Las Tendillas de Córdoba. Cien años de historia de una plaza salón. Así se titula la última obra del periodista montillano Francisco Solano Márquez, que reconstruye con pulso narrativo y rigor histórico la intensa vida de uno de los espacios urbanos más simbólicos de la capital cordobesa, desde sus orígenes medievales hasta su consolidación como corazón cívico, comercial y social de la ciudad contemporánea.
A lo largo de sus 368 páginas, la obra, editada por Almuzara, propone un viaje amplio y minucioso por la historia de la Plaza de Las Tendillas, un enclave que condensa como pocos la evolución de Córdoba. Y es que, donde hoy confluyen avenidas comerciales y miradas apresuradas, existió durante siglos una plazoleta irregular, flanqueada por modestas tendillas vinculadas a la Orden de Calatrava, que acabarían dando nombre al lugar. A partir de ese punto inicial, el libro despliega una crónica viva en la que se entrelazan arqueología, arquitectura, comercio, vida cotidiana y memoria colectiva.
Francisco Solano Márquez sitúa uno de los grandes momentos de inflexión en la etapa de modernización impulsada por el alcalde José Cruz Conde, cuya visión transformadora, unida al talento del arquitecto Félix Hernández, permitió convertir aquel espacio fragmentado en una auténtica plaza salón.
El derribo del Hotel Suizo en 1923, tras complejas negociaciones y no pocos recelos ciudadanos, marcó el punto de no retorno. Aquel establecimiento de lujo, regentado por los hermanos Puzzini y famoso por sus tertulias y sus columnas de inspiración árabe, tuvo que desaparecer para que naciera la plaza moderna, abierta y monumental.
El relato se detiene con especial atención en la azarosa historia del monumento a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, concebido por Mateo Inurria en 1909 y finalmente inaugurado en 1923, tras dieciocho años de trámites, debates y traslados que el autor no duda en calificar como la “batalla más larga y penosa” del ilustre militar. El traslado definitivo del monumento a las Tendillas en 1927, no exento de oposición vecinal, simbolizó la voluntad de convertir la plaza en epicentro simbólico de la ciudad.
El libro también rescata episodios que aportan cercanía y asombro, como la llegada del primer teléfono automático en 1928 o la historia del mítico reloj flamenco, inaugurado en 1961 y convertido desde entonces en seña de identidad cordobesa. Ese reloj, que sustituye las campanadas por el sonido de una guitarra tocando soleares, debe su singularidad a la guitarra construida por Manuel Reyes Maldonado y al toque de Juan Serrano, guitarrista cordobés afincado en Estados Unidos. Desde hace más de sesenta años, ese rasgueo marca las horas y acompaña cada Nochevieja a miles de cordobeses en la celebración de las doce uvas.
A lo largo de sus páginas, la última obra de Francisco Solano Márquez Cruz presenta una galería humana que da sentido al espacio urbano: los emprendedores hermanos suizos, los últimos quiosqueros, las telefonistas del cero nueve, los gallegos de los portes o los comerciantes que convirtieron el perímetro de la plaza en un escaparate de la arquitectura de los años veinte.
Edificios como el de La Unión y el Fénix, la Central de Teléfonos, la Casa Enríquez Barrios o el Palacio Colomera, hoy reconvertido en hotel tras una restauración que sacó a la luz una noria medieval y un acuífero, aparecen integrados en un relato que huye del inventario frío y apuesta por la narración con alma.
No faltan referencias a etapas más recientes, como la peatonalización de finales del siglo veinte, la desaparición del tráfico rodado, la creación de nuevas fuentes y parterres, o la consolidación de las Tendillas como escenario de celebraciones colectivas, desde el mercado navideño hasta la simbólica Nochevieja cordobesa.
Nacido en Montilla el 15 de abril de 1944 y periodista jubilado, Francisco Solano Márquez disfruta escribiendo sobre asuntos de Córdoba, la ciudad en la que vive desde en 1964. Como prolongación de su actividad periodística ha publicado varios libros, entre ellos Pueblos cordobeses de la A a la Z (1976); Guía secreta de Córdoba (1976); La provincia de Córdoba en el bolsillo (1978); Visita al Palacio de Viana (1980); Memorias de Córdoba (1986), Córdoba de ayer a hoy (1988); Rincones de Córdoba con encanto (2003); La Córdoba de Antonio Cruz Conde (2007) y Bodegas Campos, solera de Córdoba (2008), así como guías turísticas.
