La Diputación de Córdoba financiará con 4.428 euros el control de las palomas bravías en Montilla gracias a un convenio suscrito con el Ayuntamiento que busca aplicar "medidas éticas y eficaces", por espacio de un año, con el objetivo de mejorar la salubridad, proteger el patrimonio y reducir las molestias que generan estas aves entre el vecindario.
El acuerdo, al que ha tenido acceso Montilla Digital, destina un presupuesto total de 4.428,00 euros de la Diputación para desarrollar actuaciones específicas que permitan gestionar la población de palomas en el entorno urbano y periurbano del municipio.
En ese sentido, el convenio tiene por objeto la aplicación de métodos de control de palomas bravías (Columba livia) "mediante una gestión ética y eficaz que permita la convivencia armónica y un entorno saludable para los vecinos de este municipio".
La ayuda que el Ayuntamiento de Montilla recibirá de la Diputación se destinará a la contratación externa de servicios especializados que llevarán a cabo la captura y el manejo de los ejemplares de paloma mediante distintas metodologías, entre ellas, el uso de jaulas o redes, el control de la natalidad mediante técnicas anticonceptivas, la intervención sobre los huevos en los nidos o la utilización de aves rapaces.
Por su parte, el convenio señala que el Ayuntamiento de Montilla asumirá la organización y coordinación técnica del proyecto con sus propios medios materiales y personales, apoyándose en empresas especializadas para ejecutar las actuaciones previstas.
A su vez, el documento indica que el plazo de ejecución será de un año desde la firma del convenio, periodo durante el cual se evaluará el descenso del número de palomas en el casco urbano y la disminución de los daños y molestias provocados por estas aves, con el objetivo de mantener su población dentro de niveles compatibles con la salud pública y el equilibrio ecológico.
Desde el Consistorio montillano reconocen que el crecimiento de las poblaciones de palomas bravías representa un desafío en términos de salud pública, conservación del patrimonio y calidad de vida, ya que la acumulación de excrementos puede deteriorar edificios, obstruir sistemas de drenaje y favorecer la presencia de bacterias, hongos y parásitos, con los consiguientes riesgos higiénicos y sanitarios.
El acuerdo, al que ha tenido acceso Montilla Digital, destina un presupuesto total de 4.428,00 euros de la Diputación para desarrollar actuaciones específicas que permitan gestionar la población de palomas en el entorno urbano y periurbano del municipio.
En ese sentido, el convenio tiene por objeto la aplicación de métodos de control de palomas bravías (Columba livia) "mediante una gestión ética y eficaz que permita la convivencia armónica y un entorno saludable para los vecinos de este municipio".
La ayuda que el Ayuntamiento de Montilla recibirá de la Diputación se destinará a la contratación externa de servicios especializados que llevarán a cabo la captura y el manejo de los ejemplares de paloma mediante distintas metodologías, entre ellas, el uso de jaulas o redes, el control de la natalidad mediante técnicas anticonceptivas, la intervención sobre los huevos en los nidos o la utilización de aves rapaces.
Por su parte, el convenio señala que el Ayuntamiento de Montilla asumirá la organización y coordinación técnica del proyecto con sus propios medios materiales y personales, apoyándose en empresas especializadas para ejecutar las actuaciones previstas.
A su vez, el documento indica que el plazo de ejecución será de un año desde la firma del convenio, periodo durante el cual se evaluará el descenso del número de palomas en el casco urbano y la disminución de los daños y molestias provocados por estas aves, con el objetivo de mantener su población dentro de niveles compatibles con la salud pública y el equilibrio ecológico.
Desde el Consistorio montillano reconocen que el crecimiento de las poblaciones de palomas bravías representa un desafío en términos de salud pública, conservación del patrimonio y calidad de vida, ya que la acumulación de excrementos puede deteriorar edificios, obstruir sistemas de drenaje y favorecer la presencia de bacterias, hongos y parásitos, con los consiguientes riesgos higiénicos y sanitarios.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
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