La hazaña que buscaba el Montilla Club de Fútbol quedó a medias en su intento por alcanzar el ascenso a Tercera RFEF. Los de Isaac Cuesta, en un duelo dominado por ocasiones y juego, fueron capaces de obtener la victoria por dos tantos a tres ante el Club Deportivo Egabrense; no obstante, la desventaja de tres goles sufrida en la ida hizo insuficiente el triunfo en el choque de vuelta.
El encuentro comenzó con novedades en el once auriverde. Molero, Yiyo y José Carraña entraron en el esquema inicial, mostrándose un Montilla más asentado sobre el terreno desde el inicio. La primera oportunidad la tendría Rubén Jurado en un remate con la testa por encima del larguero.
Los montillanos merodearon el área rival con juego combinativo y la búsqueda de jugadas por el interior bajo las botas de Juan María, José Carraña y Antonio Pino. Pese a ello, el plantel auriverde no terminaba de definir sus acciones y el Egabrense, en varias contras, respondía al dominio visitante.
Hugo Navarro, en un disparo que mandó a córner Molero, tuvo la primera para el cuadro local. En una de esas contras, Rafa Roldán se introdujo en el área y con un pase al segundo palo habilitó la llegada de Álex Bonilla, que libre de marca mandó el esférico al fondo de las mallas. Corría el minuto 31 de partido.
Un duro golpe para los vinícolas, que pagaban con creces su falta de acierto en ataque. Tras el tanto, las oportunidades volvieron a producirse en el lado vinícola. Varias jugadas eran blocadas por la defensa del Egabrense en los metros finales, dejando con la miel en los labios una y otra vez a la afición vinícola congregada en la grada visitante.
Junto a ello, una de las jugadas más inverosímiles de la contienda se produjo en un doble balón al larguero, primero de Juan María y posteriormente de Tiago, finalizando la acción con un remate de Antonio Pino dentro del área que sacó bajo palos la defensa.
El infortunio iba en aumento, desaprovechando José Carraña un balón dentro del área que blocó con dificultades el guardameta. Cuando más apretaba el Montilla en busca del empate, llegó otro mazazo para los auriverdes. Un forcejeo dentro del área provocó el derribo de un atacante local, señalando el colegiado la pena máxima. Rafa Roldán anotó desde los once metros, consiguiendo el dos a cero para los suyos. Sin tiempo para más, se alcanzó el descanso.
Seis goles necesitaba el Montilla para lograr el salto de categoría. Una quimera que, a base de goles y constancia en la segunda mitad, vislumbró un atisbo de esperanza por momentos en la escuadra vinícola. Con varios cambios desde el banquillo, los montillanos siguieron con su guion de partido.
El juego se volcó sobre la meta local y Gorka, en su acción individual, fue derribado dentro del área marcando el colegiado el punto de penalti. Tiago perforó la red local y acortó distancias en el minuto 56. Poco después, Amara conectó un esférico entre la defensa para conseguir el empate a dos.
Con casi treinta minutos por delante, el Montilla retornaba al punto de partida. Cuatro goles eran necesarios para lograr la proeza. Varios centros al área que despejó la defensa local con apuros, un disparo de Amara que sacó con una excepcional estirada el guardameta, una acción individual de Antonio Pino que no concluyó con todo a favor, entre otras, fueron algunas de las oportunidades que desaprovechó el Montilla para seguir acercándose a su objetivo.
Sin embargo, Gorka sí vio portería en un robo en la medular que dejó un balón suelto a varios metros del área, realizando el defensa una sutil vaselina ante la que el guardameta no pudo hacer nada, alcanzándose así el dos a tres a dieciséis minutos del final.
La afición vinícola siguió animando y empezó a creer en el milagro. El momento más próximo a ello sería en el minuto 78, momento en el que Pablo Ortiz volvió a sacar una mano bajo palos a un disparo ajustado de Antonio Pino cuando todo parecía indicar que el esférico iba hacia la red.
Tras dicha ocasión, el Egabrense consiguió mantener la calma y alejar de su portería a un Montilla que lo intentó, pero sin tanta frecuencia. En una contra, el Egabrense tuvo en las botas de Rafa Roldán la igualada; no obstante, el atacante se topó con una gran intervención de Molero.
Ya en la recta final, el Montilla murió en campo rival, dignificando una eliminatoria que parecía resuelta una semana antes y que tuvo emoción, merced a un plantel vinícola que mostró orgullo hasta el final. Real Betis C, Racing Portuense y Club Deportivo Egabrense disfrutarán de una Tercera RFEF que, una temporada más, se le resiste a la entidad vinícola.
El encuentro comenzó con novedades en el once auriverde. Molero, Yiyo y José Carraña entraron en el esquema inicial, mostrándose un Montilla más asentado sobre el terreno desde el inicio. La primera oportunidad la tendría Rubén Jurado en un remate con la testa por encima del larguero.
Los montillanos merodearon el área rival con juego combinativo y la búsqueda de jugadas por el interior bajo las botas de Juan María, José Carraña y Antonio Pino. Pese a ello, el plantel auriverde no terminaba de definir sus acciones y el Egabrense, en varias contras, respondía al dominio visitante.
Hugo Navarro, en un disparo que mandó a córner Molero, tuvo la primera para el cuadro local. En una de esas contras, Rafa Roldán se introdujo en el área y con un pase al segundo palo habilitó la llegada de Álex Bonilla, que libre de marca mandó el esférico al fondo de las mallas. Corría el minuto 31 de partido.
