Lorena Guerra, candidata número uno del Partido Popular de Córdoba al Congreso de los Diputados, mantuvo ayer en Montilla un encuentro con representantes del sector agrario, especialmente de los ámbitos vitivinícola y olivarero, para escuchar sus demandas, conocer las dificultades que afrontan y trasladar las propuestas de su formación sobre el futuro y la rentabilidad de las explotaciones agrarias. En la reunión participaron también la coordinadora de Agricultura del PP cordobés, Raquel López, y la candidata a la alcaldía de Montilla, María José Tejada.
Durante el encuentro, Guerra destacó la importancia de ambos sectores para la economía, el empleo y el desarrollo del medio rural de la provincia de Córdoba. La candidata señaló que el sector primario atraviesa una situación complicada debido a los elevados costes de producción, el exceso de burocracia y la incertidumbre sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC).
A estas dificultades añadió los efectos de la sequía, las plagas, las oscilaciones de los mercados y el encarecimiento de insumos esenciales. Guerra consideró necesario dar respuestas que permitan a las explotaciones producir alimentos de calidad, cumplir las exigencias normativas y competir en igualdad de condiciones en los mercados europeos e internacionales.
“Necesitamos un Gobierno centrado en los agricultores y ganaderos, que escuche sus problemas y trabaje para darles soluciones”, afirmó Guerra. La candidata también reprochó al ministro de Agricultura, Luis Planas, que “en los últimos meses parece más pendiente de su candidatura a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que de resolver los problemas del sector primario”.
Entre las propuestas expuestas por el Partido Popular, Guerra destacó la defensa de una PAC con financiación suficiente y sin el recorte del 22 por ciento que, según señaló, amenaza los recursos destinados al sector. En este sentido, la formación reclama una dotación de 45.000 millones de euros para la política agraria.
El PP plantea, asimismo, que al menos el 10 por ciento de esos fondos se destine al desarrollo rural, con especial atención a la vivienda, las infraestructuras, la conectividad y los servicios públicos en los municipios. Guerra vinculó estas propuestas a la necesidad de apoyar el desarrollo del medio rural.
En materia económica, la candidata defendió una fiscalidad adaptada a los ciclos agrarios y medidas que permitan aliviar los costes del gasóleo y los fertilizantes. También reclamó una posición firme en Europa frente a nuevas exigencias que puedan reducir la competitividad de las explotaciones. A ello sumó la importancia de facilitar la incorporación de jóvenes y mujeres al sector mediante incentivos, financiación y oportunidades de desarrollo profesional en el medio rural.
La política del agua fue otro de los asuntos abordados. Guerra defendió la necesidad de anticiparse a los periodos de sequía, apostar por la eficiencia y ofrecer certidumbre a los productores. Del mismo modo, pidió agilizar los procedimientos para responder con garantías a las emergencias fitosanitarias.
Guerra subrayó que “defender al campo no es defender a un sector aislado. Es defender nuestros alimentos, nuestros pueblos, nuestro empleo y nuestra capacidad para decidir qué producimos y en qué condiciones”. “Los agricultores y ganaderos no piden privilegios, piden rentabilidad, reglas justas y un futuro”, concluyó.
Durante el encuentro, Guerra destacó la importancia de ambos sectores para la economía, el empleo y el desarrollo del medio rural de la provincia de Córdoba. La candidata señaló que el sector primario atraviesa una situación complicada debido a los elevados costes de producción, el exceso de burocracia y la incertidumbre sobre el futuro de la Política Agraria Común (PAC).
A estas dificultades añadió los efectos de la sequía, las plagas, las oscilaciones de los mercados y el encarecimiento de insumos esenciales. Guerra consideró necesario dar respuestas que permitan a las explotaciones producir alimentos de calidad, cumplir las exigencias normativas y competir en igualdad de condiciones en los mercados europeos e internacionales.
“Necesitamos un Gobierno centrado en los agricultores y ganaderos, que escuche sus problemas y trabaje para darles soluciones”, afirmó Guerra. La candidata también reprochó al ministro de Agricultura, Luis Planas, que “en los últimos meses parece más pendiente de su candidatura a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que de resolver los problemas del sector primario”.
Entre las propuestas expuestas por el Partido Popular, Guerra destacó la defensa de una PAC con financiación suficiente y sin el recorte del 22 por ciento que, según señaló, amenaza los recursos destinados al sector. En este sentido, la formación reclama una dotación de 45.000 millones de euros para la política agraria.
El PP plantea, asimismo, que al menos el 10 por ciento de esos fondos se destine al desarrollo rural, con especial atención a la vivienda, las infraestructuras, la conectividad y los servicios públicos en los municipios. Guerra vinculó estas propuestas a la necesidad de apoyar el desarrollo del medio rural.
En materia económica, la candidata defendió una fiscalidad adaptada a los ciclos agrarios y medidas que permitan aliviar los costes del gasóleo y los fertilizantes. También reclamó una posición firme en Europa frente a nuevas exigencias que puedan reducir la competitividad de las explotaciones. A ello sumó la importancia de facilitar la incorporación de jóvenes y mujeres al sector mediante incentivos, financiación y oportunidades de desarrollo profesional en el medio rural.
La política del agua fue otro de los asuntos abordados. Guerra defendió la necesidad de anticiparse a los periodos de sequía, apostar por la eficiencia y ofrecer certidumbre a los productores. Del mismo modo, pidió agilizar los procedimientos para responder con garantías a las emergencias fitosanitarias.
Guerra subrayó que “defender al campo no es defender a un sector aislado. Es defender nuestros alimentos, nuestros pueblos, nuestro empleo y nuestra capacidad para decidir qué producimos y en qué condiciones”. “Los agricultores y ganaderos no piden privilegios, piden rentabilidad, reglas justas y un futuro”, concluyó.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: PARTIDO POPULAR
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