Blanca Canivell Pascual era una mujer con inquietudes intelectuales, con una sólida formación humanística. Había estudiado para ser maestra de escuela, aunque no llega a ejercer. Este hecho no impidió que se realizara en otros ámbitos.
“Fue una persona que supo mantener bastante la historia de la familia y su patrimonio cultural. Conservó numerosos documentos, libros, papeles y anotaciones para que sus descendientes conociéramos cómo fue su vida y la de sus coetáneos. El hecho de que sus antepasados estuvieran muy volcados en el fomento de las artes, tuvo un fuerte efecto en ella”.
Tuvo seis hijos: dos mujeres y cuatro varones. En Montilla nacieron cinco de estos vástagos, según se recoge en una detallada investigación de José Rey García: Ramón (1905), Bernabé Fernández Canivell (1907), José (1908), Francisco de Asís (1910) y María de las Nieves (1912). Mercedes, la primogénita, contaba cuatro meses de edad cuando esta familia se instaló en el centro de nuestro pueblo, muy cerca del Casino Montillano. Precisamente, Bernabé Fernández Sánchez se inscribió como socio de esta entidad en febrero de 1912, tal y como confirma Manuel García Gómez, autor del libro El Casino Montillano. Apuntes para su historia.
Bernabé, al que se conoció por el sobrenombre de El Impresor del Paraíso, habría de convertirse en eje esencial de la poesía de posguerra. Así lo llamó su entrañable amigo Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura), dado el extremo cuidado que ponía en la edición de revistas y libros de poesía y prosa. Era muy raro, si es que se daba, la posibilidad de encontrar alguna errata en las publicaciones que pasaban por sus manos. De su madre heredó esta agudizada sensibilidad.
“Blanca Canivell crece en una época bastante convulsa que incluye la dura experiencia de la guerra civil española. Era nueve años mayor que su esposo, lo cual era bastante infrecuente para la época. Sus hijos nacen muy al principio del siglo XX, por lo que la guerra los coge mayores. Eran adultos y habían acabado las carreras universitarias cuando esto sucedió”.
“Ella siempre abogaba por una educación extensa y muy completa, lo que conllevaba estancias formativas en el extranjero. Por ejemplo, mi abuelo Ramón, uno de los hijos de Blanca Canivell, estudió tres carreras. Asumió la dirección del Ceregumil a la muerte de su padre. Y casi todos pasaron por internados fuera de España”.
En cuanto a la ideología y posicionamiento político, Pablo corrobora que se definían por sus postulados liberales y progresistas, algo que ya se dejó notar en la actividad pública de Bernabé Sánchez durante su residencia en Montilla. “Iban por delante en algunas cuestiones no siempre bien vistas”, apunta Pablo en asuntos que hoy son obvios.
“Eran muy abiertos y tolerantes con el tema de la homosexualidad, sin ir más lejos. Y una muestra de esto que digo es cuando Luis Cernuda, en 1933, se va a vivir a la casa de mi familia, en Villa Victoria, donde he encontrado todo este archivo”.
Este espíritu desprejuiciado se refleja en el estilo de las fotografías. Ahí se evidencian costumbres, modos y maneras poco convencionales y para nada conservadoras. Es este un comportamiento que se puede aplicar de la misma forma a su posicionamiento político.
En sus averiguaciones, Pablo Fernández-Canivell Giner ha podido cotejar donaciones económicas a fuerzas políticas progresistas. “Y sobre todo en el hecho de consolidar una labor filantrópica bastante consistente y prolongada en el tiempo. De hecho, ayudaron a construir un barrio pesquero en Torre del Mar. Urbanizaron una parcela para dar vivienda a gente necesitada”, asegura.
Precisamente, esta postura comprometida cuando estuvo en juego el dilema entre dictadura y democracia acarreó a esta prominente familia más de un dolor de cabeza, por no hablar directamente de un grave quebranto económico. A este respecto, Pablo nos muestra un recorte de prensa sobre la imposición de una multa millonaria. Fue un expediente sancionatorio que afectó a la estabilidad financiera de la empresa y que, al final, al dirimirse el proceso judicial y administrativo, terminó por afectar a los bienes de Bernabé.
“Particípole que quedó sin efecto sanción de cinco millones de pesetas impuesta a don Bernabé Fernández Sánchez y subsidiaria a la razón social Fernández y Canivell, siendo el verdaderamente sancionado por la expresada cantidad don Bernabé Fernández Canivell y afectan a dicha multa sus bienes particulares, habiéndose sufrido un error en el edicto publicado en el B.O.E del 21 de mayo”.
En el campo publicitario siempre fueron en vanguardia y esto, la absoluta confianza en reclamos y campañas de propaganda, cabe atribuirlo a la influencia de los parientes de Blanca que habían probado en Cataluña los positivos efectos de una buena inversión en anuncios.
“En esto fueron pioneros. Hicieron cosas con un método novedoso que puede ser equiparable a los 'influencers' en la actualidad. Desarrollaron estrategias de regalos a cuadros médicos para afianzar el Ceregumil como marca estrella. En todas las consultas había folletos y láminas publicitarias de este jarabe”.
“Estaba presente en carnavales, en exposiciones-concurso como las que se realizaron en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para seleccionar los mejores carteles. Consistían en unos premios tan altos y bien dotados que acudían artistas prominentes, de primera línea y prestigio en aquellos tiempos”.
Ahora, a años vista de su salida, constituyen una colección de carteles maravillosos que aparecieron hasta en revistas internacionales. Perfectos ejemplos de soportes publicitarios en los que el arte se usaba como instrumento de persuasión.
