El Ayuntamiento de Montilla ha recuperado en la Tahona del Castillo la exposición dedicada a San Juan de Ávila con motivo del periodo jubilar que se celebra en la ciudad hasta finales del próximo mes de mayo, una iniciativa que se enmarca en la estrategia municipal de impulso al turismo religioso, cultural y patrimonial vinculado a la figura del santo y doctor de la Iglesia.
La muestra, que ya fue exhibida en el año 2019 con motivo del anterior Año Jubilar, vuelve ahora a Montilla coincidiendo con este nuevo tiempo jubilar. Su objetivo es servir como espacio de acogida, orientación y primer contacto para las personas visitantes interesadas en conocer la vida, la obra y el legado de san Juan de Ávila, así como su profunda vinculación con la ciudad.
En ese contexto, desde el Consistorio se espera una notable afluencia de visitantes durante estos meses, motivados tanto por razones religiosas como culturales y patrimoniales. Se prevé la llegada de personas procedentes de distintos puntos de España, especialmente grupos parroquiales, peregrinos y visitantes independientes.
El concejal de Turismo, Adrian Lapsley, ha comentado que “este periodo jubilar supone una magnífica oportunidad para seguir impulsando un turismo vinculado a nuestro montillano más ilustre, san Juan de Ávila, una figura que trasciende fronteras y que atrae a personas de perfiles muy diversos interesadas en su dimensión religiosa, humana, intelectual y patrimonial”.
De igual modo, Lapsley ha subrayado la importancia de la colaboración institucional con la Diócesis y la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila, señalando que “desde la cooperación y las distintas iniciativas de cada parte queremos dar a todo el mundo la oportunidad de acercarse a esta figura polifacética, fundamental no solo en la historia religiosa, sino también en la literatura, la docencia y el humanismo del siglo XVI, con una huella muy significativa en Montilla”.
La exposición, comisariada por el historiador montillano Antonio Luis Jiménez Barranco, se concibe como una introducción a la figura del santo y a la Ruta Vitis Dei. A través de distintos paneles, el recorrido aborda su cronología vital, los principales hitos de su trayectoria y su dimensión como humanista del Renacimiento, así como sus múltiples facetas, desde la literaria y asistencial hasta su compromiso social y su defensa de la mujer. El itinerario expositivo concluye con un espacio dedicado a Montilla como “tierra acogedora” y a los principales enclaves avilistas de la ciudad.
Además de la muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 31 de mayo, el Ayuntamiento de Montilla ha organizado visitas guiadas de la Ruta Vitis Dei, un itinerario que recorre los principales espacios vinculados a la vida de San Juan de Ávila en la localidad, como la Parroquia de Santiago Apóstol, el Convento de Santa Clara, el Palacio Ducal de Medinaceli, la Casa-Oratorio de San Juan de Ávila y la Basílica donde reposan sus restos. Estas visitas se celebrarán un sábado al mes entre febrero y mayo, además de salidas extraordinarias en torno a la festividad del santo, con inscripción previa a través de la Oficina de Turismo.
Por otro lado, desde la Basílica Pontificia y el Centro Diocesano se ha valorado muy positivamente esta colaboración. El vicario parroquial de Santiago, Javier González, ha recordado que “este es un año especialmente importante porque se cumplen 500 años del sacerdocio de san Juan de Ávila y el Papa ha concedido a la Basílica de Montilla este periodo jubilar, lo que está atrayendo a numerosos peregrinos, sacerdotes y grupos religiosos de distintos lugares”. Asimismo, el sacerdote ha avanzado que durante los próximos meses se desarrollarán nuevas actividades, exposiciones y encuentros formativos y espirituales vinculados a esta efeméride.
San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, el 6 de enero del año 1500. A lo largo de su vida fundó centros de Teología y Humanidades en ciudades como Baeza, Granada y Córdoba, además de colegios en distintos municipios andaluces, entre ellos Jerez de la Frontera, Priego de Córdoba, Montilla, Úbeda, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Palma del Río y Écija. Su influencia trascendió fronteras y llegó a orientar espiritualmente a figuras como san Francisco de Borja, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús o fray Luis de Granada.
