La efeméride del 2.070.º aniversario de la Batalla de Munda recuerda hoy uno de los episodios militares más decisivos de la historia romana: el enfrentamiento que el 17 de marzo del año 45 antes de Cristo libraron en la Bética los ejércitos de Cayo Julio César y las fuerzas de Cneo y Sexto Pompeyo en Los Llanos de Vanda, un paraje que muchos investigadores sitúan en las cercanías de la actual Montilla.
Aquella contienda, considerada el último gran episodio armado de la Segunda Guerra Civil Romana, marcó el desenlace del largo conflicto que enfrentó a los partidarios de César —los llamados populares— con los optimates, liderados tras la muerte de Cneo Pompeyo Magno por sus hijos. El choque fue, además, el enfrentamiento definitivo que permitió a César regresar a Roma y ser nombrado dictador tras derrotar a sus rivales.
La batalla tuvo lugar el 17 de marzo del año 45 antes de Cristo, frente a la ciudad de Munda, en un escenario que la tradición ha vinculado con el actual territorio de la Campiña cordobesa. Allí se enfrentaron dos ejércitos formidables.
Por un lado, las fuerzas cesarianas, integradas entre otras unidades por la temible Legio X Equestris y por soldados del rey Bogud de Mauritania. En el otro bando, las tropas pompeyanas dirigidas por Cneo y Sexto Pompeyo, que habían reunido en Hispania a numerosos aristócratas y legiones dispuestas a continuar la resistencia contra el poder creciente de César.
Pero el origen de este enfrentamiento se remonta a varias décadas atrás. La derrota y posterior muerte de Pompeyo Magno no pusieron fin a la cruenta guerra civil que sacudía la República romana en el siglo I antes de Cristo. Algunos de sus partidarios encontraron refugio en el norte de África, aunque pronto fueron expulsados por las campañas victoriosas de César.
Sin embargo, la resistencia no había terminado. Hispania se convirtió en el último gran bastión de los pompeyanos. Hasta allí acudieron quienes se oponían al poder autocrático del general romano y aspiraban a restaurar la antigua república oligárquica. En torno a los hijos de Pompeyo se reunieron aristócratas y legiones decididas a resistir.
En ese contexto, César se vio obligado a emprender una nueva campaña militar en la península ibérica. A diferencia de otras campañas anteriores, esta resultó especialmente dura y peligrosa. El propio general romano dejó constancia de la gravedad del enfrentamiento con una frase que ha pasado a la historia y que ilustra la magnitud de aquella jornada: “En Farsalia luché por la victoria; en Munda luché por mi propia vida”. Y es que el combate fue colosal y extremadamente reñido. Su desenlace inclinó definitivamente la balanza del conflicto a favor de César, aunque las consecuencias de aquella victoria no trajeron inmediatamente la paz.
Dos mil setenta años después, la Batalla de Munda sigue generando una pregunta fundamental que continúa sin una respuesta definitiva: ¿dónde estaba exactamente la ciudad de Munda y el campo de batalla en el que se enfrentaron los ejércitos?
El texto conocido como Bellum Hispaniense, la principal fuente para el conocimiento de la campaña de César en los años 46 y 45 antes de Cristo, menciona numerosos topónimos cuya localización exacta sigue siendo problemática. Sin embargo, ninguno ha suscitado tantos debates como Munda.
El primer intento de identificar su ubicación lo realizó en el siglo XVI el anticuario cordobés Ambrosio de Morales, quien situó la ciudad en Monda, en la provincia de Málaga. Durante siglos, esta hipótesis fue la más aceptada por numerosos eruditos.
A finales del siglo XVIII surgieron nuevas interpretaciones. Una consulta realizada a varios especialistas mostró que la tesis de Morales seguía siendo dominante, aunque Francisco Pérez Bayer planteó una alternativa distinta al proponer como escenario Monturque, localidad situada muy cerca de Montilla.
Precisamente. esta es la teoría defendida por el montillano Antonio Millán Doncel, quien ha desarrollado una investigación cuyo origen se encontraría en un documento que localizó en Reino Unido en colaboración con la artista Michelle Turton y que, según detalla, "se creía que estaba perdido".
