El Ayuntamiento de Montilla ha adjudicado por algo más de 830.000 euros, procedentes del programa estatal del 2% Cultural, una nueva intervención arqueológica en el castillo de El Gran Capitán que permitirá actuar sobre la muralla noroeste y el baluarte de entrada de la fortaleza situada en la elevación histórica que domina el casco antiguo de la ciudad, en un nuevo paso para avanzar en la recuperación integral de uno de los principales enclaves patrimoniales de la provincia de Córdoba.
La actuación será ejecutada por la empresa malagueña Hermanos Campano, especializada en construcción y restauración de patrimonio histórico y con dos décadas de experiencia en el sector. La firma cuenta con clasificación en rehabilitación K7, una certificación específica que la autoriza para la rehabilitación y restauración de bienes inmuebles histórico-artísticos.
No en vano, la empresa ha desarrollado numerosos proyectos en Andalucía, especialmente en Málaga y su provincia, trabajando para distintas administraciones públicas como los ayuntamientos de Málaga, Pizarra, Ronda o Casares, además del Obispado de Málaga y la Junta de Andalucía, en edificios tan significativos como la catedral de Málaga o la Real Fábrica de Tabacos, sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla, o la iglesia de Los Mártires de Málaga.
El contrato, que salió a licitación por un importe de 851.788,20 euros, contempla la restauración, conservación y consolidación de materiales degradados de parte de la muralla, así como la puesta en valor de dos espacios considerados claves dentro del conjunto defensivo: la torre sur, identificada como posible baluarte de entrada, y el lienzo exterior noreste de la muralla de tapial del alcázar.
Además, la intervención seguirá el “criterio de actuación mínima y consolidación de lo existente”, según recoge la memoria justificativa redactada por el arquitecto Manuel Roldán Fernández, junto a la restauradora Ana Infante de la Torre y el arqueólogo José Miguel Bascón Mateos. El documento detalla que se aplicarán tratamientos específicos recogidos en las Cartas del Restauro a nivel internacional y en coherencia con la legislación nacional y autonómica sobre Patrimonio Histórico.
El objetivo final del proyecto es ofrecer una imagen más clara e interpretable del conjunto monumental para los visitantes, permitiendo comprender la evolución histórica de la fortaleza y los diferentes espacios que la conformaron a lo largo de los siglos. Y es que las campañas arqueológicas desarrolladas hasta ahora han documentado una ocupación intensa y continuada del cerro desde los siglos X y IX antes de Cristo hasta la actualidad.
En enero del pasado año, el Gobierno de España concedió al Ayuntamiento de Montilla más de 640.000 euros para impulsar una nueva fase de excavaciones arqueológicas en el castillo de El Gran Capitán, construido entre 1274 y 1333. Aquella partida también se enmarcaba en los fondos del 2% Cultural, instrumento contemplado en la Ley de Patrimonio Histórico que obliga al Ejecutivo central a destinar parte de los contratos de obras públicas a la conservación y enriquecimiento de bienes de interés cultural y monumentos históricos.
Por otro lado, la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía autorizó a finales del mes de junio del pasado año esta nueva intervención centrada en la consolidación del baluarte de entrada y de la muralla adyacente de la denominada zona de intervención 3. En este punto, el cronista oficial de Montilla, José Rey García, sitúa la gran puerta de acceso al recinto defensivo que, en el momento de su demolición parcial en 1508 por orden del primer marqués de Priego, ya constituía una importante fortificación palaciega.
El castillo de Montilla ocupa una superficie de 10.881 metros cuadrados y cuenta con unas murallas exteriores que alcanzan un perímetro de 434 metros. El recinto viene siendo objeto de campañas arqueológicas desde el año 2000, después de que el Ayuntamiento adquiriera el enclave en 1998.
Desde entonces, las investigaciones realizadas han permitido confirmar la existencia de un castillo cuyos muros protegían un alcázar, una casa-palacio y diversas edificaciones de servicio distribuidas entre la muralla exterior y los espacios interiores de la fortaleza.
De igual modo, la campaña arqueológica concluida en marzo de 2024, desarrollada en las zonas de intervención 1 y 2 gracias a los fondos estatales, permitió sacar a la luz las primeras construcciones vinculadas a la fortaleza medieval del siglo XIII, momento en el que se levantó parte de la muralla exterior del castillo.
Los trabajos también revelaron la existencia de un complejo industrial destinado a la elaboración del vino y perteneciente a los Fernández de Córdoba, señores del castillo, fruto de las reformas acometidas entre los siglos XIV y XV en antiguos espacios militares y defensivos situados entre el alcázar y la muralla exterior.
“En ese proceso de integración del castillo en la dinámica socioeconómica y urbanística de la ciudad, el Ayuntamiento considera imprescindible avanzar en la visibilización de las estructuras arqueológicas que permanecen soterradas, así como en la restauración y protección de aquellas que ya son visibles”, resalta la memoria justificativa del proyecto.
