A más de 7.000 kilómetros de Montilla, entre carreteras de montaña, aldeas remotas y monasterios budistas, José de la Torre Casas descubrió hace años una realidad que acabaría transformando su vida. Lo que comenzó como una experiencia de voluntariado en un orfanato cercano a la frontera entre Nepal e India terminó convirtiéndose en un compromiso permanente con la infancia más vulnerable de aquel país asiático.
Desde entonces, este montillano afincado en Madrid impulsa, a través de Namaste ONG, distintos proyectos educativos, sanitarios y de acogida destinados a menores que crecen en contextos marcados por la pobreza, la falta de recursos y la ausencia de oportunidades.
Nacido en Montilla el 2 de mayo de 1964, José de la Torre Casas reside en Madrid desde hace tres décadas. Cursó sus estudios en el Colegio Virgen del Carmen, el Instituto Blas Infante y en la Universidad de Córdoba, y desarrolla su trayectoria profesional como IT Project Manager y profesor en diversas escuelas de negocios. Padre de tres hijos de 17, 25 y 35 años de edad, reconoce que el origen de todo se encuentra en un viaje que cambió por completo su manera de mirar el mundo.
Según explica el propio José de la Torre Casas, en declaraciones a Montilla Digital, “después de recibir un premio internacional de voluntariado, me llevó un mes a un orfanato en Nepal, cerca de la frontera con la India, y me enamoré del país, de su cultura y, por supuesto, de los niños”.
Aquella experiencia terminó dando forma a Namaste ONG, una organización nacida precisamente de ese viaje a Nepal y del compromiso de seguir acompañando lo que allí descubrió. Desde entonces, la entidad que preside este montillano activo y solidario trabaja en distintos puntos del país junto a organizaciones locales centradas especialmente en la protección de la infancia y el desarrollo comunitario.
La filosofía de la organización parte de una idea sencilla: colaborar con quienes conocen de primera mano la realidad de cada comunidad. Por ello, Namaste ONG desarrolla sus iniciativas junto a entidades y colectivos locales, aportando recursos, personas y acompañamiento, pero evitando sustituir a quienes ya trabajan sobre el terreno o imponer modelos externos alejados de las necesidades reales de la población.
En ese sentido, la educación constituye uno de los grandes ejes de actuación de la entidad. La organización que preside José de la Torre Casas mantiene programas de apoyo pedagógico en escuelas de Bhaktapur y de la aldea de Panauti, donde el voluntariado participa en clases de Inglés, Matemáticas, Ciencias Sociales y Conocimiento del Medio, además de promover actividades relacionadas con el arte, el deporte, la música o el teatro.
Y es que Nepal continúa enfrentándose a importantes problemas relacionados con la escolarización infantil. Según recuerda el presidente de la organización, más de 2,5 millones de menores son víctimas del trabajo infantil y muchas familias no pueden permitirse enviar a sus hijos a la escuela o no encuentran utilidad en un sistema educativo público especialmente precario.
Por ello, los programas educativos de Namaste ONG persiguen varios objetivos al mismo tiempo: reforzar la enseñanza, motivar y apoyar al profesorado local y sensibilizar a las familias sobre la importancia de la educación para romper ciclos de pobreza y exclusión.
Además, la organización desarrolla proyectos de acogida destinados a menores afectados por la orfandad, el abandono, la discriminación derivada del sistema de castas o distintas discapacidades físicas y psíquicas. En estos hogares infantiles, el trabajo diario se centra tanto en el acompañamiento emocional como en las rutinas cotidianas, el apoyo escolar o el cuidado de los más pequeños.
De igual modo, Namaste ONG impulsa programas sanitarios en comunidades rurales y casas de acogida, contando con la colaboración de profesionales y estudiantes del ámbito de la salud. Las actuaciones incluyen chequeos médicos, seguimiento de tratamientos, programas de prevención relacionados con la higiene y la nutrición y apoyo al personal local. Actualmente, la entidad trabaja también en la reapertura de una clínica en el área de Langtang.
La labor de la organización alcanza igualmente a monasterios budistas situados en lugares como Pokhara o Namobuddha, donde muchos pequeños monjes tibetanos encuentran no solo formación espiritual, sino también un entorno de acogida. Allí, el voluntariado imparte clases de inglés, organiza actividades creativas y participa en tareas relacionadas con la educación y la higiene infantil.
