Dos especialistas montillanos han intervenido en los trabajos de recuperación de la Puerta de San Sebastián de la Mezquita-Catedral, conocida también como Puerta de los Visires o de San Esteban, que fue ayer descubierta al público de la capital cordobesa tras someterse a un proceso de rehabilitación para lucir en todo su esplendor.
El equipo técnico del Cabildo, del que han formado parte los montillanos Raimundo Ortiz Urbano –licenciado en Geografía e Historia con la especialidad de Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Sevilla, además de doctor en Arqueología por la Universidad de Córdoba– y María José Sánchez del Arco-Calderón –licenciada en Bellas Artes en la especialidad de Restauración y una de las artífices de la rehabilitación de la Capilla-Oratorio de Nuestra Señora de Los Dolores de Montilla–, ha logrado recuperar los elementos originales de la Puerta de San Sebastián, con una intervención que ha buscado devolverle su carácter primitivo reintegrando incluso algunos elementos perdidos.
"Se trata de la puerta más antigua de las que se conservan en el edificio", destacó ayer el canónigo obrero, Pedro Soldado, quien desveló que la actuación ha supuesto una inversión de más de 105.000 euros y comenzó a plantearse en 2021 "cuando hubo un desprendimiento que obligó a encargar el trabajo de intervención", que se inició en octubre de 2023.
La restauradora Anabel Barrena ha dirigido los trabajos que han mostrado cómo se construyó esta puerta en el año 855 de la era cristiana, en tiempos del emir Abderramán I. Unos trabajos que se han centrado en consolidar, limpiar y proteger esta portada para garantizar su durabilidad, usando materiales que destacan por su compatibilidad con los que ya tiene el edificio.
Ubicada en la calle Torrijos, la Puerta de San Sebastián muestra un aspecto distinto al de las últimas que se restauraron, como indicó Pedro Soldado, y se muestra desde ahora como si no hubiera pasado el tiempo por ella. La portada, que data del siglo VIII, se abre en el centro del lienzo occidental del oratorio de la mezquita aljama fundacional y se encuentra delimitada y flanqueada por contrafuertes.
El ingreso al interior se resuelve mediante un vano rectangular cuyo dintel se despieza en dovelas que forman un arco adintelado con piezas convergentes protegidas mediante un arco de descarga que sobresale del plano de fachada. La zona superior de dicho arco muestra una alternancia de materiales en su fábrica, con dovelas de piedra y ladrillo. Los arranques y salmeres son de sillería, colocados en horizontal y trabados con el muro.
En su paramento aparecen dos inscripciones labradas. En la primera, localizada en la zona superior del tímpano de la arquivolta, se lee: "En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso: Mandó el emir (¡Allah sea generoso con él¡) Mohámamad-bem-Abd-er-Rahman, de lo que renovó en esta Mezquita y su consolidación, esperando la recompensa ultraterrena de Allah por ello".
En la segunda inscripción, que se encuentra en el friso horizontal inferior, dice: "Y se concluyó aquello.., el año uno y cuarenta y doscientos (241 H. 855 J.C.) con la bendición de Allah y su ayuda, bajo la dirección de Masrur, su fatà".
En la zona central de la fachada, sobre el alfiz, se ubican tres arquillos de herradura ciegos, con impostas de nacela de carácter ornamental, conservándose restos decorativos en los zócalos y las jambas. Sobre estos arquillos ciegos, se sitúa un guardapolvo almenado mediante merlones dentados, que se dispone volado sobre los modillones de lóbulos tangentes y que se extiende horizontalmente al ancho de la puerta. En la zona superior se abren, a cada lado, dos ventanas rectangulares cubiertas por celosías caladas de mármol.
La obra no solo representa uno de los vestigios más antiguos del monumento, sino también de la estructura arquitectónica decorativa desarrollada por el arte islámico en Al- Andalus. El interés que suscita su estudio se debe a la concentración de material original de época emiral que ha llegado hasta nuestros días.
Así pues, el objetivo principal de la intervención ha sido conservar y poner en valor el material original, ofreciendo una lectura limpia de los elementos decorativos y de fábrica que se han conservado hasta la actualidad, eliminando aquéllos que interfieren en su lectura y conservación y frenando la progresión de su deterioro.
Por tanto, se ha desestimado tanto la reintegración integral de volúmenes o la restitución de piezas, "ya que diluyen la autenticidad de los originales y no necesariamente aportan más información o coherencia a la comprensión de la obra", tal y como detallaron ayer los especialistas.
El proyecto de conservación se inició en diciembre de 2021 al observarse el desprendimiento a la vía pública de un pequeño fragmento. Como consecuencia de este hecho, se activó el protocolo de emergencia y se llevó a cabo un reconocimiento integral de la obra, realizándose una fijación de urgencia mediante grapas provisionales de gasas impregnadas en consolidante, al tiempo que se sellan puntualmente zonas con peligro de caída. Asimismo, se solicitó un proyecto de intervención para frenar su deterioro.
En 2022 se iniciaron los estudios previos para determinar el grado de deterioro que sufría la portada, analizando los diferentes materiales constitutivos, recopilando toda la documentación existente que pudiese aportar datos sobre las intervenciones de épocas anteriores, redactándose finalmente el proyecto de conservación.
El equipo de restauración multidisciplinar inició la intervención propuesta en octubre del 2023, colaborando con los arquitectos conservadores Gabriel Rebollo, Gabriel Ruiz Cabrero; el ingeniero Rafael Ortiz y los arqueólogos Antonio Porras y Raimundo Ortiz Urbano.
El equipo técnico del Cabildo, del que han formado parte los montillanos Raimundo Ortiz Urbano –licenciado en Geografía e Historia con la especialidad de Prehistoria y Arqueología por la Universidad de Sevilla, además de doctor en Arqueología por la Universidad de Córdoba– y María José Sánchez del Arco-Calderón –licenciada en Bellas Artes en la especialidad de Restauración y una de las artífices de la rehabilitación de la Capilla-Oratorio de Nuestra Señora de Los Dolores de Montilla–, ha logrado recuperar los elementos originales de la Puerta de San Sebastián, con una intervención que ha buscado devolverle su carácter primitivo reintegrando incluso algunos elementos perdidos.
"Se trata de la puerta más antigua de las que se conservan en el edificio", destacó ayer el canónigo obrero, Pedro Soldado, quien desveló que la actuación ha supuesto una inversión de más de 105.000 euros y comenzó a plantearse en 2021 "cuando hubo un desprendimiento que obligó a encargar el trabajo de intervención", que se inició en octubre de 2023.

