El Observatorio Argos del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) contabilizó en junio 590 contratos en Montilla, 37 menos que en mayo, en un descenso mensual del 5,9 por ciento marcado por el retroceso de la contratación temporal, especialmente en el sector agrario, aunque con un dato relevante en sentido contrario: los contratos indefinidos aumentaron en nueve firmas con respecto al mes anterior.
La fotografía laboral que dejó junio en Montilla muestra, por tanto, una doble lectura. Por un lado, el volumen total de contratación perdió fuerza tras los 627 contratos registrados en mayo. Por otro, mejoró el peso de la contratación indefinida, que pasó de 184 a 193 contratos, lo que supone un incremento del 4,9 por ciento. La contratación temporal, en cambio, bajó de 443 a 397 contratos, con 46 firmas menos y una caída del 10,4 por ciento.
En ese sentido, los contratos indefinidos representaron en junio el 32,7 por ciento de toda la contratación registrada en Montilla, mientras que los temporales concentraron el 67,3 por ciento restante. En mayo, la contratación indefinida había supuesto el 29,3 por ciento del total y la temporal, el 70,7 por ciento. La evolución mensual deja así una mejora de algo más de tres puntos en el peso relativo de los indefinidos, aunque la temporalidad continuó siendo claramente mayoritaria.
Además, el análisis por sexos evidencia que el descenso mensual de la contratación se concentró casi por completo entre los hombres. En junio se firmaron 338 contratos masculinos, frente a los 374 de mayo, lo que supone 36 menos y una caída del 9,6 por ciento. Entre las mujeres, el volumen apenas varió: 252 contratos en junio frente a 253 en mayo, con un descenso de solo un contrato.
Dentro de la contratación masculina, los hombres suscribieron 104 contratos indefinidos y 234 temporales. Dicho de otro modo, el empleo indefinido masculino representó el 17,6 por ciento de todos los contratos registrados en Montilla durante junio, mientras que los temporales firmados por hombres supusieron el 39,7 por ciento del total. En relación con mayo, los indefinidos masculinos bajaron de 119 a 104, con quince contratos menos, y los temporales descendieron de 255 a 234, con 21 menos.
Por otro lado, la contratación femenina ofreció un comportamiento distinto. Las mujeres firmaron en junio 89 contratos indefinidos y 163 temporales. Los indefinidos femeninos representaron el 15,1 por ciento del total de contratos del municipio y los temporales, el 27,6 por ciento. La diferencia con mayo resulta significativa: los contratos indefinidos de mujeres pasaron de 65 a 89, con 24 más y una subida del 36,9 por ciento, mientras que los temporales bajaron de 188 a 163, con 25 menos.
La distribución sectorial ayuda a explicar buena parte del descenso mensual. La agricultura pasó de 192 contratos en mayo a 92 en junio, con cien menos y una caída del 52,1 por ciento. Fue, con claridad, el sector que más pesó en la bajada global —algo que, a todas luces, se corregirá con el inminente inicio de la vendimia en el marco Montilla-Moriles—.
La industria también retrocedió, de 113 a 101 contratos, con doce menos. En cambio, la construcción subió de 79 a 84 contratos y los servicios protagonizaron el mayor avance, al pasar de 243 a 313, con 70 contratos más y un crecimiento del 28,8 por ciento.
Y es que junio dejó una contratación mucho más apoyada en los servicios que la registrada un mes antes. Este sector concentró 313 de los 590 contratos firmados en Montilla, el 53,1 por ciento del total. La industria reunió 101 contratos, el 17,1 por ciento; la agricultura, 92, el 15,6 por ciento; y la construcción, 84, el 14,2 por ciento. En mayo, por comparación, los servicios habían representado el 38,8 por ciento de la contratación y la agricultura, el 30,6 por ciento.
En el detalle por modalidad y sector, el bloque más numeroso fue el de los contratos temporales en servicios, con 193 firmas, equivalentes al 32,7 por ciento de toda la contratación de junio. A continuación se situaron los 120 contratos indefinidos en servicios, que supusieron el 20,3 por ciento del total. Los contratos temporales en agricultura y en industria sumaron 71 en cada caso, con un peso del 12,0 por ciento en ambos sectores, mientras que los temporales de la construcción alcanzaron los 62, el 10,5 por ciento del conjunto municipal.
