El Ayuntamiento de Montilla destinará algo más de 850.000 euros procedentes del 2% Cultural a una nueva intervención arqueológica en el castillo de El Gran Capitán, un proyecto que permitirá actuar sobre la muralla noroeste y el baluarte de entrada de la fortaleza, situada sobre la histórica elevación que domina el casco antiguo de la ciudad.
El objeto del contrato, que acaba de salir a licitación por importe de 851.788,20 euros, es la restauración, conservación y consolidación de los materiales degradados de parte de la muralla, así como la puesta en valor de dos áreas clave del conjunto defensivo: la torre sur, identificada como posible baluarte de entrada, y el lienzo exterior noreste de la muralla de tapial del alcázar.
Según la memoria justificativa del proyecto, redactado por el arquitecto Manuel Roldán Fernández, junto a la restauradora Ana Infante de la Torre y el arqueólogo José Miguel Bascón Mateos, la intervención seguirá el "criterio de actuación mínima y consolidación de lo existente", mediante tratamientos específicos establecidos en las Cartas del Restauro a nivel internacional y en coherencia con la legislación nacional y autonómica en materia de intervención en el Patrimonio Histórico.
De este modo, el objetivo final de la intervención es que el conjunto ofrezca una imagen clara e interpretable para el visitante, que sea capaz de mostrar los distintos espacios que conformaron la fortaleza a lo largo de su historia. De hecho, las intervenciones arqueológicas desarrolladas hasta la fecha han documentado una ocupación intensa y continuada del cerro que abarca desde los siglos X y IX antes de Cristo hasta la actualidad.
En enero del pasado año, el Gobierno de España concedió al Ayuntamiento algo más de 640.000 euros para llevar a cabo una nueva fase de excavaciones arqueológicas en el castillo de El Gran Capitán, construido entre 1274 y 1333. La partida se enmarcaba, igualmente, en los fondos del 2% Cultural, una posibilidad que contempla la Ley de Patrimonio Histórico y que establece para el Ejecutivo central la obligación de destinar en los contratos de obras públicas una partida con este porcentaje a trabajos de conservación o al enriquecimiento de monumentos o de bienes de interés cultural.
A finales del pasado mes de junio, la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía dio luz verde a esta nueva intervención en el castillo que permitirá recuperar y poner en valor parte de su estructura original. La decisión, que supone un nuevo impulso al proyecto de recuperación del emblemático recinto medieval, se centrará en la consolidación del baluarte de entrada y de la muralla adyacente de la zona de intervención 3, donde el cronista oficial de Montilla, José Rey García, defiende la ubicación de la gran puerta de acceso a un recinto que, en el momento de su demolición parcial en 1508, en tiempos del primer marqués de Priego, era ya una importante fortificación palaciega.
El castillo de Montilla ocupa una superficie de 10.881 metros cuadrados, mientras que sus murallas exteriores alcanzan un perímetro de 434 metros. El enclave viene siendo objeto de campañas de excavaciones arqueológicas desde el año 2000, tras su adquisición por parte del Ayuntamiento en el año 1998.
Desde entonces, los estudios que se han llevado a cabo en el recinto han constatado la existencia de un castillo cuyos muros albergaban un alcázar, una casa-palacio y una serie de edificaciones para el servicio, localizadas entre los muros del alcázar y la muralla exterior del castillo.
En la campaña arqueológica finalizada en marzo del año 2024, centrada en las zonas de intervención 1 y 2 y realizada con los fondos del Gobierno de España, afloraron las primeras construcciones vinculadas a la fortaleza medieval del siglo XIII, cuando se alza parte de la muralla exterior del castillo.
De igual manera, los trabajos desvelaron un complejo industrial dedicado a la fabricación del vino, propiedad de los señores del castillo, los Fernández de Córdoba, fruto de la reforma que acometieron en los espacios militares y defensivos entre el alcázar y la muralla, ya en los siglos XIV y XV.
"En ese proceso de integración del castillo en la dinámica socioeconómica y urbanística de la ciudad, el Ayuntamiento considera imprescindible avanzar en la visibilización de las estructuras arqueológicas que permanecen soterradas, así como en la restauración y protección de aquellas que ya son visibles", resalta la memoria justificativa del proyecto.
Para el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, el castillo de El Gran Capitán supone "un hito patrimonial de primer orden que precisa la mayor atención institucional para su conservación, puesta en valor y musealización de un espacio que pueda revertir de manera directa en el disfrute y conocimiento del conjunto de la sociedad, así como en el desarrollo turístico y económico de la ciudad y la comarca".
