El factor humano de nueva ola era más bien de nivel social o cultural altito. Esto lo enfrentaba con público y artistas del, para esos años, decadente “rock de las nacionalidades” (nivel medio, por lo general); o de los niños-guapitos-que-cantan, tipo Iván o Pecos (“¿nivel, qué nivel?”). Queda claro que la naciente nueva ola no pretendía ser marginal sino, ante todo, pasárselo bien. Y sin prejuicios con esa sustancia tan contemporánea: el dinero.
Cuando la fama llegó, bienvenida. Casi sin ver un duro se fueron joyitas como Paraíso o Alphaville (los españoles). Algunos modernos de la primera oleada todavía clamaban por las esencias de los principios, lo que es una forma de conservadurismo, cuando ante sus barbillas empezó a desfilar, en el 89, lo más fresco y esperanzador desde hacía tiempo (el rap español), el sonido de otra generación naciente, la última forma (por entonces) de lo eterno juvenil. Pues a ello. Ya está bien de “los discos de mi juventud”. Fidelidad al calendario: también al de cada año nuevo.
1984 fue año de cambios y madurez. Tres pruebas: La ley (el disco más esperado del pop) de los nuevos Radio Futura; el Cuatro rosas, de los ex Siniestro Gabinete Caligari; y A santa compaña, la confirmación de Golpes Bajos. Y Los Coyotes ya no son rockabillies. Alaska (ahora y Dinarama; luego, Fangoria), cada vez más rara…
El público es más general, los medios (incluso los de alcance mundial) se interesan… y la nueva ola salva a la industria discográfica tradicional (que para entonces ya va absorbiendo a las independientes). Oleada de buenos grupos gallegos. Y vascos (“rock radical”, con influencia del antiguo rock de las nacionalidades). Mucho grupo patillero influido por Loquillo y Rebeldes. La “intelectualidad” se salta un ojo por entender algo, debate y decreta ventas al sistema y finales de grupos (después, parecen más serenados).
Llamo yo segunda ola al contingente de nuevos nombres que graban en el 85: Duncan Dhu, El Último de la Fila (ex Rápidos del 81), Desperados, Semen Up, La Dama se Esconde, La Frontera…
Luego, Los Ronaldos, Los Enemigos. Ríanse de los que dicen que el nuevo pop español no existe. Lo que pasa es que ahora se ha extendido y las/los fans nos fastidian los conciertos con sus grititos... Pero Sindicato del Crimen, Def Con Dos y otros raperos duros los mantendrán a raya.
El rap (en español: cotorreo, parloteo) ya incubaba en los niños que veían por la tele el Aplauso (y claro: eran niños…) de finales de los 70: así se enteraron de la primera oleada rap en los U.S.A.; vieron bailar break; y oyeron La cotorra criolla, del venezolano Perucho Conde, o el Rapper’s Delight, 1979, de los americanos Sugarhill Gang (que, a la larga, inspiraría el Aserejé de Las Ketchup). El país y ellos crecieron, y las grandes ciudades (coincidiendo con la segunda oleada rap en los U.S.A.; en el próximo capítulo nos ocuparemos de ella) ven pintadas, gorras y cadenas doradas al cuello. No tiene por qué gustarte todo. Pero se está produciendo calidad fresca. E influyen en gente de nueva ola como La Frontera, Dulce Venganza, Germán Coppini…
Y la nave va. Pudimos seguirla en Boogie, una revista como pocas que empezó a salir en el 88. La selección que sigue es personal y, a mi juicio, representativa (aunque solo asoma la puntita el rap español, ya más maduro a primeros de los 90, con los mentados Def Con Dos, Sindicato del Crimen, SFDK...; todo ello merecería capítulo aparte).
Cuando la fama llegó, bienvenida. Casi sin ver un duro se fueron joyitas como Paraíso o Alphaville (los españoles). Algunos modernos de la primera oleada todavía clamaban por las esencias de los principios, lo que es una forma de conservadurismo, cuando ante sus barbillas empezó a desfilar, en el 89, lo más fresco y esperanzador desde hacía tiempo (el rap español), el sonido de otra generación naciente, la última forma (por entonces) de lo eterno juvenil. Pues a ello. Ya está bien de “los discos de mi juventud”. Fidelidad al calendario: también al de cada año nuevo.