En 1535 marchó a Córdoba, llamado por el obispo Álvarez de Toledo, donde conoció a fray Luis de Granada. Desde allí organizó predicaciones por numerosos pueblos andaluces, especialmente por las sierras de Córdoba, logrando conversiones muy significativas. Dominó la oratoria, tal y como dejó testimonio Francisco Terrones del Caño, quien lo escuchó predicar en Granada y describió su estilo en su Instrucción de Predicadores.
Y es que su actividad evangelizadora se extendió también por el sur de La Mancha y Extremadura. Trabó amistad con el obispo Cristóbal de Rojas, a quien dirigió las Advertencias al Concilio de Toledo, e intervino en la conversión del Duque de Gandía, futuro san Francisco de Borja, y del portugués João Cidade Duarte, que llegaría a ser san Juan de Dios. Fundó numerosos seminarios y colegios, animó la creación de la Compañía de Jesús y organizó la Universidad de Baeza.
Enfermo desde 1554, continuó en activo durante quince años más, hasta que su estado de salud empeoró visiblemente en 1569. Falleció el 10 de mayo de ese mismo año en Montilla, donde fue enterrado en la iglesia de la Encarnación, hoy Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila, templo en el que reposan sus reliquias y cuya construcción se prolongó durante más de dos siglos, desde 1726 hasta 1949.
El legado del Maestro Ávila sigue muy presente en la ciudad. Preparó memoriales para los concilios de Trento y Toledo y contribuyó a consolidar la relevancia de Montilla como centro intelectual y religioso durante el Siglo de Oro. El 7 de octubre de 2012 fue proclamado Doctor de la Iglesia Universal por el Papa Benedicto XVI, un acontecimiento histórico para la comunidad cristiana y para Montilla. Posteriormente, el 6 de abril de 2019, la ciudad lo declaró Hijo Adoptivo, reconocimiento que dio inicio a un nuevo Año Jubilar que se prolongó hasta el 31 de mayo de 2020.
Con esta programación conjunta, el Ayuntamiento de Montilla refuerza su apuesta por un modelo turístico sostenible y de calidad, basado en la puesta en valor del patrimonio histórico, cultural y espiritual de la ciudad, aprovechando el atractivo universal de la figura de san Juan de Ávila como eje vertebrador de la oferta turística montillana.
La muestra, que ya fue exhibida en el año 2019 con motivo del anterior Año Jubilar, vuelve ahora a Montilla coincidiendo con este nuevo tiempo jubilar. Su objetivo es servir como espacio de acogida, orientación y primer contacto para las personas visitantes interesadas en conocer la vida, la obra y el legado de san Juan de Ávila, así como su profunda vinculación con la ciudad.
En ese contexto, desde el Consistorio se espera una notable afluencia de visitantes durante estos meses, motivados tanto por razones religiosas como culturales y patrimoniales. Se prevé la llegada de personas procedentes de distintos puntos de España, especialmente grupos parroquiales, peregrinos y visitantes independientes.
El concejal de Turismo, Adrian Lapsley, ha comentado que “este periodo jubilar supone una magnífica oportunidad para seguir impulsando un turismo vinculado a nuestro montillano más ilustre, san Juan de Ávila, una figura que trasciende fronteras y que atrae a personas de perfiles muy diversos interesadas en su dimensión religiosa, humana, intelectual y patrimonial”.
De igual modo, Lapsley ha subrayado la importancia de la colaboración institucional con la Diócesis y la Basílica Pontificia de San Juan de Ávila, señalando que “desde la cooperación y las distintas iniciativas de cada parte queremos dar a todo el mundo la oportunidad de acercarse a esta figura polifacética, fundamental no solo en la historia religiosa, sino también en la literatura, la docencia y el humanismo del siglo XVI, con una huella muy significativa en Montilla”.
La exposición, comisariada por el historiador montillano Antonio Luis Jiménez Barranco, se concibe como una introducción a la figura del santo y a la Ruta Vitis Dei. A través de distintos paneles, el recorrido aborda su cronología vital, los principales hitos de su trayectoria y su dimensión como humanista del Renacimiento, así como sus múltiples facetas, desde la literaria y asistencial hasta su compromiso social y su defensa de la mujer. El itinerario expositivo concluye con un espacio dedicado a Montilla como “tierra acogedora” y a los principales enclaves avilistas de la ciudad.