Posteriormente, en 2023, el propio Millán facilitó una copia traducida de ese documento a los ayuntamientos de Montilla y Monturque, haciendo notar que la abundancia de restos romanos en esta villa de la Campiña Sur, que alberga las populares cisternas bajo el cementerio municipal, reforzaría su hipótesis.
Con todo, en el siglo XIX, el debate sobre la ubicación de Munda continuó ampliándose. En 1860, los hermanos Oliver Hurtado, ganadores de un concurso convocado por la Real Academia de la Historia para resolver la cuestión, defendieron que la batalla debía situarse en Ronda la Vieja, también en Málaga.
Poco después, en 1863, el coronel francés Eugéne-Georges Stoffel, que realizó un estudio para el emperador Napoleón III, llegó a una conclusión distinta. Apoyándose en un exhaustivo análisis topográfico y en datos procedentes de la arqueología, Stoffel defendió que la batalla debía localizarse en Montilla, en la provincia de Córdoba. Durante décadas, esta interpretación fue la dominante.
No obstante, en la década de 1980 apareció una nueva hipótesis que volvió a cambiar el panorama historiográfico. Los investigadores Vicente Durán Recio y Manuel Ángel Ferreiro López identificaron la antigua Munda con el yacimiento arqueológico del cerro de las Camorras, situado en la campiña sevillana.
Según esta teoría, el enfrentamiento habría tenido lugar en el Llano de las Águilas, en las proximidades de ese cerro. En la actualidad, esta propuesta cuenta con una gran aceptación entre muchos especialistas, aunque el debate sigue abierto.
Mientras el debate historiográfico continúa abierto, la investigación arqueológica sigue aportando nuevas pistas. En estos días se han iniciado los trabajos de un proyecto internacional que tratará de localizar vestigios de los campamentos militares vinculados a la batalla.
Según ha detallado a Montilla Digital el investigador Francisco José Jiménez Espejo, los trabajos pretenden identificar estructuras o vestigios de asentamientos militares relacionados con el enfrentamiento. Por ello, Javier Moralejo Ordax, de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), visita estos días Montilla en el marco de estas investigaciones.
Moralejo Ordax señala que los últimos hallazgos arqueológicos en la zona de Montemayor aportarían indicios más que relevantes para situar la batalla en el entorno de Montilla. En concreto, destaca que los numerosos objetos militares encontrados permiten confirmar combates en la región durante el periodo histórico correspondiente.
El investigador recuerda que “los centenares de objetos de militaria —puntas de flecha, proyectiles de catapultas ligeras y de honda— hallados en Montemayor permiten afirmar, con poco margen de duda que, en efecto, tenemos aquí la verificación de combates a gran escala en torno a mediados del siglo I antes de Cristo, exactamente el periodo referido por las fuentes literarias referidas a Ulia en época cesariana”.
Pero el interés por la Batalla de Munda sigue muy presente en la Campiña cordobesa. El pasado mes de septiembre, el Regimiento Acorazado Córdoba 10 organizó en Montilla la tercera edición de su Ciclo de Análisis Militar, centrado precisamente en este episodio histórico.
Durante la jornada, el coronel Francisco Javier Carpio Sánchez ofreció una conferencia inicial para contextualizar el enfrentamiento. Posteriormente, los asistentes realizaron un recorrido por distintos puntos del territorio acompañados por el historiador granadino José Soto Chica y por el científico montillano Francisco José Jiménez Espejo.
El itinerario siguió el trazado de la carretera nacional que une Córdoba con Granada y permitió visitar el denominado Campus Mundensis, integrado por los términos de Santa Cruz, Espejo, Castro del Río, Nueva Carteya y Montilla. En ese recorrido, los especialistas detallaron los movimientos de los ejércitos y el desarrollo del enfrentamiento entre las fuerzas cesarianas y pompeyanas.
