuenta con una sólida cuadrilla de hermanos costaleros que está cimentada en la devoción que sus componentes profesan a la Virgen. Una cuadrilla que cada Jueves Santo hace gala de una gran vivencia y fe en torno a nuestros Sagrados Titulares y que, en los últimos años, se ha ido renovando con la incorporación de personas jóvenes entusiasmados en continuar el legado de quienes les han precedido portando a nuestra Virgen de la manera tradicional.
Hablamos de un grupo de hermanos sólido y consolidado, que jamás se ha movido al albur de modas estéticas o musicales. Ni siquiera el hecho de contar con una mesa de palio reconstruida a partir de piezas desvencijadas ha bastado para arrebatarles la voluntad, el empeño y la ilusión de portar a la Esperanza por las calles de Montilla. Su fe está por encima de todo eso.
Según pudimos saber de manera extraoficial, la nueva Junta de Gobierno desea imponer el paso a costal, no sabemos si por capricho o porque está de moda. Y, a nuestro entender, esta decisión supone, cuando menos, un desprecio hacia la propia historia de nuestra hermandad que, en el Jueves Santo de 1943, y desde la desaparecida iglesia de San Francisco de Asís, paseó a Nuestra Señora de la Esperanza por las calles de Montilla con un trono portado a varal.
Sinceramente, nos hubiera gustado dirigirnos a todas las personas que asistieron el pasado 19 de junio al cabildo general de hermanos para preguntarles si se han parado a pensar un momento en todo lo que acarrearía orillar o despreciar a la actual cuadrilla de hermanos costaleros de María Santísima de la Esperanza.
¿Han planteado la significativa merma de hermanos que podría llevar aparejada una decisión de tal calibre? Porque, más allá de cuestiones estéticas o musicales, de modas que entendemos que son pasajeras, pensamos que el patrimonio humano de una hermandad es, precisamente, el pilar fundamental en el que debería sustentarse una cofradía, porque de esos corazones emana la fe que se manifiesta luego públicamente en la calle.
Tamnbién nos hubiera gustado dirigirnos –pero no se nos permitió antes de la votación— a las personas que desde hace unos días rigen los designios de nuestra cofradía. Y lo hacemos, de verdad, con todo respeto y con toda humildad. ¿Tanto les molesta que la Virgen de la Esperanza sea llevada por un grupo de hermanos costaleros más que consolidado en el seno de nuestra cofradía? Conviene recordar, porque parece que algunas personas lo han olvidado, que los costaleros que conforman la cuadrilla de Nuestra Señora de la Esperanza siempre han demostrado sentimiento de hermandad. Siempre.
Recuerden, por ejemplo, qué ocurrió el Jueves Santo del año 2000, cuando se echó mano de esta cuadrilla para que cuatro costaleros de la Esperanza cambiasen su túnica por el uniforme de romano y acompañar así a Jesús Preso en uno de los momentos más duros que se recuerdan en esta cofradía.
Aquellos cuatro hombres, que hoy siguen formando parte de la cuadrilla de la Esperanza, no dudaron en dar la cara, exponiéndose a todo tipo de insultos y humillaciones, para que la cuadrilla hermana del Preso pudiera hacer realidad un deseo largamente esperado. Han pasado veintiséis años de aquel desagradable incidente y parece que hoy ya nadie se acuerda. Es triste.
Entendemos —y lo decimos con toda humildad y respeto— que se ha perdido por completo el espíritu de hermandad y el sentido cristiano y eclesial que debe caracterizarnos. Pensamos que no se ha actuado por derecho con un grupo de personas que siempre ha estado al servicio de la hermandad y de la propia Parroquia de Santiago.
Hemos contribuido a la bolsa de caridad de la propia cofradía; hemos hecho aportaciones extraordinarias cuando se nos ha requerido por parte de los diferentes párrocos para solventar problemas estructurales no solo de nuestra Ermita de la Rosa sino de otros templos como la Ermita de San José o la propia Parroquia de Santiago Apóstol.
Y pensamos que no se ha actuado por derecho porque sabemos cómo funcionan las cosas y resulta muy extraño que, en tan poco tiempo, es decir, desde el pasado 19 de junio —fecha en la que se eligió a la nueva Junta de Gobierno— y hasta el próximo Jueves Santo sean capaces de encargar un nuevo paso y que ese paso esté listo en tan solo 280 días.
