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11 de octubre de 2020

  • 11.10.20
"Las patatas fritas triunfan por su sabor tradicional, y sigue siendo el producto más demandando". Así lo asegura Antonio Córdoba Jiménez, director de la empresa Productos Monti, al preguntarle por la receta secreta que les ha permitido llegar con sus patatas y productos de panificadora a supermercados de diferentes países árabes, así como de América Latina o Europa. Su alianza con Mercadona hace tres años, junto con la apuesta personal de este empresario montillano por abrir nuevos mercados "a base de acudir a una feria tras otra", ha supuesto que sus ventas se hayan incrementado en un 50 por ciento en los últimos años.


La apertura a nuevos mercados comenzó a fraguarse con la llegada de Antonio Córdoba a la dirección de la empresa en un relevo generacional de su padre, también Antonio Córdoba, fundador de Productos Monti. Gracias al trabajo de su fundador, testigo recogido por la segunda generación, poco tiene que ver la imagen que ofrece hoy esta empresa montillana con sus orígenes como una pequeña freiduría en la avenida Antonio y Miguel Navarro de la ciudad. 

"A finales de los sesenta mi padre dio el salto y se arriesgó construyendo la fábrica. Entonces la venta de los productos Monti eran sobre todo a nivel provincial. Ahora, después de una gran inversión y apuesta, estamos muy enfocados a la internacionalización", reconoce el actual director de Productos Monti.

Desde su despacho, a pocos metros de los peroles donde se fríen casi sin descanso las patatas que se degustan en miles de hogares de toda España y otros tanto de otros puntos del planeta, Antonio Córdoba reconoce que ha sido un proceso duro, donde la apuesta por la calidad ha marcado la diferencia.

"Estos años han sido un gran cambio para Productos Monti porque junto a la inversión en maquinaria, se ha reforzado el departamento de calidad, el de marketing y toda la estructura logística", señala el director general quien, orgulloso, destaca que ese crecimiento se ha traducido en la creación de más de una veintena de puestos de trabajo, pasando de 40 a 65 trabajadores en tres años.

Un crecimiento que también es visible en las instalaciones, donde el número de peroles industriales se ha visto incrementado –y ya se estudia su ampliación–, a la vez que se han mecanizado algunas labores como la selección de las patatas gracias a una máquina que detecta aquellas que presentan un color más oscuro al idóneo, o el proceso de salado y empaquetado.

"Y aún tenemos capacidad para producir más", puntualiza Antonio Córdoba, al recorrer la línea de producción de patatas fritas, una maquinaria bien engrasada que trabaja de forma ininterrumpida a lo largo de toda la jornada, a excepción de la parada técnica semanal los domingos por la noche para la realización de labores de mantenimiento.


Un salto en el que mucho ha tenido que ver la relación entre Mercadona y Productos Monti iniciada hace tres años. Entonces, la empresa de Joan Roig tocaba a las puertas de esta pyme montillana tras seleccionar sus patatas a través de una cata a ciegas, con el objetivo de que fueran la firma proveedora para su producto Receta Churrería en los supermercados de Andalucía y Canarias.

Nuevos mercados

Tras aquel acuerdo, que supuso un punto de inflexión en la trayectoria de la empresa montillana –que no sólo se ha traducido en más venta, sino también en un mejor manejo de aspectos como el marketing, la logística o la calidad–, Productos Monti se ha convertido en base de pruebas para otros productos de la cadena de supermercados.

Así, en 2019, coincidiendo con su llegada a Portugal, Mercadona apostó por esta fábrica situada junto a la antigua carretera Córdoba-Málaga para lanzar sus patatas paja. "Fue el producto más vendido en tienda", destaca Antonio Córdoba que, un año después de esa 'prueba' se convirtió en el único fabricante de este producto para toda la cadena nacional de Mercadona justo antes de decretarse el estado de alarma como consecuencia de la crisis sanitaria por el coronavirus.

Pero lejos de alcanzar techo, la relación con la cadena de supermercados valenciana no ha hecho sino reafirmar lo que la familia Córdoba ya sabía: sus patatas tienen una gran acogida entre los consumidores. Por ello, más allá de sus tradicionales patatas fritas, esta pyme ha querido apostar por productos innovadores, así como la apertura de nuevos mercados en el exterior bajo su propia marca.

"La patata tradicional y nuestros picos siguen siendo los productos más demandados, recetas que se mantienen inalterables porque son nuestro sello", asegura el director gerente que, con todo, no ha querido dar de lado a las nuevas tendencias y reconoce que el sabor de las patatas de siempre conviven con otras propuestas más arriesgadas, como los sabores a trufa o de diferentes especias.

Una internacionalización que es resultado del "agotador" trabajo de  "acudir a una feria y otra" para dar a conocer el producto pero que, para Antonio Córdoba, genera "una gran satisfacción cuando las cosas van bien para la empresa y también para Montilla, porque permite dar empleo, incluso en pleno confinamiento".

Más de medio centenar de puestos de trabajo a los que se le suma un importante volumen de trabajo indirecto a lo largo de toda la cadena, desde la compra de materia prima –Productos Monti adquiere al año 8 millones de kilos de patatas al año a proveedores de toda España– hasta su llegada a los lineales del supermercado.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR




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