De igual modo, la contratación indefinida por sectores tuvo una presencia más limitada fuera de los servicios. La industria registró 30 contratos indefinidos, el 5,1 por ciento del total de Montilla; la construcción contabilizó 22, el 3,7 por ciento; y la agricultura sumó 21, el 3,6 por ciento. La lectura interna de cada actividad confirma el predominio temporal: en agricultura, el 77,2 por ciento de los contratos fueron temporales; en construcción, el 73,8 por ciento; en industria, el 70,3 por ciento; y en servicios, el 61,7 por ciento.
La comparación interanual también refleja una ligera pérdida de contratación. En junio de 2025 se firmaron en Montilla 624 contratos, 34 más que en junio de 2026. La caída interanual fue, por tanto, del 5,4 por ciento. Los contratos indefinidos pasaron de 199 a 193, con seis menos, mientras que los temporales bajaron de 425 a 397, con 28 menos.
Por sexos, la bajada interanual fue equilibrada en términos absolutos, aunque con matices relevantes. Los hombres pasaron de 355 contratos en junio de 2025 a 338 en junio de 2026, con 17 menos. Las mujeres también registraron 17 contratos menos, al bajar de 269 a 252.
Sin embargo, el comportamiento por modalidad fue distinto: entre los hombres cayeron los indefinidos, de 122 a 104, y los temporales se mantuvieron prácticamente estables, de 233 a 234; entre las mujeres aumentaron los indefinidos, de 77 a 89, y descendieron los temporales, de 192 a 163.
En el plano sectorial, junio de 2026 mejoró el dato interanual de la agricultura, que pasó de 82 contratos a 92, y mantuvo exactamente el volumen de la construcción, con 84 contratos en ambos ejercicios. La industria, en cambio, bajó de 127 a 101 contratos, con 26 menos, y los servicios descendieron de 331 a 313, con 18 menos. Pese a esa caída interanual, los servicios siguieron siendo el principal motor de la contratación mensual en Montilla.
La evolución de los últimos doce meses, entre julio de 2025 y junio de 2026, dibuja una contratación irregular, muy condicionada por los ciclos de actividad. En ese periodo, Montilla acumuló 7.937 contratos, con una media mensual de algo más de 661.
El mes con mayor contratación fue noviembre de 2025, con 839 contratos, seguido de marzo de 2026, con 760, y agosto de 2025, con 730. En el extremo contrario, los registros más bajos fueron febrero de 2026, con 568 contratos, julio de 2025, con 570, y junio de 2026, con 590.
Durante esos doce meses, los contratos indefinidos sumaron 2.528, el 31,9 por ciento del total, mientras que los temporales alcanzaron los 5.409, el 68,1 por ciento. La proporción confirma que, más allá de las oscilaciones mensuales, la contratación temporal mantuvo un peso estructural en el mercado laboral local.
La serie también muestra que los meses de mayor volumen no siempre fueron los de mayor estabilidad: agosto de 2025 alcanzó un 41,5 por ciento de contratos indefinidos, mientras que enero de 2026, con 680 contratos, redujo ese peso al 24,9 por ciento.
Por actividad económica, la agricultura fue el sector con mayor volumen acumulado en los últimos doce meses, con 3.393 contratos, el 42,8 por ciento del total, debido sobre todo al empuje registrado entre agosto de 2025 y enero de 2026. Los servicios sumaron 2.829 contratos, el 35,6 por ciento; la industria alcanzó 1.044, el 13,2 por ciento; y la construcción reunió 671, el 8,5 por ciento. Esta distribución explica que un descenso agrario, como el observado en junio, tenga una repercusión inmediata sobre el total mensual.
En el conjunto de la provincia de Córdoba, los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno de España sitúan la contratación indefinida de junio en el 36,68 por ciento, frente al 63,32 por ciento de contratos temporales. La proporción provincial de indefinidos fue, por tanto, superior a la registrada en Montilla, donde ese peso se quedó en el 32,7 por ciento. En materia de desempleo, la Subdelegación detalló que el paro bajó en todos los sectores salvo entre las personas sin empleo anterior, donde subió en 66 personas. Agricultura redujo el desempleo en 128 personas, industria en 81, construcción en 60 y servicios en 468.
