Montilla despidió ayer la Navidad regalando a sus vecinos una tarde cargada de ilusión, caramelos y emoción compartida con la celebración de la tradicional Cabalgata de la Ilusión, uno de esos acontecimientos capaces de transformar las calles en un escenario común donde la infancia vuelve a cobrar todo el protagonismo, de la mano de las asociaciones de madres y padres de alumnos de los centros educativos de la localidad.
El desfile real se impuso al frío que se dejó notar ayer tarde en Montilla y partió poco después de las 18:30 de la tarde desde la Plaza Puerta de Montilla, en las inmediaciones del Pabellón Municipal de Deportes, iniciando un recorrido diseñado para alcanzar algunos de los enclaves más representativos del municipio.
Desde los primeros compases, el ambiente estuvo marcado por una expectación contenida y por la amenaza persistente de la lluvia, una circunstancia que obligó a que las carrozas avanzaran a un ritmo algo más ágil de lo habitual, sin que ello restara entusiasmo a un público que respondió llenando aceras y plazas.
La comitiva fue desplegando su colorido a través de las distintas carrozas impulsadas por las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA), cuya implicación volvió a resultar clave. En ese ir y venir de músicas, personajes de Disney y lanzamientos de caramelos y golosinas, fueron anunciándose las figuras de Sus Majestades de Oriente. Primero, el Rey Melchor, precedido por las carrozas del AMPA Miguel Rúa, del Colegio Salesiano; el AMPA Fuente Álamo, del CEIP San Francisco Solano, y el AMPA Hermana Marcela, del Colegio La Asunción.
Más tarde, el turno fue para el Rey Gaspar, precedido por las propuestas del AMPA Casas Nuevas, del CEIP Gran Capitán, y del AMPA Vicentale, del CEIP Vicente Aleixandre. Cerrando el cortejo, el Rey Baltasar llegó arropado por las carrozas del AMPA San Luis, del Colegio San Luis y San Ildefonso; el AMPA El Sabio Andaluz, del CEIP Beato Juan de Ávila, y el AMPA Tenerías, del CEIP San José.
Uno de los momentos más solemnes del recorrido se vivió con las paradas previstas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la barriada de El Gran Capitán, y en la Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila, en la calle Corredera. Allí, Melchor, Gaspar y Baltasar realizaron las tradicionales ofrendas de oro, incienso y mirra al Niño Jesús, introduciendo un paréntesis de recogimiento que contrastó, de forma natural, con la algarabía que dominaba el resto del desfile.
Tras recorrer la Avenida de Andalucía y la calle Puerta de Aguilar, y salvar un pequeño contratiempo que detuvo por unos instantes la carroza del Rey Baltasar, la cabalgata continuó hasta alcanzar el Ayuntamiento de Montilla, donde Sus Majestades de Oriente se dirigieron a la ciudadanía desde el balcón de la Alcaldía. Sus palabras, escuchadas con atención por mayores y pequeños, sirvieron de antesala a una breve sesión de fuegos artificiales que iluminó el cielo y reforzó el carácter festivo de la jornada antes de que el desfile retomara su curso hasta finalizar en la Plaza de la Rosa.
A lo largo del itinerario, la lluvia de regalos volvió a ser uno de los grandes protagonistas. Cerca de 2.000 kilos de caramelos, 700 chocolatinas, 8.800 bolsas de snacks, 1.200 pelotas, 1.800 peluches y más de 20.000 gominolas y chucherías fueron repartidos entre un público entregado, provocando la sonrisa inmediata entre los más pequeños y entre muchos adultos que se arremolinaban alrededor de las carrozas.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, subrayó que “desde el Ayuntamiento se ha reforzado el reparto de regalos y sorpresas dentro de una programación que pone en valor la implicación de asociaciones y colectivos locales”. El regidor quiso recordar, además, que la despedida de la Navidad en Montilla “vuelve a apoyarse en el trabajo compartido y en esa capacidad de convertir las calles en un espacio común”, una idea que ayer se hizo visible en cada tramo del recorrido.
Por otro lado, la celebración navideña tuvo también sabor propio gracias a la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano, que volvió a deleitar a los vecinos con su tradicional Roscón de Reyes Gigante.
Esta cita, celebrada el pasado domingo coincidiendo con la entrega de cartas a Sus Majestades de Oriente, y prolongada entre ese día y la jornada de ayer, permitió degustar un roscón elaborado de forma artesanal que llegó a superar los 350 metros de longitud, repartidos en más de 165 piezas y acompañado de chocolate caliente. La lluvia obligó este año a trasladar la actividad a un local situado frente al Ayuntamiento, sin que ello restara afluencia ni ambiente a una tradición ya plenamente asentada.
La agenda real continúa hoy por la mañana con una vertiente más íntima y solidaria. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente están visitando hospitales, residencias y conventos de la ciudad, llevando detalles y palabras de cercanía a quienes viven estas fechas desde la calma o desde la necesidad de cuidados. Un gesto que, más allá del espectáculo de la cabalgata, refuerza el carácter humano de una celebración que en Montilla se entiende como algo más que un desfile: una forma de compartir tiempo, emoción e infancia.
