La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores celebró ayer una salida extraordinaria del Santísimo Cristo de la Yedra por las calles de Montilla para conmemorar el centenario de su incorporación al cortejo del Viernes Santo. La procesión, que partió desde la iglesia de San Agustín, constituyó el acto central de un programa de actos que continuará hasta el 1 de noviembre con visitas escolares, una mesa redonda y cultos en honor al Crucificado.
La Banda de Música Pascual Marquina acompañó de manera extraordinaria a la imagen en una jornada para la que había preparado el estreno absoluto de Al pie de tu Cruz, una marcha procesional compuesta por José Antonio Muñoz Pérez, integrante de la formación que quiso dedicar al Cristo de la Yedra una obra de nueva factura con motivo de esta efeméride.
La composición fue concebida como un obsequio para los devotos del Crucificado y como recuerdo de los cien años de su vinculación procesional con el Viernes Santo montillano. Al pie de tu Cruz es una obra solemne, de corte clásico, que comienza con una introducción contundente y da paso a pasajes melódicos sobrios y triunfales.
La nueva marcha se ha incorporado ya al repertorio de la Banda de Música Pascual Marquina, que cuenta ya con otras composiciones de José Antonio Muñoz Pérez, entre ellas Madre Salesiana Coronada y Emperatriz del Gran Capitán.
El Cristo de la Yedra procesionó sin las imágenes de la Virgen y San Juan que lo acompañan habitualmente cada Viernes Santo. La hermandad había estudiado la posibilidad de que saliera en andas, como ocurrió hace un siglo, aunque las dificultades derivadas de la cruz impidieron finalmente recuperar esa disposición para esta conmemoración.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, que preparaba la efeméride desde comienzos de año, diseñó un itinerario que enlazaba el templo agustino de la calle Ancha con distintos enclaves relacionados con su historia devocional. La salida tuvo lugar poco después de las 19.00 de la tarde y el regreso a la Plaza de Jesús se produjo tras un recorrido que combinó calles habituales de su estación de penitencia con otras por las que no suele transitar el Viernes Santo.
De este modo, el itinerario comprendió las calles Ancha, Fuente Álamo, Médico Cabello y Puerta de Aguilar, junto a la Plazuela de la Inmaculada, las calles Escuelas y San Juan de Ávila, la Plaza de la Rosa y las calles Corredera, Santa Ana, San Francisco Solano y Ancha.
La inclusión de las zonas de Santa Ana y El Santo respondía a la relación de la imagen con la Virgen de los Dolores de Santa Ana y a la celebración del Semestre Jubilar en honor del Patrón de Montilla, san Francisco Solano. Ambos vínculos estuvieron presentes en la organización de esta salida extraordinaria.
La hermandad había animado a sus hermanos a portar al Crucificado mediante relevos, aunque no pertenecieran a su cuadrilla habitual de costaleros. Además, puso a la venta las denominadas “rosas eternas de la salida extraordinaria”, destinadas a formar parte del exorno floral del paso.
El programa conmemorativo incluyó el viernes la conferencia El Cristo de la Yedra en San Agustín. Circunstancias de un retablo, a cargo de Rafael Portero de la Torre, licenciado en Bellas Artes y conservador-restaurador de bienes culturales. La intervención se centró en el estudio de la imagen y del retablo en el que recibe culto.
Tras la salida extraordinaria de ayer, las actividades continuarán el próximo jueves con las visitas de distintos centros escolares a la iglesia de San Agustín. Esta propuesta permitirá acercar al alumnado de Montilla la historia del Cristo de la Yedra dentro de una programación que reúne divulgación histórica, formación, convivencia y cultos religiosos.
El viernes 30 de octubre tendrá lugar la mesa redonda El Cristo de la Yedra, un siglo tras la Cruz Nazarena. Durante esa jornada y la del sábado 31, la imagen permanecerá expuesta en besapiés para la veneración de los fieles en la iglesia de San Agustín.
Los actos concluirán el domingo 1 de noviembre con una solemne función religiosa presidida y predicada por José Juan Jiménez Güeto, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías. La celebración contará con la participación de la Coral Montillana de Antiguos Alumnos de Don Bosco.
El centenario recuerda la incorporación del Crucificado a la estación de penitencia del Viernes Santo en 1926, aunque su presencia en Montilla se remonta varios siglos atrás. Las investigaciones del historiador montillano Antonio Luis Jiménez Barranco, publicadas en Perfiles Montillanos, sitúan esta devoción en el contexto de la presencia de la Compañía de Jesús en la ciudad y la vinculan al desaparecido Colegio de los Jesuitas.
Según estas investigaciones, la imagen estuvo ligada durante los siglos XVII y XVIII a la Congregación del Espíritu Santo, fundada en Montilla en el contexto de las misiones populares promovidas por los jesuitas. En 1672, el padre Tirso González de Santalla presidió unas misiones en las que el Cristo de la Yedra tuvo especial protagonismo. Posteriormente, la congregación quedó constituida en torno a su capilla.
La expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII dio paso al traslado de parte de su patrimonio. Antonio Luis Jiménez Barranco recoge que el Cristo de la Yedra llegó en 1774 a la Parroquia de Santiago junto con su retablo, procedente del antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Aquel conjunto está presidido actualmente por el Cristo de Zacatecas.
En 1810, durante la ocupación francesa y tras la primera exclaustración de los agustinos, la imagen fue trasladada a la iglesia de San Agustín, donde permanece desde entonces. Más de un siglo después, en 1926, la junta de gobierno de la Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores decidió ampliar la estación de penitencia del Viernes Santo con la incorporación del paso de Jesús en el Calvario, origen de la vinculación procesional que ahora se conmemora.
La historia del Crucificado también comprende sus características artísticas. Elena Bellido Vela, directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, explica que “la talla se presenta con la cabeza inclinada hacia el lado derecho, dejando caer hacia el hombro de este lado una guedeja de pelo”.
La historiadora montillana señala que “la cabellera está trabajada con un gran naturalismo, igual que la barba, que responde al modelo de corte bífido”. En cuanto al tratamiento del paño de pureza —que ayer se revistió con uno de tejido—, precisa que “el amplio perizoma presenta un gran clasicismo en su tratamiento y deja evidenciar la anatomía de Jesús mediante la aplicación de pliegues paralelos en forma de uve, quedando el paño de pureza anudado en el lado izquierdo”.
El rostro refleja sufrimiento y presenta una corona de espinas tallada en la propia madera, formada por dos ramas de espino enlazadas. Esta tipología, de herencia goticista, aparece también en los crucificados manieristas. La composición incorpora el cráneo de Adán y la yedra, entendida como un nexo entre lo terrenal y lo divino.
Entre las actuaciones más recientes sobre la talla figura la intervención anunciada el 24 de mayo de 2011, cuando se dio a conocer que los restauradores Enrique Ortega y Rosa Cabello, propietarios de los Talleres Regespa de Córdoba, asumirían su recuperación con un plazo estimado de diez meses.
La imagen fue trasladada a sus talleres, situados en la explanada de Vistalegre de la capital cordobesa, para someterse a estudios radiológicos, un examen de la policromía y una limpieza general. La actuación respondía a los desperfectos que presentaba en uno de sus brazos y a la acumulación de polvo y productos adheridos.
La Banda de Música Pascual Marquina acompañó de manera extraordinaria a la imagen en una jornada para la que había preparado el estreno absoluto de Al pie de tu Cruz, una marcha procesional compuesta por José Antonio Muñoz Pérez, integrante de la formación que quiso dedicar al Cristo de la Yedra una obra de nueva factura con motivo de esta efeméride.
La composición fue concebida como un obsequio para los devotos del Crucificado y como recuerdo de los cien años de su vinculación procesional con el Viernes Santo montillano. Al pie de tu Cruz es una obra solemne, de corte clásico, que comienza con una introducción contundente y da paso a pasajes melódicos sobrios y triunfales.
La nueva marcha se ha incorporado ya al repertorio de la Banda de Música Pascual Marquina, que cuenta ya con otras composiciones de José Antonio Muñoz Pérez, entre ellas Madre Salesiana Coronada y Emperatriz del Gran Capitán.
El Cristo de la Yedra procesionó sin las imágenes de la Virgen y San Juan que lo acompañan habitualmente cada Viernes Santo. La hermandad había estudiado la posibilidad de que saliera en andas, como ocurrió hace un siglo, aunque las dificultades derivadas de la cruz impidieron finalmente recuperar esa disposición para esta conmemoración.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, que preparaba la efeméride desde comienzos de año, diseñó un itinerario que enlazaba el templo agustino de la calle Ancha con distintos enclaves relacionados con su historia devocional. La salida tuvo lugar poco después de las 19.00 de la tarde y el regreso a la Plaza de Jesús se produjo tras un recorrido que combinó calles habituales de su estación de penitencia con otras por las que no suele transitar el Viernes Santo.
De este modo, el itinerario comprendió las calles Ancha, Fuente Álamo, Médico Cabello y Puerta de Aguilar, junto a la Plazuela de la Inmaculada, las calles Escuelas y San Juan de Ávila, la Plaza de la Rosa y las calles Corredera, Santa Ana, San Francisco Solano y Ancha.
La inclusión de las zonas de Santa Ana y El Santo respondía a la relación de la imagen con la Virgen de los Dolores de Santa Ana y a la celebración del Semestre Jubilar en honor del Patrón de Montilla, san Francisco Solano. Ambos vínculos estuvieron presentes en la organización de esta salida extraordinaria.
