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1 de septiembre de 2019

  • 1.9.19
Montilla abrió anoche de par en par las puertas de su Fiesta de la Vendimia con la cuadragésimo quinta edición de la Cata Flamenca, un festival organizado por el Ayuntamiento de la localidad, en colaboración con la Peña El Lucero y la Diputación de Córdoba, en el que Mayte Martín y el saxofonista Jorge Pardo constituían los principales atractivos de una terna en la que también brillaron con luz propia Rancapino Chico, Laura Vital o el montillano Antonio Mejías.







Precisamente fue el cantaor local, ganador en 2010 del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, el encargado de romper el hielo –junto a Antonio Carrión a la guitarra– con una guajira, uno de esos cantes “de ida y vuelta” que anoche sonaron en el remozado recinto ferial de la avenida de Las Camachas como homenaje a la bailaora cordobesa Blanca del Rey y que fue acompañado al baile por las montillanas Patricia Baena y Raquel Ramírez.

Mejías, que continuó su soberbia actuación con una soleá de Córdoba, logró emocionar a los cerca de 700 espectadores de toda la comarca que se dieron cita en el recinto exterior de Envidarte, sobre todo tras anunciar una retirada temporal, "un descansito de dos años" según sus propias palabras que, sin duda, provocará un vacío significativo en el cartel de la próxima Cata Flamenca, un festival que lo ha tratado como a un hijo desde su primera actuación, allá por la vigésimo novena edición.

“La Cata Flamenca no solo es un festival completamente consolidado en el panorama nacional sino que, además, es un patrimonio que los montillanos debemos preservar”, destacó el alcalde de la localidad, Rafael Llamas quien, en declaraciones a Montilla Digital, recordó que desde su primera edición en 1970, la Cata Flamenca de Montilla ha visto pasar por su escenario a primeras figuras del cante y del baile como Antonio Mairena, Enrique Morente, Fosforito, El Lebrijano, Antonio el Bailarín, Camarón de la Isla o Paco de Lucía.

El primer edil montillano, que agradeció a la Peña El Lucero el trabajo y el asesoramiento técnico que presta cada año para organizar este festival, reiteró el compromiso del equipo de gobierno por mantener y potenciar un certamen que "sirve de perfecto preámbulo para la Fiesta de la Vendimia" y que, además, "ayuda también a difundir nuestro vino, santo y seña de esta comarca".

Al inicio de la noche, y de la mano del médico y escritor montillano Antonio Varo Baena, que volvió a ejercer de maestro de ceremonias, los artistas que conformaban el cartel de la cuadragésimo quinta edición de la Cata Flamenca fueron subiendo al escenario para compartir un brindis con los centenares de aficionados que se dieron cita en el recinto ferial, un enclave que volvió a acoger esta comunión perfecta entre el vino y el cante.

Por su parte, el alcalde de Montilla y el presidente de la Peña El Lucero, Salvador Córdoba, hicieron entrega de dos obsequios a Blanca del Rey, quien no ocultó su emoción y su agradecimiento al pueblo de Montilla por el tributo que recibió del certamen, uno de los más consolidados de la geografía española.

Tras Rancapino Chico y Antonio Higuero a la guitarra, cuyos cantes gitanos sonaron al ralentí porque, seguramente, el artista chiclanero tenía en mente el Festival Flamenco de Torremolinos, donde comparecerá esta noche para homenajear a Paco del Gastor, tomó el escenario Laura Vital, acompañada al toque por Eduardo Rebollar, quien volvió a demostrar su maestría absoluta en el tercio de bulerías, arrancando la ovación del público en varias ocasiones.







Habían transcurrido prácticamente dos horas desde el inicio del festival cuando hacía acto de presencia Mayte Martín, quien elogió al público montillano "por el respeto y el silencio que le regalan a todos los artistas". La cantaora barcelonesa, acompañada al toque por los acordes límpidos y casi mágicos de un joven Alejandro Hurtado, enmudeció al respetable con su dominio absoluto de todos los palos y entregó el testigo a la bailaora Lola Pérez y su grupo.

Alfredo Tejada y Duquende completaron la terna de cantaores y Antonio Fernández la de guitarristas, mientras que la actuación del saxofonista y flautista madrileño Jorge Pardo y su grupo pusieron la nota innovadora de un festival que, en los últimos años, se ha esforzado por atraer a nuevos públicos interesados por la fusión y la experimentación musical de la mano de artistas como el reconocido pianista sevillano David Peña Dorantes.

"Pienso que esta unión de una manera de hacer flamenco con otra es el camino que debemos seguir pues, a día de hoy, no tiene sentido no admitir el paso del tiempo y las nuevas vías que se abren en el arte", apuntó a Montilla Digital, el propio Jorge Pardo quien, no obstante, recordó su trayectoria de más de cuarenta años vinculada al mundo del flamenco "sin haber sentido esa distinción" entre el flamenco más tradicional y el más contemporáneo.

Por último, el presidente de la Peña El Lucero hizo hincapié en que "este año se ha conseguido un cartel muy distinto al que se viene ofreciendo en otros festivales cercanos y creemos que, sin perder el encanto que caracteriza a nuestra Cata, se ha conseguido hacer un guiño a las nuevas tendencias para atraer al público más joven". Con todo, Salvador Córdoba no ocultó su "tristeza" por la "falta de respuesta" del público montillano que apenas si supuso el 50 por ciento del aforo.

"Estamos encantados de que nos acompañen personas de toda la provincia y de otros puntos de Andalucía, pero necesitamos del apoyo de nuestros vecinos para que este festival siga celebrándose otros 45 años", apuntó.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
REPORTAJE GRÁFICO: J.P. BELLIDO


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