La Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) sitúa el inicio del envero como el comienzo del periodo de riesgo para el desarrollo de la antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar, una enfermedad favorecida por la maduración del fruto, las lluvias, la humedad relativa elevada y unas temperaturas propicias para la aparición de nuevas infecciones.
En concreto, los técnicos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria señalan que “a partir del inicio del envero comienza el periodo de riesgo para el desarrollo de antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar”. Durante esta fase del cultivo, la combinación de diferentes factores ambientales puede facilitar que la enfermedad se extienda con rapidez entre los frutos.
Y es que la maduración de las aceitunas coincide con un momento especialmente sensible para el cultivo. La presencia de precipitaciones, una humedad relativa elevada y temperaturas favorables crea las condiciones adecuadas para que se produzcan nuevas infecciones y aumente la propagación de la enfermedad.
Los técnicos detallan que la antracnosis o aceituna jabonosa, causada por hongos del género Colletotrichum, se manifiesta principalmente mediante la podredumbre de las aceitunas, que adquieren un aspecto blando o jabonoso.
Además, los frutos afectados pueden terminar cayendo al suelo o permanecer momificados en el árbol. En ambos casos se convierten en la principal fuente de inóculo para la campaña siguiente, lo que favorece la continuidad de la enfermedad si no se adoptan las medidas preventivas recomendadas.
De igual modo, la antracnosis puede provocar la desecación de las ramillas del olivo y repercutir negativamente en la calidad del aceite obtenido. Sus consecuencias, por tanto, no se limitan al aspecto exterior o a la pérdida del fruto, sino que también pueden alcanzar al producto final.
En ese sentido, la Gestión Integrada de Plagas concede especial importancia a las actuaciones preventivas. Los técnicos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria afirman que “la prevención constituye la base del control de esta enfermedad”.
Por ello, desde que comienza el envero resulta fundamental intensificar el seguimiento de las parcelas, sobre todo en las explotaciones con antecedentes de antracnosis o situadas en lugares donde las condiciones ambientales puedan favorecer su desarrollo. La observación periódica del cultivo y la vigilancia de la evolución de los síntomas permiten valorar el riesgo y adoptar las medidas más adecuadas en cada momento.
Asimismo, una de las principales medidas preventivas recogidas en la Guía de Gestión Integrada de Plagas consiste en reducir las fuentes de inóculo. Para conseguirlo, se recomienda retirar los frutos afectados que permanezcan en el suelo o en las ramas de los olivos.
Cuando exista una presencia abundante de frutos momificados, la guía aconseja eliminar también las ramas afectadas. Esta actuación permite disminuir la cantidad de inóculo disponible y, con ello, limitar las posibles infecciones que puedan producirse en el futuro.
Por otro lado, las recomendaciones también alcanzan a las nuevas plantaciones situadas en zonas especialmente favorables para el desarrollo de la enfermedad. En estos casos, la Guía de Gestión Integrada de Plagas aconseja utilizar variedades resistentes al repilo plomizo, como ‘Picual’ o ‘Frantoio’, y evitar las altas densidades de plantación.
En cuanto a la aplicación de productos fitosanitarios, los técnicos indican que “no existe un umbral de intervención para la antracnosis”. La decisión de efectuar un tratamiento debe basarse, por tanto, en la presencia de la enfermedad, los antecedentes registrados en la parcela y la previsión de condiciones climáticas favorables para su desarrollo.
Cuando la intervención resulte necesaria, deberán emplearse únicamente productos autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios para el cultivo. Además, su aplicación tendrá que ajustarse a las condiciones de uso establecidas en la correspondiente etiqueta.
Finalmente, la eliminación de las fuentes de inóculo, la vigilancia del olivar desde el inicio del envero y la adopción de medidas preventivas conforman la base de la Gestión Integrada de Plagas para reducir el impacto de la antracnosis o aceituna jabonosa y avanzar hacia un manejo más sostenible del cultivo.
