El Grupo de Trabajo de la Casa Joven ha iniciado una campaña de contacto con empresas de Montilla para recabar apoyos económicos destinados a 19 adolescentes que viven en situación de vulnerabilidad. La iniciativa forma parte del trabajo que la Casa Joven desarrolla para conseguir recursos que permitan a estos menores superar las barreras que encuentran en su camino diario, vivir un presente digno y construir un futuro con más oportunidades.
Carmen Mesa Luque, coordinadora de la Casa Joven de la Fundación Social Universal (FSU), explica que la propuesta ha nacido de una reflexión compartida con los propios adolescentes sobre la manera de conseguir nuevos recursos para el proyecto. Y la idea planteada ha sido dirigirse directamente al tejido empresarial de Montilla, no solo para pedir colaboración, sino también para hacerlo mediante una carta, una fórmula cercana, singular y con un gesto simbólico que busca implicar a quienes la reciban.
“Nos pareció original, un poco arriesgado y quizás provocador”, apuntó la coordinadora de la Casa Joven, quien reconoció que “la respuesta de las empresas está siendo buena pues, de momento, llevamos tres respuestas positivas, de solo cinco intentos”.
La Casa Joven es un proyecto de la Fundación Social Universal, una organización surgida en Montilla en el año 1993 como respuesta a las alarmantes condiciones de pobreza constatadas en muchas regiones del mundo. Desde ese marco, el proyecto centra su labor en el acompañamiento de adolescentes que, por diferentes circunstancias, necesitan un entorno estable, afectivo y educativo desde el que fortalecer su desarrollo personal.
La carta dirigida a las empresas se abre con un mensaje que resume el horizonte humano de la Casa Joven: “Sentirse valorado, escuchado, querido, aceptado. Sentirse parte de algo valioso. Poder soñar, sabiendo que con trabajo y esfuerzo diario esos sueños se harán realidad. Esto es lo que hacemos en la Casa Joven acompañando a 19 adolescentes que viven en situación de vulnerabilidad en Montilla”.
La misiva que se está haciendo llegar a las empresas montillanas describe la Casa Joven como un espacio pensado para generar oportunidades y fortalecer vínculo, “un entorno donde adolescentes que, por diferentes motivos, viven en situación de vulnerabilidad en nuestra localidad, puedan crecer desplegando todo su potencial, vivan un presente de bienestar con oportunidades de desarrollo y vayan trazando un futuro próspero”.
Y es que la carta no plantea la colaboración solo como una aportación económica, sino como una forma de formar parte de un proceso de acompañamiento que tiene nombre propio en cada adolescente. El escrito subraya que “esta es nuestra apuesta, en la que ponemos tiempo, conocimientos, capacidades y corazón”.
“Estamos convencidos de que el cambio en la vida de estas chicas y chicos es posible y es real con la implicación de los distintos agentes sociales. Por eso animamos a las empresas de Montilla a formar parte de la Casa Joven y de las 19 historias de vida de estos adolescentes”, detalla el escrito.
De igual modo, el Grupo de Trabajo de la Casa Joven sitúa el objetivo de la campaña en la necesidad de remover obstáculos y abrir caminos de futuro. La carta insiste en que el reto es “romper las barreras que estos menores encuentran en su camino y que consigan hacer realidad un proyecto de vida ilusionante, realista y enriquecedor para ellos y para la sociedad”.
Uno de los elementos más llamativos de la iniciativa es el gesto con el que la Casa Joven acompaña la petición de colaboración. “Estamos tan seguros de conseguirlo que dejamos 10,00 euros para que si la empresa que recibe la misiva piensa como nosotros, se una a la Casa Joven y los devuelva multiplicados”, aclara Carmen Mesa, quien destaca que la propuesta combina así una llamada al compromiso con una invitación directa a transformar ese pequeño gesto inicial en una ayuda continuada para el proyecto.
En esa línea, el documento remitido a las empresas recuerda que “su colaboración es importante para hacer realidad este reto, ya que una aportación mensual da solidez y seguridad a la Casa Joven”. La apelación no se limita, por tanto, a una ayuda puntual, sino que busca consolidar una base de apoyo estable que permita sostener el acompañamiento cotidiano de los adolescentes.
Asimismo, la carta incluye también el Bizum solidario de la Fundación Social Universal, con el código 10769, y una cuenta bancaria de la entidad para quienes deseen realizar aportaciones. Con esta campaña, la Casa Joven refuerza su vínculo con el tejido social y empresarial de Montilla desde una petición concreta: sumar recursos para que 19 adolescentes de la localidad puedan crecer con oportunidades, sentirse parte de un proyecto compartido y avanzar hacia un futuro más seguro desde un presente acompañado.