Por otro lado, la entidad mantiene abiertos sus programas a personas de perfiles muy distintos, siempre bajo una idea de voluntariado responsable y comprometido con la realidad cultural y social del país. Enseñar, aprender y convivir forman parte de una experiencia que busca el intercambio humano desde el respeto y la cercanía.
Actualmente, Namaste ONG trabaja en un nuevo proyecto centrado en apoyar a menores de la zona de Rasuwa, en áreas montañosas cercanas a China, que sufren importantes dificultades de acceso a la educación. José de la Torre Casas se afana, pues, en conseguir escolarizar en colegios-internados en Kathmandú a esos niños de 4 o 5 años de edad, que pasan sus días trabajando en el campo de sol a sol.
"En Kathmandú van a tener una educación, además de residencia y condiciones sanitarias que en su aldea no tienen", subraya este montillano solidario y comprometido con los más desfavorecidos que acaba de escribir un libro sobre su profesión, cuyos beneficios se destinan íntegramente a este proyecto. "Nuestro objetivo pasa por conseguir que entre ocho y diez menores puedan acceder a esos centros educativos internos en Katmandú", precisa.
De este modo, con el paso de los años, aquel viaje que comenzó como una experiencia puntual de voluntariado terminó convirtiéndose en una iniciativa sostenida en el tiempo. Desde Madrid, pero con la mirada puesta de forma permanente en Nepal y en su Montilla natal, José de la Torre Casas continúa impulsando proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de cientos de niños y niñas que crecen en algunas de las zonas más vulnerables del planeta.
Y aunque su vida profesional transcurre desde hace años en Madrid, Nepal sigue ocupando un lugar permanente en el día a día de José de la Torre Casas. Entre reuniones, clases y proyectos tecnológicos, continúa mirando hacia aquellas aldeas de montaña donde muchos niños todavía crecen sin acceso a educación, atención sanitaria o una infancia parecida a la que él conoció en Montilla. Quizá por eso, detrás de cada iniciativa de Namaste ONG permanece intacta aquella primera impresión que cambió su vida hace años: el descubrimiento de un país lejano que terminó convirtiéndose, de algún modo, en una segunda casa.
Desde entonces, este montillano afincado en Madrid impulsa, a través de Namaste ONG, distintos proyectos educativos, sanitarios y de acogida destinados a menores que crecen en contextos marcados por la pobreza, la falta de recursos y la ausencia de oportunidades.
Nacido en Montilla el 2 de mayo de 1964, José de la Torre Casas reside en Madrid desde hace tres décadas. Cursó sus estudios en el Colegio Virgen del Carmen, el Instituto Blas Infante y en la Universidad de Córdoba, y desarrolla su trayectoria profesional como IT Project Manager y profesor en diversas escuelas de negocios. Padre de tres hijos de 17, 25 y 35 años de edad, reconoce que el origen de todo se encuentra en un viaje que cambió por completo su manera de mirar el mundo.
Según explica el propio José de la Torre Casas, en declaraciones a Montilla Digital, “después de recibir un premio internacional de voluntariado, me llevó un mes a un orfanato en Nepal, cerca de la frontera con la India, y me enamoré del país, de su cultura y, por supuesto, de los niños”.
Aquella experiencia terminó dando forma a Namaste ONG, una organización nacida precisamente de ese viaje a Nepal y del compromiso de seguir acompañando lo que allí descubrió. Desde entonces, la entidad que preside este montillano activo y solidario trabaja en distintos puntos del país junto a organizaciones locales centradas especialmente en la protección de la infancia y el desarrollo comunitario.
La filosofía de la organización parte de una idea sencilla: colaborar con quienes conocen de primera mano la realidad de cada comunidad. Por ello, Namaste ONG desarrolla sus iniciativas junto a entidades y colectivos locales, aportando recursos, personas y acompañamiento, pero evitando sustituir a quienes ya trabajan sobre el terreno o imponer modelos externos alejados de las necesidades reales de la población.
En ese sentido, la educación constituye uno de los grandes ejes de actuación de la entidad. La organización que preside José de la Torre Casas mantiene programas de apoyo pedagógico en escuelas de Bhaktapur y de la aldea de Panauti, donde el voluntariado participa en clases de Inglés, Matemáticas, Ciencias Sociales y Conocimiento del Medio, además de promover actividades relacionadas con el arte, el deporte, la música o el teatro.
