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Cómo se vive hoy el ocio en Montilla: pequeñas costumbres que se transforman

En Montilla ocio y bullicio nunca han sido sinónimos. El tiempo libre no se ha organizado nunca en torno a grandes planes ni a agendas apretadas. Aquí, muchas veces, el tiempo libre se improvisa: una vuelta por el centro, una charla que se alarga más de la cuenta o una terraza que se convierte en punto de encuentro sin haberlo planeado.


Esta vieja usanza no ha desaparecido, pero sí ha ido cambiando gradualmente a base de pequeños ajustes. Algunas cosas siguen intactas por supuesto, mientras que otras se han ido adaptando a nuevas formas de pasar el rato que antes no estaban tan presentes. La tecnología que todo lo transforma.

Desde siempre, salir a despejarse significó lo mismo: calle, bar, familia, amigos. Hoy esas opciones siguen ahí, pero se les han sumado otras. Hay quien combina lo de siempre con actividades más puntuales, quien se apunta a talleres, quien se engancha a ciclos de cine o quien prefiere planes más tranquilos, casi domésticos.

Lejos de complicarse, ahora todo es más sencillo


También ha cambiado la forma de enterarse de las cosas. Antes persistían los rumores en los bares y las esquinas, ahora hay grupos de WhatsApp, redes sociales, carteles digitales y medios locales que hacen de altavoz, lo que ha hecho que mucha gente se anime a probar actividades que antes ni sabía que existían.

Con todo y eso, la esencia es la misma: el ocio en Montilla se construye desde lo cercano y aunque en los últimos años, el entretenimiento digital se ha ido colando en lo cotidiano sin hacer demasiado ruido, no ha sustituido lo presencial. Hay tardes en las que apetece salir, y otras en las que quedarse en casa se siente igual de bien.

El nuevo paisaje del ocio es online y allí pululan plataformas de series, videojuegos, contenidos interactivos y espacios informativos que algunos vecinos usan como quien hojea un folleto cultural: para saber qué existe, no necesariamente para participar. Ese tipo de consumo se ve reflejado en el aumento de portales webs comparadores como Time2play, que aparecen en conversaciones sobre entretenimiento digital no como reclamo, sino como parte del contexto general de opciones que hoy existen.

La clave está en no tener que elegir


Otro de los cambios se nota en los tiempos, porque el ocio ya no se concentra tanto en el fin de semana, ya que hay quienes prefieren planes más cortos, más repartidos. Un rato después del trabajo, un paseo sin prisa, una actividad de una hora y vuelta a casa.

Ese reparto tiene mucho que ver con cómo se organiza la vida ahora, hay que decirlo, todo ahora es un poco más fragmentado, más flexible. Y el descanso también se adapta a eso.

Para suerte de todos, en Montilla sigue siendo habitual encontrarse con alguien sin haber quedado, eso no se ha perdido, aunque ahora también haya gente que planifica más, que busca con antelación y que se apunta a cosas distintas. Lo interesante es que ambos estilos conviven.

Los espacios físicos siguen siendo el centro de todo. La plaza, los bares, los parques, las bibliotecas, los centros culturales. Son lugares donde pasan cosas sin necesidad de que nadie las programe. Donde el ocio surge casi solo.

Pero a eso se le han sumado espacios digitales que cumplen funciones parecidas. No son sustitutos, son extensiones. Allí se comenta lo que pasó, se recomiendan planes o se descubren otros nuevos.

Hay quien se entera de una actividad en internet y luego la vive en persona. Hay quien va a un evento y después lo comenta en un grupo. Todo se cruza.

La gastronomía y el vino local como el Robles Brut Nature, por ejemplo, siguen teniendo un peso muy fuerte en la vida social de la zona. No sólo como tradición, sino como excusa para reunirse, aprender algo nuevo o hacer planes distintos. Catas, visitas a bodegas, rutas… Son formas de ocio que mezclan lo de siempre con una presentación más actual.

Síntomas del cambio


No es que Montilla se haya convertido en algo que no era, es que ha ido sumando capas, algunas de ellas más visibles, otras no tanto y estas capas permiten que cada persona encuentre su propio ritmo.

Hay quien necesita moverse, salir, encontrarse con otros, pero también hay quien prefiere planes tranquilos, más introspectivos. Y por supuesto hay quien mezcla ambos, toda esta diversidad es nueva.

Antes, el ocio parecía tener una forma más clara. Ahora no tanto. Y eso no es algo negativo. Simplemente refleja que la vida es más variada.

Quizá lo más curioso de todo es que muchos de estos cambios no se notan de inmediato. No hay un momento concreto en el que todo sea distinto. Se nota con el tiempo. Cuando alguien dice: “Antes esto no era así”, sin saber muy bien cuándo empezó a cambiar.

Montilla sigue siendo Montilla. Con sus rutinas, sus espacios y su manera particular de entender el tiempo. Pero ahora hay más opciones, más combinaciones posibles, más maneras de desconectar.

Y eso, al final, también es una forma de identidad.


JUGAR BIEN · JUGAR CON RESPONSABILIDAD


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