La batalla también ha sido objeto de numerosos estudios académicos recientes. La revista especializada Desperta Ferro, dedicada a arqueología e historia militar, publicó el pasado año un monográfico en el que diferentes especialistas analizaron la campaña cesariana en Hispania.
Entre los estudios incluidos en ese volumen se encuentran trabajos sobre el contexto político de la República romana, la resistencia pompeyana en Hispania, la arqueología del conflicto en la Campiña cordobesa y las consecuencias posteriores de la batalla.
El enfrentamiento también ha sido objeto de divulgación audiovisual. En el año 2010, Canal Sur Televisión estrenó un documental dirigido por el realizador chileno Hugo Stuven, cuya filmación se desarrolló en diversas localidades de la provincia de Córdoba.
El rodaje tuvo lugar en municipios como Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Nueva Carteya o Montilla, donde el director recreó los escenarios del enfrentamiento final entre César y los hijos de Pompeyo. En la producción participaron actores del Grupo de Teatro La Cepa, de la Representación Dramática de La Pasión y de la Centuria Romana Munda.
Precisamente, la Centuria Romana Munda participó el 17 de marzo de 2016, hace ahora una década, en un acto conmemorativo celebrado en uno de los márgenes de la carretera comarcal CO-4204, entre los términos municipales de Montilla, Nueva Carteya y Espejo, a instancias del desaparecido periodista carteyano Julio Merino, presidente de la Asociación Julio César, quien defendió entonces la importancia de impulsar la Ruta de la Batalla de Munda, un proyecto que comenzó a fraguar en 1962.
Dos mil setenta años después de aquel combate decisivo, la Batalla de Munda continúa despertando interés entre historiadores, arqueólogos y aficionados a la historia antigua. Las investigaciones arqueológicas siguen aportando nuevas pistas y el debate sobre su localización continúa abierto.
Mientras tanto, el recuerdo de aquel enfrentamiento decisivo sigue muy presente en la Campiña cordobesa, donde el eco de la última gran batalla de la República romana aún resuena entre la historia, la arqueología y la memoria de un territorio marcado por su pasado.
Aquella contienda, considerada el último gran episodio armado de la Segunda Guerra Civil Romana, marcó el desenlace del largo conflicto que enfrentó a los partidarios de César —los llamados populares— con los optimates, liderados tras la muerte de Cneo Pompeyo Magno por sus hijos. El choque fue, además, el enfrentamiento definitivo que permitió a César regresar a Roma y ser nombrado dictador tras derrotar a sus rivales.
La batalla tuvo lugar el 17 de marzo del año 45 antes de Cristo, frente a la ciudad de Munda, en un escenario que la tradición ha vinculado con el actual territorio de la Campiña cordobesa. Allí se enfrentaron dos ejércitos formidables.
Por un lado, las fuerzas cesarianas, integradas entre otras unidades por la temible Legio X Equestris y por soldados del rey Bogud de Mauritania. En el otro bando, las tropas pompeyanas dirigidas por Cneo y Sexto Pompeyo, que habían reunido en Hispania a numerosos aristócratas y legiones dispuestas a continuar la resistencia contra el poder creciente de César.
Pero el origen de este enfrentamiento se remonta a varias décadas atrás. La derrota y posterior muerte de Pompeyo Magno no pusieron fin a la cruenta guerra civil que sacudía la República romana en el siglo I antes de Cristo. Algunos de sus partidarios encontraron refugio en el norte de África, aunque pronto fueron expulsados por las campañas victoriosas de César.
Sin embargo, la resistencia no había terminado. Hispania se convirtió en el último gran bastión de los pompeyanos. Hasta allí acudieron quienes se oponían al poder autocrático del general romano y aspiraban a restaurar la antigua república oligárquica. En torno a los hijos de Pompeyo se reunieron aristócratas y legiones decididas a resistir.
