La iglesia de San Agustín reabrió ayer sus puertas al culto tras nueve meses de obras, con una misa solemne presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, que marcó el regreso a la actividad habitual de este templo enclavado en la calle Ancha y que, para muchos cofrades, representa el auténtico kilómetro cero de la Semana Santa de Montilla.
La misa de Acción de Gracias supuso el broche de oro a una intervención integral que ha transformado el estado del edificio, afectado durante años por problemas estructurales, especialmente por las continuas filtraciones de agua derivadas del deterioro de la cubierta.
La reapertura del templo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento, permitió ayer a vecinos, feligreses y fieles comprobar el alcance de unos trabajos que han atajado los graves problemas estructurales detectados durante los trabajos de rehabilitación de este emblemático templo montillano.
La actuación, que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Montilla —que acordó la bonificación en un 95 por ciento del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO)— y de la Diputación de Córdoba —que concedió una subvención excepcional por importe de 60.000 euros— ha incluido la sustitución completa de la solería, que también generaba dificultades recurrentes.
“La Diputación de Córdoba asumía así la responsabilidad de recuperar y poner en valor este edificio cuyos orígenes se remontan al siglo XV y que acoge las imágenes de Jesús Nazareno, la Virgen de los Dolores o el Cristo de la Yedra, piezas de incalculable valor artístico y emocional”, destacó el presidente de la institución provincial, Salvador Fuentes, que estuvo acompañado por la delegada especial de Igualdad, Cooperación al Desarrollo, Consumo y Participación Ciudadana, Auxiliadora Moreno.
De igual modo, las obras han contemplado la pintura interior del templo, la instalación de un nuevo sistema de iluminación y de sonido, así como la mejora del mobiliario y la limpieza de retablos, junto a una renovación general de la decoración.
Los trabajos de rehabilitación no han estado exentos de dificultades. No en vano, como adelantó en primicia Montilla Digital, las obras sacaron a la luz un deterioro estructural mucho más grave del que se había previsto, especialmente en la cubierta del edificio. El hallazgo obligó a replantear por completo la planificación de los trabajos y terminó disparando los costes de ejecución, dejando a la Parroquia de San Sebastián sin los recursos necesarios para finalizar el proyecto.
El Obispado de Córdoba, conocedor de la importancia del templo tanto desde el punto de vista religioso como patrimonial, había mostrado su compromiso con la recuperación de la iglesia, destinando una ayuda de más de 270.000 euros, una cifra significativa pero insuficiente para cubrir el coste de la totalidad de los trabajos necesarios.
Por otro lado, durante la retirada de la antigua solería se localizaron restos arqueológicos que obligaron a extremar las precauciones en la intervención, sobre todo por el hallazgo de varias criptas, la mayoría de ellas sin restos —a excepción de la capilla de San Nicolás donde, según el párroco, Antonio Ramírez Climent, se localizaron huesos de una persona—.
La reapertura del templo pone fin a un proceso complejo que ha contado con financiación procedente de distintas vías. Junto con la aportación previa del Obispado de Córdoba y la colaboración institucional, el proyecto ha contado con el respaldo ciudadano, canalizado a través de la Operación Losa, en la que ha resultado decisiva la colaboración de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, con Francisco José Méndez Hidalgo y José Carlos Carmona Márquez al frente.
No obstante, pese a todas estas aportaciones, la financiación no ha sido suficiente para cubrir la totalidad del proyecto, lo que ha obligado a recurrir a financiación externa, a través de un préstamo por importe de 30.000 euros, que ha sido concedido por una entidad bancaria.
El resultado final, tal y como pudo comprobarse ayer, ha supuesto una transformación notable del templo, que conserva su valor histórico como edificio fundado en 1520 y declarado Bien de Interés Cultural, pero que ahora presenta un estado renovado tras décadas de deterioro. De este modo, Montilla recupera uno de sus templos más emblemáticos, que retoma desde ahora su actividad habitual, justo a las puertas de una nueva Semana Santa.
La misa de Acción de Gracias supuso el broche de oro a una intervención integral que ha transformado el estado del edificio, afectado durante años por problemas estructurales, especialmente por las continuas filtraciones de agua derivadas del deterioro de la cubierta.
La reapertura del templo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento, permitió ayer a vecinos, feligreses y fieles comprobar el alcance de unos trabajos que han atajado los graves problemas estructurales detectados durante los trabajos de rehabilitación de este emblemático templo montillano.
La actuación, que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Montilla —que acordó la bonificación en un 95 por ciento del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO)— y de la Diputación de Córdoba —que concedió una subvención excepcional por importe de 60.000 euros— ha incluido la sustitución completa de la solería, que también generaba dificultades recurrentes.
“La Diputación de Córdoba asumía así la responsabilidad de recuperar y poner en valor este edificio cuyos orígenes se remontan al siglo XV y que acoge las imágenes de Jesús Nazareno, la Virgen de los Dolores o el Cristo de la Yedra, piezas de incalculable valor artístico y emocional”, destacó el presidente de la institución provincial, Salvador Fuentes, que estuvo acompañado por la delegada especial de Igualdad, Cooperación al Desarrollo, Consumo y Participación Ciudadana, Auxiliadora Moreno.
De igual modo, las obras han contemplado la pintura interior del templo, la instalación de un nuevo sistema de iluminación y de sonido, así como la mejora del mobiliario y la limpieza de retablos, junto a una renovación general de la decoración.
Los trabajos de rehabilitación no han estado exentos de dificultades. No en vano, como adelantó en primicia Montilla Digital, las obras sacaron a la luz un deterioro estructural mucho más grave del que se había previsto, especialmente en la cubierta del edificio. El hallazgo obligó a replantear por completo la planificación de los trabajos y terminó disparando los costes de ejecución, dejando a la Parroquia de San Sebastián sin los recursos necesarios para finalizar el proyecto.
El Obispado de Córdoba, conocedor de la importancia del templo tanto desde el punto de vista religioso como patrimonial, había mostrado su compromiso con la recuperación de la iglesia, destinando una ayuda de más de 270.000 euros, una cifra significativa pero insuficiente para cubrir el coste de la totalidad de los trabajos necesarios.
Por otro lado, durante la retirada de la antigua solería se localizaron restos arqueológicos que obligaron a extremar las precauciones en la intervención, sobre todo por el hallazgo de varias criptas, la mayoría de ellas sin restos —a excepción de la capilla de San Nicolás donde, según el párroco, Antonio Ramírez Climent, se localizaron huesos de una persona—.
La reapertura del templo pone fin a un proceso complejo que ha contado con financiación procedente de distintas vías. Junto con la aportación previa del Obispado de Córdoba y la colaboración institucional, el proyecto ha contado con el respaldo ciudadano, canalizado a través de la Operación Losa, en la que ha resultado decisiva la colaboración de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, con Francisco José Méndez Hidalgo y José Carlos Carmona Márquez al frente.
No obstante, pese a todas estas aportaciones, la financiación no ha sido suficiente para cubrir la totalidad del proyecto, lo que ha obligado a recurrir a financiación externa, a través de un préstamo por importe de 30.000 euros, que ha sido concedido por una entidad bancaria.
El resultado final, tal y como pudo comprobarse ayer, ha supuesto una transformación notable del templo, que conserva su valor histórico como edificio fundado en 1520 y declarado Bien de Interés Cultural, pero que ahora presenta un estado renovado tras décadas de deterioro. De este modo, Montilla recupera uno de sus templos más emblemáticos, que retoma desde ahora su actividad habitual, justo a las puertas de una nueva Semana Santa.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO

















