La secretaria de Empleo de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Córdoba, Paqui Haro, afirmó que “aunque la reforma laboral ha contribuido a aumentar la contratación indefinida, el hecho de que el 63,32 por ciento de los contratos sigan siendo temporales demuestra que la estabilidad en el empleo continúa siendo una asignatura pendiente y que muchas personas trabajadoras siguen encadenando contratos de corta duración y con escasas garantías. Esto, sin duda, es en gran parte una consecuencia de lo inicialmente expuesto en relación a la estacionalidad y a la dependencia del sector servicios”.
“Desde UGT Córdoba reclamamos que el crecimiento del empleo vaya acompañado de una mejora real de su calidad. No basta con crear puestos de trabajo; es imprescindible que estos sean estables, con salarios dignos, jornadas adecuadas y derechos garantizados.
La recuperación del empleo debe traducirse también en una mejora de las condiciones de vida de las personas trabajadoras. Por este motivo, entre otros, es por lo que insistimos desde este sindicato en la crucial importancia para nuestra provincia del cambio de modelo productivo hacia una mayor industrialización”, apuntó Haro.
Asimismo, la responsable sindical señaló que “también preocupa el incremento del desempleo entre las personas sin empleo anterior, que aumenta en 66 personas, lo que refleja las dificultades de acceso al mercado laboral para quienes buscan una primera oportunidad”.
Para la portavoz de UGT, "es imprescindible reforzar las políticas activas de empleo, la orientación laboral y la formación para facilitar la incorporación de la juventud y de quienes acceden por primera vez al mercado de trabajo" y aseguró que "hay estudios recientes que reflejan la importancia de la Formación Profesional en el desarrollo y demanda de los sectores económicos en nuestra provincia. Desde UGT instamos no sólo a incrementar la oferta en nuestra provincia, sino a salvar y cuidar los espacios de educación pública para que el acceso a estas formaciones sea igualitario”.
Por su parte, la secretaria de Empleo de Comisiones Obreras (CCOO) de Córdoba, Ana Belén Acaíña, subrayó que la contratación mejoró en junio en la provincia, con 841 contratos más que en mayo, aunque Córdoba fue la segunda provincia andaluza con menos contratos acumulados en el primer semestre del año, solo por detrás de Almería, y con un 63,32 por ciento de contratos temporales. La organización también destacó que en la provincia hay 49.910 personas percibiendo algún tipo de prestación por desempleo, un 8,3 por ciento más de beneficiarios de prestaciones que de personas registradas como desempleadas.
Acaíña señaló que “estas cifras reflejan una realidad estructural del mercado laboral cordobés: la elevada precariedad y la insuficiente creación de empleo estable”, y remarcó que “la temporalidad, la parcialidad involuntaria, los bajos salarios y el creciente peso de los contratos fijos discontinuos hacen que muchas personas continúen dependiendo, total o parcialmente, de las prestaciones públicas incluso cuando acceden a un puesto de trabajo. El problema no es únicamente crear empleo, sino crear empleo que permita vivir con autonomía y estabilidad”.
En esa línea, la representante de CCOO manifestó que “para revertir esta dependencia estructural y garantizar un mercado laboral digno, es inaplazable romper el círculo de la estacionalidad mediante una estrategia decidida de reindustrialización con perspectiva de género. Córdoba dispone de talento, de una posición geográfica estratégica y de recursos suficientes para liderar un cambio de modelo productivo. Lo que falta es voluntad política y compromiso empresarial para dar el salto desde una economía excesivamente dependiente de la estacionalidad y de los servicios de bajo valor añadido hacia una economía basada en la industria, la innovación y el conocimiento”.
Finalmente, Ana Belén Acaíña apostilló que “reducir el paro no puede ser el único objetivo. El verdadero reto es crear empleo estable, digno y con salarios suficientes para que cada vez menos personas necesiten complementar sus ingresos con el sistema de protección por desempleo. Ese debe ser el horizonte de una provincia que aspira a ofrecer oportunidades reales a quienes viven y quieren desarrollar su proyecto de vida en Córdoba”.
