Cuando yo estudiaba Arquitectura en Sevilla, a finales de los sesenta y comienzo de los setenta, solo había dos compañeras en la clase, clara manifestación de que esta carrera era eminentemente masculina. Sin embargo, los tiempos cambian, y en ocasiones de manera positiva, de modo que ahora nos encontramos con grandes profesionales del género femenino que han recibido el afamado Premio Pritzker de Arquitectura que se concede anualmente y que, en cierto modo, equivale al Premio Nobel en esta profesión.
Como reconocimiento de estas magníficas arquitectas, realizaré una breve reseña de ellas, comenzando por la iraní Zaha Hadid, que desarrolló su labor en su estudio de Londres, y por la que, a pesar de haber fallecido, siento una enorme admiración por su originalidad y su inmensa capacidad para este trabajo.
También haré referencia a la componente femenina del estudio RCR (Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta), ubicado en Cataluña, que recibió Premio Pritzker en 2017. Así pues, las seis arquitectas que han recibido esta prestigiosa denominación son las siguientes: Zaha Hadid (Irán: en el año 2004), Kazuyo Sejima (Japón: 2010), Carme Pigem (España: 2014), Ivonne Farrell y Shelley McNamara (Irlanda: 2020) y Anne Lacaton (Francia: 2021).
Zaha Hadid no solo colocó su nombre entre las grandes figuras de la arquitectura internacional, sino que logró crear un estilo muy personal a partir del cual se podían identificar sus obras. Fue la primera mujer que recibió el Premio Pritzker, en el año 2004. Lástima que esta brillante arquitecta falleciera tempranamente, a la edad de 65 años; no obstante, nos dejó un amplio legado de obras, algunas de ellas en nuestro propio país. Como ejemplo, muestro la imagen del puente que diseñó para la Expo de 2008 de Zaragoza centrada en el agua y la sostenibilidad.
La frágil figura de Kazuyo Sejima puede confundir; sin embargo, es una mujer de gran fortaleza y decisión en su campo de trabajo. Nacida en 1956, en la prefectura Ibaraki de Tokio, ha desarrollado la mayoría de sus proyectos en su país de origen, junto a su socio Ryue Nishizawa, aunque fuera de Japón proyectaron obras como el Museo Louvre-Lens en Francia, el New Museum of Contemporary Art de Nueva York o el Rolex Learning Center de Lausana en Suiza. El reconocimiento les llegó a ambos con el Premio Pritzker del año 2010. En nuestro país, fue aprobada su intervención en la reforma del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), del que muestro una parte de su fachada.
El único arquitecto español que había recibido el Premio Pritzker era Rafael Moneo, hasta que en el año 2014 le fue concedido al equipo RCR, del que forma parte Carme Pigem. Así, de las obras firmadas por RCR quisiera destacar el proyecto de la guardería El Petit Comte que proyectaron en el municipio de Besalú (Gerona), obra basada en un largo paralelepípedo con los colores del arco iris en su exterior y que continúan en el patio interior.
El Premio Pritzker comenzó a concederse en 1978, recayendo en aquel año sobre el arquitecto estadounidense Philip Johnson, el autor de las torres inclinadas de Madrid, denominadas Puerta de Europa. Se tardaría cuarenta y un años para que la mención cayera sobre el equipo que forman las dos arquitectas irlandesas Ivonne Farrell y Shelley McNamara. Con el paso del tiempo, no solo se premiaban a los autores de grandes edificios, sino que también se ha tenido en cuenta las aportaciones a las innovaciones en las medianas y pequeñas obras, como las que llevan adelante estas dos magníficas autoras.
El último nombre femenino premiado con el Pritzker fue a la francesa Anne Lacaton, en el año 2021. Al igual que la japonesa Kazuyo Sejima, ella trabaja en equipo con Jean-Philippe Vassal, nacido en la ciudad marroquí de Casablanca, por lo que el galardón recayó sobre ambos. De sus obras, he seleccionado una de extrema sencillez, pero de gran creatividad: la casa Latapie, que proyectaron en 1993, ya que, partiendo de la base de una losa de hormigón y con una estructura metálica, elaboran un sencillo hogar.