La mujer moderna del Ceregumil (I)
La mujer moderna del Ceregumil (II)
“Fue una persona que supo mantener bastante la historia de la familia y su patrimonio cultural. Conservó numerosos documentos, libros, papeles y anotaciones para que sus descendientes conociéramos cómo fue su vida y la de sus coetáneos. El hecho de que sus antepasados estuvieran muy volcados en el fomento de las artes, tuvo un fuerte efecto en ella”.
Tuvo seis hijos: dos mujeres y cuatro varones. En Montilla nacieron cinco de estos vástagos, según se recoge en una detallada investigación de José Rey García: Ramón (1905), Bernabé Fernández Canivell (1907), José (1908), Francisco de Asís (1910) y María de las Nieves (1912). Mercedes, la primogénita, contaba cuatro meses de edad cuando esta familia se instaló en el centro de nuestro pueblo, muy cerca del Casino Montillano. Precisamente, Bernabé Fernández Sánchez se inscribió como socio de esta entidad en febrero de 1912, tal y como confirma Manuel García Gómez, autor del libro El Casino Montillano. Apuntes para su historia.
Bernabé, al que se conoció por el sobrenombre de El Impresor del Paraíso, habría de convertirse en eje esencial de la poesía de posguerra. Así lo llamó su entrañable amigo Vicente Aleixandre (Premio Nobel de Literatura), dado el extremo cuidado que ponía en la edición de revistas y libros de poesía y prosa. Era muy raro, si es que se daba, la posibilidad de encontrar alguna errata en las publicaciones que pasaban por sus manos. De su madre heredó esta agudizada sensibilidad.
“Blanca Canivell crece en una época bastante convulsa que incluye la dura experiencia de la guerra civil española. Era nueve años mayor que su esposo, lo cual era bastante infrecuente para la época. Sus hijos nacen muy al principio del siglo XX, por lo que la guerra los coge mayores. Eran adultos y habían acabado las carreras universitarias cuando esto sucedió”.
“Ella siempre abogaba por una educación extensa y muy completa, lo que conllevaba estancias formativas en el extranjero. Por ejemplo, mi abuelo Ramón, uno de los hijos de Blanca Canivell, estudió tres carreras. Asumió la dirección del Ceregumil a la muerte de su padre. Y casi todos pasaron por internados fuera de España”.
En cuanto a la ideología y posicionamiento político, Pablo corrobora que se definían por sus postulados liberales y progresistas, algo que ya se dejó notar en la actividad pública de Bernabé Sánchez durante su residencia en Montilla. “Iban por delante en algunas cuestiones no siempre bien vistas”, apunta Pablo en asuntos que hoy son obvios.
“Eran muy abiertos y tolerantes con el tema de la homosexualidad, sin ir más lejos. Y una muestra de esto que digo es cuando Luis Cernuda, en 1933, se va a vivir a la casa de mi familia, en Villa Victoria, donde he encontrado todo este archivo”.
Este espíritu desprejuiciado se refleja en el estilo de las fotografías. Ahí se evidencian costumbres, modos y maneras poco convencionales y para nada conservadoras. Es este un comportamiento que se puede aplicar de la misma forma a su posicionamiento político.
En sus averiguaciones, Pablo Fernández-Canivell Giner ha podido cotejar donaciones económicas a fuerzas políticas progresistas. “Y sobre todo en el hecho de consolidar una labor filantrópica bastante consistente y prolongada en el tiempo. De hecho, ayudaron a construir un barrio pesquero en Torre del Mar. Urbanizaron una parcela para dar vivienda a gente necesitada”, asegura.
Precisamente, esta postura comprometida cuando estuvo en juego el dilema entre dictadura y democracia acarreó a esta prominente familia más de un dolor de cabeza, por no hablar directamente de un grave quebranto económico. A este respecto, Pablo nos muestra un recorte de prensa sobre la imposición de una multa millonaria. Fue un expediente sancionatorio que afectó a la estabilidad financiera de la empresa y que, al final, al dirimirse el proceso judicial y administrativo, terminó por afectar a los bienes de Bernabé.
“Particípole que quedó sin efecto sanción de cinco millones de pesetas impuesta a don Bernabé Fernández Sánchez y subsidiaria a la razón social Fernández y Canivell, siendo el verdaderamente sancionado por la expresada cantidad don Bernabé Fernández Canivell y afectan a dicha multa sus bienes particulares, habiéndose sufrido un error en el edicto publicado en el B.O.E del 21 de mayo”.
En el campo publicitario siempre fueron en vanguardia y esto, la absoluta confianza en reclamos y campañas de propaganda, cabe atribuirlo a la influencia de los parientes de Blanca que habían probado en Cataluña los positivos efectos de una buena inversión en anuncios.
“En esto fueron pioneros. Hicieron cosas con un método novedoso que puede ser equiparable a los 'influencers' en la actualidad. Desarrollaron estrategias de regalos a cuadros médicos para afianzar el Ceregumil como marca estrella. En todas las consultas había folletos y láminas publicitarias de este jarabe”.
“Estaba presente en carnavales, en exposiciones-concurso como las que se realizaron en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para seleccionar los mejores carteles. Consistían en unos premios tan altos y bien dotados que acudían artistas prominentes, de primera línea y prestigio en aquellos tiempos”.
Ahora, a años vista de su salida, constituyen una colección de carteles maravillosos que aparecieron hasta en revistas internacionales. Perfectos ejemplos de soportes publicitarios en los que el arte se usaba como instrumento de persuasión.
Entregas anteriores
La mujer moderna del Ceregumil (I)
La mujer moderna del Ceregumil (II)
MANUEL BELLIDO MORA
FOTOGRAFÍA: ARCHIVOS FERNÁNDEZ-CANIVELL
FOTOGRAFÍA: ARCHIVOS FERNÁNDEZ-CANIVELL

















































