Ir al contenido principal

San Juan de Ávila: el hilo invisible que une Montilla con la Mezquita-Catedral de Córdoba

El Doctor de la Iglesia que eligió Montilla para sus últimos años tiene hoy su propia capilla en el monumento más visitado de Córdoba. Un recorrido por esa conexión poco conocida.


Montilla y la Mezquita-Catedral de Córdoba están unidas por un hilo histórico que la mayoría de visitantes desconoce. Para comprenderlo en toda su profundidad, este tipo de lectura forma parte de la interpretación patrimonial que desarrolla Adela Calzado, historiadora del arte y guía oficial, al frente de Contarte Córdoba, donde una visita guiada a la Mezquita-Catedral de Córdoba permite descubrir conexiones históricas que no son evidentes a simple vista. Dentro del monumento existe una capilla del siglo XIII que hoy lleva el nombre de un hombre que vivió y murió a apenas 45 kilómetros de allí: San Juan de Ávila.

En 1554, llamado por Catalina Fernández de Córdoba, segunda Marquesa de Priego, Juan de Ávila se instaló definitivamente en Montilla. Llegó enfermo pero activo. Desde la modesta casa donde vivió —hoy conocida como Casa de San Juan de Ávila— mantuvo correspondencia espiritual con lo más relevante de su época, recibió a San Juan de Dios y ultimó su obra cumbre, el Audi, Filia. La obra fue tan apreciada que Felipe II ordenó que nunca faltara un ejemplar en El Escorial. Murió en Montilla el 10 de mayo de 1569. No hizo testamento: afirmó que no tenía nada que testar.

Una capilla con siete siglos de historia dentro de la Mezquita-Catedral


La capilla que hoy lleva su nombre tiene una historia propia que comienza antes de que el santo naciera. Fue fundada el 6 de noviembre de 1258 por Domingo Muñoz "el Adalid", ancestro de los Fernández de Córdoba, bajo la advocación de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago el Menor. A lo largo de los siglos fue acumulando transformaciones: arcosolios mudéjares en el siglo XIV sobre la antigua qibla, bóvedas ojivales estrelladas a finales del XV, y en 1660 un retablo de yeso ejecutado por el pintor cordobés Antonio del Castillo.

La vinculación con San Juan de Ávila llegó en el siglo XXI. El 17 de noviembre de 2013, tras su proclamación como Doctor de la Iglesia por Benedicto XVI en 2012, se instaló en la capilla una escultura del artista Antonio Bernal que representa al santo sentado, escribiendo el Audi, Filia con un crucifijo sobre la mesa. Desde entonces la capilla lleva su nombre, y Montilla y Córdoba quedan unidas en piedra dentro del monumento Patrimonio de la Humanidad más visitado de Andalucía. Es precisamente este tipo de estratificación histórica —una capilla del siglo XIII que acumula mudéjar, gótico y barroco antes de recibir el nombre del santo en 2013— lo que Adela Calzado trabaja en sus visitas: leer el edificio como un documento construido a lo largo del tiempo, donde cada capa revela algo que la anterior no contaba.

Los lugares de Montilla vinculados al santo


La huella de San Juan de Ávila en Montilla es concreta y visitable. La Basílica que lleva su nombre custodia sus restos y reliquias, y es el destino central del Año Jubilar que se celebra en 2026 con motivo del 500 aniversario de su ordenación sacerdotal —con indulgencia plenaria para peregrinos hasta el 31 de mayo—. La Parroquia de Santiago Apóstol fue el lugar donde predicaba y administraba los sacramentos. En el Monasterio de Santa Clara ejerció como director espiritual de Sor Ana de la Cruz. Y en su Casa-oratorio, hoy museo, recibió a figuras del calibre de San Juan de Dios y escribió parte de su obra. La ruta urbana que conecta todos estos espacios tiene 1,6 kilómetros y puede completarse en dos horas con guía o en media hora visitando solo los exteriores.

Un hombre que no quiso dejar imagen propia


Hay un detalle que dice mucho de su carácter: Juan de Ávila nunca permitió que le hicieran un retrato en vida. La escultura de la Mezquita-Catedral y la imagen venerada en Montilla son, por tanto, interpretaciones posteriores. Se cuenta que en una de sus últimas misas el crucifijo que veneraba le habló, y que estando ya muy enfermo, al no poder llegar a una ermita, se le apareció Cristo en figura de peregrino para animarle a continuar. Son relatos que pertenecen a la devoción popular, pero que forman parte del tejido cultural de Montilla tanto como sus vinos Pedro Ximénez o el recuerdo del Gran Capitán.

Para quienes quieran materializar esa conexión de la forma más literal posible, existe la Travesía Avilista Nocturna: 41 kilómetros a pie desde la capilla de San Juan de Ávila en el interior de la Mezquita-Catedral de Córdoba hasta la Basílica de Montilla, con 727 metros de desnivel, cruzando el río Guadajoz y atravesando Fernán Núñez y Montemayor. Ocho horas y media de camino nocturno por la campiña cordobesa para llegar al amanecer al lugar donde el santo vivió y murió.

Son estas capas de significado —históricas, espirituales, incluso físicas— las que convierten cualquier visita a la Mezquita-Catedral en algo más que un recorrido arquitectónico. Entenderlas es lo que permite pasar de ver el monumento a realmente interpretarlo, y es precisamente ese cambio de mirada el que Adela Calzado, desde Contarte Córdoba, lleva años trabajando con quienes quieren ir más allá de lo evidente.

Quiénes somos
© 2020 Montilla Digital
C/ Fuente Álamo, 34
E-14550 Montilla (Córdoba) · ESPAÑA
montilladigital@gmail.com
ISSN: 3101-0377
ROMDA: VZ1I5LUCNM

Designed by Open Themes & Nahuatl.mx.