De este modo, con la nueva inversión de más de 850.000 euros procedentes del 2% Cultural, el Ayuntamiento da un paso más en la consolidación y puesta en valor de uno de los principales referentes patrimoniales de la ciudad, avanzando en la recuperación integral del castillo y en su integración como espacio cultural, histórico y turístico de Montilla.
El yacimiento arqueológico del castillo de Montilla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y refrendado posteriormente por la Ley 1/1991 del Patrimonio Histórico de Andalucía, se localiza en el punto más alto del núcleo urbano histórico, configurándose como un enclave icónico desde el que se domina visualmente tanto la ciudad como el territorio circundante. Su posición estratégica y su prolongada ocupación a lo largo de los siglos lo han convertido en uno de los principales hitos paisajísticos y patrimoniales de Montilla.
El Ayuntamiento adquirió el castillo en 1998 y, desde entonces, ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos. Precisamente, una de las iniciativas más interesantes de este gran proyecto cultural y turístico ha sido la creación de un parque arqueológico en las inmediaciones del castillo, que ha servido para integrar el yacimiento ibérico que apareció en el subsuelo de la fortaleza. Las últimas actuaciones arqueológicas en este enclave, protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Montilla (PGOU), han puesto en evidencia la ocupación de este espacio desde época del Bronce Precolonial.
En este recinto nació El Gran Capitán el 1 de septiembre de 1453, permaneciendo en el mismo hasta cumplir 14 años. La reconstrucción de la antigua fortaleza se llevó a cabo en el siglo XVIII, levantándose en su solar los graneros ducales, un inmenso monumento de sillería que se alza sobre las demás construcciones de la ciudad.
En la actualidad, el castillo se ha consolidado como un auténtico catalizador del desarrollo urbano, turístico y sociocultural del casco histórico y de la estrategia turística municipal. De hecho, la propia Oficina de Turismo se ubica en la antigua tahona de la antigua fortaleza, que perteneció a los señores de Aguilar y que fue mandada demoler en 1508 por orden de Fernando el Católico, como castigo a la rebelde conducta del primer marqués de Priego.
A partir de este enclave se han impulsado estudios destinados a definir el perímetro y la configuración de la antigua villa medieval, al tiempo que se han acometido mejoras en los accesos, diseñadas con una estética respetuosa con el entorno, que han contribuido a reforzar la visibilidad de este Bien de Interés Cultural (BIC). A ello se suma la reciente culminación de una completa Exposición Permanente dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán.
El objeto del contrato, que acaba de salir a licitación por importe de 851.788,20 euros, es la restauración, conservación y consolidación de los materiales degradados de parte de la muralla, así como la puesta en valor de dos áreas clave del conjunto defensivo: la torre sur, identificada como posible baluarte de entrada, y el lienzo exterior noreste de la muralla de tapial del alcázar.
Según la memoria justificativa del proyecto, redactado por el arquitecto Manuel Roldán Fernández, junto a la restauradora Ana Infante de la Torre y el arqueólogo José Miguel Bascón Mateos, la intervención seguirá el "criterio de actuación mínima y consolidación de lo existente", mediante tratamientos específicos establecidos en las Cartas del Restauro a nivel internacional y en coherencia con la legislación nacional y autonómica en materia de intervención en el Patrimonio Histórico.
De este modo, el objetivo final de la intervención es que el conjunto ofrezca una imagen clara e interpretable para el visitante, que sea capaz de mostrar los distintos espacios que conformaron la fortaleza a lo largo de su historia. De hecho, las intervenciones arqueológicas desarrolladas hasta la fecha han documentado una ocupación intensa y continuada del cerro que abarca desde los siglos X y IX antes de Cristo hasta la actualidad.
En enero del pasado año, el Gobierno de España concedió al Ayuntamiento algo más de 640.000 euros para llevar a cabo una nueva fase de excavaciones arqueológicas en el castillo de El Gran Capitán, construido entre 1274 y 1333. La partida se enmarcaba, igualmente, en los fondos del 2% Cultural, una posibilidad que contempla la Ley de Patrimonio Histórico y que establece para el Ejecutivo central la obligación de destinar en los contratos de obras públicas una partida con este porcentaje a trabajos de conservación o al enriquecimiento de monumentos o de bienes de interés cultural.
A finales del pasado mes de junio, la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía dio luz verde a esta nueva intervención en el castillo que permitirá recuperar y poner en valor parte de su estructura original. La decisión, que supone un nuevo impulso al proyecto de recuperación del emblemático recinto medieval, se centrará en la consolidación del baluarte de entrada y de la muralla adyacente de la zona de intervención 3, donde el cronista oficial de Montilla, José Rey García, defiende la ubicación de la gran puerta de acceso a un recinto que, en el momento de su demolición parcial en 1508, en tiempos del primer marqués de Priego, era ya una importante fortificación palaciega.