En ese contexto, César se vio obligado a emprender una nueva campaña militar en la península ibérica. A diferencia de otras campañas anteriores, esta resultó especialmente dura y peligrosa. El propio general romano dejó constancia de la gravedad del enfrentamiento con una frase que ha pasado a la historia y que ilustra la magnitud de aquella jornada: “En Farsalia luché por la victoria; en Munda luché por mi propia vida”. Y es que el combate fue colosal y extremadamente reñido. Su desenlace inclinó definitivamente la balanza del conflicto a favor de César, aunque las consecuencias de aquella victoria no trajeron inmediatamente la paz.
El eterno debate: ¿dónde estaba realmente Munda?
Dos mil setenta años después, la Batalla de Munda sigue generando una pregunta fundamental que continúa sin una respuesta definitiva: ¿dónde estaba exactamente la ciudad de Munda y el campo de batalla en el que se enfrentaron los ejércitos?
El texto conocido como Bellum Hispaniense, la principal fuente para el conocimiento de la campaña de César en los años 46 y 45 antes de Cristo, menciona numerosos topónimos cuya localización exacta sigue siendo problemática. Sin embargo, ninguno ha suscitado tantos debates como Munda.
El primer intento de identificar su ubicación lo realizó en el siglo XVI el anticuario cordobés Ambrosio de Morales, quien situó la ciudad en Monda, en la provincia de Málaga. Durante siglos, esta hipótesis fue la más aceptada por numerosos eruditos.
A finales del siglo XVIII surgieron nuevas interpretaciones. Una consulta realizada a varios especialistas mostró que la tesis de Morales seguía siendo dominante, aunque Francisco Pérez Bayer planteó una alternativa distinta al proponer como escenario Monturque, localidad situada muy cerca de Montilla.
Precisamente. esta es la teoría defendida por el montillano Antonio Millán Doncel, quien ha desarrollado una investigación cuyo origen se encontraría en un documento que localizó en Reino Unido en colaboración con la artista Michelle Turton y que, según detalla, "se creía que estaba perdido".
Posteriormente, en 2023, el propio Millán facilitó una copia traducida de ese documento a los ayuntamientos de Montilla y Monturque, haciendo notar que la abundancia de restos romanos en esta villa de la Campiña Sur, que alberga las populares cisternas bajo el cementerio municipal, reforzaría su hipótesis.
Con todo, en el siglo XIX, el debate sobre la ubicación de Munda continuó ampliándose. En 1860, los hermanos Oliver Hurtado, ganadores de un concurso convocado por la Real Academia de la Historia para resolver la cuestión, defendieron que la batalla debía situarse en Ronda la Vieja, también en Málaga.
Poco después, en 1863, el coronel francés Eugéne-Georges Stoffel, que realizó un estudio para el emperador Napoleón III, llegó a una conclusión distinta. Apoyándose en un exhaustivo análisis topográfico y en datos procedentes de la arqueología, Stoffel defendió que la batalla debía localizarse en Montilla, en la provincia de Córdoba. Durante décadas, esta interpretación fue la dominante.
No obstante, en la década de 1980 apareció una nueva hipótesis que volvió a cambiar el panorama historiográfico. Los investigadores Vicente Durán Recio y Manuel Ángel Ferreiro López identificaron la antigua Munda con el yacimiento arqueológico del cerro de las Camorras, situado en la campiña sevillana.
Según esta teoría, el enfrentamiento habría tenido lugar en el Llano de las Águilas, en las proximidades de ese cerro. En la actualidad, esta propuesta cuenta con una gran aceptación entre muchos especialistas, aunque el debate sigue abierto.
Investigaciones recientes en la Campiña cordobesa
Mientras el debate historiográfico continúa abierto, la investigación arqueológica sigue aportando nuevas pistas. En estos días se han iniciado los trabajos de un proyecto internacional que tratará de localizar vestigios de los campamentos militares vinculados a la batalla.
Según ha detallado a Montilla Digital el investigador Francisco José Jiménez Espejo, los trabajos pretenden identificar estructuras o vestigios de asentamientos militares relacionados con el enfrentamiento. Por ello, Javier Moralejo Ordax, de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), visita estos días Montilla en el marco de estas investigaciones.