Ha dirigido obras enciclopédicas, entre otras, Los Pueblos de Córdoba (1992-93) y Córdoba capital (1994-95), para las que contó con la colaboración de destacados especialistas. Autor de Córdoba: de la bicicleta a la vespa, en 2009 y de la mano de la editorial El Páramo, publicó Córdoba insólita, un extraordinario libro que reúne a lo largo de 350 páginas todas las historias ocultas, los episodios legendarios, las contradicciones y las paradojas que rodean la memoria de la capital de los califas y que se convirtió en un auténtico best seller.
Pregonero de la Feria en honor de San Francisco Solano en 2015, Francisco Solano Márquez Cruz escogió la Casa de las Aguas de Montilla para presentar, en junio de ese mismo año, su libro más íntimo, El resplandor de la inocencia, un compendio de sus recuerdos de infancia, mucho de los cuales acontecieron en el itinerario diario hasta el Colegio Salesiano, donde cursó sus estudios antes de hacer por libre la carrera de Magisterio y poner rumbo definitivo a la capital cordobesa, allá por el año 1964.
En 2023, y nueve meses después de recibir, de manos de la Asociación de Comunicación, Relaciones Públicas y Protocolo de Córdoba, uno de los X Premios Hasday Ibn Shaprut, el Ayuntamiento de Córdoba acordó conceder al periodista montillano la Medalla al Mérito de la Ciudad, a propuesta de la Asociación de la Prensa de Córdoba, que solicitó al Pleno distinguir a "un periodista de vocación, escritor de prosa precisa y académico".
Esa escritura entrañable y cristalina de la que Solano Márquez ha hecho gala en todos sus libros anteriores también está presente en Las Tendillas de Córdoba. Cien años de historia de una plaza salón, que no solo documenta un siglo de transformaciones urbanas, sino que invita a mirar la plaza con otros ojos, a escuchar lo que aún resuena bajo sus losas y a entender por qué, en ese espacio aparentemente cotidiano, late buena parte del alma cordobesa.
A lo largo de sus 368 páginas, la obra, editada por Almuzara, propone un viaje amplio y minucioso por la historia de la Plaza de Las Tendillas, un enclave que condensa como pocos la evolución de Córdoba. Y es que, donde hoy confluyen avenidas comerciales y miradas apresuradas, existió durante siglos una plazoleta irregular, flanqueada por modestas tendillas vinculadas a la Orden de Calatrava, que acabarían dando nombre al lugar. A partir de ese punto inicial, el libro despliega una crónica viva en la que se entrelazan arqueología, arquitectura, comercio, vida cotidiana y memoria colectiva.
Francisco Solano Márquez sitúa uno de los grandes momentos de inflexión en la etapa de modernización impulsada por el alcalde José Cruz Conde, cuya visión transformadora, unida al talento del arquitecto Félix Hernández, permitió convertir aquel espacio fragmentado en una auténtica plaza salón.
El derribo del Hotel Suizo en 1923, tras complejas negociaciones y no pocos recelos ciudadanos, marcó el punto de no retorno. Aquel establecimiento de lujo, regentado por los hermanos Puzzini y famoso por sus tertulias y sus columnas de inspiración árabe, tuvo que desaparecer para que naciera la plaza moderna, abierta y monumental.
El relato se detiene con especial atención en la azarosa historia del monumento a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán, concebido por Mateo Inurria en 1909 y finalmente inaugurado en 1923, tras dieciocho años de trámites, debates y traslados que el autor no duda en calificar como la “batalla más larga y penosa” del ilustre militar. El traslado definitivo del monumento a las Tendillas en 1927, no exento de oposición vecinal, simbolizó la voluntad de convertir la plaza en epicentro simbólico de la ciudad.