El castillo de Montilla ocupa una superficie de 10.881 metros cuadrados, mientras que sus murallas exteriores alcanzan un perímetro de 434 metros. El enclave viene siendo objeto de campañas de excavaciones arqueológicas desde el año 2000, tras su adquisición por parte del Ayuntamiento en el año 1998.
Desde entonces, los estudios que se han llevado a cabo en el recinto han constatado la existencia de un castillo cuyos muros albergaban un alcázar, una casa-palacio y una serie de edificaciones para el servicio, localizadas entre los muros del alcázar y la muralla exterior del castillo.
En la campaña arqueológica finalizada en marzo del año 2024, centrada en las zonas de intervención 1 y 2 y realizada con los fondos del Gobierno de España, afloraron las primeras construcciones vinculadas a la fortaleza medieval del siglo XIII, cuando se alza parte de la muralla exterior del castillo.
De igual manera, los trabajos desvelaron un complejo industrial dedicado a la fabricación del vino, propiedad de los señores del castillo, los Fernández de Córdoba, fruto de la reforma que acometieron en los espacios militares y defensivos entre el alcázar y la muralla, ya en los siglos XIV y XV.
"En ese proceso de integración del castillo en la dinámica socioeconómica y urbanística de la ciudad, el Ayuntamiento considera imprescindible avanzar en la visibilización de las estructuras arqueológicas que permanecen soterradas, así como en la restauración y protección de aquellas que ya son visibles", resalta la memoria justificativa del proyecto.
Para el alcalde de Montilla, Rafael Llamas, el castillo de El Gran Capitán supone "un hito patrimonial de primer orden que precisa la mayor atención institucional para su conservación, puesta en valor y musealización de un espacio que pueda revertir de manera directa en el disfrute y conocimiento del conjunto de la sociedad, así como en el desarrollo turístico y económico de la ciudad y la comarca".
De este modo, con la nueva inversión de más de 850.000 euros procedentes del 2% Cultural, el Ayuntamiento da un paso más en la consolidación y puesta en valor de uno de los principales referentes patrimoniales de la ciudad, avanzando en la recuperación integral del castillo y en su integración como espacio cultural, histórico y turístico de Montilla.
Un enclave por descubrir
El yacimiento arqueológico del castillo de Montilla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y refrendado posteriormente por la Ley 1/1991 del Patrimonio Histórico de Andalucía, se localiza en el punto más alto del núcleo urbano histórico, configurándose como un enclave icónico desde el que se domina visualmente tanto la ciudad como el territorio circundante. Su posición estratégica y su prolongada ocupación a lo largo de los siglos lo han convertido en uno de los principales hitos paisajísticos y patrimoniales de Montilla.
El Ayuntamiento adquirió el castillo en 1998 y, desde entonces, ha venido siendo objeto de numerosos estudios arqueológicos. Precisamente, una de las iniciativas más interesantes de este gran proyecto cultural y turístico ha sido la creación de un parque arqueológico en las inmediaciones del castillo, que ha servido para integrar el yacimiento ibérico que apareció en el subsuelo de la fortaleza. Las últimas actuaciones arqueológicas en este enclave, protegido por el Plan General de Ordenación Urbana de Montilla (PGOU), han puesto en evidencia la ocupación de este espacio desde época del Bronce Precolonial.
En este recinto nació El Gran Capitán el 1 de septiembre de 1453, permaneciendo en el mismo hasta cumplir 14 años. La reconstrucción de la antigua fortaleza se llevó a cabo en el siglo XVIII, levantándose en su solar los graneros ducales, un inmenso monumento de sillería que se alza sobre las demás construcciones de la ciudad.
En la actualidad, el castillo se ha consolidado como un auténtico catalizador del desarrollo urbano, turístico y sociocultural del casco histórico y de la estrategia turística municipal. De hecho, la propia Oficina de Turismo se ubica en la antigua tahona de la antigua fortaleza, que perteneció a los señores de Aguilar y que fue mandada demoler en 1508 por orden de Fernando el Católico, como castigo a la rebelde conducta del primer marqués de Priego.
A partir de este enclave se han impulsado estudios destinados a definir el perímetro y la configuración de la antigua villa medieval, al tiempo que se han acometido mejoras en los accesos, diseñadas con una estética respetuosa con el entorno, que han contribuido a reforzar la visibilidad de este Bien de Interés Cultural (BIC). A ello se suma la reciente culminación de una completa Exposición Permanente dedicada a Gonzalo Fernández de Córdoba, El Gran Capitán.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA


















