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria constituye una iniciativa pionera en España que comenzó a funcionar en Andalucía en 1996. Desde entonces, ofrece información actualizada sobre el estado fitosanitario de los principales cultivos de la comunidad autónoma.
En concreto, los técnicos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria señalan que “a partir del inicio del envero comienza el periodo de riesgo para el desarrollo de antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar”. Durante esta fase del cultivo, la combinación de diferentes factores ambientales puede facilitar que la enfermedad se extienda con rapidez entre los frutos.
Y es que la maduración de las aceitunas coincide con un momento especialmente sensible para el cultivo. La presencia de precipitaciones, una humedad relativa elevada y temperaturas favorables crea las condiciones adecuadas para que se produzcan nuevas infecciones y aumente la propagación de la enfermedad.
Los técnicos detallan que la antracnosis o aceituna jabonosa, causada por hongos del género Colletotrichum, se manifiesta principalmente mediante la podredumbre de las aceitunas, que adquieren un aspecto blando o jabonoso.
Además, los frutos afectados pueden terminar cayendo al suelo o permanecer momificados en el árbol. En ambos casos se convierten en la principal fuente de inóculo para la campaña siguiente, lo que favorece la continuidad de la enfermedad si no se adoptan las medidas preventivas recomendadas.
De igual modo, la antracnosis puede provocar la desecación de las ramillas del olivo y repercutir negativamente en la calidad del aceite obtenido. Sus consecuencias, por tanto, no se limitan al aspecto exterior o a la pérdida del fruto, sino que también pueden alcanzar al producto final.
En ese sentido, la Gestión Integrada de Plagas concede especial importancia a las actuaciones preventivas. Los técnicos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria afirman que “la prevención constituye la base del control de esta enfermedad”.
Por ello, desde que comienza el envero resulta fundamental intensificar el seguimiento de las parcelas, sobre todo en las explotaciones con antecedentes de antracnosis o situadas en lugares donde las condiciones ambientales puedan favorecer su desarrollo. La observación periódica del cultivo y la vigilancia de la evolución de los síntomas permiten valorar el riesgo y adoptar las medidas más adecuadas en cada momento.
Asimismo, una de las principales medidas preventivas recogidas en la Guía de Gestión Integrada de Plagas consiste en reducir las fuentes de inóculo. Para conseguirlo, se recomienda retirar los frutos afectados que permanezcan en el suelo o en las ramas de los olivos.
Cuando exista una presencia abundante de frutos momificados, la guía aconseja eliminar también las ramas afectadas. Esta actuación permite disminuir la cantidad de inóculo disponible y, con ello, limitar las posibles infecciones que puedan producirse en el futuro.
Por otro lado, las recomendaciones también alcanzan a las nuevas plantaciones situadas en zonas especialmente favorables para el desarrollo de la enfermedad. En estos casos, la Guía de Gestión Integrada de Plagas aconseja utilizar variedades resistentes al repilo plomizo, como ‘Picual’ o ‘Frantoio’, y evitar las altas densidades de plantación.
En cuanto a la aplicación de productos fitosanitarios, los técnicos indican que “no existe un umbral de intervención para la antracnosis”. La decisión de efectuar un tratamiento debe basarse, por tanto, en la presencia de la enfermedad, los antecedentes registrados en la parcela y la previsión de condiciones climáticas favorables para su desarrollo.
Cuando la intervención resulte necesaria, deberán emplearse únicamente productos autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios para el cultivo. Además, su aplicación tendrá que ajustarse a las condiciones de uso establecidas en la correspondiente etiqueta.
Finalmente, la eliminación de las fuentes de inóculo, la vigilancia del olivar desde el inicio del envero y la adopción de medidas preventivas conforman la base de la Gestión Integrada de Plagas para reducir el impacto de la antracnosis o aceituna jabonosa y avanzar hacia un manejo más sostenible del cultivo.
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria constituye una iniciativa pionera en España que comenzó a funcionar en Andalucía en 1996. Desde entonces, ofrece información actualizada sobre el estado fitosanitario de los principales cultivos de la comunidad autónoma.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JUNTA DE ANDALUCÍA
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