La Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano ha designado a Luis Narváez Luque como XVII Pregonero de Hermandad, confiándole la misión de anunciar la llegada de una nueva Semana Santa en Montilla.
La corporación franciscana pone así nombre y rostro al pregón que cada Cuaresma se convierte en antesala espiritual de los días grandes, una cita que este año tendrá lugar el próximo sábado 28 de febrero en la Parroquia de San Francisco Solano y que volverá a situar en el centro la devoción al Cristo de la Humildad y Paciencia y a la Virgen de la Caridad.
Luis Narváez Luque llega a este encargo con una trayectoria amplia y reconocida en el ámbito cofrade de Montilla, muy especialmente ligada a la propia Hermandad de la Humildad. Desde 1995 forma parte activa de la nómina de hermanos, un vínculo que ha ido creciendo con el paso de los años y que se ha materializado en distintas responsabilidades asumidas siempre desde la cercanía y el compromiso.
En ese recorrido, destaca de manera especial su papel como capataz del Señor de la Humildad y Paciencia, función que desempeña desde el Martes Santo de 2004 y desde la que ha guiado al paso con pulso firme y sensibilidad, como quien conoce cada silencio y cada esfuerzo que se esconde bajo las trabajaderas.
De igual modo, su etapa como hermano mayor, entre los años 2018 y 2023, marcó un periodo significativo en la vida de la corporación. Fueron años de trabajo constante, de toma de decisiones y de cuidado del patrimonio humano y devocional de la hermandad, una experiencia que ahora se suma al bagaje personal y espiritual con el que afronta el pregón. Y es que no se pregona solo lo aprendido, sino también lo vivido, lo sentido en la intimidad de los cultos, de los ensayos y de las horas de espera previas a cada salida.
El próximo Pregón de Hermandad se presenta, por tanto, como una cita especialmente coherente con la historia reciente de la corporación del Martes Santo. Luis Narváez afronta así esta encomienda con ilusión y compromiso, consciente de que pregonar es mucho más que hablar: es poner voz a una forma de creer, a una manera de entender la Semana Santa y a un legado que se transmite de generación en generación.
Bajo la mirada serena del Cristo de la Humildad y la ternura dolorida de la Virgen de la Caridad, la bella dolorosa que concibió Miguel Arjona Navarro, el decimoséptimo pregonero de la cofradía está llamado a encender, una vez más, la chispa que anuncia que la Pasión vuelve a acercarse a las calles y a los corazones de Montilla.
Los orígenes de la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano se remontan a 1988, cuando comenzó a tomar forma la idea de fundar una corporación en torno a la Parroquia de San Francisco Solano, impulsada por el entonces párroco Rafael Cerrillo Requena y por un grupo de feligreses y devotos entre los que se encontraban Ricardo Carrasco Priego o Francisco Tejedera Arrabal.
Con el paso de los años, aquel proyecto inicial fue madurando y tomando cuerpo. En ese proceso se acometió la restauración de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, que recibía culto junto al acceso izquierdo del templo, y se encargó al imaginero cordobés Miguel Arjona Navarro la realización de María Santísima de la Caridad en sus Tristezas.
Esta advocación se inspiró, por un lado, en unas conferencias dedicadas a San Vicente de Paúl que subrayaban la caridad como una de las virtudes teologales y, por otro, en la devoción de los fundadores hacia Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas de Córdoba.
La imagen mariana fue aprobada canónicamente y bendecida el 26 de marzo de 1987, mientras que los estatutos de la cofradía recibieron el visto bueno el 10 de marzo de 1994, coincidiendo con la fecha en la que se conmemora el bautismo de San Francisco Solano, patrón de la ciudad.
Ese mismo año se encargó el paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, diseñado por Rafael Cerrillo Requena y ejecutado por el artista montillano Antonio Herrador Navarro en madera de cedro policromada en caoba, con remates plateados y motivos de la Pasión elaborados por Orfebrería Andaluza de Sevilla.
La historia reciente de la hermandad está jalonada de momentos significativos. En la Semana Santa de 1995, la Hermandad de la Santa Cena realizó una ofrenda floral a la Virgen de la Caridad a su paso por la parroquia en la tarde del Martes Santo, acompañada por el canto de Altísimo Señor.
Ese mismo año, en la tarde del Jueves Santo, se presentó al pueblo de Montilla el paso del Señor completamente terminado en el atrio de El Santo, al paso de la Hermandad de Jesús Preso, en un acto cargado de simbolismo en el que se interpretó el Stabat Mater.
Poco después, el 8 de septiembre de 1995, Rafael Cerrillo Requena fue nombrado Consiliario Perpetuo, reconocimiento a su papel decisivo en la gestación de la cofradía. Finalmente, el Martes Santo de 1996, la hermandad realizó su primera estación de penitencia, procesionando únicamente el paso del Señor, ya que el paso de palio se incorporaría al cortejo al año siguiente.
