El Teatro Garnelo de Montilla acogerá el próximo sábado 23 de mayo la representación de Juan de Ávila, una voz en el desierto, una obra teatral impulsada por el Grupo de Teatro “San Francisco Solano” que profundizará en la biografía, el pensamiento y la dimensión humana del Maestro de Santos y Doctor de la Iglesia Universal a través de una ambiciosa puesta en escena en la que participarán más de cuarenta personas.
Esta nueva producción escénica, dirigida por Gloria Velasco, supondrá además una nueva muestra del recorrido cultural de esta agrupación teatral, vinculada desde sus orígenes a la Parroquia de San Francisco Solano de Montilla y que supera ya los quince años de trayectoria.
El proyecto —cuyas entradas pueden adquirirse en este enlace— reunirá sobre el escenario a más de 25 actores y actrices, a los que se sumará un equipo técnico y de atrezo integrado por otras quince personas, responsables de recrear la vida de san Juan de Ávila, en una ambientación inspirada en el siglo XVI.
La representación propondrá un recorrido por distintos episodios de la vida de san Juan de Ávila, desde su ordenación sacerdotal hasta su muerte en Montilla en 1569. La obra pondrá el foco en la dimensión más humana y humanista del santo, así como en su influencia sobre algunas de las figuras más relevantes del Siglo de Oro español y en la estrecha relación que mantuvo con la localidad montillana, donde descansan actualmente sus restos mortales.
Además, el montaje contará con el respaldo de empresas locales, del Ayuntamiento de Montilla y del Obispado de Córdoba, instituciones que colaboran en el desarrollo de este proyecto cultural. El despliegue escénico y visual buscará trasladar al espectador a la época en la que vivió el asceta manchego mediante una cuidada ambientación y un trabajo colectivo que el grupo teatral ha venido preparando durante los últimos meses.
San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, el 6 de enero del año 1500. A lo largo de su vida desarrolló una intensa labor religiosa, educativa e intelectual que dejó una profunda huella en Andalucía. Fundó centros de Teología y Humanidades en ciudades como Baeza, Granada y Córdoba, además de colegios en Jerez de la Frontera, Priego de Córdoba, Montilla, Úbeda, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Palma del Río y Écija.
La figura del Maestro Ávila trascendió ampliamente el ámbito local y llegó a ejercer influencia espiritual sobre personajes históricos de gran relevancia, entre ellos san Francisco de Borja, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús o fray Luis de Granada. Su capacidad oratoria y su intensa actividad evangelizadora marcaron buena parte de la vida religiosa andaluza del siglo XVI.
En 1535 se trasladó a Córdoba, llamado por el obispo Álvarez de Toledo, y allí conoció a fray Luis de Granada. Desde entonces organizó numerosas predicaciones por distintos pueblos andaluces, especialmente en las sierras cordobesas, protagonizando conversiones muy conocidas entre personas de alto rango social. Su prestigio como predicador quedó reflejado en los testimonios de contemporáneos como Francisco Terrones del Caño, quien destacó la fuerza y la convicción de sus sermones.
De igual modo, san Juan de Ávila mantuvo una estrecha relación con importantes figuras eclesiásticas de su tiempo. Trabó amistad con el obispo Cristóbal de Rojas y redactó las conocidas Advertencias al Concilio de Toledo. También participó en la conversión del Duque de Gandía, futuro san Francisco de Borja, y del portugués João Cidade Duarte, posteriormente conocido como san Juan de Dios.
Su actividad se extendió por buena parte del sur peninsular. Evangelizó en Andalucía, La Mancha y Extremadura, promovió la creación de seminarios y colegios y alentó el nacimiento de la Compañía de Jesús. Además, participó en la organización de la Universidad de Baeza y preparó memoriales destinados a los concilios de Trento y Toledo, contribuyendo así al pensamiento teológico y educativo de su tiempo.
Aunque enfermó en 1554, continuó desarrollando su labor durante quince años más, hasta que su estado de salud empeoró de forma visible en 1569. Finalmente falleció el 10 de mayo de aquel año en Montilla, donde fue enterrado en la Iglesia de la Encarnación, actual Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila.
Precisamente en Montilla permanece hoy una de las huellas más visibles del santo. Sus reliquias reposan en el altar mayor de la iglesia de La Encarnación, situada en la calle Corredera. El templo, cuya construcción comenzó en 1726, no quedó concluido hasta 1949 después de más de dos siglos marcados por distintos avatares históricos.
La figura de san Juan de Ávila continúa ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva montillana. El 7 de octubre de 2012, el papa Benedicto XVI lo proclamó doctor de la Iglesia Universal, un reconocimiento que tuvo una especial repercusión en la localidad. Varios vecinos viajaron entonces hasta Roma para asistir al acto en el que el asceta manchego se incorporó al reducido grupo de doctores españoles de la Iglesia junto a san Isidoro de Sevilla, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz.
Años después, el 6 de abril de 2019, el Ayuntamiento de Montilla aprobó su nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad coincidiendo con el inicio de un nuevo Año Jubilar dedicado al santo. Aquella celebración, que se prolongó hasta el 31 de mayo de 2020, sirvió para conmemorar el 450.º aniversario de su muerte, el 125.º aniversario de su beatificación y el 50.º aniversario de su canonización.
Con esta nueva representación teatral, el Grupo de Teatro “San Francisco Solano” buscará acercar nuevamente la figura de san Juan de Ávila al público montillano a través de una propuesta escénica que combinará historia, espiritualidad y divulgación cultural en uno de los espacios escénicos más emblemáticos de la localidad.