Nos preguntamos si este proyecto ya lleva tiempo en funcionamiento de forma encubierta, ya que una iniciativa así no puede ejecutarse de la noche a la mañana. ¿De qué forma piensan sufragar el nuevo paso? ¿Tienen ya configurada la nueva cuadrilla? ¿Por qué han esperado todo este tiempo para decirlo? Y, lo más importante: ¿tan poca consideración le merecemos los hermanos costaleros de la Esperanza para que ni siquiera se nos haya comunicado oficialmente?
Solo nos queda apelar a la razón y al sentimiento cristiano para tratar de detener esta sinrazón que, a nuestro juicio, causará un desasosiego innecesario entre personas y familias que han estado disponibles de manera incondicional al servicio de la hermandad desde hace décadas y siempre que ha hecho falta. ¿No tiene eso ningún valor para la nueva Junta de Gobierno?
Concluimos esta reflexión haciendo nuestras las palabras del Papa León XIV, que nos ha invitado a tener la cabeza muy alta y a alzar la mirada. Hoy reafirmamos nuestra fe y nuestra devoción hacia María Santísima de la Esperanza y nos ponemos en manos de Dios y de la nueva Junta de Gobierno, con su consiliario a la cabeza, para que se actúe con el corazón y, también, con la memoria.
El motivo de este escrito no es otro que el de dar voz a la cuadrilla de costaleros del paso de palio de María Santísima de la Esperanza y, también, a numerosos hermanos y devotos de la Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza que, en las últimas semanas, nos han manifestado su inquietud, su decepción y, por qué no decirlo, su indignación, ante la inminente modificación del paso de nuestra titular mariana.
Nuestro deseo hubiera sido poder dar lectura a las palabras que a continuación recogemos durante el cabildo general de elecciones que tuvo lugar el pasado 19 de junio en la Ermita de la Rosa. Sin embargo, las personas que presidían la sesión denegaron la posibilidad de dar a conocer el contenido de este escrito con carácter previo a la votación que tuvo como resultado la elección de Don Manuel López Rubio como nuevo hermano mayor de la Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza.
En primer lugar, debemos decir que la cuadrilla de costaleros de María Santísima de la Esperanza tuvimos conocimiento de la intención de la nueva Junta de Gobierno de modificar el paso la Virgen, de manera oficiosa, el pasado día 8 de junio, apenas diez antes de la celebración del cabildo general de elecciones en el que, de algún modo, se avaló por 110 votos a favor, 57 votos en contra y dos abstenciones un nuevo modelo de paso que sustituiría el tradicional sistema de varales por otro de trabajaderas. Un cambio que, al parecer, se consumaría ya desde el próximo Jueves Santo.
Los acontecimientos han sucedido de manera tan súbita e inesperada que la cuadrilla de hermanos de costaleros de la Esperanza, con su equipo de capataces al frente, ni siquiera han tenido tiempo todavía de asimilar esta decisión que entendemos injusta y equivocada.
Si no recuerdan mal, el cambio de varal a costal ya fue un experimento fallido que se puso en práctica en el seno de nuestra cofradía no hace demasiados años y que, en el caso del palio de la Esperanza, fracasó estrepitosamente al no disponer de un grupo estable de costaleros que, lejos de modas o caprichos pasajeros, fueran capaces de garantizar, a medio y largo plazo, la salida procesional de nuestra Madre.
Creemos que es de todos sabido que Nuestra Señora de la Esperanza cuenta con una sólida cuadrilla de hermanos costaleros que está cimentada en la devoción que sus componentes profesan a la Virgen. Una cuadrilla que cada Jueves Santo hace gala de una gran vivencia y fe en torno a nuestros Sagrados Titulares y que, en los últimos años, se ha ido renovando con la incorporación de personas jóvenes entusiasmados en continuar el legado de quienes les han precedido portando a nuestra Virgen de la manera tradicional.
Hablamos de un grupo de hermanos sólido y consolidado, que jamás se ha movido al albur de modas estéticas o musicales. Ni siquiera el hecho de contar con una mesa de palio reconstruida a partir de piezas desvencijadas ha bastado para arrebatarles la voluntad, el empeño y la ilusión de portar a la Esperanza por las calles de Montilla. Su fe está por encima de todo eso.
Según pudimos saber de manera extraoficial, la nueva Junta de Gobierno desea imponer el paso a costal, no sabemos si por capricho o porque está de moda. Y, a nuestro entender, esta decisión supone, cuando menos, un desprecio hacia la propia historia de nuestra hermandad que, en el Jueves Santo de 1943, y desde la desaparecida iglesia de San Francisco de Asís, paseó a Nuestra Señora de la Esperanza por las calles de Montilla con un trono portado a varal.