La corporación franciscana pone así nombre y rostro al pregón que cada Cuaresma se convierte en antesala espiritual de los días grandes, una cita que este año tendrá lugar el próximo sábado 28 de febrero en la Parroquia de San Francisco Solano y que volverá a situar en el centro la devoción al Cristo de la Humildad y Paciencia y a la Virgen de la Caridad.
Luis Narváez Luque llega a este encargo con una trayectoria amplia y reconocida en el ámbito cofrade de Montilla, muy especialmente ligada a la propia Hermandad de la Humildad. Desde 1995 forma parte activa de la nómina de hermanos, un vínculo que ha ido creciendo con el paso de los años y que se ha materializado en distintas responsabilidades asumidas siempre desde la cercanía y el compromiso.
En ese recorrido, destaca de manera especial su papel como capataz del Señor de la Humildad y Paciencia, función que desempeña desde el Martes Santo de 2004 y desde la que ha guiado al paso con pulso firme y sensibilidad, como quien conoce cada silencio y cada esfuerzo que se esconde bajo las trabajaderas.
De igual modo, su etapa como hermano mayor, entre los años 2018 y 2023, marcó un periodo significativo en la vida de la corporación. Fueron años de trabajo constante, de toma de decisiones y de cuidado del patrimonio humano y devocional de la hermandad, una experiencia que ahora se suma al bagaje personal y espiritual con el que afronta el pregón. Y es que no se pregona solo lo aprendido, sino también lo vivido, lo sentido en la intimidad de los cultos, de los ensayos y de las horas de espera previas a cada salida.
El próximo Pregón de Hermandad se presenta, por tanto, como una cita especialmente coherente con la historia reciente de la corporación del Martes Santo. Luis Narváez afronta así esta encomienda con ilusión y compromiso, consciente de que pregonar es mucho más que hablar: es poner voz a una forma de creer, a una manera de entender la Semana Santa y a un legado que se transmite de generación en generación.
Bajo la mirada serena del Cristo de la Humildad y la ternura dolorida de la Virgen de la Caridad, la bella dolorosa que concibió Miguel Arjona Navarro, el decimoséptimo pregonero de la cofradía está llamado a encender, una vez más, la chispa que anuncia que la Pasión vuelve a acercarse a las calles y a los corazones de Montilla.
Una cofradía vinculada a El Santo
Los orígenes de la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano se remontan a 1988, cuando comenzó a tomar forma la idea de fundar una corporación en torno a la Parroquia de San Francisco Solano, impulsada por el entonces párroco Rafael Cerrillo Requena y por un grupo de feligreses y devotos entre los que se encontraban Ricardo Carrasco Priego o Francisco Tejedera Arrabal.
Con el paso de los años, aquel proyecto inicial fue madurando y tomando cuerpo. En ese proceso se acometió la restauración de la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, que recibía culto junto al acceso izquierdo del templo, y se encargó al imaginero cordobés Miguel Arjona Navarro la realización de María Santísima de la Caridad en sus Tristezas.
Esta advocación se inspiró, por un lado, en unas conferencias dedicadas a San Vicente de Paúl que subrayaban la caridad como una de las virtudes teologales y, por otro, en la devoción de los fundadores hacia Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas de Córdoba.
La imagen mariana fue aprobada canónicamente y bendecida el 26 de marzo de 1987, mientras que los estatutos de la cofradía recibieron el visto bueno el 10 de marzo de 1994, coincidiendo con la fecha en la que se conmemora el bautismo de San Francisco Solano, patrón de la ciudad.
Ese mismo año se encargó el paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, diseñado por Rafael Cerrillo Requena y ejecutado por el artista montillano Antonio Herrador Navarro en madera de cedro policromada en caoba, con remates plateados y motivos de la Pasión elaborados por Orfebrería Andaluza de Sevilla.
La historia reciente de la hermandad está jalonada de momentos significativos. En la Semana Santa de 1995, la Hermandad de la Santa Cena realizó una ofrenda floral a la Virgen de la Caridad a su paso por la parroquia en la tarde del Martes Santo, acompañada por el canto de Altísimo Señor.
Ese mismo año, en la tarde del Jueves Santo, se presentó al pueblo de Montilla el paso del Señor completamente terminado en el atrio de El Santo, al paso de la Hermandad de Jesús Preso, en un acto cargado de simbolismo en el que se interpretó el Stabat Mater.
Poco después, el 8 de septiembre de 1995, Rafael Cerrillo Requena fue nombrado Consiliario Perpetuo, reconocimiento a su papel decisivo en la gestación de la cofradía. Finalmente, el Martes Santo de 1996, la hermandad realizó su primera estación de penitencia, procesionando únicamente el paso del Señor, ya que el paso de palio se incorporaría al cortejo al año siguiente.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: RAFAEL GARCÍA CARRETERO
FOTOGRAFÍA: RAFAEL GARCÍA CARRETERO















