Carmen Mesa Luque, coordinadora de la Casa Joven de la Fundación Social Universal (FSU), explica que la propuesta ha nacido de una reflexión compartida con los propios adolescentes sobre la manera de conseguir nuevos recursos para el proyecto. Y la idea planteada ha sido dirigirse directamente al tejido empresarial de Montilla, no solo para pedir colaboración, sino también para hacerlo mediante una carta, una fórmula cercana, singular y con un gesto simbólico que busca implicar a quienes la reciban.
“Nos pareció original, un poco arriesgado y quizás provocador”, apuntó la coordinadora de la Casa Joven, quien reconoció que “la respuesta de las empresas está siendo buena pues, de momento, llevamos tres respuestas positivas, de solo cinco intentos”.
La Casa Joven es un proyecto de la Fundación Social Universal, una organización surgida en Montilla en el año 1993 como respuesta a las alarmantes condiciones de pobreza constatadas en muchas regiones del mundo. Desde ese marco, el proyecto centra su labor en el acompañamiento de adolescentes que, por diferentes circunstancias, necesitan un entorno estable, afectivo y educativo desde el que fortalecer su desarrollo personal.
La carta dirigida a las empresas se abre con un mensaje que resume el horizonte humano de la Casa Joven: “Sentirse valorado, escuchado, querido, aceptado. Sentirse parte de algo valioso. Poder soñar, sabiendo que con trabajo y esfuerzo diario esos sueños se harán realidad. Esto es lo que hacemos en la Casa Joven acompañando a 19 adolescentes que viven en situación de vulnerabilidad en Montilla”.
La misiva que se está haciendo llegar a las empresas montillanas describe la Casa Joven como un espacio pensado para generar oportunidades y fortalecer vínculo, “un entorno donde adolescentes que, por diferentes motivos, viven en situación de vulnerabilidad en nuestra localidad, puedan crecer desplegando todo su potencial, vivan un presente de bienestar con oportunidades de desarrollo y vayan trazando un futuro próspero”.
Y es que la carta no plantea la colaboración solo como una aportación económica, sino como una forma de formar parte de un proceso de acompañamiento que tiene nombre propio en cada adolescente. El escrito subraya que “esta es nuestra apuesta, en la que ponemos tiempo, conocimientos, capacidades y corazón”.
“Estamos convencidos de que el cambio en la vida de estas chicas y chicos es posible y es real con la implicación de los distintos agentes sociales. Por eso animamos a las empresas de Montilla a formar parte de la Casa Joven y de las 19 historias de vida de estos adolescentes”, detalla el escrito.
De igual modo, el Grupo de Trabajo de la Casa Joven sitúa el objetivo de la campaña en la necesidad de remover obstáculos y abrir caminos de futuro. La carta insiste en que el reto es “romper las barreras que estos menores encuentran en su camino y que consigan hacer realidad un proyecto de vida ilusionante, realista y enriquecedor para ellos y para la sociedad”.
Uno de los elementos más llamativos de la iniciativa es el gesto con el que la Casa Joven acompaña la petición de colaboración. “Estamos tan seguros de conseguirlo que dejamos 10,00 euros para que si la empresa que recibe la misiva piensa como nosotros, se una a la Casa Joven y los devuelva multiplicados”, aclara Carmen Mesa, quien destaca que la propuesta combina así una llamada al compromiso con una invitación directa a transformar ese pequeño gesto inicial en una ayuda continuada para el proyecto.
En esa línea, el documento remitido a las empresas recuerda que “su colaboración es importante para hacer realidad este reto, ya que una aportación mensual da solidez y seguridad a la Casa Joven”. La apelación no se limita, por tanto, a una ayuda puntual, sino que busca consolidar una base de apoyo estable que permita sostener el acompañamiento cotidiano de los adolescentes.
Asimismo, la carta incluye también el Bizum solidario de la Fundación Social Universal, con el código 10769, y una cuenta bancaria de la entidad para quienes deseen realizar aportaciones. Con esta campaña, la Casa Joven refuerza su vínculo con el tejido social y empresarial de Montilla desde una petición concreta: sumar recursos para que 19 adolescentes de la localidad puedan crecer con oportunidades, sentirse parte de un proyecto compartido y avanzar hacia un futuro más seguro desde un presente acompañado.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
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