Sinceramente, nos hubiera gustado dirigirnos a todas las personas que asistieron el pasado 19 de junio al cabildo general de hermanos para preguntarles si se han parado a pensar un momento en todo lo que acarrearía orillar o despreciar a la actual cuadrilla de hermanos costaleros de María Santísima de la Esperanza.
¿Han planteado la significativa merma de hermanos que podría llevar aparejada una decisión de tal calibre? Porque, más allá de cuestiones estéticas o musicales, de modas que entendemos que son pasajeras, pensamos que el patrimonio humano de una hermandad es, precisamente, el pilar fundamental en el que debería sustentarse una cofradía, porque de esos corazones emana la fe que se manifiesta luego públicamente en la calle.
Tamnbién nos hubiera gustado dirigirnos –pero no se nos permitió antes de la votación— a las personas que desde hace unos días rigen los designios de nuestra cofradía. Y lo hacemos, de verdad, con todo respeto y con toda humildad. ¿Tanto les molesta que la Virgen de la Esperanza sea llevada por un grupo de hermanos costaleros más que consolidado en el seno de nuestra cofradía? Conviene recordar, porque parece que algunas personas lo han olvidado, que los costaleros que conforman la cuadrilla de Nuestra Señora de la Esperanza siempre han demostrado sentimiento de hermandad. Siempre.
Recuerden, por ejemplo, qué ocurrió el Jueves Santo del año 2000, cuando se echó mano de esta cuadrilla para que cuatro costaleros de la Esperanza cambiasen su túnica por el uniforme de romano y acompañar así a Jesús Preso en uno de los momentos más duros que se recuerdan en esta cofradía.
Aquellos cuatro hombres, que hoy siguen formando parte de la cuadrilla de la Esperanza, no dudaron en dar la cara, exponiéndose a todo tipo de insultos y humillaciones, para que la cuadrilla hermana del Preso pudiera hacer realidad un deseo largamente esperado. Han pasado veintiséis años de aquel desagradable incidente y parece que hoy ya nadie se acuerda. Es triste.
Entendemos —y lo decimos con toda humildad y respeto— que se ha perdido por completo el espíritu de hermandad y el sentido cristiano y eclesial que debe caracterizarnos. Pensamos que no se ha actuado por derecho con un grupo de personas que siempre ha estado al servicio de la hermandad y de la propia Parroquia de Santiago.
Hemos contribuido a la bolsa de caridad de la propia cofradía; hemos hecho aportaciones extraordinarias cuando se nos ha requerido por parte de los diferentes párrocos para solventar problemas estructurales no solo de nuestra Ermita de la Rosa sino de otros templos como la Ermita de San José o la propia Parroquia de Santiago Apóstol.
Y pensamos que no se ha actuado por derecho porque sabemos cómo funcionan las cosas y resulta muy extraño que, en tan poco tiempo, es decir, desde el pasado 19 de junio —fecha en la que se eligió a la nueva Junta de Gobierno— y hasta el próximo Jueves Santo sean capaces de encargar un nuevo paso y que ese paso esté listo en tan solo 280 días.
Nos preguntamos si este proyecto ya lleva tiempo en funcionamiento de forma encubierta, ya que una iniciativa así no puede ejecutarse de la noche a la mañana. ¿De qué forma piensan sufragar el nuevo paso? ¿Tienen ya configurada la nueva cuadrilla? ¿Por qué han esperado todo este tiempo para decirlo? Y, lo más importante: ¿tan poca consideración le merecemos los hermanos costaleros de la Esperanza para que ni siquiera se nos haya comunicado oficialmente?
Solo nos queda apelar a la razón y al sentimiento cristiano para tratar de detener esta sinrazón que, a nuestro juicio, causará un desasosiego innecesario entre personas y familias que han estado disponibles de manera incondicional al servicio de la hermandad desde hace décadas y siempre que ha hecho falta. ¿No tiene eso ningún valor para la nueva Junta de Gobierno?
Concluimos esta reflexión haciendo nuestras las palabras del Papa León XIV, que nos ha invitado a tener la cabeza muy alta y a alzar la mirada. Hoy reafirmamos nuestra fe y nuestra devoción hacia María Santísima de la Esperanza y nos ponemos en manos de Dios y de la nueva Junta de Gobierno, con su consiliario a la cabeza, para que se actúe con el corazón y, también, con la memoria.
CUADRILLA DE COSTALEROS DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA
FOTOGRAFÍA: COSTALEROS DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA
FOTOGRAFÍA: COSTALEROS DE LA VIRGEN DE LA ESPERANZA

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.



















