Moralejo Ordax señala que los últimos hallazgos arqueológicos en la zona de Montemayor aportarían indicios más que relevantes para situar la batalla en el entorno de Montilla. En concreto, destaca que los numerosos objetos militares encontrados permiten confirmar combates en la región durante el periodo histórico correspondiente.
El investigador recuerda que “los centenares de objetos de militaria —puntas de flecha, proyectiles de catapultas ligeras y de honda— hallados en Montemayor permiten afirmar, con poco margen de duda que, en efecto, tenemos aquí la verificación de combates a gran escala en torno a mediados del siglo I antes de Cristo, exactamente el periodo referido por las fuentes literarias referidas a Ulia en época cesariana”.
Pero el interés por la Batalla de Munda sigue muy presente en la Campiña cordobesa. El pasado mes de septiembre, el Regimiento Acorazado Córdoba 10 organizó en Montilla la tercera edición de su Ciclo de Análisis Militar, centrado precisamente en este episodio histórico.
Durante la jornada, el coronel Francisco Javier Carpio Sánchez ofreció una conferencia inicial para contextualizar el enfrentamiento. Posteriormente, los asistentes realizaron un recorrido por distintos puntos del territorio acompañados por el historiador granadino José Soto Chica y por el científico montillano Francisco José Jiménez Espejo.
El itinerario siguió el trazado de la carretera nacional que une Córdoba con Granada y permitió visitar el denominado Campus Mundensis, integrado por los términos de Santa Cruz, Espejo, Castro del Río, Nueva Carteya y Montilla. En ese recorrido, los especialistas detallaron los movimientos de los ejércitos y el desarrollo del enfrentamiento entre las fuerzas cesarianas y pompeyanas.
Investigación y divulgación histórica
La batalla también ha sido objeto de numerosos estudios académicos recientes. La revista especializada Desperta Ferro, dedicada a arqueología e historia militar, publicó el pasado año un monográfico en el que diferentes especialistas analizaron la campaña cesariana en Hispania.
Entre los estudios incluidos en ese volumen se encuentran trabajos sobre el contexto político de la República romana, la resistencia pompeyana en Hispania, la arqueología del conflicto en la Campiña cordobesa y las consecuencias posteriores de la batalla.
El enfrentamiento también ha sido objeto de divulgación audiovisual. En el año 2010, Canal Sur Televisión estrenó un documental dirigido por el realizador chileno Hugo Stuven, cuya filmación se desarrolló en diversas localidades de la provincia de Córdoba.
El rodaje tuvo lugar en municipios como Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Nueva Carteya o Montilla, donde el director recreó los escenarios del enfrentamiento final entre César y los hijos de Pompeyo. En la producción participaron actores del Grupo de Teatro La Cepa, de la Representación Dramática de La Pasión y de la Centuria Romana Munda.
Precisamente, la Centuria Romana Munda participó el 17 de marzo de 2016, hace ahora una década, en un acto conmemorativo celebrado en uno de los márgenes de la carretera comarcal CO-4204, entre los términos municipales de Montilla, Nueva Carteya y Espejo, a instancias del desaparecido periodista carteyano Julio Merino, presidente de la Asociación Julio César, quien defendió entonces la importancia de impulsar la Ruta de la Batalla de Munda, un proyecto que comenzó a fraguar en 1962.
Dos mil setenta años después de aquel combate decisivo, la Batalla de Munda continúa despertando interés entre historiadores, arqueólogos y aficionados a la historia antigua. Las investigaciones arqueológicas siguen aportando nuevas pistas y el debate sobre su localización continúa abierto.
Mientras tanto, el recuerdo de aquel enfrentamiento decisivo sigue muy presente en la Campiña cordobesa, donde el eco de la última gran batalla de la República romana aún resuena entre la historia, la arqueología y la memoria de un territorio marcado por su pasado.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: ANDALUCÍA DIGITAL / JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: ANDALUCÍA DIGITAL / JOSÉ ANTONIO AGUILAR

























