Además de la muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 31 de mayo, el Ayuntamiento de Montilla ha organizado visitas guiadas de la Ruta Vitis Dei, un itinerario que recorre los principales espacios vinculados a la vida de San Juan de Ávila en la localidad, como la Parroquia de Santiago Apóstol, el Convento de Santa Clara, el Palacio Ducal de Medinaceli, la Casa-Oratorio de San Juan de Ávila y la Basílica donde reposan sus restos. Estas visitas se celebrarán un sábado al mes entre febrero y mayo, además de salidas extraordinarias en torno a la festividad del santo, con inscripción previa a través de la Oficina de Turismo.
Por otro lado, desde la Basílica Pontificia y el Centro Diocesano se ha valorado muy positivamente esta colaboración. El vicario parroquial de Santiago, Javier González, ha recordado que “este es un año especialmente importante porque se cumplen 500 años del sacerdocio de san Juan de Ávila y el Papa ha concedido a la Basílica de Montilla este periodo jubilar, lo que está atrayendo a numerosos peregrinos, sacerdotes y grupos religiosos de distintos lugares”. Asimismo, el sacerdote ha avanzado que durante los próximos meses se desarrollarán nuevas actividades, exposiciones y encuentros formativos y espirituales vinculados a esta efeméride.
Una importante figura del Siglo de Oro
San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, el 6 de enero del año 1500. A lo largo de su vida fundó centros de Teología y Humanidades en ciudades como Baeza, Granada y Córdoba, además de colegios en distintos municipios andaluces, entre ellos Jerez de la Frontera, Priego de Córdoba, Montilla, Úbeda, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Palma del Río y Écija. Su influencia trascendió fronteras y llegó a orientar espiritualmente a figuras como san Francisco de Borja, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús o fray Luis de Granada.
En 1535 marchó a Córdoba, llamado por el obispo Álvarez de Toledo, donde conoció a fray Luis de Granada. Desde allí organizó predicaciones por numerosos pueblos andaluces, especialmente por las sierras de Córdoba, logrando conversiones muy significativas. Dominó la oratoria, tal y como dejó testimonio Francisco Terrones del Caño, quien lo escuchó predicar en Granada y describió su estilo en su Instrucción de Predicadores.
Y es que su actividad evangelizadora se extendió también por el sur de La Mancha y Extremadura. Trabó amistad con el obispo Cristóbal de Rojas, a quien dirigió las Advertencias al Concilio de Toledo, e intervino en la conversión del Duque de Gandía, futuro san Francisco de Borja, y del portugués João Cidade Duarte, que llegaría a ser san Juan de Dios. Fundó numerosos seminarios y colegios, animó la creación de la Compañía de Jesús y organizó la Universidad de Baeza.
Enfermo desde 1554, continuó en activo durante quince años más, hasta que su estado de salud empeoró visiblemente en 1569. Falleció el 10 de mayo de ese mismo año en Montilla, donde fue enterrado en la iglesia de la Encarnación, hoy Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila, templo en el que reposan sus reliquias y cuya construcción se prolongó durante más de dos siglos, desde 1726 hasta 1949.
El legado del Maestro Ávila sigue muy presente en la ciudad. Preparó memoriales para los concilios de Trento y Toledo y contribuyó a consolidar la relevancia de Montilla como centro intelectual y religioso durante el Siglo de Oro. El 7 de octubre de 2012 fue proclamado Doctor de la Iglesia Universal por el Papa Benedicto XVI, un acontecimiento histórico para la comunidad cristiana y para Montilla. Posteriormente, el 6 de abril de 2019, la ciudad lo declaró Hijo Adoptivo, reconocimiento que dio inicio a un nuevo Año Jubilar que se prolongó hasta el 31 de mayo de 2020.
Con esta programación conjunta, el Ayuntamiento de Montilla refuerza su apuesta por un modelo turístico sostenible y de calidad, basado en la puesta en valor del patrimonio histórico, cultural y espiritual de la ciudad, aprovechando el atractivo universal de la figura de san Juan de Ávila como eje vertebrador de la oferta turística montillana.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA



















