En ese sentido, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, subrayó que el castillo de El Gran Capitán supone “un hito patrimonial de primer orden que precisa la mayor atención institucional para su conservación, puesta en valor y musealización de un espacio que pueda revertir de manera directa en el disfrute y conocimiento del conjunto de la sociedad, así como en el desarrollo turístico y económico de la ciudad y la comarca”.
Con esta nueva inversión financiada a través del 2 por ciento Cultural, el Ayuntamiento de Montilla avanza en la consolidación y recuperación integral de uno de los principales referentes patrimoniales de la provincia de Córdoba, con la intención de integrar el castillo como un espacio cultural, histórico y turístico de referencia para la ciudad y su entorno.
El yacimiento arqueológico del castillo de Montilla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y refrendado posteriormente por la Ley 1/1991 del Patrimonio Histórico de Andalucía, se localiza en el punto más alto del núcleo urbano histórico, configurándose como un enclave icónico desde el que se domina visualmente tanto la ciudad como el territorio circundante. Su posición estratégica y su prolongada ocupación a lo largo de los siglos lo han convertido en uno de los principales hitos paisajísticos y patrimoniales de Montilla.
El Ayuntamiento adquirió el castillo en 1998 y, desde entonces, ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos. Precisamente, una de las iniciativas más interesantes de este gran proyecto cultural y turístico ha sido la creación de un parque arqueológico en las inmediaciones del castillo, que ha servido para integrar el yacimiento ibérico que apareció en el subsuelo de la fortaleza. Las últimas actuaciones arqueológicas en este enclave, protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Montilla (PGOU), han puesto en evidencia la ocupación de este espacio desde época del Bronce Precolonial.
En este recinto nació El Gran Capitán el 1 de septiembre de 1453, permaneciendo en el mismo hasta cumplir 14 años. La reconstrucción de la antigua fortaleza se llevó a cabo en el siglo XVIII, levantándose en su solar los graneros ducales, un inmenso monumento de sillería que se alza sobre las demás construcciones de la ciudad.
En la actualidad, el castillo se ha consolidado como un auténtico catalizador del desarrollo urbano, turístico y sociocultural del casco histórico y de la estrategia turística municipal. De hecho, la propia Oficina de Turismo se ubica en la antigua tahona de la antigua fortaleza, que perteneció a los señores de Aguilar y que fue mandada demoler en 1508 por orden de Fernando el Católico, como castigo a la rebelde conducta del primer marqués de Priego.
A partir de este enclave se han impulsado estudios destinados a definir el perímetro y la configuración de la antigua villa medieval, al tiempo que se han acometido mejoras en los accesos, diseñadas con una estética respetuosa con el entorno, que han contribuido a reforzar la visibilidad de este Bien de Interés Cultural (BIC). A ello se suma la reciente culminación de una completa Exposición Permanente dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán.
La actuación será ejecutada por la empresa malagueña Hermanos Campano, especializada en construcción y restauración de patrimonio histórico y con dos décadas de experiencia en el sector. La firma cuenta con clasificación en rehabilitación K7, una certificación específica que la autoriza para la rehabilitación y restauración de bienes inmuebles histórico-artísticos.
No en vano, la empresa ha desarrollado numerosos proyectos en Andalucía, especialmente en Málaga y su provincia, trabajando para distintas administraciones públicas como los ayuntamientos de Málaga, Pizarra, Ronda o Casares, además del Obispado de Málaga y la Junta de Andalucía, en edificios tan significativos como la catedral de Málaga o la Real Fábrica de Tabacos, sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla, o la iglesia de Los Mártires de Málaga.
El contrato, que salió a licitación por un importe de 851.788,20 euros, contempla la restauración, conservación y consolidación de materiales degradados de parte de la muralla, así como la puesta en valor de dos espacios considerados claves dentro del conjunto defensivo: la torre sur, identificada como posible baluarte de entrada, y el lienzo exterior noreste de la muralla de tapial del alcázar.
Además, la intervención seguirá el “criterio de actuación mínima y consolidación de lo existente”, según recoge la memoria justificativa redactada por el arquitecto Manuel Roldán Fernández, junto a la restauradora Ana Infante de la Torre y el arqueólogo José Miguel Bascón Mateos. El documento detalla que se aplicarán tratamientos específicos recogidos en las Cartas del Restauro a nivel internacional y en coherencia con la legislación nacional y autonómica sobre Patrimonio Histórico.
El objetivo final del proyecto es ofrecer una imagen más clara e interpretable del conjunto monumental para los visitantes, permitiendo comprender la evolución histórica de la fortaleza y los diferentes espacios que la conformaron a lo largo de los siglos. Y es que las campañas arqueológicas desarrolladas hasta ahora han documentado una ocupación intensa y continuada del cerro desde los siglos X y IX antes de Cristo hasta la actualidad.
En enero del pasado año, el Gobierno de España concedió al Ayuntamiento de Montilla más de 640.000 euros para impulsar una nueva fase de excavaciones arqueológicas en el castillo de El Gran Capitán, construido entre 1274 y 1333. Aquella partida también se enmarcaba en los fondos del 2% Cultural, instrumento contemplado en la Ley de Patrimonio Histórico que obliga al Ejecutivo central a destinar parte de los contratos de obras públicas a la conservación y enriquecimiento de bienes de interés cultural y monumentos históricos.