La fotografía laboral que dejó junio en Montilla muestra, por tanto, una doble lectura. Por un lado, el volumen total de contratación perdió fuerza tras los 627 contratos registrados en mayo. Por otro, mejoró el peso de la contratación indefinida, que pasó de 184 a 193 contratos, lo que supone un incremento del 4,9 por ciento. La contratación temporal, en cambio, bajó de 443 a 397 contratos, con 46 firmas menos y una caída del 10,4 por ciento.
En ese sentido, los contratos indefinidos representaron en junio el 32,7 por ciento de toda la contratación registrada en Montilla, mientras que los temporales concentraron el 67,3 por ciento restante. En mayo, la contratación indefinida había supuesto el 29,3 por ciento del total y la temporal, el 70,7 por ciento. La evolución mensual deja así una mejora de algo más de tres puntos en el peso relativo de los indefinidos, aunque la temporalidad continuó siendo claramente mayoritaria.
Además, el análisis por sexos evidencia que el descenso mensual de la contratación se concentró casi por completo entre los hombres. En junio se firmaron 338 contratos masculinos, frente a los 374 de mayo, lo que supone 36 menos y una caída del 9,6 por ciento. Entre las mujeres, el volumen apenas varió: 252 contratos en junio frente a 253 en mayo, con un descenso de solo un contrato.
Dentro de la contratación masculina, los hombres suscribieron 104 contratos indefinidos y 234 temporales. Dicho de otro modo, el empleo indefinido masculino representó el 17,6 por ciento de todos los contratos registrados en Montilla durante junio, mientras que los temporales firmados por hombres supusieron el 39,7 por ciento del total. En relación con mayo, los indefinidos masculinos bajaron de 119 a 104, con quince contratos menos, y los temporales descendieron de 255 a 234, con 21 menos.
Por otro lado, la contratación femenina ofreció un comportamiento distinto. Las mujeres firmaron en junio 89 contratos indefinidos y 163 temporales. Los indefinidos femeninos representaron el 15,1 por ciento del total de contratos del municipio y los temporales, el 27,6 por ciento. La diferencia con mayo resulta significativa: los contratos indefinidos de mujeres pasaron de 65 a 89, con 24 más y una subida del 36,9 por ciento, mientras que los temporales bajaron de 188 a 163, con 25 menos.
La distribución sectorial ayuda a explicar buena parte del descenso mensual. La agricultura pasó de 192 contratos en mayo a 92 en junio, con cien menos y una caída del 52,1 por ciento. Fue, con claridad, el sector que más pesó en la bajada global —algo que, a todas luces, se corregirá con el inminente inicio de la vendimia en el marco Montilla-Moriles—.
La industria también retrocedió, de 113 a 101 contratos, con doce menos. En cambio, la construcción subió de 79 a 84 contratos y los servicios protagonizaron el mayor avance, al pasar de 243 a 313, con 70 contratos más y un crecimiento del 28,8 por ciento.
Y es que junio dejó una contratación mucho más apoyada en los servicios que la registrada un mes antes. Este sector concentró 313 de los 590 contratos firmados en Montilla, el 53,1 por ciento del total. La industria reunió 101 contratos, el 17,1 por ciento; la agricultura, 92, el 15,6 por ciento; y la construcción, 84, el 14,2 por ciento. En mayo, por comparación, los servicios habían representado el 38,8 por ciento de la contratación y la agricultura, el 30,6 por ciento.
En el detalle por modalidad y sector, el bloque más numeroso fue el de los contratos temporales en servicios, con 193 firmas, equivalentes al 32,7 por ciento de toda la contratación de junio. A continuación se situaron los 120 contratos indefinidos en servicios, que supusieron el 20,3 por ciento del total. Los contratos temporales en agricultura y en industria sumaron 71 en cada caso, con un peso del 12,0 por ciento en ambos sectores, mientras que los temporales de la construcción alcanzaron los 62, el 10,5 por ciento del conjunto municipal.
