Ir al contenido principal

Montilla hacia la digitalización: cómo la tecnología transforma la experiencia del visitante

El sábado apareció mi cuñada desde Madrid. Llevaba mil años queriendo venir y yo ya tenía plan – dar vueltas, parar donde apetezca, contar batallitas. Pero nada. En cuanto llegó sacó el móvil. "Que hay una app del pueblo que está genial." Yo pensando "vaya, media mañana perdida". Error. Treinta segundos después estaba flipando escuchando la historia exacta del edificio que teníamos delante, con actores de aquí. "Vamos a la otra", me dice. Y yo ahí, dándome cuenta que mi pueblo había cambiado sin enterarme.

Lo bueno es que nadie vino con órdenes. No hubo rollo de "ahora todos digitales". Fue pasando solo. Las bodegas necesitaban comunicarse con japoneses que no pillaban nada. Los bares estaban hartos de perder reservas. En el ayuntamiento se quejaban del WiFi cutre. Cada cual fue solucionando lo suyo y cuadró todo. Montilla cogió ideas donde funcionaban – igual que plataformas online tipo spinfin casino descubrieron que si lo pones fácil la gente lo usa, aquí hicimos lo mismo para que turistas conecten con el pueblo sin traducciones que no se enteran.

IMAGE

Las bodegas que hablan japonés


Literal. Una bodega puso QR que traducen a japonés, chino y todo. Trabajo en gestoría cerca de tres bodegas. Antes del 2020 los veía llegar, grupos enormes. Bodeguero explicando en español despacito. Guía traduciendo al inglés fatal. Turistas con cara de "no me entero" sonriendo.

Café con Juan el otro día. Lleva en Pérez Barquero desde que yo iba al instituto. "Tía, qué mal. Venía alemán preguntando cosas técnicas y yo ahí con mi inglés básico." Ahora tienen QR en cada barrica. Escaneas y sale todo en tu idioma. Pero no rollo genérico. Te cuenta de esa barrica. Cuándo llenaron. Qué vendimia. "Ahora hablo como me sale", dice Juan. "Con pasión, diciendo cosas bien, moviendo manos. Y alemán va siguiendo perfecto con todo traducido." Fui a probarlo. Funciona. No distrae. Al revés. Sigues oliendo vino, viendo barricas, escuchando al tío. Pero lo pillas todo.

Los números hablan


Cosa 2019 2024 Cambio
Idiomas 2 8 x4
Tiempo 42 min 81 min +93%
Reservas 12% 71% +492%
Nota 6.8 9.1 +34%


Laura que lleva el turismo me pasó estos datos. Nos vemos en el súper.

"¿Sabes qué me flipa? Que ahora la gente se tira el doble de tiempo. Y no es que se pierdan. Encuentran cosas que les molan y se quedan." Antes llamaban australianos a las cuatro de la mañana. O emails en coreano que tardabas semanas. Ahora reservan cuando quieren. Sistema cobra en su moneda. Manda confirmación. Automático. Nota subió de 6.8 a 9.1. Laura me enseñó comentarios. Muchos ponían: "Sabía lo que iba a encontrar. Y me sorprendió porque era exacto."

Rutas que aprenden


Mi sobrina vino en mayo. Veinte años, estudia digital. Se bajó la app sin que yo dijera nada. Tres preguntas. ¿Historia? Sí. ¿Arquitectura? Sí. ¿Vino? Paso. App le montó ruta sin bodegas. Solo iglesias, casas antiguas, patios. Tres horas descubrió sitios que yo no conocía. "¿Sabías que hay patio del dieciséis detrás de tu panadería?" Ni idea.

Lo guapo es que aprende. Veinte minutos haciendo fotos a detalles barrocos. App captó el rollo y siguiente parada fue otra casa con cosas parecidas. Manolo lleva de guía desde siempre. Pensé que iba a odiar la app. "Qué va. Es mi as. A los grupos les digo: usad app dos días. Luego os enseño lo que queréis. No repito como loro." App le envía informes de lo que vio cada cliente. Con eso monta tours a medida. Como tener superpoderes.

Lo que no va bien


Rosa tiene setenta y dos años. Tres calles arriba. Me la cruzo en el mercado. "Me siento rara en mi pueblo. Todos hablan de apps. Yo apenas sé WhatsApp." Ayuntamiento montó talleres. Rosa fue a dos. "Son majos. Pero al día siguiente olvido todo. No es lo mío." Carlos tiene tienda de antigüedades. "Si todos van donde app dice, nadie se pierde. Antes venía gente perdida de casualidad. Ahora solo si algoritmo quiere." Tiene razón. Aunque app intenta meter sorpresas random. Y cobertura. Sales a viñedos y es lotería. Apps funcionan offline pero no es lo mismo.

¿Qué ha cambiado?


Montilla sigue siendo Montilla. Calles estrechas. Bodegas que huelen a roble. Tranquilidad de pueblo. Japonés entiende crianza oxidativa leyendo en su idioma mientras Juan cuenta en español. Familia italiana con críos encuentra ruta de cuarenta minutos. Británico que flipa con arquitectura lee análisis técnicos.

Nada quita rollo auténtico. Bodegas huelen igual. Calles con su encanto. Vecinos vivimos nuestra vida. Tecnología no ha invadido. Ha sumado. Mi cuñada lo explicó: "Esperaba pueblo anticuado. He encontrado pueblo que entiende el veintiuno sin perder lo que es." Se puso a subir stories. Me escribieron tres amigas preguntando cómo llegar. Digitalización no ha matado lo humano. Lo ha potenciado. Bodegueros tienen conversaciones interesantes. Guías hacen tours personalizados. Turistas conectan más. Pueblo sigue igual pero abierto al mundo.

Vienen de otros pueblos a cotillear. Se van decepcionados porque no hay secreto. Solo hemos escuchado lo que hacía falta, puesto soluciones que funcionan, ido probando, y nunca olvidado que tecnología está para ayudar. Así de simple.


JUGAR BIEN · JUGAR CON RESPONSABILIDAD


Quiénes somos
© 2020 Montilla Digital
C/ Fuente Álamo, 34
E-14550 Montilla (Córdoba) · ESPAÑA
montilladigital@gmail.com
ISSN: 3101-0377
ROMDA: VZ1I5LUCNM

Designed by Open Themes & Nahuatl.mx.