La Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza eligió anoche a Manuel López Rubio como nuevo hermano mayor de la cofradía durante el Cabildo General de Elecciones celebrado en Montilla, en el que el hasta ahora capataz de Jesús Preso obtuvo el respaldo de 110 hermanos, frente a 57 votos en contra y dos abstenciones, de un total de 169 votos emitidos.
La elección abre una nueva etapa en la corporación del Jueves Santo montillano, que afronta un mandato marcado por una propuesta de gobierno articulada en torno a cinco grandes líneas de actuación: el fortalecimiento institucional, social y económico de la hermandad; una apuesta decidida por la juventud y la formación; la dignificación del patrimonio y de la estética de la cofradía; la reorganización de la estación de penitencia y una reforma integral de los estatutos de la corporación.
Manuel López Rubio asume esta nueva responsabilidad avalado por una trayectoria estrechamente vinculada a la cofradía. Actual capataz de Jesús Preso y antiguo vocal de Cultos de la hermandad, fue designado capataz de Nuestro Padre Jesús Preso en el año 2014 por el entonces hermano mayor, Luis Raigón Espejo, tras relevar a Manuel López Jiménez, que venía desempeñando esas funciones desde el año 2011.
Con anterioridad, López Rubio había sido costalero del titular de la cofradía del Jueves Santo y, antes de asumir el martillo del misterio, había desarrollado durante cuatro años las tareas de segundo capataz junto a Manuel López Jiménez. Su nombramiento también enlazaba con una trayectoria familiar dentro del paso, ya que su hermano Rafael había estado al frente del misterior de Jesús Preso antes que Manuel López Jiménez.
Sin duda, uno de los puntos que más atención ha suscitado dentro de la hermandad en las últimas semanas es la propuesta de la nueva Junta de Gobierno de reorganizar la actual estación de penitencia en dos jornadas diferenciadas. El planteamiento contempla que Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza sigan procesionando en la tarde-oche del Jueves Santo, mientras que una segunda jornada quedaría reservada para el Santísimo Cristo de la Columna y Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto.
Con todo, tal y como se explicó ayer, la configuración definitiva de esa segunda salida quedaría supeditada al consenso y a la decisión democrática de los hermanos, según recoge el proyecto con el que Manuel López Rubio concurrió al Cabildo General de Elecciones. Y es que la propuesta afectaría de lleno a la organización interna de una hermandad con un cortejo amplio, de fuerte arraigo histórico y con distintos pasos que forman parte del imaginario cofrade de Montilla.
El cortejo de la Hermandad de Jesús Preso, cuyos orígenes se remontan a la Cofradía de la Concepción Dolorosa, existente en Montilla a comienzos del siglo XVII y que hacía su estación de penitencia el Miércoles Santo, está integrado por el paso de la Oración en el Huerto y por el Santísimo Cristo de la Columna, una talla de Juan de Mesa El Mozo que es llevada a hombros por un grupo de mujeres de la cofradía.
El cortejo se completa con el misterio de Jesús Preso, que recorre las calles de Montilla sobre un paso que calza 45 costaleros, distribuidos en nueve trabajaderas, y con el palio plateado de María Santísima de la Esperanza, una de las imágenes que concentra buena parte de la devoción y de la identidad estética de la corporación.
En paralelo, el nuevo hermano mayor planteó anoche el regreso de la cuadrilla de costaleros para el palio de la Esperanza, con el objetivo de que vuelva a ser portada a costal, como ocurrió entre 2015 y 2019. Esta medida se ha situado en el centro del debate interno de la hermandad en las últimas semanas por las consecuencias que tendría sobre la actual forma de portar el paso.
Según ha podido saber Montilla Digital, el Cabildo General de Elecciones estuvo precedido por una intensa polémica, después de que los costaleros de María Santísima de la Esperanza conocieran, de manera oficiosa, la intención de Manuel López Rubio de instaurar el sistema de trabajaderas para portar el palio, reemplazando los tradicionales varales.
En los últimos días, varios costaleros del palio transmitieron a este periódico su "decepción" y su "indignación", tanto por la decisión adoptada "de forma unilateral" por la recién designada Junta de Gobierno, como por la "falta de información" al respecto.
La inquietud se trasladó también al propio Cabildo General de Elecciones, donde algunos costaleros de la Esperanza expresaron su desacuerdo con la decisión de prescindir de la actual cuadrilla, dirigida hasta ahora por Gonzalo Bellido Vela.
Por otro lado, el proyecto de Manuel López Rubio incluye el refuerzo del papel social de la corporación, la actualización del censo de hermanos, el impulso de un Grupo Joven estructurado por edades y la recuperación de los grupos de Confirmación, con la intención de fortalecer la vida interna de la hermandad más allá de la salida procesional del Jueves Santo.
De igual modo, la nueva Junta de Gobierno prevé distintas mejoras en la Ermita de la Rosa y en la identidad estética de la cofradía, dentro de una línea de actuación que pretende dignificar el patrimonio y ordenar la imagen pública de la corporación. Con este programa, Manuel López Rubio asume la responsabilidad de dirigir una hermandad que inicia un mandato de cambios, debate interno y decisiones relevantes para el futuro del Jueves Santo montillano.