Un duro golpe para los vinícolas, que pagaban con creces su falta de acierto en ataque. Tras el tanto, las oportunidades volvieron a producirse en el lado vinícola. Varias jugadas eran blocadas por la defensa del Egabrense en los metros finales, dejando con la miel en los labios una y otra vez a la afición vinícola congregada en la grada visitante.
Junto a ello, una de las jugadas más inverosímiles de la contienda se produjo en un doble balón al larguero, primero de Juan María y posteriormente de Tiago, finalizando la acción con un remate de Antonio Pino dentro del área que sacó bajo palos la defensa.
El infortunio iba en aumento, desaprovechando José Carraña un balón dentro del área que blocó con dificultades el guardameta. Cuando más apretaba el Montilla en busca del empate, llegó otro mazazo para los auriverdes. Un forcejeo dentro del área provocó el derribo de un atacante local, señalando el colegiado la pena máxima. Rafa Roldán anotó desde los once metros, consiguiendo el dos a cero para los suyos. Sin tiempo para más, se alcanzó el descanso.
Seis goles necesitaba el Montilla para lograr el salto de categoría. Una quimera que, a base de goles y constancia en la segunda mitad, vislumbró un atisbo de esperanza por momentos en la escuadra vinícola. Con varios cambios desde el banquillo, los montillanos siguieron con su guion de partido.
El juego se volcó sobre la meta local y Gorka, en su acción individual, fue derribado dentro del área marcando el colegiado el punto de penalti. Tiago perforó la red local y acortó distancias en el minuto 56. Poco después, Amara conectó un esférico entre la defensa para conseguir el empate a dos.
Con casi treinta minutos por delante, el Montilla retornaba al punto de partida. Cuatro goles eran necesarios para lograr la proeza. Varios centros al área que despejó la defensa local con apuros, un disparo de Amara que sacó con una excepcional estirada el guardameta, una acción individual de Antonio Pino que no concluyó con todo a favor, entre otras, fueron algunas de las oportunidades que desaprovechó el Montilla para seguir acercándose a su objetivo.
Sin embargo, Gorka sí vio portería en un robo en la medular que dejó un balón suelto a varios metros del área, realizando el defensa una sutil vaselina ante la que el guardameta no pudo hacer nada, alcanzándose así el dos a tres a dieciséis minutos del final.
La afición vinícola siguió animando y empezó a creer en el milagro. El momento más próximo a ello sería en el minuto 78, momento en el que Pablo Ortiz volvió a sacar una mano bajo palos a un disparo ajustado de Antonio Pino cuando todo parecía indicar que el esférico iba hacia la red.
Tras dicha ocasión, el Egabrense consiguió mantener la calma y alejar de su portería a un Montilla que lo intentó, pero sin tanta frecuencia. En una contra, el Egabrense tuvo en las botas de Rafa Roldán la igualada; no obstante, el atacante se topó con una gran intervención de Molero.
Ya en la recta final, el Montilla murió en campo rival, dignificando una eliminatoria que parecía resuelta una semana antes y que tuvo emoción, merced a un plantel vinícola que mostró orgullo hasta el final. Real Betis C, Racing Portuense y Club Deportivo Egabrense disfrutarán de una Tercera RFEF que, una temporada más, se le resiste a la entidad vinícola.
C.D. Egabrense 2–3 Montilla C.F.
- Club Deportivo Egabrense: Pablo Ortiz, Juanma, Raúl Mesa, Josemi (Moro, min. 87), Dovao, Juanito (Ariel, min. 70), Juanlu (Calzado, min. 65), Rafa Roldán (Negro, min. 63), Álex Bonilla (Javi Ariza, min. 89), Hugo Navarro y Nano (Juanvi, min. 54).
- Montilla Club de Fútbol: Molero, Yiyo (Gorka, min. 45), Alfonso Carraña, Antonio Pino, José Carraña (Amara, min. 45), Juan María, Tena, Tiago (Sergio Heredia, min. 87), Rubén Jurado (Moslero, min. 45), Abraham Nelson y Rafa Alcaide.
- Goles: 1–0 Álex Bonilla (min. 31); 2–0 Rafa Roldán, de penalti (min. 44); 2–1 Tiago, de penalti (min. 56); 2–2 Amara (min. 65); 2–3 Gorka (min. 74).
- Árbitro: José Manuel Vélez Martín (Huelva). Amonestó por los locales a Juanma, Negro, Josemi y Juanlu. En el bando visitante, los amonestados serían Yiyo, Alfonso Carraña y el segundo entrenador, David Aguayo. Expulsó por roja directa (min. 79), al delegado Francisco José Requena «Kiki».
- Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de la final por el ascenso a Tercera RFEF, disputado en la Ciudad Deportiva María Dolores Jiménez Guardeño de la localidad cordobesa de Cabra, ante unos mil espectadores, aproximadamente. Hubo presencia de un centenar de aficionados visitantes.
JOSÉ LUIS GÁLVEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: MONTILLA CLUB DE FÚTBOL
FOTOGRAFÍA: MONTILLA CLUB DE FÚTBOL




















