El desfile real se impuso al frío que se dejó notar ayer tarde en Montilla y partió poco después de las 18:30 de la tarde desde la Plaza Puerta de Montilla, en las inmediaciones del Pabellón Municipal de Deportes, iniciando un recorrido diseñado para alcanzar algunos de los enclaves más representativos del municipio.
Desde los primeros compases, el ambiente estuvo marcado por una expectación contenida y por la amenaza persistente de la lluvia, una circunstancia que obligó a que las carrozas avanzaran a un ritmo algo más ágil de lo habitual, sin que ello restara entusiasmo a un público que respondió llenando aceras y plazas.
La comitiva fue desplegando su colorido a través de las distintas carrozas impulsadas por las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA), cuya implicación volvió a resultar clave. En ese ir y venir de músicas, personajes de Disney y lanzamientos de caramelos y golosinas, fueron anunciándose las figuras de Sus Majestades de Oriente. Primero, el Rey Melchor, precedido por las carrozas del AMPA Miguel Rúa, del Colegio Salesiano; el AMPA Fuente Álamo, del CEIP San Francisco Solano, y el AMPA Hermana Marcela, del Colegio La Asunción.
Más tarde, el turno fue para el Rey Gaspar, precedido por las propuestas del AMPA Casas Nuevas, del CEIP Gran Capitán, y del AMPA Vicentale, del CEIP Vicente Aleixandre. Cerrando el cortejo, el Rey Baltasar llegó arropado por las carrozas del AMPA San Luis, del Colegio San Luis y San Ildefonso; el AMPA El Sabio Andaluz, del CEIP Beato Juan de Ávila, y el AMPA Tenerías, del CEIP San José.
Uno de los momentos más solemnes del recorrido se vivió con las paradas previstas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en la barriada de El Gran Capitán, y en la Basílica Menor Pontificia de San Juan de Ávila, en la calle Corredera. Allí, Melchor, Gaspar y Baltasar realizaron las tradicionales ofrendas de oro, incienso y mirra al Niño Jesús, introduciendo un paréntesis de recogimiento que contrastó, de forma natural, con la algarabía que dominaba el resto del desfile.
Tras recorrer la Avenida de Andalucía y la calle Puerta de Aguilar, y salvar un pequeño contratiempo que detuvo por unos instantes la carroza del Rey Baltasar, la cabalgata continuó hasta alcanzar el Ayuntamiento de Montilla, donde Sus Majestades de Oriente se dirigieron a la ciudadanía desde el balcón de la Alcaldía. Sus palabras, escuchadas con atención por mayores y pequeños, sirvieron de antesala a una breve sesión de fuegos artificiales que iluminó el cielo y reforzó el carácter festivo de la jornada antes de que el desfile retomara su curso hasta finalizar en la Plaza de la Rosa.
A lo largo del itinerario, la lluvia de regalos volvió a ser uno de los grandes protagonistas. Cerca de 2.000 kilos de caramelos, 700 chocolatinas, 8.800 bolsas de snacks, 1.200 pelotas, 1.800 peluches y más de 20.000 gominolas y chucherías fueron repartidos entre un público entregado, provocando la sonrisa inmediata entre los más pequeños y entre muchos adultos que se arremolinaban alrededor de las carrozas.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, subrayó que “desde el Ayuntamiento se ha reforzado el reparto de regalos y sorpresas dentro de una programación que pone en valor la implicación de asociaciones y colectivos locales”. El regidor quiso recordar, además, que la despedida de la Navidad en Montilla “vuelve a apoyarse en el trabajo compartido y en esa capacidad de convertir las calles en un espacio común”, una idea que ayer se hizo visible en cada tramo del recorrido.
Por otro lado, la celebración navideña tuvo también sabor propio gracias a la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano, que volvió a deleitar a los vecinos con su tradicional Roscón de Reyes Gigante.
Esta cita, celebrada el pasado domingo coincidiendo con la entrega de cartas a Sus Majestades de Oriente, y prolongada entre ese día y la jornada de ayer, permitió degustar un roscón elaborado de forma artesanal que llegó a superar los 350 metros de longitud, repartidos en más de 165 piezas y acompañado de chocolate caliente. La lluvia obligó este año a trasladar la actividad a un local situado frente al Ayuntamiento, sin que ello restara afluencia ni ambiente a una tradición ya plenamente asentada.
La agenda real continúa hoy por la mañana con una vertiente más íntima y solidaria. Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente están visitando hospitales, residencias y conventos de la ciudad, llevando detalles y palabras de cercanía a quienes viven estas fechas desde la calma o desde la necesidad de cuidados. Un gesto que, más allá del espectáculo de la cabalgata, refuerza el carácter humano de una celebración que en Montilla se entiende como algo más que un desfile: una forma de compartir tiempo, emoción e infancia.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: SERGIO AGUILAR ALFÉREZ
FOTOGRAFÍA: SERGIO AGUILAR ALFÉREZ





















































