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12 de enero de 2020

  • 12.1.20
A lo largo de los artículos que he tratado en esta serie aparecieron unos cuantos que estaban centrados de manera específica en algunos de los más significativos diseñadores que han trabajado para las carátulas de los álbumes. En esta ocasión voy a presentar un nuevo y singular nombre: el estadounidense Benjamin A. Vierling, muy poco conocido en nuestro país dado que sus trabajos se han centrado en una línea muy ligada a sus pinturas de corte místico y esotérico.



Previamente, quisiera recordar quiénes han pasado con anterioridad, indicando entre paréntesis en qué número de la sección en la que vieron la luz. Entre ellos se encuentran: Andy Warhol (12), Rick Griffin (14), M. C. Escher (15), Roger Dean (16), Storm Thorgerson (21) y Peter Saville (24).

Sobre Benjamin A. Vierling, tengo que indicar que es un pintor e ilustrador de 45 años, nacido en San Francisco en 1974. Su formación artística la lleva a cabo tanto en Estados Unidos como en Europa. Las imágenes de sus trabajos están ligadas a un misticismo arcano, por lo que utiliza en sus pinturas una técnica que se empleaba en el siglo XV: la mezcla de témpera de huevo y pigmentos de aceite.

Desde el punto de vista estético, su arte es el resultado de unificar imágenes dispares, de modo que las acaba integrando en trabajos de carácter simbólico en los que aúna arquetipos de corte religioso, mitológico o esotérico con temáticas o composiciones contemporáneas.

El resultado, a mi modo de ver, es bastante polémico, aunque reconozco el impacto que provoca en ciertos sectores que le gustan estas mezclas poco rigurosas. No obstante, tengo que reconocer que la meticulosidad y el preciosismo de sus obras nos remiten a un artista que bebe técnicamente del mayor de los realismos y conceptualmente del surrealismo.

Como ejemplo de lo que he indicado podemos apreciarlo en la portada, que no corresponde al diseño de ninguna carátula de disco, sino que es un cuadro de Vierling en el que aúna muchas de las características descritas.

Y ahora para que conozcamos a este sorprendente pintor y diseñador gráfico he seleccionado seis portadas de discos que las presento por orden cronológico de aparición en el mercado.



En el año 2006 apareció en el mercado estadounidense (también en nuestro país) un singular disco, Ys, firmado por Joanna Newson, compositora e intérprete nacida el 18 de junio de 1982 en Nevada City, California. Cantante, pianista, arpista y clavecinista, nos sorprendía con un brillante trabajo que tuvo una muy buena acogida. El diseño de Vierling para la portada nos la muestra sentada, en plano tres cuartos, con mirada oblicua hacia el espectador y, entre los muchos elementos que la rodeaban, con una hoz en su mano izquierda. Todo ello con algunas reminiscencias medievales, que unidas a cierto lirismo surrealista, nos adentraba en una obra verdaderamente brillante.



Damos un salto de cinco años con el fin de presentar la portada que Vierling diseñó, en 2011, para la banda canadiense Weapon, formada en el 2003 en la ciudad de Calgary, Alberta. Para comprender la estética que el diseñador adopta en este caso, hemos de tener en cuenta que la banda se inscribe en lo que se denomina ‘black death metal’, por lo que las referencias visuales a las fuerzas demoníacas se muestran en una composición abiertamente simétrica en las formas. Demonio y ángeles; cielo e infierno; cristianismo e hinduismo; el bien y el mal… todo unido en una especie de ‘melting pot’ muy del gusto de un tiempo en el que se entremezclan todos los símbolos y arcanos de las distintas culturas.



Una vez que Vierling penetra con sus diseños en el mundo musical del ‘black metal’, parece que los grupos adscritos a esta línea recurren ávidamente a él para que les realice las portadas de sus discos. Es lo que le sucede a la banda californiana Avichi. Una vez que el grupo había grabado el álbum The Devil´s Fractal, acude al diseñador para que les realice la portada. El disco aparece, al igual que el de Weapon, también en el 2011 y, como podemos apreciar, Vierling vuelve a un diseño de alta simetría donde las formas geométricas concéntricas tienen un fuerte protagonismo en la composición.



Parece que Satanás y las fuerzas demoníacas son los grandes arquetipos o fuerzas del submundo a los que acuden de modo habitual las bandas estadounidenses del ‘black metal’. Es lo que sucede con los miembros de Deiphago, que con su álbum Satan Alpha Omega, aparecido un año después, en 2012, quieren rendir tributo a una especie de ‘mesías’ caprino, que, envuelto en un círculo y con las referencias de los cuatro apóstoles en las esquinas, nos muestra un libro sagrado ardiendo. Los iconos que mezcla Vierling nos remiten de manera constante a la idea de la muerte, de lo oscuro, de un mundo guiado por fuerzas del mal como imán de atracción. El principio (Alpha) y el fin (Omega) como origen y final de un mundo conducido por un caótico poder maligno.



También en el año 2012, Vierling diseña otra portada para el grupo estadounidense Christian Mistress (Amante cristiano) dentro de esta línea, tan personal y tan atrayente, para las bandas de ‘black metal’. Así, en la portada de Possesion se aleja de las imágenes demoníacas que acabamos de ver para acercarse a una composición de corte surrealista, en la que una mano, que evoca a la de ciertos iconos de Jesús, se extiende hacia abajo, rodeada por un cuadrado inclinado con cuatro letras de ‘m’, al tiempo que sale una llama hacia la tierra esférica, que se encuentra en la parte superior. No obstante, el fondo negro de la composición no deja de ser una evocación a las partes más oscuras de la mente humana.



Cierro este recorrido de seis portadas de Vierling con la presentación de un grupo europeo, Aosoth, formado en París, y que acudió al diseñador estadounidense cuando en 2017 sacó a la luz su disco The Inside Scriptures. En este caso, Vierling se decanta por tonalidades claras, alejándose del cromatismo anterior, puesto que ahora nos presenta una especie de ángel-virgen rubia asaetada, evocando connotativamente la iconografía de San Sebastián, quien atado y semidesnudo se le suele mostrar cubierto de flechas. Aquí, dos ángeles cadavéricos acarician el cuello de la figura protagonista, mientras que a sus pies se despliega un conjunto de serpientes, y todo ello enmarcado en un grupo escultórico formado por dos cariátides masculinas.

AURELIANO SÁINZ


DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



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