Y es que Nepal continúa enfrentándose a importantes problemas relacionados con la escolarización infantil. Según recuerda el presidente de la organización, más de 2,5 millones de menores son víctimas del trabajo infantil y muchas familias no pueden permitirse enviar a sus hijos a la escuela o no encuentran utilidad en un sistema educativo público especialmente precario.
Por ello, los programas educativos de Namaste ONG persiguen varios objetivos al mismo tiempo: reforzar la enseñanza, motivar y apoyar al profesorado local y sensibilizar a las familias sobre la importancia de la educación para romper ciclos de pobreza y exclusión.
Además, la organización desarrolla proyectos de acogida destinados a menores afectados por la orfandad, el abandono, la discriminación derivada del sistema de castas o distintas discapacidades físicas y psíquicas. En estos hogares infantiles, el trabajo diario se centra tanto en el acompañamiento emocional como en las rutinas cotidianas, el apoyo escolar o el cuidado de los más pequeños.
De igual modo, Namaste ONG impulsa programas sanitarios en comunidades rurales y casas de acogida, contando con la colaboración de profesionales y estudiantes del ámbito de la salud. Las actuaciones incluyen chequeos médicos, seguimiento de tratamientos, programas de prevención relacionados con la higiene y la nutrición y apoyo al personal local. Actualmente, la entidad trabaja también en la reapertura de una clínica en el área de Langtang.
La labor de la organización alcanza igualmente a monasterios budistas situados en lugares como Pokhara o Namobuddha, donde muchos pequeños monjes tibetanos encuentran no solo formación espiritual, sino también un entorno de acogida. Allí, el voluntariado imparte clases de inglés, organiza actividades creativas y participa en tareas relacionadas con la educación y la higiene infantil.
Por otro lado, la entidad mantiene abiertos sus programas a personas de perfiles muy distintos, siempre bajo una idea de voluntariado responsable y comprometido con la realidad cultural y social del país. Enseñar, aprender y convivir forman parte de una experiencia que busca el intercambio humano desde el respeto y la cercanía.
Actualmente, Namaste ONG trabaja en un nuevo proyecto centrado en apoyar a menores de la zona de Rasuwa, en áreas montañosas cercanas a China, que sufren importantes dificultades de acceso a la educación. José de la Torre Casas se afana, pues, en conseguir escolarizar en colegios-internados en Kathmandú a esos niños de 4 o 5 años de edad, que pasan sus días trabajando en el campo de sol a sol.
"En Kathmandú van a tener una educación, además de residencia y condiciones sanitarias que en su aldea no tienen", subraya este montillano solidario y comprometido con los más desfavorecidos que acaba de escribir un libro sobre su profesión, cuyos beneficios se destinan íntegramente a este proyecto. "Nuestro objetivo pasa por conseguir que entre ocho y diez menores puedan acceder a esos centros educativos internos en Katmandú", precisa.
De este modo, con el paso de los años, aquel viaje que comenzó como una experiencia puntual de voluntariado terminó convirtiéndose en una iniciativa sostenida en el tiempo. Desde Madrid, pero con la mirada puesta de forma permanente en Nepal y en su Montilla natal, José de la Torre Casas continúa impulsando proyectos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de cientos de niños y niñas que crecen en algunas de las zonas más vulnerables del planeta.
Y aunque su vida profesional transcurre desde hace años en Madrid, Nepal sigue ocupando un lugar permanente en el día a día de José de la Torre Casas. Entre reuniones, clases y proyectos tecnológicos, continúa mirando hacia aquellas aldeas de montaña donde muchos niños todavía crecen sin acceso a educación, atención sanitaria o una infancia parecida a la que él conoció en Montilla. Quizá por eso, detrás de cada iniciativa de Namaste ONG permanece intacta aquella primera impresión que cambió su vida hace años: el descubrimiento de un país lejano que terminó convirtiéndose, de algún modo, en una segunda casa.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: NAMASTE ONG
FOTOGRAFÍA: NAMASTE ONG


















