1984 fue año de cambios y madurez. Tres pruebas: La ley (el disco más esperado del pop) de los nuevos Radio Futura; el Cuatro rosas, de los ex Siniestro Gabinete Caligari; y A santa compaña, la confirmación de Golpes Bajos. Y Los Coyotes ya no son rockabillies. Alaska (ahora y Dinarama; luego, Fangoria), cada vez más rara…
El público es más general, los medios (incluso los de alcance mundial) se interesan… y la nueva ola salva a la industria discográfica tradicional (que para entonces ya va absorbiendo a las independientes). Oleada de buenos grupos gallegos. Y vascos (“rock radical”, con influencia del antiguo rock de las nacionalidades). Mucho grupo patillero influido por Loquillo y Rebeldes. La “intelectualidad” se salta un ojo por entender algo, debate y decreta ventas al sistema y finales de grupos (después, parecen más serenados).
Llamo yo segunda ola al contingente de nuevos nombres que graban en el 85: Duncan Dhu, El Último de la Fila (ex Rápidos del 81), Desperados, Semen Up, La Dama se Esconde, La Frontera…
Luego, Los Ronaldos, Los Enemigos. Ríanse de los que dicen que el nuevo pop español no existe. Lo que pasa es que ahora se ha extendido y las/los fans nos fastidian los conciertos con sus grititos... Pero Sindicato del Crimen, Def Con Dos y otros raperos duros los mantendrán a raya.
El rap (en español: cotorreo, parloteo) ya incubaba en los niños que veían por la tele el Aplauso (y claro: eran niños…) de finales de los 70: así se enteraron de la primera oleada rap en los U.S.A.; vieron bailar break; y oyeron La cotorra criolla, del venezolano Perucho Conde, o el Rapper’s Delight, 1979, de los americanos Sugarhill Gang (que, a la larga, inspiraría el Aserejé de Las Ketchup). El país y ellos crecieron, y las grandes ciudades (coincidiendo con la segunda oleada rap en los U.S.A.; en el próximo capítulo nos ocuparemos de ella) ven pintadas, gorras y cadenas doradas al cuello. No tiene por qué gustarte todo. Pero se está produciendo calidad fresca. E influyen en gente de nueva ola como La Frontera, Dulce Venganza, Germán Coppini…
Y la nave va. Pudimos seguirla en Boogie, una revista como pocas que empezó a salir en el 88. La selección que sigue es personal y, a mi juicio, representativa (aunque solo asoma la puntita el rap español, ya más maduro a primeros de los 90, con los mentados Def Con Dos, Sindicato del Crimen, SFDK...; todo ello merecería capítulo aparte).
Audición
- Golpes Bajos: Escenas olvidadas (1984)
- Gabinete Caligari: Cuatro rosas (1984)
- Radio Futura: Un africano por la Gran Vía (1984)
- Danza Invisible: El club del alcohol (1985)
- Alaska y Dinarama: Deja de bailar (1983)
- Los Rebeldes: Esto es rock & roll (1984)
- Los Coyotes: 300 kilos (1983)
- La Dama se Esconde: Aventuras (1985)
- Duncan Dhu: Casablanca (1985)
- Kortatu: Sarri, Sarri (1985)
- Desperados: Desperado (1986)
- Hombres G: La cagaste… Burt Lancaster (1986)
- Semen Up: Lo estás haciendo muy bien (1985)
- Los Ronaldos: Si os vais (1987)
- El Último de la Fila: A cualquiera puede sucederle (1985)
- Sweet: Te quiero de verdad (1989)
- Código Mortal: Rap de la mili (1989)
© JOSÉ ANTONIO PONFERRADA
ILUSTRACIÓN: © JOSÉ ANTONIO PONFERRADA
ILUSTRACIÓN: © JOSÉ ANTONIO PONFERRADA


















