El libro también rescata episodios que aportan cercanía y asombro, como la llegada del primer teléfono automático en 1928 o la historia del mítico reloj flamenco, inaugurado en 1961 y convertido desde entonces en seña de identidad cordobesa. Ese reloj, que sustituye las campanadas por el sonido de una guitarra tocando soleares, debe su singularidad a la guitarra construida por Manuel Reyes Maldonado y al toque de Juan Serrano, guitarrista cordobés afincado en Estados Unidos. Desde hace más de sesenta años, ese rasgueo marca las horas y acompaña cada Nochevieja a miles de cordobeses en la celebración de las doce uvas.
A lo largo de sus páginas, la última obra de Francisco Solano Márquez Cruz presenta una galería humana que da sentido al espacio urbano: los emprendedores hermanos suizos, los últimos quiosqueros, las telefonistas del cero nueve, los gallegos de los portes o los comerciantes que convirtieron el perímetro de la plaza en un escaparate de la arquitectura de los años veinte.
Edificios como el de La Unión y el Fénix, la Central de Teléfonos, la Casa Enríquez Barrios o el Palacio Colomera, hoy reconvertido en hotel tras una restauración que sacó a la luz una noria medieval y un acuífero, aparecen integrados en un relato que huye del inventario frío y apuesta por la narración con alma.
No faltan referencias a etapas más recientes, como la peatonalización de finales del siglo veinte, la desaparición del tráfico rodado, la creación de nuevas fuentes y parterres, o la consolidación de las Tendillas como escenario de celebraciones colectivas, desde el mercado navideño hasta la simbólica Nochevieja cordobesa.
Un maestro del periodismo
Nacido en Montilla el 15 de abril de 1944 y periodista jubilado, Francisco Solano Márquez disfruta escribiendo sobre asuntos de Córdoba, la ciudad en la que vive desde en 1964. Como prolongación de su actividad periodística ha publicado varios libros, entre ellos Pueblos cordobeses de la A a la Z (1976); Guía secreta de Córdoba (1976); La provincia de Córdoba en el bolsillo (1978); Visita al Palacio de Viana (1980); Memorias de Córdoba (1986), Córdoba de ayer a hoy (1988); Rincones de Córdoba con encanto (2003); La Córdoba de Antonio Cruz Conde (2007) y Bodegas Campos, solera de Córdoba (2008), así como guías turísticas.
Ha dirigido obras enciclopédicas, entre otras, Los Pueblos de Córdoba (1992-93) y Córdoba capital (1994-95), para las que contó con la colaboración de destacados especialistas. Autor de Córdoba: de la bicicleta a la vespa, en 2009 y de la mano de la editorial El Páramo, publicó Córdoba insólita, un extraordinario libro que reúne a lo largo de 350 páginas todas las historias ocultas, los episodios legendarios, las contradicciones y las paradojas que rodean la memoria de la capital de los califas y que se convirtió en un auténtico best seller.
Pregonero de la Feria en honor de San Francisco Solano en 2015, Francisco Solano Márquez Cruz escogió la Casa de las Aguas de Montilla para presentar, en junio de ese mismo año, su libro más íntimo, El resplandor de la inocencia, un compendio de sus recuerdos de infancia, mucho de los cuales acontecieron en el itinerario diario hasta el Colegio Salesiano, donde cursó sus estudios antes de hacer por libre la carrera de Magisterio y poner rumbo definitivo a la capital cordobesa, allá por el año 1964.
En 2023, y nueve meses después de recibir, de manos de la Asociación de Comunicación, Relaciones Públicas y Protocolo de Córdoba, uno de los X Premios Hasday Ibn Shaprut, el Ayuntamiento de Córdoba acordó conceder al periodista montillano la Medalla al Mérito de la Ciudad, a propuesta de la Asociación de la Prensa de Córdoba, que solicitó al Pleno distinguir a "un periodista de vocación, escritor de prosa precisa y académico".
Esa escritura entrañable y cristalina de la que Solano Márquez ha hecho gala en todos sus libros anteriores también está presente en Las Tendillas de Córdoba. Cien años de historia de una plaza salón, que no solo documenta un siglo de transformaciones urbanas, sino que invita a mirar la plaza con otros ojos, a escuchar lo que aún resuena bajo sus losas y a entender por qué, en ese espacio aparentemente cotidiano, late buena parte del alma cordobesa.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)


















