La hermandad había animado a sus hermanos a portar al Crucificado mediante relevos, aunque no pertenecieran a su cuadrilla habitual de costaleros. Además, puso a la venta las denominadas “rosas eternas de la salida extraordinaria”, destinadas a formar parte del exorno floral del paso.
El programa conmemorativo incluyó el viernes la conferencia El Cristo de la Yedra en San Agustín. Circunstancias de un retablo, a cargo de Rafael Portero de la Torre, licenciado en Bellas Artes y conservador-restaurador de bienes culturales. La intervención se centró en el estudio de la imagen y del retablo en el que recibe culto.
Tras la salida extraordinaria de ayer, las actividades continuarán el próximo jueves con las visitas de distintos centros escolares a la iglesia de San Agustín. Esta propuesta permitirá acercar al alumnado de Montilla la historia del Cristo de la Yedra dentro de una programación que reúne divulgación histórica, formación, convivencia y cultos religiosos.
El viernes 30 de octubre tendrá lugar la mesa redonda El Cristo de la Yedra, un siglo tras la Cruz Nazarena. Durante esa jornada y la del sábado 31, la imagen permanecerá expuesta en besapiés para la veneración de los fieles en la iglesia de San Agustín.
Los actos concluirán el domingo 1 de noviembre con una solemne función religiosa presidida y predicada por José Juan Jiménez Güeto, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías. La celebración contará con la participación de la Coral Montillana de Antiguos Alumnos de Don Bosco.
El centenario recuerda la incorporación del Crucificado a la estación de penitencia del Viernes Santo en 1926, aunque su presencia en Montilla se remonta varios siglos atrás. Las investigaciones del historiador montillano Antonio Luis Jiménez Barranco, publicadas en Perfiles Montillanos, sitúan esta devoción en el contexto de la presencia de la Compañía de Jesús en la ciudad y la vinculan al desaparecido Colegio de los Jesuitas.
Según estas investigaciones, la imagen estuvo ligada durante los siglos XVII y XVIII a la Congregación del Espíritu Santo, fundada en Montilla en el contexto de las misiones populares promovidas por los jesuitas. En 1672, el padre Tirso González de Santalla presidió unas misiones en las que el Cristo de la Yedra tuvo especial protagonismo. Posteriormente, la congregación quedó constituida en torno a su capilla.
La expulsión de los jesuitas en el siglo XVIII dio paso al traslado de parte de su patrimonio. Antonio Luis Jiménez Barranco recoge que el Cristo de la Yedra llegó en 1774 a la Parroquia de Santiago junto con su retablo, procedente del antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Aquel conjunto está presidido actualmente por el Cristo de Zacatecas.
En 1810, durante la ocupación francesa y tras la primera exclaustración de los agustinos, la imagen fue trasladada a la iglesia de San Agustín, donde permanece desde entonces. Más de un siglo después, en 1926, la junta de gobierno de la Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores decidió ampliar la estación de penitencia del Viernes Santo con la incorporación del paso de Jesús en el Calvario, origen de la vinculación procesional que ahora se conmemora.
Una talla de gran valor
La historia del Crucificado también comprende sus características artísticas. Elena Bellido Vela, directora de la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque y académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, explica que “la talla se presenta con la cabeza inclinada hacia el lado derecho, dejando caer hacia el hombro de este lado una guedeja de pelo”.
La historiadora montillana señala que “la cabellera está trabajada con un gran naturalismo, igual que la barba, que responde al modelo de corte bífido”. En cuanto al tratamiento del paño de pureza —que ayer se revistió con uno de tejido—, precisa que “el amplio perizoma presenta un gran clasicismo en su tratamiento y deja evidenciar la anatomía de Jesús mediante la aplicación de pliegues paralelos en forma de uve, quedando el paño de pureza anudado en el lado izquierdo”.
El rostro refleja sufrimiento y presenta una corona de espinas tallada en la propia madera, formada por dos ramas de espino enlazadas. Esta tipología, de herencia goticista, aparece también en los crucificados manieristas. La composición incorpora el cráneo de Adán y la yedra, entendida como un nexo entre lo terrenal y lo divino.
Entre las actuaciones más recientes sobre la talla figura la intervención anunciada el 24 de mayo de 2011, cuando se dio a conocer que los restauradores Enrique Ortega y Rosa Cabello, propietarios de los Talleres Regespa de Córdoba, asumirían su recuperación con un plazo estimado de diez meses.
La imagen fue trasladada a sus talleres, situados en la explanada de Vistalegre de la capital cordobesa, para someterse a estudios radiológicos, un examen de la policromía y una limpieza general. La actuación respondía a los desperfectos que presentaba en uno de sus brazos y a la acumulación de polvo y productos adheridos.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
























































