De igual modo, la contratación indefinida por sectores tuvo una presencia más limitada fuera de los servicios. La industria registró 30 contratos indefinidos, el 5,1 por ciento del total de Montilla; la construcción contabilizó 22, el 3,7 por ciento; y la agricultura sumó 21, el 3,6 por ciento. La lectura interna de cada actividad confirma el predominio temporal: en agricultura, el 77,2 por ciento de los contratos fueron temporales; en construcción, el 73,8 por ciento; en industria, el 70,3 por ciento; y en servicios, el 61,7 por ciento.
Radiografía de los últimos doce meses
La comparación interanual también refleja una ligera pérdida de contratación. En junio de 2025 se firmaron en Montilla 624 contratos, 34 más que en junio de 2026. La caída interanual fue, por tanto, del 5,4 por ciento. Los contratos indefinidos pasaron de 199 a 193, con seis menos, mientras que los temporales bajaron de 425 a 397, con 28 menos.
Por sexos, la bajada interanual fue equilibrada en términos absolutos, aunque con matices relevantes. Los hombres pasaron de 355 contratos en junio de 2025 a 338 en junio de 2026, con 17 menos. Las mujeres también registraron 17 contratos menos, al bajar de 269 a 252.
Sin embargo, el comportamiento por modalidad fue distinto: entre los hombres cayeron los indefinidos, de 122 a 104, y los temporales se mantuvieron prácticamente estables, de 233 a 234; entre las mujeres aumentaron los indefinidos, de 77 a 89, y descendieron los temporales, de 192 a 163.
En el plano sectorial, junio de 2026 mejoró el dato interanual de la agricultura, que pasó de 82 contratos a 92, y mantuvo exactamente el volumen de la construcción, con 84 contratos en ambos ejercicios. La industria, en cambio, bajó de 127 a 101 contratos, con 26 menos, y los servicios descendieron de 331 a 313, con 18 menos. Pese a esa caída interanual, los servicios siguieron siendo el principal motor de la contratación mensual en Montilla.
La evolución de los últimos doce meses, entre julio de 2025 y junio de 2026, dibuja una contratación irregular, muy condicionada por los ciclos de actividad. En ese periodo, Montilla acumuló 7.937 contratos, con una media mensual de algo más de 661.
El mes con mayor contratación fue noviembre de 2025, con 839 contratos, seguido de marzo de 2026, con 760, y agosto de 2025, con 730. En el extremo contrario, los registros más bajos fueron febrero de 2026, con 568 contratos, julio de 2025, con 570, y junio de 2026, con 590.
Durante esos doce meses, los contratos indefinidos sumaron 2.528, el 31,9 por ciento del total, mientras que los temporales alcanzaron los 5.409, el 68,1 por ciento. La proporción confirma que, más allá de las oscilaciones mensuales, la contratación temporal mantuvo un peso estructural en el mercado laboral local.
La serie también muestra que los meses de mayor volumen no siempre fueron los de mayor estabilidad: agosto de 2025 alcanzó un 41,5 por ciento de contratos indefinidos, mientras que enero de 2026, con 680 contratos, redujo ese peso al 24,9 por ciento.
Por actividad económica, la agricultura fue el sector con mayor volumen acumulado en los últimos doce meses, con 3.393 contratos, el 42,8 por ciento del total, debido sobre todo al empuje registrado entre agosto de 2025 y enero de 2026. Los servicios sumaron 2.829 contratos, el 35,6 por ciento; la industria alcanzó 1.044, el 13,2 por ciento; y la construcción reunió 671, el 8,5 por ciento. Esta distribución explica que un descenso agrario, como el observado en junio, tenga una repercusión inmediata sobre el total mensual.
En el conjunto de la provincia de Córdoba, los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno de España sitúan la contratación indefinida de junio en el 36,68 por ciento, frente al 63,32 por ciento de contratos temporales. La proporción provincial de indefinidos fue, por tanto, superior a la registrada en Montilla, donde ese peso se quedó en el 32,7 por ciento. En materia de desempleo, la Subdelegación detalló que el paro bajó en todos los sectores salvo entre las personas sin empleo anterior, donde subió en 66 personas. Agricultura redujo el desempleo en 128 personas, industria en 81, construcción en 60 y servicios en 468.
