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21 de mayo de 2011

  • 21.5.11
La primavera se adelantó en los países ribereños del norte de África y allí ha ido cuajando en unos países y marchitándose o enconándose en otros. Ahora la inquietud ha saltado el estrecho de Gibraltar. El mes de mayo ha traído a las plazas públicas españolas una nutrida lluvia de protestas. Protestas que se venían fraguando desde hace tiempo y que, o bien por mímesis solidaria con las manifestaciones árabes, o bien por una necesidad real de cambiar situaciones de mal-estar en nuestro territorio -me inclino por lo segundo-, el caso es que, en plena primavera, nuestra juventud ha lanzado un grito de alerta a todo el sistema socio-político y contra la crisis en la que estamos sumergidos. Y lo más grave, sin vislumbrarse en estos momentos la puerta de salida de la misma (la crisis).

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FOTO: CRISTÓBAL MANUEL

Digamos que la situación de crisis ha despertado la necesidad de crecimiento corporal y la Democracia, cual criatura en evolución, ha “pegado un estirón” como consecuencia de la fiebre que está padeciendo en estos últimos años. Nuestra Democracia es aún muy joven y se le hace necesario crecer para madurar.

Lo curioso del caso es que “la fiebre de crecimiento” ha venido de manos de la juventud. Una juventud a la que hasta ayer tildábamos de inoperante, aletargada, despreocupada de los problemas reales del país y de ellos mismos. Los “ni-ni” han pasado al ataque y estoy seguro que gracias a sus “sentadas”, al menos una cosa es segura: la clase política, por la cuenta que le trae, tomará nota del clamor que surge del “ágora”.

Otro cantar será el uso que dichos políticos, a derecha y/o a izquierda, hagan de las exigencias que se les planteen. Hablo de exigencias y no de peticiones puesto que los políticos han dejado de ser referente representativo a quienes pedir nada. "Exigir" diría más bien, es la palabra adecuada. ¡Quienes no nos representan no nos pueden ofrecer nada!

Miles de ciudadanos movidos por su indignación ante la clase política y empresarial se han vuelto a concentrar en la Puerta del Sol para reclamar un cambio político y social. Afirman que "no se pedirá en ningún momento el voto para partido político alguno, ni se tratará de influir en la decisión individual de cada persona”.

Entre los asistentes hay parados, adultos, estudiantes, familias al completo... Todos con el deseo expreso de protestar contra un sistema político que no les representa, que fomenta el bipartidismo y que se olvida de la dignidad humana. La lucha es en la calle, no en las urnas, dicen muy convencidos los asambleístas y ¡ojala sea así por el bien de ellos y de nuestra situación política!

De los distintos medios de comunicación he podido sacar un conjunto de peticiones (deseos) políticas y sociales, de este terremoto reivindicativo, que a continuación expongo aquí:
  • Cambiar la ley electoral ha sido la primera reivindicación clara y contundente hecha pública.
  • Listas abiertas, circunscripción única y escaños proporcionales al número de votos.
  • Empeño en lograr una sociedad más justa e igualitaria.
  • Que el voto en blanco sea computable.
  • Que no haya financiación privada dentro de los partidos políticos.
  • Que el marco de reforma se extienda al Senado y a las autonomías. Me ha parecido ver una petición de supresión del Senado.
  • Una ley de responsabilidad política y que no haya imputados en las listas electorales.
  • Que los sueldos de los políticos estén regulados por el IRPF.
  • Someter determinadas leyes a referéndum nacional.
  • Derecho a una vivienda digna, alquiler social.
  • Cancelar la hipoteca si hay embargo.
  • Que la reforma fiscal sea siempre favorable a las rentas más bajas.
  • Prohibición de las empresas de trabajo temporal y los contratos basura.
  • Y que aumente el salario mínimo hasta los 900 euros.

Seguro que me dejo en el tintero bastantes reivindicaciones ya sean políticas o sociales. A estas horas sólo sé que el programa en el que están trabajando, para canalizar su descontento en reivindicaciones concretas, parte de 24 puntos, según uno de los portavoces.

Desde la organización advierten que no dan la bienvenida "a los que vengan a armar bronca". De hecho, piden que "por favor se abstengan de acercarse aquí, porque esto es una protesta pacífica". Tampoco aceptan ver a algunos reunidos, merodeando de grupo en grupo, con botellas de cerveza “porque esto no es un botellón”, dicen. Esta actitud les honra y hace más creíbles y legítimas sus reivindicaciones.

"Parece mentira que tengamos que ser los jóvenes los que vengamos aquí a protestar", exclama un portavoz del colectivo. Y añaden: "Ya que los políticos que hemos elegido democráticamente ponen por delante sus propios intereses a los de sus representados". Indudablemente comparto esta segunda afirmación por toda la carga de verdad que contiene. Modestamente, no estoy de acuerdo con la primera.

Pero yo les diría que quizás sean ellos, los jóvenes, los más indicados para estar en la plaza, dado que son los más perjudicados y para que se les borre el sambenito que tienen colgado desde hace tiempo de que no hacen nada. Los mal llamados “ni-ni” han despertado a la responsabilidad social, política y eso es francamente bueno.

La gran incógnita a estas alturas es ¿quién sacará tajada de todo este movimiento ciudadano? ¿Conseguirán cambios de postura? Emitiendo un juicio de valor sobre estos temas y la coyuntura provocada por las sentadas, honradamente me habría gustado que la situación no hubiera coincidido con las elecciones para que fueran unas protestas más limpias -si ello es posible- y, desde luego, lejos de la arena electoral.

¡A río revuelto ganancia de pescadores! Pero, insisto ¿quién ganará realmente con todo este movimiento que se ha generado en el espacio público español? La pregunta, con ser muy interesante, es difícil de contestar a nivel de la praxis política. A nivel intelectual, personalmente tengo claro que, saldrá ganando, al menos así lo espero, la Democracia.

¿Y la realidad en estos momentos? El Tribunal Constitucional avala la celebración de manifestaciones durante la jornada de reflexión, siempre que no influyan en el electorado (¿!?). Por el contrario, la Junta Electoral Central (JEC) ha decidido prohibir cualquier tipo de manifestación, concentración o reunión el día de reflexión. La decisión del JEC de impedir cualquier tipo de manifestación en la víspera electoral ha provocado un efecto llamada entre los jóvenes y muchas más ciudades se han sumado a la acampada de la Puerta del Sol.

Posdata
: A algún comentarista que cuestionaba el por qué no hablábamos del movimiento actual de los jóvenes, decirle que desde hace algún tiempo se viene tratando sobre ese tema de forma directa o indirecta. Puede ver también, como botones de muestra, el artículo de Mario J. Hurtado, aparecido ayer viernes, o Reacciona ¿Reaccionamos?. Gracias.
PEPE CANTILLO


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