Como reconocimiento de estas magníficas arquitectas, realizaré una breve reseña de ellas, comenzando por la iraní Zaha Hadid, que desarrolló su labor en su estudio de Londres, y por la que, a pesar de haber fallecido, siento una enorme admiración por su originalidad y su inmensa capacidad para este trabajo.
También haré referencia a la componente femenina del estudio RCR (Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta), ubicado en Cataluña, que recibió Premio Pritzker en 2017. Así pues, las seis arquitectas que han recibido esta prestigiosa denominación son las siguientes: Zaha Hadid (Irán: en el año 2004), Kazuyo Sejima (Japón: 2010), Carme Pigem (España: 2014), Ivonne Farrell y Shelley McNamara (Irlanda: 2020) y Anne Lacaton (Francia: 2021).
Zaha Hadid no solo colocó su nombre entre las grandes figuras de la arquitectura internacional, sino que logró crear un estilo muy personal a partir del cual se podían identificar sus obras. Fue la primera mujer que recibió el Premio Pritzker, en el año 2004. Lástima que esta brillante arquitecta falleciera tempranamente, a la edad de 65 años; no obstante, nos dejó un amplio legado de obras, algunas de ellas en nuestro propio país. Como ejemplo, muestro la imagen del puente que diseñó para la Expo de 2008 de Zaragoza centrada en el agua y la sostenibilidad.
La frágil figura de Kazuyo Sejima puede confundir; sin embargo, es una mujer de gran fortaleza y decisión en su campo de trabajo. Nacida en 1956, en la prefectura Ibaraki de Tokio, ha desarrollado la mayoría de sus proyectos en su país de origen, junto a su socio Ryue Nishizawa, aunque fuera de Japón proyectaron obras como el Museo Louvre-Lens en Francia, el New Museum of Contemporary Art de Nueva York o el Rolex Learning Center de Lausana en Suiza. El reconocimiento les llegó a ambos con el Premio Pritzker del año 2010. En nuestro país, fue aprobada su intervención en la reforma del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), del que muestro una parte de su fachada.
El único arquitecto español que había recibido el Premio Pritzker era Rafael Moneo, hasta que en el año 2014 le fue concedido al equipo RCR, del que forma parte Carme Pigem. Así, de las obras firmadas por RCR quisiera destacar el proyecto de la guardería El Petit Comte que proyectaron en el municipio de Besalú (Gerona), obra basada en un largo paralelepípedo con los colores del arco iris en su exterior y que continúan en el patio interior.
El Premio Pritzker comenzó a concederse en 1978, recayendo en aquel año sobre el arquitecto estadounidense Philip Johnson, el autor de las torres inclinadas de Madrid, denominadas Puerta de Europa. Se tardaría cuarenta y un años para que la mención cayera sobre el equipo que forman las dos arquitectas irlandesas Ivonne Farrell y Shelley McNamara. Con el paso del tiempo, no solo se premiaban a los autores de grandes edificios, sino que también se ha tenido en cuenta las aportaciones a las innovaciones en las medianas y pequeñas obras, como las que llevan adelante estas dos magníficas autoras.
El último nombre femenino premiado con el Pritzker fue a la francesa Anne Lacaton, en el año 2021. Al igual que la japonesa Kazuyo Sejima, ella trabaja en equipo con Jean-Philippe Vassal, nacido en la ciudad marroquí de Casablanca, por lo que el galardón recayó sobre ambos. De sus obras, he seleccionado una de extrema sencillez, pero de gran creatividad: la casa Latapie, que proyectaron en 1993, ya que, partiendo de la base de una losa de hormigón y con una estructura metálica, elaboran un sencillo hogar.
AURELIANO SÁINZ
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL




















