La elección abre una nueva etapa en la corporación del Jueves Santo montillano, que afronta un mandato marcado por una propuesta de gobierno articulada en torno a cinco grandes líneas de actuación: el fortalecimiento institucional, social y económico de la hermandad; una apuesta decidida por la juventud y la formación; la dignificación del patrimonio y de la estética de la cofradía; la reorganización de la estación de penitencia y una reforma integral de los estatutos de la corporación.
Manuel López Rubio asume esta nueva responsabilidad avalado por una trayectoria estrechamente vinculada a la cofradía. Actual capataz de Jesús Preso y antiguo vocal de Cultos de la hermandad, fue designado capataz de Nuestro Padre Jesús Preso en el año 2014 por el entonces hermano mayor, Luis Raigón Espejo, tras relevar a Manuel López Jiménez, que venía desempeñando esas funciones desde el año 2011.
Con anterioridad, López Rubio había sido costalero del titular de la cofradía del Jueves Santo y, antes de asumir el martillo del misterio, había desarrollado durante cuatro años las tareas de segundo capataz junto a Manuel López Jiménez. Su nombramiento también enlazaba con una trayectoria familiar dentro del paso, ya que su hermano Rafael había estado al frente del misterior de Jesús Preso antes que Manuel López Jiménez.
Sin duda, uno de los puntos que más atención ha suscitado dentro de la hermandad en las últimas semanas es la propuesta de la nueva Junta de Gobierno de reorganizar la actual estación de penitencia en dos jornadas diferenciadas. El planteamiento contempla que Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza sigan procesionando en la tarde-oche del Jueves Santo, mientras que una segunda jornada quedaría reservada para el Santísimo Cristo de la Columna y Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto.
Con todo, tal y como se explicó ayer, la configuración definitiva de esa segunda salida quedaría supeditada al consenso y a la decisión democrática de los hermanos, según recoge el proyecto con el que Manuel López Rubio concurrió al Cabildo General de Elecciones. Y es que la propuesta afectaría de lleno a la organización interna de una hermandad con un cortejo amplio, de fuerte arraigo histórico y con distintos pasos que forman parte del imaginario cofrade de Montilla.
El cortejo de la Hermandad de Jesús Preso, cuyos orígenes se remontan a la Cofradía de la Concepción Dolorosa, existente en Montilla a comienzos del siglo XVII y que hacía su estación de penitencia el Miércoles Santo, está integrado por el paso de la Oración en el Huerto y por el Santísimo Cristo de la Columna, una talla de Juan de Mesa El Mozo que es llevada a hombros por un grupo de mujeres de la cofradía.
El cortejo se completa con el misterio de Jesús Preso, que recorre las calles de Montilla sobre un paso que calza 45 costaleros, distribuidos en nueve trabajaderas, y con el palio plateado de María Santísima de la Esperanza, una de las imágenes que concentra buena parte de la devoción y de la identidad estética de la corporación.
En paralelo, el nuevo hermano mayor planteó anoche el regreso de la cuadrilla de costaleros para el palio de la Esperanza, con el objetivo de que vuelva a ser portada a costal, como ocurrió entre 2015 y 2019. Esta medida se ha situado en el centro del debate interno de la hermandad en las últimas semanas por las consecuencias que tendría sobre la actual forma de portar el paso.
Según ha podido saber Montilla Digital, el Cabildo General de Elecciones estuvo precedido por una intensa polémica, después de que los costaleros de María Santísima de la Esperanza conocieran, de manera oficiosa, la intención de Manuel López Rubio de instaurar el sistema de trabajaderas para portar el palio, reemplazando los tradicionales varales.
En los últimos días, varios costaleros del palio transmitieron a este periódico su "decepción" y su "indignación", tanto por la decisión adoptada "de forma unilateral" por la recién designada Junta de Gobierno, como por la "falta de información" al respecto.
La inquietud se trasladó también al propio Cabildo General de Elecciones, donde algunos costaleros de la Esperanza expresaron su desacuerdo con la decisión de prescindir de la actual cuadrilla, dirigida hasta ahora por Gonzalo Bellido Vela.
Por otro lado, el proyecto de Manuel López Rubio incluye el refuerzo del papel social de la corporación, la actualización del censo de hermanos, el impulso de un Grupo Joven estructurado por edades y la recuperación de los grupos de Confirmación, con la intención de fortalecer la vida interna de la hermandad más allá de la salida procesional del Jueves Santo.
De igual modo, la nueva Junta de Gobierno prevé distintas mejoras en la Ermita de la Rosa y en la identidad estética de la cofradía, dentro de una línea de actuación que pretende dignificar el patrimonio y ordenar la imagen pública de la corporación. Con este programa, Manuel López Rubio asume la responsabilidad de dirigir una hermandad que inicia un mandato de cambios, debate interno y decisiones relevantes para el futuro del Jueves Santo montillano.
ÁLVARO CARRASCO / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO (ARCHIVO)
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO (ARCHIVO)















