La restauradora Anabel Barrena ha dirigido los trabajos que han mostrado cómo se construyó esta puerta en el año 855 de la era cristiana, en tiempos del emir Abderramán I. Unos trabajos que se han centrado en consolidar, limpiar y proteger esta portada para garantizar su durabilidad, usando materiales que destacan por su compatibilidad con los que ya tiene el edificio.
Ubicada en la calle Torrijos, la Puerta de San Sebastián muestra un aspecto distinto al de las últimas que se restauraron, como indicó Pedro Soldado, y se muestra desde ahora como si no hubiera pasado el tiempo por ella. La portada, que data del siglo VIII, se abre en el centro del lienzo occidental del oratorio de la mezquita aljama fundacional y se encuentra delimitada y flanqueada por contrafuertes.
El ingreso al interior se resuelve mediante un vano rectangular cuyo dintel se despieza en dovelas que forman un arco adintelado con piezas convergentes protegidas mediante un arco de descarga que sobresale del plano de fachada. La zona superior de dicho arco muestra una alternancia de materiales en su fábrica, con dovelas de piedra y ladrillo. Los arranques y salmeres son de sillería, colocados en horizontal y trabados con el muro.

En su paramento aparecen dos inscripciones labradas. En la primera, localizada en la zona superior del tímpano de la arquivolta, se lee: "En el nombre de Allah, el Clemente, el Misericordioso: Mandó el emir (¡Allah sea generoso con él¡) Mohámamad-bem-Abd-er-Rahman, de lo que renovó en esta Mezquita y su consolidación, esperando la recompensa ultraterrena de Allah por ello".
En la segunda inscripción, que se encuentra en el friso horizontal inferior, dice: "Y se concluyó aquello.., el año uno y cuarenta y doscientos (241 H. 855 J.C.) con la bendición de Allah y su ayuda, bajo la dirección de Masrur, su fatà".
En la zona central de la fachada, sobre el alfiz, se ubican tres arquillos de herradura ciegos, con impostas de nacela de carácter ornamental, conservándose restos decorativos en los zócalos y las jambas. Sobre estos arquillos ciegos, se sitúa un guardapolvo almenado mediante merlones dentados, que se dispone volado sobre los modillones de lóbulos tangentes y que se extiende horizontalmente al ancho de la puerta. En la zona superior se abren, a cada lado, dos ventanas rectangulares cubiertas por celosías caladas de mármol.

La obra no solo representa uno de los vestigios más antiguos del monumento, sino también de la estructura arquitectónica decorativa desarrollada por el arte islámico en Al- Andalus. El interés que suscita su estudio se debe a la concentración de material original de época emiral que ha llegado hasta nuestros días.
Así pues, el objetivo principal de la intervención ha sido conservar y poner en valor el material original, ofreciendo una lectura limpia de los elementos decorativos y de fábrica que se han conservado hasta la actualidad, eliminando aquéllos que interfieren en su lectura y conservación y frenando la progresión de su deterioro.
Por tanto, se ha desestimado tanto la reintegración integral de volúmenes o la restitución de piezas, "ya que diluyen la autenticidad de los originales y no necesariamente aportan más información o coherencia a la comprensión de la obra", tal y como detallaron ayer los especialistas.

El proyecto de conservación se inició en diciembre de 2021 al observarse el desprendimiento a la vía pública de un pequeño fragmento. Como consecuencia de este hecho, se activó el protocolo de emergencia y se llevó a cabo un reconocimiento integral de la obra, realizándose una fijación de urgencia mediante grapas provisionales de gasas impregnadas en consolidante, al tiempo que se sellan puntualmente zonas con peligro de caída. Asimismo, se solicitó un proyecto de intervención para frenar su deterioro.
En 2022 se iniciaron los estudios previos para determinar el grado de deterioro que sufría la portada, analizando los diferentes materiales constitutivos, recopilando toda la documentación existente que pudiese aportar datos sobre las intervenciones de épocas anteriores, redactándose finalmente el proyecto de conservación.
El equipo de restauración multidisciplinar inició la intervención propuesta en octubre del 2023, colaborando con los arquitectos conservadores Gabriel Rebollo, Gabriel Ruiz Cabrero; el ingeniero Rafael Ortiz y los arqueólogos Antonio Porras y Raimundo Ortiz Urbano.
J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: DIÓCESIS DE CÓRDOBA
FOTOGRAFÍAS: DIÓCESIS DE CÓRDOBA

