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COLEGIO PROFESIONAL DE PERIODISTAS DE ANDALUCÍA

8 de octubre de 2021

  • 8.10.21
Leo en Internet el siguiente titular: ¡Probablemente comas todos los días estos 9 alimentos que causan cáncer!. Por si fuera poco, me topo con este otro: El tomate produce cáncer. Titulares así, o similares, nos aparecen con frecuencia en cualquier periódico digital. Lo normal sería pasar de dicha información, dado que la curiosidad sobre enfermedades suele ser tan alarmante que no tenemos ganas de calentarnos la cabeza.


Pero quien maneja la información –mejor llamarla "alarma deliberada"– sabe cómo despertar la curiosidad. Ante titulares tan contundentes como el que encabeza estas líneas, la curiosidad se pone en marcha a toda velocidad, máxime si el asunto alimenta la duda y nos inquieta.

¿Razones? Han empleado una pequeña trampa con una foto, contraria a lo que están afirmando, que nos desconcierta y, desde luego, deja la duda en el aire. La publicidad juega con nosotros de tal manera que puede hacernos creer –o, al menos, poner en tela de juicio– datos que los teníamos como seguros.

Estas afirmaciones han ocupado espacio en diversos digitales a lo largo del verano. Luego desaparecieron y ya no se supo nada más. Las posibles razones son varias y argumentarlas nos llevaría a un rompecabezas tedioso del que no sacaríamos nada en claro. Aunque, posteriormente, surgió una dirección rebatiéndolo.

Intentaré explicar el trasfondo del asunto: aparece un pulcro y limpio cajón de madera lleno de carnosos y apetitosos tomates, rojos de vergüenza y porque si los susodichos tomates tuvieran posibilidad o pensaran, seguro que se habrían negado a dicho abuso publicitario.

Al pie del repleto cajón de tomates aparece la siguiente información: “Esto puede causar cáncer”. ¡Madre mía! ¿A dónde hemos ido a parar? La sorpresa salta de inmediato y, junto con los tomates, aparecen ocho productos más, todos ellos con posibilidades cancerígenas.

A mediados de septiembre, la información a la que aludo desapareció de todos los periódicos donde se presentaba con anterioridad. Lo más posible es que hayan vetado dicha publicidad que, curiosamente, es verdad –incluido en lo referente al tomate–. Pero como es una verdad a medias y una mentira camuflada, ha debido ser forzada a desaparecer.

A partir de esos momentos, algún digital siguió insistiendo en los nueve productos cancerígenos sin que el señuelo fueran los tomates y, en su lugar, pusieron una foto de un filete de salmón. Si la curiosidad no estimula al lector, éste puede tragarse, efectivamente, que dichos alimentos son peligrosos y hay que saber por qué y cuándo habrá que evitar “el fruto de la tomatera” que tanto juego da en nuestra cocina mediterránea.

La duda del lector aparecerá cuando nos digan que los tomates cancerígenos son los enlatados y ofrecerán una explicación razonable de la malignidad de dicho enlatado. Pero manchar de cáncer un cajón de tomates frescos para provocar la curiosidad del lector es un asesinato de lesa majestad.

La caja en primer plano despierta nuestra curiosidad porque nos preocupa que dicha información pudiera ser verídica y resulta que algo tan apetitoso como es el tomate nos está haciendo daño. La duda obliga a contrastar y a obtener más información.

Los tomates frescos son muy buenos para la salud e, incluso, ayudan a prevenir el cáncer. ¿En qué quedamos? La incertidumbre nos corroe porque no hace referencia a algo que se come de higos a brevas. Al contrario, dicho producto está muy presente en el día a día, máxime en verano. El punto flaco estriba en que dicha información nos embrolla.

El tomate, esa “baya roja fruto de la tomatera”, lo consumismos a diario: crudo, frito, acompañando otros platos... Qué voy a contar que no sepamos de las bondades del tomate. ¿Produce cáncer? Están locos estos mamelucos. La curiosidad remolonea en nuestra mente como esos malditos mosquitos que maltratan nuestro cuerpo en verano.

Estamos ante una verdad a medias: ¿De qué tomate estamos hablando? ¿A qué tipo de tomate se refieren? Sí que es verdad que el tomate crudo, triturado y enlatado puede ser peligroso y producir cáncer. ¿Razón?

¡Presta atención! Éste es el caso de los tomates triturados y enlatados. ¿Mande? El interior de la mayoría de latas contiene un capa muy delgada de “bisfenol A” (BPA) que afecta seriamente a nuestro cuerpo. La gran acidez del tomate libera dicho tóxico que “contiene veneno o produce envenenamiento”. Este es el misterio.

En el caso que nos ocupa, el tomate hace de anzuelo para despertar nuestro interés y entrar a leer cuáles son los nueve alimentos que producen cáncer. Si pasamos de tan alarmante información, siempre nos quedará el rescoldo de que el tomate produce cáncer. Y sí es verdad que el triturado enlatado efectivamente es peligroso. El posible causante de tal maldad es el recipiente metálico en el que se vende tomate triturado.

Para completar, hago un breve repaso de los ocho alimentos restantes señalados como productos que pueden ser fatales. A largo o corto plazo... Eso ya es otro problema.

El salmón es saludable, como la mayoría de pescado natural. El cultivado en criaderos se contamina con sustancias que pueden ser malignas. La carne procesada tiene productos químicos, conservantes y sal para mantener su apariencia fresca. Las patatas fritas (no caseras) llevan colorantes y conservantes no recomendables. Productos “light” (“bajos en grasa”) están hechos de ingredientes traicioneros. Donde estén los alimentos naturales, que se quiten los artificiales.

El alcohol es la segunda causa de muerte por cáncer junto con el tabaco. Sin comentarios. El consumo habitual de carne roja (hamburguesas, bistec...) puede ser maléfico. La grasa y el aceite vegetal no son de fiar. Donde se ponga un buen aceite de oliva, que se quite lo demás. Bien es verdad que dicho aceite nos lo han encarecido. ¿Y qué no ha subido de precio? El azúcar refinado es causa del aumento de células cancerígenas, así que es más sano no abusar de la dulcería.

La idea de compartir estas líneas surge por traer a colación la sagacidad que usan los publicitarios con el lector. El tema dio que hablar en su momento. Desde luego, no tiene más importancia, siempre y cuando estemos al tanto de los múltiples trucos que se usan para enredarnos. Sí que es cierto que en verano abusamos del tomate. Los urólogos parece que ya dieron la voz de alarma con respecto a un exceso de consumo que puede pagarlo nuestro organismo. Pero siempre hay que estar atentos a la procedencia de la información para no jugar al escondite.

Finalizo estas líneas con las siguientes referencias. En Maldita suelen dar bastante información sobre bulos o noticias falsas. Con respecto a alimentos –entre ellos, los tomates– ya hace tiempo que refutaron dicha información, como era de esperar. En este enlace nos avisan de la desinformación y de la confusión que ocasionan este tipo de noticias falsas con respecto al tema del tomate en este caso.

Las personas mayores puede que recuerden el chismorreo que se montaba en el patio de vecinos. Hoy este chismorreo lo representan las redes, que cumplen al por mayor dicho cotorreo. Seamos cautos y, aun así, seguro que nos engañan como quieren.

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