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1 de octubre de 2019

  • 1.10.19
Montilla Digital se hace eco en su Buzón del Lector de una carta abierta remitida por Francisco Alcaide a Rafael Rubio 'América', fallecido el pasado 29 de septiembre en un accidente de tráfico. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



La historia que os voy a narrar a través de estos párrafos no es una epopeya ficticia de cómic, de héroes y villanos que luchan denodadamente por salvar la humanidad del mal; aunque haciendo una similitud con el mundo irreal, diría que es la historia de un superhéroe humanizado que ha dejado huella, durante muchos años, en todos y cada uno de los corazones de las personas que a diario hemos compartido momentos inolvidables con él.

La persona que llegue a pensar que la muerte abraza y mide por igual y con la misma vara a todos sus elegidos, es porque no ha conocido a Rafael Rubio, apodado cariñosamente América. Pequeño gran hombre, excelente cocinero y con un corazón que no le cogía en el pecho. Ese era nuestro América, un educador sin titulación que repartía cariño y sonrisas por todos los lugares donde pasaba.

Y no me equivoco al pensar que hay que ser un superhéroe para, después de estar muchas horas pegado a los fogones, sacar fuerzas y energía en dirigir, ordenar y enseñar, siempre con una sonrisa en los labios, a un equipo de fútbol de niños de 5 años. Eternamente sonriendo, sin cansancio, sin esfuerzo, sin fatiga, a pesar de que los años son siempre una carga pesada sobre las espaldas.

No conozco a nadie ligado a América que no le deba un favor. Hombre humano y cercano a todo aquel que le ofrecía cariño, abría sus puertas de par en par, ofreciendo y regalando trabajo y enseñanzas, que a la vez lo llenaban un poquito más de vida. Colaboraba de manera altruista en la cocina de los Apedem Cup, hacía las tartas y los postres en los cumpleaños de los niños de su equipo y siempre tenía un detalle con ellos al acabar los partidos en forma de golosinas.

Querido América, el fútbol montillano y en especial el fútbol base y formativo, está de luto por tu partida. Has dejado huérfanos a un equipo de niños de 4 y 5 años , tus niños, que mañana, cuando vayan a entrenar, se preguntarán dónde está ese señor bajito y simpático que siempre los animaba y premiaba con sonrisas y caricias. Has partido sin previo aviso dejando a padres y madres anhelados y sin consuelo porque no sabrán explicarles a sus hijos que América partió a un viaje sin retorno. Nos has dejado con la rabia de no poder despedirnos y abrazarte como tú te merecías, recibiendo cariño y amor de la misma manera que tu ofrecías.

El último vuelo del Capitán América se produjo el domingo por la noche, una ráfaga fugaz llena de luz que se perdió en el horizonte en busca de un nuevo lugar, cerca, muy cerca de nuestro querido amigo Pepe Márquez, otra estrella en el firmamento que nos dejó hace ya dos años. Ahora, en la inmensidad del universo, vuestras almas serán las encargadas de enseñar y entrenar a todos esos niños que algún día partieron para formar el mejor equipo, el equipo celestial.

En cuanto a mí, inmerso ahora en un estado de ánimo deplorable, solo puedo sentir en el fondo de mi corazón que he tenido el placer y el privilegio de conocer, hablar, reír y dialogar con un verdadero superhéroe, un pequeño gran hombre que me ha demostrado que para ser feliz basta con tener un gran corazón. Allá donde hayas partido, tu vuelo será recordado por todos nosotros como el último vuelo del Capitán América. Descansa en paz amigo.

FRANCISCO ALCAIDE
FOTOGRAFÍA: F. ALCAIDE

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Montilla Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


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