Por otro lado, la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía autorizó a finales del mes de junio del pasado año esta nueva intervención centrada en la consolidación del baluarte de entrada y de la muralla adyacente de la denominada zona de intervención 3. En este punto, el cronista oficial de Montilla, José Rey García, sitúa la gran puerta de acceso al recinto defensivo que, en el momento de su demolición parcial en 1508 por orden del primer marqués de Priego, ya constituía una importante fortificación palaciega.
El castillo de Montilla ocupa una superficie de 10.881 metros cuadrados y cuenta con unas murallas exteriores que alcanzan un perímetro de 434 metros. El recinto viene siendo objeto de campañas arqueológicas desde el año 2000, después de que el Ayuntamiento adquiriera el enclave en 1998.
Desde entonces, las investigaciones realizadas han permitido confirmar la existencia de un castillo cuyos muros protegían un alcázar, una casa-palacio y diversas edificaciones de servicio distribuidas entre la muralla exterior y los espacios interiores de la fortaleza.
De igual modo, la campaña arqueológica concluida en marzo de 2024, desarrollada en las zonas de intervención 1 y 2 gracias a los fondos estatales, permitió sacar a la luz las primeras construcciones vinculadas a la fortaleza medieval del siglo XIII, momento en el que se levantó parte de la muralla exterior del castillo.
Los trabajos también revelaron la existencia de un complejo industrial destinado a la elaboración del vino y perteneciente a los Fernández de Córdoba, señores del castillo, fruto de las reformas acometidas entre los siglos XIV y XV en antiguos espacios militares y defensivos situados entre el alcázar y la muralla exterior.
“En ese proceso de integración del castillo en la dinámica socioeconómica y urbanística de la ciudad, el Ayuntamiento considera imprescindible avanzar en la visibilización de las estructuras arqueológicas que permanecen soterradas, así como en la restauración y protección de aquellas que ya son visibles”, resalta la memoria justificativa del proyecto.
En ese sentido, el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, subrayó que el castillo de El Gran Capitán supone “un hito patrimonial de primer orden que precisa la mayor atención institucional para su conservación, puesta en valor y musealización de un espacio que pueda revertir de manera directa en el disfrute y conocimiento del conjunto de la sociedad, así como en el desarrollo turístico y económico de la ciudad y la comarca”.
Con esta nueva inversión financiada a través del 2 por ciento Cultural, el Ayuntamiento de Montilla avanza en la consolidación y recuperación integral de uno de los principales referentes patrimoniales de la provincia de Córdoba, con la intención de integrar el castillo como un espacio cultural, histórico y turístico de referencia para la ciudad y su entorno.
Un enclave por descubrir
El yacimiento arqueológico del castillo de Montilla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y refrendado posteriormente por la Ley 1/1991 del Patrimonio Histórico de Andalucía, se localiza en el punto más alto del núcleo urbano histórico, configurándose como un enclave icónico desde el que se domina visualmente tanto la ciudad como el territorio circundante. Su posición estratégica y su prolongada ocupación a lo largo de los siglos lo han convertido en uno de los principales hitos paisajísticos y patrimoniales de Montilla.
El Ayuntamiento adquirió el castillo en 1998 y, desde entonces, ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos. Precisamente, una de las iniciativas más interesantes de este gran proyecto cultural y turístico ha sido la creación de un parque arqueológico en las inmediaciones del castillo, que ha servido para integrar el yacimiento ibérico que apareció en el subsuelo de la fortaleza. Las últimas actuaciones arqueológicas en este enclave, protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Montilla (PGOU), han puesto en evidencia la ocupación de este espacio desde época del Bronce Precolonial.
En este recinto nació El Gran Capitán el 1 de septiembre de 1453, permaneciendo en el mismo hasta cumplir 14 años. La reconstrucción de la antigua fortaleza se llevó a cabo en el siglo XVIII, levantándose en su solar los graneros ducales, un inmenso monumento de sillería que se alza sobre las demás construcciones de la ciudad.
En la actualidad, el castillo se ha consolidado como un auténtico catalizador del desarrollo urbano, turístico y sociocultural del casco histórico y de la estrategia turística municipal. De hecho, la propia Oficina de Turismo se ubica en la antigua tahona de la antigua fortaleza, que perteneció a los señores de Aguilar y que fue mandada demoler en 1508 por orden de Fernando el Católico, como castigo a la rebelde conducta del primer marqués de Priego.
A partir de este enclave se han impulsado estudios destinados a definir el perímetro y la configuración de la antigua villa medieval, al tiempo que se han acometido mejoras en los accesos, diseñadas con una estética respetuosa con el entorno, que han contribuido a reforzar la visibilidad de este Bien de Interés Cultural (BIC). A ello se suma la reciente culminación de una completa Exposición Permanente dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR


















































