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13 de abril de 2020

  • 13.4.20
Juan Luis Cruz Navarro (Montilla, 1977) ha dedicado los últimos años de su vida a liderar el colectivo de los Ingenieros Técnicos de Telecomunicación en Andalucía, una entidad desde la que ha impulsado proyectos innovadores en muchas ciudades de las ochos provincias con el objetivo de que «todas las generaciones estén digitalizadas». Experto en Gestión Internacional de Empresas por la Escuela de Organización Industrial, su trayectoria profesional ha estado vinculada a la consultoría estratégica y a la dirección de proyectos en la Administración Pública.



Trabajó como responsable de la Unidad de Diseño de Servicios de Atención al Ciudadano de la Sociedad Andaluza para el Desarrollo de las Telecomunicaciones (Sandetel) y ha sido jefe de diferentes proyectos en el ámbito de los contact center, como el servicio de Cita Previa del Servicio Andaluz de Empleo. Actualmente es asesor de agenda digital.

Pero sus inquietudes no alcanzan solamente el ámbito de la innovación: desde bien joven, ha mostrado un gran interés por el humanismo y por procurar el bienestar de las ciudades del futuro, una visión que, según reconoce, comparte con sus padres.

—¿Cuál es el papel que están jugando los ingenieros de telecomunicación en esta crisis?

—Estamos asistiendo al mayor experimento de digitalización de la historia. No en vano, en pocos días hemos aprendido con mucha rapidez el concepto de «teletrabajo». Vivimos en un momento en el que las familias pasan el 75 por ciento de su tiempo diario conectados a una red de telecomunicaciones fija o móvil, por tanto, las infraestructuras TIC y los profesionales que hay detrás son muy importantes para luchar contra esta crisis.

—¿Qué valoración hace de la labor del Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros en Telecomunicación en Andalucía?

—Nuestros ingenieros están teniendo un compromiso social admirable porque, además de continuar realizando diseños, despliegues y atención a la ciudadanía, están facilitando que las redes que proporcionan servicios a empresas, hospitales, centros educativos, cuerpos de seguridad o a los propios hogares sigan funcionando con normalidad pese a la situación extraordinaria en la que nos encontramos.

—Hay quienes los consideran ya casi «héroes invisibles»...

—Si hay un momento para sacar el máximo de nosotros mismos es éste. Me siento muy orgulloso de los ingenieros del COITT de Andalucía, porque demuestran que están al servicio de la sociedad y aportando siempre valores humanos y éticos, uniendo tecnología y sentimientos.

—¿Qué proyectos se están desarrollando actualmente para combatir la pandemia del coronavirus en Andalucía?

—Hay ingenieros que están investigando mejoras en la detección del Covid-19 mediante la inteligencia artificial y otros muchos se han unido para para producir máscaras de protección sanitaria con impresoras 3D. Los profesionales están haciendo todos los esfuerzos para adaptar su función profesional a los requerimientos de esta situación de excepcionalidad.

—¿Qué pueden aportar los profesionales de las telecomunicaciones en situaciones como ésta?

—Una de las principales virtudes de los ‘telecos’ son sus altas competencias técnicas. El reto que se plantea para los gobiernos no tiene precedentes y por eso nos hemos puesto a disposición de todo el sector público en esta crisis.

En Andalucía tenemos una Red de Expertos que puede destinar su conocimiento en diferentes niveles, por ejemplo, diseñando soluciones del Internet de las cosas que permitan el despliegue de sensores para la gestión y monitorización de la calidad del aire, sistemas de limpieza o desinfección automatizados, tratamiento de riegos, gestión de residuos o, incluso, para facilitar el cobro de una prestación social mediante sensores. También estamos ayudando a analizar la información mediante el Big Data. Trabajando con datos generados en los municipios, combinados con geolocalización, podemos desarrollar modelos predictivos y de control de zonas de riesgo.

En resumen, ayudamos a la digitalización de los municipios, a planificar la conectividad y la ciberseguridad de datos para el teletrabajo y servimos de asesoramiento en proyectos, de modo que también podemos ayudar en la formación de empleados públicos en áreas tecnológicas.

—¿Cómo se están comportando las redes de telecomunicaciones ante la sobredemanda de datos?

—España cuenta con una de las mejores infraestructuras de red del mundo. Es el primer país europeo y el tercero del mundo en conexiones de fibra, lo que está permitiendo soportar el pico de tráfico que se está experimentando en esta situación de alta demanda. No obstante, nos consta que los operadores tienen reservada un 25 por ciento de capacidad para poder prestar servicios prioritarios si fuera necesario. Así que, una gestión óptima del servicio, unida a la capacidad de la red española, permiten que hoy por hoy, los españoles podamos seguir confinados y conectados casi las 24 horas del día.

—¿Y no hay riesgo de colapso ante tanta demanda?

—El problema puede venir por el colapso de los servidores, que están repartidos por todo el mundo: es ahí donde puede residir el problema, pero no tanto en la capacidad de la red española. De hecho, para poder acometer la demanda, ha habido proveedores de servicios como Netflix que han decidido bajar su calidad de reproducción pero no por un problema de capacidad de la red sino, más bien, para resolver una posible incidencia de capacidad de entrada en sus servidores.

—Desde el Gobierno se ha informado en estos días de varios virus y ataques informáticos. ¿Debemos estar alerta?

—En efecto, también nos preocupan los posibles ciberataques que, hoy por hoy, representan la mayor amenaza a nivel mundial, al margen de la alerta sanitaria, con el confinamiento al que estamos sometidos. ¿Se imagina que se cae el servidor de WhatsApp un día entero? ¿O que los abuelos no pueden llamar o saber de sus seres queridos? ¿Que se cae el servidor de videollamadas? ¿Qué harían las empresas para el teletrabajo?

Son cuestiones que nos deben preocupar y a las que, sin embargo, no se les está prestando demasiada atención, ni por parte de las instituciones, ni por parte de la ciudadanía. Por eso insistimos en la necesidad de aplicar el sentido común sobre las aplicaciones que nos descargamos y sobre los servicios que manejamos en la red.

—¿Algún proyecto en mente para después del confinamiento?

—Muchos, pero le diré que lo que más me inspira es potenciar los valores humanistas entre los ingenieros. Por eso, vamos a recuperar los talleres Café Conciencia, reuniones entre ingenieros para crear y compartir conocimientos de arte, música, humanidades, ciencias sociales o lenguas, para que nuestro compromiso con la digitalización vaya combinado con un mundo más humano.

—¿Cuál será la «tecnología del futuro» tras el Covid-19?

—Tengo especial interés en el blockchain, porque, por ejemplo, permitirá autentificar que alguien tiene el papeleo hecho, que cumple los requisitos de edad o de formación, sin tener que pasar por una única autoridad. En ese sentido, todos los procesos y toda la burocracia administrativa se abaratará y se acelerará enormemente.

—¿Cambiará algo nuestro mundo después de esta crisis?

—Tengo claro que necesitamos nuevos líderes, comprometidos con el resultado, más sabios y experimentados. También creo que el mundo «post-coronavirus» va a permitir recuperar sentimientos humanos y sociales y nos llevará hacia un mundo empresarial digitalizado, transformando definitivamente el sector público.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN


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