El municipio boliviano de Tomina ejecuta desde hace varios meses un proyecto de desarrollo económico impulsado por la Fundación Social Universal (FSU) que busca fortalecer los emprendimientos rurales y mejorar las condiciones de comercialización del tejido productivo local, tomando como referencia la experiencia técnica del Instituto Provincial de Desarrollo Económico de Córdoba (Iprodeco), con financiación de la Diputación de Córdoba.
La iniciativa, que se desarrolla en el departamento de Chuquisaca, pretende dar respuesta a un problema estructural que condiciona la vida de cientos de familias campesinas, especialmente de mujeres que sostienen los hogares en un contexto de ingresos limitados y alta vulnerabilidad social.
El proyecto nace de los aprendizajes obtenidos durante una pasantía técnica realizada en Iprodeco el pasado mes de octubre por el coordinador de proyectos de Proagro, Gonzalo Rivera, con el acompañamiento del director de Desarrollo Productivo del Gobierno Municipal de Tomina.
Durante tres semanas en Córdoba, el ingeniero agrónomo boliviano conoció experiencias consolidadas vinculadas a la gestión del desarrollo económico territorial, el fortalecimiento de asociaciones productivas, la promoción del emprendimiento, el marketing territorial y la organización de ferias y ruedas de negocio, conocimientos que posteriormente han sido adaptados a la realidad de este municipio rural andino.
En ese sentido, Juan Manuel Márquez, coordinador de la Fundación Social Universal, señala que el proyecto pretende “fortalecer emprendimientos rurales y mejorar las condiciones de comercialización del tejido productivo local”, una meta que se plantea como clave para revertir la debilidad organizativa, la falta de capacidades técnicas y las dificultades de acceso a los mercados que afectan a la economía familiar de la zona.
La intervención contempla acciones de capacitación en ámbitos como la comercialización, la administración y la tecnología productiva, además de la elaboración de planes de negocio, el diseño de identidades de marca y la promoción de encuentros comerciales entre asociaciones, proveedores y potenciales compradores. De igual modo, se impulsarán mecanismos de coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de Tomina para ordenar ferias productivas, habilitar nuevos espacios de venta y reforzar las políticas locales de fomento económico.
El enfoque de género atraviesa todo el proyecto. Tal y como se recoge en la propuesta, se promoverá la participación activa de mujeres productoras, se ajustarán los horarios de formación para evitar sobrecargas de trabajo y se crearán espacios que impulsen su liderazgo y su presencia en la toma de decisiones comunitarias.
Juan Manuel Márquez afirma que estas medidas resultan esenciales en un territorio donde “las mujeres, quienes a menudo lideran los hogares y enfrentan mayores cargas de trabajo”, sufren con mayor intensidad las consecuencias de la precariedad económica.
Con más de 8.300 habitantes distribuidos en 26 comunidades, el municipio boliviano de Tomina afronta importantes desafíos derivados de la vulnerabilidad climática, la baja diversificación productiva y los reducidos ingresos de las familias campesinas.
En este contexto, el proyecto se presenta como una oportunidad decisiva para dinamizar la economía local, fortalecer los emprendimientos rurales y mejorar la seguridad alimentaria de la población, avanzando hacia un modelo de desarrollo económico territorial más sólido y sostenible.
La actuación se enmarca en la trayectoria de la Fundación Social Universal, una organización surgida en Montilla en el año 1993 como respuesta a las alarmantes condiciones de pobreza constatadas en muchas regiones del mundo, y que desde entonces impulsa proyectos de cooperación orientados al bienestar de las comunidades más vulnerables.
La iniciativa, que se desarrolla en el departamento de Chuquisaca, pretende dar respuesta a un problema estructural que condiciona la vida de cientos de familias campesinas, especialmente de mujeres que sostienen los hogares en un contexto de ingresos limitados y alta vulnerabilidad social.
El proyecto nace de los aprendizajes obtenidos durante una pasantía técnica realizada en Iprodeco el pasado mes de octubre por el coordinador de proyectos de Proagro, Gonzalo Rivera, con el acompañamiento del director de Desarrollo Productivo del Gobierno Municipal de Tomina.
Durante tres semanas en Córdoba, el ingeniero agrónomo boliviano conoció experiencias consolidadas vinculadas a la gestión del desarrollo económico territorial, el fortalecimiento de asociaciones productivas, la promoción del emprendimiento, el marketing territorial y la organización de ferias y ruedas de negocio, conocimientos que posteriormente han sido adaptados a la realidad de este municipio rural andino.
En ese sentido, Juan Manuel Márquez, coordinador de la Fundación Social Universal, señala que el proyecto pretende “fortalecer emprendimientos rurales y mejorar las condiciones de comercialización del tejido productivo local”, una meta que se plantea como clave para revertir la debilidad organizativa, la falta de capacidades técnicas y las dificultades de acceso a los mercados que afectan a la economía familiar de la zona.
La intervención contempla acciones de capacitación en ámbitos como la comercialización, la administración y la tecnología productiva, además de la elaboración de planes de negocio, el diseño de identidades de marca y la promoción de encuentros comerciales entre asociaciones, proveedores y potenciales compradores. De igual modo, se impulsarán mecanismos de coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de Tomina para ordenar ferias productivas, habilitar nuevos espacios de venta y reforzar las políticas locales de fomento económico.
El enfoque de género atraviesa todo el proyecto. Tal y como se recoge en la propuesta, se promoverá la participación activa de mujeres productoras, se ajustarán los horarios de formación para evitar sobrecargas de trabajo y se crearán espacios que impulsen su liderazgo y su presencia en la toma de decisiones comunitarias.
Juan Manuel Márquez afirma que estas medidas resultan esenciales en un territorio donde “las mujeres, quienes a menudo lideran los hogares y enfrentan mayores cargas de trabajo”, sufren con mayor intensidad las consecuencias de la precariedad económica.
Con más de 8.300 habitantes distribuidos en 26 comunidades, el municipio boliviano de Tomina afronta importantes desafíos derivados de la vulnerabilidad climática, la baja diversificación productiva y los reducidos ingresos de las familias campesinas.
En este contexto, el proyecto se presenta como una oportunidad decisiva para dinamizar la economía local, fortalecer los emprendimientos rurales y mejorar la seguridad alimentaria de la población, avanzando hacia un modelo de desarrollo económico territorial más sólido y sostenible.
La actuación se enmarca en la trayectoria de la Fundación Social Universal, una organización surgida en Montilla en el año 1993 como respuesta a las alarmantes condiciones de pobreza constatadas en muchas regiones del mundo, y que desde entonces impulsa proyectos de cooperación orientados al bienestar de las comunidades más vulnerables.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: FUNDACIÓN SOCIAL UNIVERSAL
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