Valoraciones de UGT y CCOO
La secretaria de Empleo de la Unión General de Trabajadores (UGT) de Córdoba, Paqui Haro, afirmó que “aunque la reforma laboral ha contribuido a aumentar la contratación indefinida, el hecho de que el 63,32 por ciento de los contratos sigan siendo temporales demuestra que la estabilidad en el empleo continúa siendo una asignatura pendiente y que muchas personas trabajadoras siguen encadenando contratos de corta duración y con escasas garantías. Esto, sin duda, es en gran parte una consecuencia de lo inicialmente expuesto en relación a la estacionalidad y a la dependencia del sector servicios”.
“Desde UGT Córdoba reclamamos que el crecimiento del empleo vaya acompañado de una mejora real de su calidad. No basta con crear puestos de trabajo; es imprescindible que estos sean estables, con salarios dignos, jornadas adecuadas y derechos garantizados.
La recuperación del empleo debe traducirse también en una mejora de las condiciones de vida de las personas trabajadoras. Por este motivo, entre otros, es por lo que insistimos desde este sindicato en la crucial importancia para nuestra provincia del cambio de modelo productivo hacia una mayor industrialización”, apuntó Haro.
Asimismo, la responsable sindical señaló que “también preocupa el incremento del desempleo entre las personas sin empleo anterior, que aumenta en 66 personas, lo que refleja las dificultades de acceso al mercado laboral para quienes buscan una primera oportunidad”.
Para la portavoz de UGT, "es imprescindible reforzar las políticas activas de empleo, la orientación laboral y la formación para facilitar la incorporación de la juventud y de quienes acceden por primera vez al mercado de trabajo" y aseguró que "hay estudios recientes que reflejan la importancia de la Formación Profesional en el desarrollo y demanda de los sectores económicos en nuestra provincia. Desde UGT instamos no sólo a incrementar la oferta en nuestra provincia, sino a salvar y cuidar los espacios de educación pública para que el acceso a estas formaciones sea igualitario”.
Por su parte, la secretaria de Empleo de Comisiones Obreras (CCOO) de Córdoba, Ana Belén Acaíña, subrayó que la contratación mejoró en junio en la provincia, con 841 contratos más que en mayo, aunque Córdoba fue la segunda provincia andaluza con menos contratos acumulados en el primer semestre del año, solo por detrás de Almería, y con un 63,32 por ciento de contratos temporales. La organización también destacó que en la provincia hay 49.910 personas percibiendo algún tipo de prestación por desempleo, un 8,3 por ciento más de beneficiarios de prestaciones que de personas registradas como desempleadas.
Acaíña señaló que “estas cifras reflejan una realidad estructural del mercado laboral cordobés: la elevada precariedad y la insuficiente creación de empleo estable”, y remarcó que “la temporalidad, la parcialidad involuntaria, los bajos salarios y el creciente peso de los contratos fijos discontinuos hacen que muchas personas continúen dependiendo, total o parcialmente, de las prestaciones públicas incluso cuando acceden a un puesto de trabajo. El problema no es únicamente crear empleo, sino crear empleo que permita vivir con autonomía y estabilidad”.
En esa línea, la representante de CCOO manifestó que “para revertir esta dependencia estructural y garantizar un mercado laboral digno, es inaplazable romper el círculo de la estacionalidad mediante una estrategia decidida de reindustrialización con perspectiva de género. Córdoba dispone de talento, de una posición geográfica estratégica y de recursos suficientes para liderar un cambio de modelo productivo. Lo que falta es voluntad política y compromiso empresarial para dar el salto desde una economía excesivamente dependiente de la estacionalidad y de los servicios de bajo valor añadido hacia una economía basada en la industria, la innovación y el conocimiento”.
Finalmente, Ana Belén Acaíña apostilló que “reducir el paro no puede ser el único objetivo. El verdadero reto es crear empleo estable, digno y con salarios suficientes para que cada vez menos personas necesiten complementar sus ingresos con el sistema de protección por desempleo. Ese debe ser el horizonte de una provincia que aspira a ofrecer oportunidades reales a quienes viven y quieren desarrollar su proyecto de vida en Córdoba”.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: DEPOSITPHOTOS.COM
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