El artista baenense Ismael Ortiz inaugurará esta tarde en Montilla su nuevo proyecto creativo, una propuesta que combina exposición artística, presentación literaria y música en directo y que busca, ante todo, generar un espacio compartido para que el arte circule y conecte con el público. La cita tendrá lugar a partir de las 17.00 de la tarde en el espacio Osiris Tattoo, junto al Pabellón Municipal de Deportes, donde la muestra permanecerá abierta hasta el próximo 27 de febrero.
Bajo el título de Arena, la muestra reúne catorce obras plásticas que dialogan entre sí y que constituyen el eje central de un proyecto concebido a lo largo de un año y medio de trabajo continuado. Ortiz llega a Montilla con una propuesta que trasciende la mera contemplación visual, ya que cada una de las piezas expuestas se integra en una narrativa común que se desarrolla también en un libro, el segundo del autor, que acompaña a la exposición y amplía su significado.
El propio artista —también conocido como Kiler— se presenta sin artificios y con una cercanía que atraviesa toda su trayectoria. “Me considero un chaval normal al que le gusta dibujar, ilustrador y periodista, pero más enfocado al tema de ilustración, pintura plástica y la creatividad sobre un papel”, comenta.
Esa naturalidad se refleja en un recorrido profesional marcado por el dibujo como hilo conductor, presente en proyectos muy diversos, desde portadas de discos a maquetación e ilustración de libros, poemarios, exposiciones, talleres de dibujo, cursos…
Entre todas esas facetas, Ortiz reconoce que la docencia ocupa un lugar especial. "Enseñar a niños o adultos y ver los nervios que tienen cuando algo no les sale te gratifica más", afirma el joven artista baenense, quien desvela esta dimensión pedagógica que también se percibe en su manera de entender el arte como proceso compartido y no como ejercicio aislado.
La exposición Arena nace precisamente de esa mirada amplia y paciente. El artista detalla que se trata de un trabajo desarrollado sin prisas, lo que se traduce en una propuesta madura, difícil de encasillar y abierta a múltiples lecturas. En ese sentido, Ortiz explica que ha buscado una combinación poco previsible: “He intentado mezclar mitología, un tema que me gusta mucho, y divergencia, como siempre hago en mis trabajos, con bastantes sorpresas en temática y estilo”.
El componente literario del proyecto refuerza esa intención de ir más allá del soporte visual. El libro que acompaña la muestra actúa como un hilo narrativo que une las catorce obras expuestas y propone al espectador una lectura más profunda. Sobre este trabajo editorial, el autor señala que ha apostado por una forma de contar directa y sin artificios, “sencillo, directo y elegante que vaya directo al espectador, que le haga reflexionar e intente conocer un poquito más”.
El título del proyecto encierra una carga simbólica que da sentido al conjunto. Ortiz lo explica con claridad al hablar de Arena como “algo tan sutil como un pequeño grano que es insignificante, pero con la fuerza de muchos puede erosionar y crear distintas cosas”.
Esta metáfora conecta con su concepción colectiva del arte y con la necesidad de sumar esfuerzos para que la creación llegue más lejos. “Yo, a título personal, puedo no ser mucho, pero con la ayuda de los demás, artistas y público, nos apoyamos mutuamente y hacemos que el arte fluya más y llegue a más gente”, defiende.
La inauguración prevista para esta tarde incorporará también un pequeño concierto de Ulayya que se irá intercalando con las presentaciones de sus obras, reforzando así el carácter multidisciplinar del evento. El encargado de conducir el acto será el artista Rafael Cabezas Bilcor, amigo personal de Ismael Ortiz, a quien define como “un compañero artista y buen amigo con el que he compartido exposiciones y muchos proyectos”.
El cartel que anuncia la muestra utiliza una de las obras principales de la exposición y funciona como carta de presentación del proyecto. El propio autor explica que ha buscado una ilustración con mucha fuerza que refleje todo lo que abarca el proyecto, pero sin adelantar demasiado.
De hecho, en la imagen aparece una moira, figura de la mitología griega, que Ortiz describe como “las divinidades que tejen, cortan y alargan la vida de las personas”, un símbolo cargado de significado que resume bien el tono reflexivo de la propuesta.
La exposición se inaugurará esta tarde en Osiris Tattoo y podrá visitarse hasta el próximo 27 de febrero, un periodo amplio que invita al público a acercarse con calma y a dejarse llevar por una obra pensada para ser observada sin prisas.
En ese contexto, el artista anima al público a formar parte de una experiencia que amplía una trayectoria consolidada que suma cerca de una treintena de exposiciones individuales y colectivas, la ilustración de cinco libros y la publicación, en abril de 2023, de su primera novela gráfica, Animales de costumbre, una obra de marcado carácter autobiográfico y con trasfondo duro.
