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17 de noviembre de 2019

  • 17.11.19
Echando una mirada hacia atrás, compruebo que en esta serie han sido casi 200 discos los que he comentado, lo que da como resultado una cifra bastante significativa, puesto que el estudio de esas portadas las realizo a partir del diseño de una temática compartida por álbumes muy dispares. Pero como la historia de la música popular ya es muy amplia, resulta posible avanzar con algunas singulares en las que quizás el aficionado no se haya detenido a pensar en ellas.



De este modo, y buceando en los diseños de las portadas de discos que van desde la década de los sesenta hasta la actualidad, habría que hacer un apartado para aquellas que nos presentan imágenes urbanas pintadas, o diseñadas con un tratamiento especial, como motivo central del conjunto de la imagen.

Y quiero apuntar el término de pintadas o diseñadas, puesto que otra cuestión sería las que aparecen como el resultado de fotografías en las que grupos o cantantes se muestran en ellas como protagonistas, tal como acontece en el inolvidable Abbey Road de los Beatles o en aquel álbum de larguísimo título, The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars, de David Bowie, en cuyas icónicas portadas se ven fotografiados tanto al grupo como al cantante para mostrarnos dos ambientes urbanos claramente diferenciados.

En el caso que abordo el planteamiento es distinto, pues las imágenes urbanas son precisamente las protagonistas de las carátulas, como resultados de dibujos o de montajes tratados gráficamente que nos distancian del realismo fotográfico. Y para esta ocasión he seleccionado seis portadas que van desde el año 1977 hasta el más cercano 2012, lo que nos muestra que, a pesar de ser una temática minoritaria, los creadores la han tenido en cuenta.

¿Y por cuál empezar? Necesariamente hay que tomar un punto de inicio y para ello me remito a una de las bandas más brillantes que haya dado la historia del rock: Pink Floyd.



Hablar de Pink Floyd es hacerlo de un grupo que ha dejado una profunda e inolvidable huella en el mundo musical de distintas generaciones. Para esta ocasión, me gustaría referirme a su décimo disco de estudio Animals, que vio la luz en 1977. La imagen de su portada es bastante surrealista, ya que aparece un cerdo flotando entre dos de las chimeneas de la estación eléctrica Battersea Power Station.

Las fotografías fueron tomadas por Storm Thorgerson, cabeza del grupo de diseño gráfico Hipnosis, mientras que el montaje y acabado fue de Roger Waters, uno de los líderes de la banda, hasta que las discrepancias que mantenía con el resto del grupo le condujeron a la separación de sus compañeros, dado que sus posiciones críticas sociales y políticas eran muy fuertes para el resto.



La música de jazz parece distanciada del rock y el pop, por lo que sus portadas basadas mayoritariamente en las fotografías de los músicos de este estilo también se alejan de la variedad de diseños del mundo más festivo de los segundos. Sin embargo, una carátula que siempre me llamó la atención por el surrealismo que muestra es la que el ilustrador Mark Hess realizó para la portada del álbum que llevaba por título Lenox Avenue Breakdown del saxofonista Arthur Blythe.

Lanzado en el año 1979, es decir, hace exactamente cuarenta años, volvió a reeditarse en 1998. Sobre el diseño, tengo que apuntar que un saxofón convertido en el edificio que hace esquina de dos avenidas es de una gran carga de imaginación y creatividad.



Tendríamos que dar un gran salto temporal, desde la década de los setenta hasta el comienzo del nuevo milenio, para situarnos en el año 2005 y tropezarnos con el grupo estadounidense Jack´s Mannequín, formado en el estado de Orange, California, en el año 2004.

Al año siguiente de su nacimiento lanza al mercado Everything in Transit, que tendría una aceptable acogida, ya que alcanzó el puesto 37 de la lista en el Billboard. La portada de su primer disco de estudio es un dibujo, algo naif, de un conjunto de casas al lado de una playa, muy acorde con el espíritu californiano que despliega la banda.



Todas las bandas suelen tener antecedentes en otros grupos previos antes de consolidarse. Es lo que le aconteció a la británica de rock alternativo Travis, con origen en Glasgow, la capital de Escocia. Capitaneada por Francis Healy, sacó a la luz su primer disco, Good Feeling, en 1997, abriendo camino a otras como Coldplay o Keane.

El disco que en esta ocasión muestro, The Boy with No Name, publicado en el año 2007, es el quinto de estudio. En la portada encontramos a los cuatro miembros en la azotea de un rascacielos, con formas arquitectónicas de comienzos del siglo XX. La magnífica fotografía, tratada con tonos ocres y con grandes sombras, nos lleva considerar que es el reflejo de la insignificancia de las personas en las grandes urbes.



Resulta una ironía que un grupo australiano, es decir, que se encuentra casi en las antípodas de nuestro país (puesto que exactamente es Nueva Zelanda), lleve el nombre de Architecture in Helsinki, remitiendo a la capital del país del frío: Finlandia. Posiblemente quisieran hacer con su nombre un homenaje al gran arquitecto finés Alvar Aalto.

Lo cierto es que esta banda de indie pop, formada por cuatro miembros masculinos y uno femenino, Kellie Sutherland, ya ha publicado cinco álbumes, siendo Place Like This, de 2007, el tercero de ellos. La portada del disco más bien parece sacada de un cómic japonés, ya que aparece diseñado con toda la tensión visual que nace de las grandes urbes niponas.



Aunque el álbum The Midsummer Station, publicado en el año 2012, de la banda estadounidense Owl City, procedente de Minnesota, ya lo había comentado en otra ocasión, no me importa traerlo de nuevo a esta sección, ya que su carátula encaja perfectamente en la temática que abordamos.

En esta ocasión, la portada, debida a la magnífica artista de origen lituano, Gediminas Pranckevicius, oscila entre el surrealismo y el hiperrealismo, dado que, en la izquierda del cuadro, nos muestra un mar dentro de un estanque traslúcido y, en la derecha, un conjunto de modestas casas de madera en el borde de un acantilado. Sin lugar a duda, es una de las mejores portadas que he visto en los últimos tiempos.



Cierro este recorrido con el segundo trabajo que publicó la banda londinense Bastille de indie pop y que publicó en el año 2016. Se trata de Wild World, uno de los temas más conocidos del cantante británico Cat Stevens, que aparecía en su álbum Tea for the Tillerman de 1970.

El nombre de la banda lo tomó su líder Dan Smith del día de la Fiesta nacional francesa por la toma de la Bastilla durante la revolución del 14 de julio de 1789, dado que esa fecha coincidía con la de su cumpleaños. En la portada, con ciertas reminiscencias a la de Travis, aparece Dan Smith acompañado de ChrisWood, otro miembro de la banda, sentados en la cornisa de un rascacielos y observando la panorámica de una gran urbe.

AURELIANO SÁINZ


DEPORTES - MONTILLA DIGITAL



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