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El legado literario de Antonio Romero Márquez

Este martes, 6 de octubre, se cumplen 90 años del nacimiento en Montilla del escritor, poeta, periodista y profesor Antonio Romero Márquez, una trayectoria marcada por la literatura, la enseñanza y el estudio de la poesía que se prolongó hasta su fallecimiento en Málaga el 22 de diciembre de 2022, a los 86 años. Pupilo de Jorge Guillén y Premio Nacional de Autores Noveles en 1982 por Silencio y columnas, desarrolló buena parte de su vida profesional en Málaga, aunque sus primeros años, su formación inicial y una parte de su labor docente permanecieron estrechamente vinculados a su ciudad natal.


Antonio Romero Márquez nació en Montilla el 6 de octubre de 1936 y pasó en la localidad toda su infancia y buena parte de su juventud. Durante aquellos años compartió lecturas e inquietudes filosóficas con amigos como Francisco Solano Bellido Herrador y Manuel Ruiz Luque, con quien, además, mantenía una común pasión por los libros. Esa relación con la lectura y el pensamiento acompañaría posteriormente tanto su formación académica como su actividad literaria y docente.

Antes de orientar definitivamente su trayectoria hacia las Humanidades, cursó estudios técnicos en las Universidades Laborales de Córdoba y Sevilla. La concesión de una beca le permitió después trasladarse a Madrid y hacer realidad uno de sus primeros proyectos académicos: estudiar Filosofía en la Universidad Complutense. Durante aquella etapa compaginó sus estudios universitarios con la asistencia a la Escuela Oficial de Periodismo y con el trabajo en varias agencias de publicidad.

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Su incursión profesional en el periodismo fue, sin embargo, breve. Antonio Romero Márquez terminó decantándose por la enseñanza de Lengua y Literatura y obtuvo por oposición una Cátedra de Instituto en esta especialidad. La docencia se convirtió así en uno de los grandes ejes de una vida profesional que siempre mantuvo, de manera paralela, una estrecha vinculación con la creación poética, la crítica literaria y la escritura periodística.

Esa actividad como profesor lo llevó también de nuevo a Montilla. Romero Márquez impartió clase en el Instituto Inca Garcilaso, del que fue su primer director. Entre quienes fueron sus alumnos se encuentra el periodista montillano Francisco Moreno, que lo recuerda con cariño como uno de sus profesores. Más adelante ejerció la docencia en el Instituto Gaona de Málaga, ciudad a la que acabaría trasladándose y en la que fijaría definitivamente su residencia.

La poesía ocupó un lugar central en su producción literaria. En 1982 obtuvo con Silencio y columnas el Premio Nacional de Autores Noveles, uno de los principales reconocimientos de su trayectoria. La obra recibió además la atención de la revista norteamericana World Literature Today, que la seleccionó como "Poemario Español del Año".

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A aquel título se sumó una producción amplia formada por libros y plaquettes como Versos para ser calumniado, Las palabras del viento, Sonetos, Raíz y vuelo, Addenda, Violenta violeta, Sobre sombras y esplendores, El fuego es mío o Jardín de arena. Esta última obra obtuvo el Premio Bahía en 2001 y contó posteriormente con una segunda edición corregida y aumentada.

Los reconocimientos literarios acompañaron otras etapas de su obra. Arcilla iluminada recibió el Premio Vicente Gaos; Fuego negro obtuvo el primer Premio de Poesía Antonio Gala; y Con palabras que son de vuestras bocas fue distinguido con el Premio Joaquín Lobato. Málaga, su ciudad de adopción, estuvo también presente en parte de su escritura, como refleja el título Málaga clara y otros poemas.

Su relación con Jorge Guillén ocupó igualmente un lugar destacado dentro de su recorrido literario. Antonio Romero Márquez fue amigo y alumno aventajado del poeta de la Generación del 27, del que fue pupilo. Por encargo expreso del propio Guillén, seleccionó y reunió los versos relacionados con el mar que conformaron Antología del mar, una labor que vinculó directamente al escritor montillano con la obra de quien había sido uno de sus maestros.

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La forma clásica tuvo una presencia predominante en su poesía y ese conocimiento de la métrica y de las estructuras poéticas se reflejó también en sus trabajos como traductor. Romero Márquez tradujo La elegía de Marienbad utilizando verso rimado y la misma estrofa empleada por Johann Wolfgang von Goethe. También llevó al español Los Sonetos a Orfeo, de Rainer Maria Rilke, igualmente en verso rimado y respetando el orden en el que aparecen las rimas en el original.

Su actividad intelectual no quedó limitada a la poesía y a la enseñanza. A lo largo de los años publicó numerosos artículos y críticas literarias en revistas y periódicos. Esa relación con el periodismo, iniciada durante su formación en Madrid, reapareció de manera especialmente visible en Málaga, donde en 1993 fundó junto a Pedro José Vizoso el suplemento Papel Literario, del Diario Málaga Costa del Sol.

También fue autor de los fascículos que dieron forma al libro Picasso, una mirada, ilustrado con cuadros del pintor. De este modo, su producción fue extendiéndose a distintos terrenos relacionados con la literatura y la cultura, desde la creación poética y la traducción hasta la crítica, el periodismo y la elaboración de trabajos vinculados al arte.

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La escritura siguió formando parte de su vida hasta sus últimos años, aunque ya no mantuviera la regularidad de otras etapas. Su hija Ángela explicó al Diario SUR que, en el momento de su fallecimiento, todavía permanecían en el ordenador de casa sus últimos poemas. Cada vez le resultaba más difícil escribir y hacía años que no lo hacía de manera habitual, pero, como señalaba su hija, "un poeta nunca se jubila". Cuando las fuerzas y la inspiración lo acompañaban, todavía componía algunos versos, más para sí mismo que para enseñárselos a otras personas.

Antonio Romero Márquez falleció en Málaga el 22 de diciembre de 2022, después de una vida dedicada principalmente a la enseñanza y a la literatura. Tenía 86 años. Habían transcurrido más de ocho décadas desde aquellos primeros años en Montilla en los que compartía libros, lecturas y conversaciones con amigos, antes de iniciar un recorrido que lo llevaría por Córdoba, Sevilla y Madrid y que terminaría asentándolo definitivamente en Málaga.

Noventa años después de aquel 6 de octubre de 1936, la efeméride de este martes permite recorrer una biografía en la que confluyeron la docencia, el periodismo, la traducción y una extensa producción poética. Desde Silencio y columnas hasta los poemas que permanecían guardados en su ordenador al final de su vida, la escritura acompañó la trayectoria de Antonio Romero Márquez, el autor montillano que fue discípulo de Jorge Guillén y que desarrolló entre Montilla y Málaga buena parte de su vida personal, docente y literaria.

JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL

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