Bajo el título de Arena, la muestra reúne catorce obras plásticas que dialogan entre sí y que constituyen el eje central de un proyecto concebido a lo largo de un año y medio de trabajo continuado. Ortiz llega a Montilla con una propuesta que trasciende la mera contemplación visual, ya que cada una de las piezas expuestas se integra en una narrativa común que se desarrolla también en un libro, el segundo del autor, que acompaña a la exposición y amplía su significado.
El propio artista —también conocido como Kiler— se presenta sin artificios y con una cercanía que atraviesa toda su trayectoria. “Me considero un chaval normal al que le gusta dibujar, ilustrador y periodista, pero más enfocado al tema de ilustración, pintura plástica y la creatividad sobre un papel”, comenta.
Esa naturalidad se refleja en un recorrido profesional marcado por el dibujo como hilo conductor, presente en proyectos muy diversos, desde portadas de discos a maquetación e ilustración de libros, poemarios, exposiciones, talleres de dibujo, cursos…
Entre todas esas facetas, Ortiz reconoce que la docencia ocupa un lugar especial. "Enseñar a niños o adultos y ver los nervios que tienen cuando algo no les sale te gratifica más", afirma el joven artista baenense, quien desvela esta dimensión pedagógica que también se percibe en su manera de entender el arte como proceso compartido y no como ejercicio aislado.
La exposición Arena nace precisamente de esa mirada amplia y paciente. El artista detalla que se trata de un trabajo desarrollado sin prisas, lo que se traduce en una propuesta madura, difícil de encasillar y abierta a múltiples lecturas. En ese sentido, Ortiz explica que ha buscado una combinación poco previsible: “He intentado mezclar mitología, un tema que me gusta mucho, y divergencia, como siempre hago en mis trabajos, con bastantes sorpresas en temática y estilo”.
El componente literario del proyecto refuerza esa intención de ir más allá del soporte visual. El libro que acompaña la muestra actúa como un hilo narrativo que une las catorce obras expuestas y propone al espectador una lectura más profunda. Sobre este trabajo editorial, el autor señala que ha apostado por una forma de contar directa y sin artificios, “sencillo, directo y elegante que vaya directo al espectador, que le haga reflexionar e intente conocer un poquito más”.
El título del proyecto encierra una carga simbólica que da sentido al conjunto. Ortiz lo explica con claridad al hablar de Arena como “algo tan sutil como un pequeño grano que es insignificante, pero con la fuerza de muchos puede erosionar y crear distintas cosas”.
Esta metáfora conecta con su concepción colectiva del arte y con la necesidad de sumar esfuerzos para que la creación llegue más lejos. “Yo, a título personal, puedo no ser mucho, pero con la ayuda de los demás, artistas y público, nos apoyamos mutuamente y hacemos que el arte fluya más y llegue a más gente”, defiende.
La inauguración prevista para esta tarde incorporará también un pequeño concierto de Ulayya que se irá intercalando con las presentaciones de sus obras, reforzando así el carácter multidisciplinar del evento. El encargado de conducir el acto será el artista Rafael Cabezas Bilcor, amigo personal de Ismael Ortiz, a quien define como “un compañero artista y buen amigo con el que he compartido exposiciones y muchos proyectos”.
El cartel que anuncia la muestra utiliza una de las obras principales de la exposición y funciona como carta de presentación del proyecto. El propio autor explica que ha buscado una ilustración con mucha fuerza que refleje todo lo que abarca el proyecto, pero sin adelantar demasiado.
De hecho, en la imagen aparece una moira, figura de la mitología griega, que Ortiz describe como “las divinidades que tejen, cortan y alargan la vida de las personas”, un símbolo cargado de significado que resume bien el tono reflexivo de la propuesta.
La exposición se inaugurará esta tarde en Osiris Tattoo y podrá visitarse hasta el próximo 27 de febrero, un periodo amplio que invita al público a acercarse con calma y a dejarse llevar por una obra pensada para ser observada sin prisas.
En ese contexto, el artista anima al público a formar parte de una experiencia que amplía una trayectoria consolidada que suma cerca de una treintena de exposiciones individuales y colectivas, la ilustración de cinco libros y la publicación, en abril de 2023, de su primera novela gráfica, Animales de costumbre, una obra de marcado carácter autobiográfico y con trasfondo duro.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: VIMART
FOTOGRAFÍA: VIMART















