Esta nueva producción escénica, dirigida por Gloria Velasco, supondrá además una nueva muestra del recorrido cultural de esta agrupación teatral, vinculada desde sus orígenes a la Parroquia de San Francisco Solano de Montilla y que supera ya los quince años de trayectoria.
El proyecto —cuyas entradas pueden adquirirse en este enlace— reunirá sobre el escenario a más de 25 actores y actrices, a los que se sumará un equipo técnico y de atrezo integrado por otras quince personas, responsables de recrear la vida de san Juan de Ávila, en una ambientación inspirada en el siglo XVI.
La representación propondrá un recorrido por distintos episodios de la vida de san Juan de Ávila, desde su ordenación sacerdotal hasta su muerte en Montilla en 1569. La obra pondrá el foco en la dimensión más humana y humanista del santo, así como en su influencia sobre algunas de las figuras más relevantes del Siglo de Oro español y en la estrecha relación que mantuvo con la localidad montillana, donde descansan actualmente sus restos mortales.
Además, el montaje contará con el respaldo de empresas locales, del Ayuntamiento de Montilla y del Obispado de Córdoba, instituciones que colaboran en el desarrollo de este proyecto cultural. El despliegue escénico y visual buscará trasladar al espectador a la época en la que vivió el asceta manchego mediante una cuidada ambientación y un trabajo colectivo que el grupo teatral ha venido preparando durante los últimos meses.
Una figura relevante del Siglo de Oro
San Juan de Ávila nació en Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, el 6 de enero del año 1500. A lo largo de su vida desarrolló una intensa labor religiosa, educativa e intelectual que dejó una profunda huella en Andalucía. Fundó centros de Teología y Humanidades en ciudades como Baeza, Granada y Córdoba, además de colegios en Jerez de la Frontera, Priego de Córdoba, Montilla, Úbeda, Sevilla, Alcalá de Guadaira, Palma del Río y Écija.
La figura del Maestro Ávila trascendió ampliamente el ámbito local y llegó a ejercer influencia espiritual sobre personajes históricos de gran relevancia, entre ellos san Francisco de Borja, san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús o fray Luis de Granada. Su capacidad oratoria y su intensa actividad evangelizadora marcaron buena parte de la vida religiosa andaluza del siglo XVI.
En 1535 se trasladó a Córdoba, llamado por el obispo Álvarez de Toledo, y allí conoció a fray Luis de Granada. Desde entonces organizó numerosas predicaciones por distintos pueblos andaluces, especialmente en las sierras cordobesas, protagonizando conversiones muy conocidas entre personas de alto rango social. Su prestigio como predicador quedó reflejado en los testimonios de contemporáneos como Francisco Terrones del Caño, quien destacó la fuerza y la convicción de sus sermones.
De igual modo, san Juan de Ávila mantuvo una estrecha relación con importantes figuras eclesiásticas de su tiempo. Trabó amistad con el obispo Cristóbal de Rojas y redactó las conocidas Advertencias al Concilio de Toledo. También participó en la conversión del Duque de Gandía, futuro san Francisco de Borja, y del portugués João Cidade Duarte, posteriormente conocido como san Juan de Dios.
Su actividad se extendió por buena parte del sur peninsular. Evangelizó en Andalucía, La Mancha y Extremadura, promovió la creación de seminarios y colegios y alentó el nacimiento de la Compañía de Jesús. Además, participó en la organización de la Universidad de Baeza y preparó memoriales destinados a los concilios de Trento y Toledo, contribuyendo así al pensamiento teológico y educativo de su tiempo.
Aunque enfermó en 1554, continuó desarrollando su labor durante quince años más, hasta que su estado de salud empeoró de forma visible en 1569. Finalmente falleció el 10 de mayo de aquel año en Montilla, donde fue enterrado en la Iglesia de la Encarnación, actual Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila.
Precisamente en Montilla permanece hoy una de las huellas más visibles del santo. Sus reliquias reposan en el altar mayor de la iglesia de La Encarnación, situada en la calle Corredera. El templo, cuya construcción comenzó en 1726, no quedó concluido hasta 1949 después de más de dos siglos marcados por distintos avatares históricos.
La figura de san Juan de Ávila continúa ocupando un lugar destacado en la memoria colectiva montillana. El 7 de octubre de 2012, el papa Benedicto XVI lo proclamó doctor de la Iglesia Universal, un reconocimiento que tuvo una especial repercusión en la localidad. Varios vecinos viajaron entonces hasta Roma para asistir al acto en el que el asceta manchego se incorporó al reducido grupo de doctores españoles de la Iglesia junto a san Isidoro de Sevilla, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz.
Años después, el 6 de abril de 2019, el Ayuntamiento de Montilla aprobó su nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad coincidiendo con el inicio de un nuevo Año Jubilar dedicado al santo. Aquella celebración, que se prolongó hasta el 31 de mayo de 2020, sirvió para conmemorar el 450.º aniversario de su muerte, el 125.º aniversario de su beatificación y el 50.º aniversario de su canonización.
Con esta nueva representación teatral, el Grupo de Teatro “San Francisco Solano” buscará acercar nuevamente la figura de san Juan de Ávila al público montillano a través de una propuesta escénica que combinará historia, espiritualidad y divulgación cultural en uno de los espacios escénicos más emblemáticos de la localidad.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: GRUPO DE TEATRO "SAN FRANCISCO SOLANO"
FOTOGRAFÍA: GRUPO DE TEATRO "SAN FRANCISCO SOLANO"


















































