Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una una llamada a la responsabilidad y a la moderación de la clase política para frenar la polarización y preservar la convivencia democrática en España. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico a la Redacción del periódico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.
Quousque tandem abutere, señores políticos, patientia nostra? "¿Hasta cuándo abusaréis, señores políticos, de nuestra paciencia?", parafraseando a Marco Tulio Cicerón. ¿Cómo es posible que después de siglos de ser mal gobernados por malos reyes, malos políticos, una Iglesia atrasada y una última dictadura de 40 años que limitaron las libertades y que nos dictaron cómo debíamos pensar y vivir; y cómo después de conseguir una democracia que, en tiempo récord, nos elevó a estar entre los países más desarrollados; ahora que hemos conseguido un bienestar, una paz y una libertad general que parecía increíble hace apenas unas décadas, vosotros, los políticos, a los que votamos para que veléis por nuestro bienestar, por nuestra salud, por una buena administración, por nuestra seguridad y nuestro futuro, cómo es posible que nos tengáis con esta angustia y desconfianza continua?
Eso no es... Así no nos merecéis. Al pueblo español en general, digo. A esos empresarios autónomos que echan 12 y 14 horas de trabajo diario para sacar adelante sus pequeñas o medianas empresas; a los trabajadores que se machacan para dar de sí lo que pueden; a los funcionarios que hacen que funcionen los servicios públicos tan necesarios y, a veces, con poco reconocimiento...
A esos ancianos que tanto han dado a España, con una paga de jubilación justita que nos recuerdan con su cara lo que es la decencia, y a tantos otros. Echo de menos que la gente de ahora recuerde esa decencia de nuestros mayores. Seguro que hay y ha habido algún garbanzo podrido ahora y antes —en las mejores sociedades los hay—.
Pero en nuestra España del bienestar, lo que hemos conseguido se está malogrando con tanta pelea, con tanto mal rollo, con tanto odio mal disimulado, incluso con falta de educación entre nuestros líderes políticos (pensad en nuestros niños cuando vean lo que ven de vosotros en esas peleas marrulleras llenas de bajezas y faltas de respeto en los medios de comunicación y en el Congreso).
Eso no es bueno para nadie, eso solo hace crecer una polarización peligrosa, la desilusión, la desconfianza, la angustia y hasta la tristeza entre la gente a la que, vosotros, la clase política, tenéis que administrar, y de algún modo, proteger.
Cada vez hay más gente de buena voluntad que se desilusiona de los políticos que criticaban la corrupción y se corrompen, de los que criticaban la falta de libertades y ven que hay demasiado libertinaje y faltas de respeto, de políticos faltos de verdad y ética que no se diferencian de los de la dictadura de Franco; eso es así. ¿Dónde están los filtros para que los políticos que salgan sean más ejemplares?
Tenemos un país maravilloso en donde caben todas esas personas diversas maravillosas con una cultura, diversidad y creencias distintas, gastronomía y extraordinarias ganas de vivir. No lo estropeen, señores políticos nuestros. Reflexionen un poco y lleguen a acuerdos buenos y con sentido común para el pueblo español, que rebajen los enfrentamientos entre españoles.
Esos enfrentamientos que nos traen malos recuerdos pasados, que pueden servirles a ustedes para ganar votos o partidarios, pero que empeoran la convivencia nacional; incluso entre familias, amigos y vecinos. ¿No ven que eso no es bueno para España en general? ¿Dónde está entonces vuestra vocación de servicio al país? Dennos tranquilidad, sosiego, y buena administración. La alegría de vivir ya la ponemos nosotros solos: somos españoles.
Atentamente les saluda y les desea lo mejor:
Quousque tandem abutere, señores políticos, patientia nostra? "¿Hasta cuándo abusaréis, señores políticos, de nuestra paciencia?", parafraseando a Marco Tulio Cicerón. ¿Cómo es posible que después de siglos de ser mal gobernados por malos reyes, malos políticos, una Iglesia atrasada y una última dictadura de 40 años que limitaron las libertades y que nos dictaron cómo debíamos pensar y vivir; y cómo después de conseguir una democracia que, en tiempo récord, nos elevó a estar entre los países más desarrollados; ahora que hemos conseguido un bienestar, una paz y una libertad general que parecía increíble hace apenas unas décadas, vosotros, los políticos, a los que votamos para que veléis por nuestro bienestar, por nuestra salud, por una buena administración, por nuestra seguridad y nuestro futuro, cómo es posible que nos tengáis con esta angustia y desconfianza continua?
Eso no es... Así no nos merecéis. Al pueblo español en general, digo. A esos empresarios autónomos que echan 12 y 14 horas de trabajo diario para sacar adelante sus pequeñas o medianas empresas; a los trabajadores que se machacan para dar de sí lo que pueden; a los funcionarios que hacen que funcionen los servicios públicos tan necesarios y, a veces, con poco reconocimiento...
A esos ancianos que tanto han dado a España, con una paga de jubilación justita que nos recuerdan con su cara lo que es la decencia, y a tantos otros. Echo de menos que la gente de ahora recuerde esa decencia de nuestros mayores. Seguro que hay y ha habido algún garbanzo podrido ahora y antes —en las mejores sociedades los hay—.
Pero en nuestra España del bienestar, lo que hemos conseguido se está malogrando con tanta pelea, con tanto mal rollo, con tanto odio mal disimulado, incluso con falta de educación entre nuestros líderes políticos (pensad en nuestros niños cuando vean lo que ven de vosotros en esas peleas marrulleras llenas de bajezas y faltas de respeto en los medios de comunicación y en el Congreso).
Eso no es bueno para nadie, eso solo hace crecer una polarización peligrosa, la desilusión, la desconfianza, la angustia y hasta la tristeza entre la gente a la que, vosotros, la clase política, tenéis que administrar, y de algún modo, proteger.
Cada vez hay más gente de buena voluntad que se desilusiona de los políticos que criticaban la corrupción y se corrompen, de los que criticaban la falta de libertades y ven que hay demasiado libertinaje y faltas de respeto, de políticos faltos de verdad y ética que no se diferencian de los de la dictadura de Franco; eso es así. ¿Dónde están los filtros para que los políticos que salgan sean más ejemplares?
Tenemos un país maravilloso en donde caben todas esas personas diversas maravillosas con una cultura, diversidad y creencias distintas, gastronomía y extraordinarias ganas de vivir. No lo estropeen, señores políticos nuestros. Reflexionen un poco y lleguen a acuerdos buenos y con sentido común para el pueblo español, que rebajen los enfrentamientos entre españoles.
Esos enfrentamientos que nos traen malos recuerdos pasados, que pueden servirles a ustedes para ganar votos o partidarios, pero que empeoran la convivencia nacional; incluso entre familias, amigos y vecinos. ¿No ven que eso no es bueno para España en general? ¿Dónde está entonces vuestra vocación de servicio al país? Dennos tranquilidad, sosiego, y buena administración. La alegría de vivir ya la ponemos nosotros solos: somos españoles.
Atentamente les saluda y les desea lo mejor:
JUAN RAMÓN ROJAS LÓPEZ
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Andalucía Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.















































