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Mostrando entradas con la etiqueta En compañía de un libro [Carmen García Tejera]. Mostrar todas las entradas
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27 de noviembre de 2021

  • 27.11.21
El “aromático y denso” oleum de Hispania, “Bálsamo de Dios y óleo de los reyes”, es el hilo conductor de la penúltima novela de Jesús Maeso de la Torre quien nos remite al siglo I de nuestra era con una fascinante historia. Protagonizada y narrada en primera persona por el judío Ezra ben Fazael Eleazar quien, tras sortear innumerables peripecias a lo largo de su vida (transformado en Jasón de Séforis, esclavizado y manumitido, competente olearius en campos de la Bética en Córdoba), escribe sus memorias a instancias de su amigo, el filósofo Lucio Anneo Séneca.


La narración de su vida configura una trama –tan compleja como absorbente para el lector– en la que se mezclan todo tipo de comportamientos, de pasiones y de actitudes humanas: la honradez, el trabajo, el respeto a la dignidad humana, la magnanimidad y la astucia, junto con la envidia, la ambición, la corrupción, el enriquecimiento ilícito o la práctica de la esclavitud.

El preciso marco histórico de la obra no impide al lector sumergirse en un mundo de ficción. De la mano del protagonista partimos de Jerusalén para llegar a Roma, centro del Imperio, y de allí a la Bética, con destino final en Corduba, tras difíciles viajes por el Mare Nostrum y con escalas en otras antiguas ciudades, para –tras numerosas dificultades y peripecias– hacer el camino de vuelta hasta Roma y de allí a su Jerusalén natal, para recalar finalmente en Alejandría.

No solo están perfectamente identificados los lugares en los que transcurre la obra: resulta asombroso constatar cómo Jesús Maeso logra introducirnos también en las costumbres, en los ritos de la época gracias al empleo de un léxico preciso, de unas minuciosas descripciones que nos sumergen en los entresijos del ámbito novelesco. Un completo glosario al final de la obra nos permite identificar perfectamente cada lugar, situación o costumbre.

A lo largo de la novela aparecen algunas personalidades de especial relieve: desde los emperadores Tiberio, Calígula y Claudio a los regidores de Judea, como la familia de Herodes, Caifás, Pilatos, el profeta Jesús de Nazaret y algunos de sus discípulos o la familia de los Séneca.

Pero comprobaremos que –sin olvidar su indudable peso en la narración–, ninguno de ellos ocupa un lugar central en la obra; más bien sirven de apoyo a los auténticos protagonistas: a esos personajes –ficticios pero muy verosímiles–, bien caracterizados tanto física como moral y psicológicamente; modelos o antimodelos, con los que nos familiarizamos muy pronto.

Especial interés muestran los personajes femeninos (como ocurre en otras obras de Maeso): mujeres fuertes, decididas y valientes; inteligentes y cultas, con opiniones propias, aunque conscientes de su situación dentro de un mundo patriarcal.

Gracias a la riqueza, a la belleza de su lengua literaria, de los recursos estilísticos que utiliza en su novela, Maeso de la Torre nos envuelve en un mundo mágico en el que prevalecen los sentidos (destacaría entre ellos la intensidad de las sensaciones olfativas), pero también nos conduce por diversos tipos de pasiones y de comportamientos humanos que dan vida –y vitalidad– a estos personajes que reflejan con tanta perfección la época en que se desarrolla la obra... pero que a menudo nos resultan –para bien y para mal– sospechosamente coetáneos.

Esta novela –más allá de su calidad estética– es una historia de supervivencia, de aprendizaje, de mirada al futuro, de aceptación del destino. Magnífica lección de creatividad literaria, sí, pero también de vida.

Ficha técnica

Título: Oleum. El aceite de los dioses.
Autor: Jesús Maeso de la Torre.
Edita: Harper Collins Ibérica. Colección Narrativa histórica.
Ciudad: Madrid.
Año: 2020.
ISBN: 978-84-91394-70-9.


MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: JESÚS MAESO

23 de octubre de 2021

  • 23.10.21
Para muchos de nosotros, uno de los mayores paliativos durante el confinamiento al que nos sometió la pandemia fue la lectura. Los libros nos devolvieron mucho de lo que la amenaza omnipresente del virus nos había confiscado: se convirtieron en un poderoso y eficaz procedimiento para poder viajar, para correr aventuras, para luchar contra monstruos reales y para conjurar el miedo, la tristeza, la incertidumbre…


Y casi coincidiendo con este difícil periodo, ocurre que El infinito en un junco (publicado en septiembre de 2019) ha alcanzado ya su trigésimo novena edición, además de una buena cosecha de premios, encabezado por el Nacional de Ensayo en 2020. Ensayo, sí. Dato más que llamativo porque, habitualmente, tal cantidad de ediciones y de premios recaen sobre obras que pertenecen a los géneros de ficción, especialmente las novelas.

Claro que este ensayo no responde a los rasgos convencionales con que identificamos esta modalidad. Y también es verdad que, al adentrarnos en sus páginas, tenemos más que la sensación de estar leyendo una novela, o escuchando un relato mágico, o participando de una maravillosa aventura, o viajando por lugares y escuchando historias que nos remiten a un pasado lejano pero que –oh, casualidad– a menudo se identifica demasiado con el presente.

Y es que este libro (traducido ya a 32 lenguas) nos habla precisamente de los libros –o, como reza el subtítulo, de “la invención de los libros en el mundo antiguo”–. Afirma la autora que “el primer libro de la Historia nació cuando las palabras, apenas aire escrito, encontraron cobijo en la médula de una planta acuática. Frente a sus antepasados inertes y rígidos, el libro fue desde el principio un objeto flexible, ligero, preparado para el viaje y la aventura”.

Debemos indicar que en Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) confluyen tres circunstancias que la han llevado a emprender esta tarea y a culminarla con éxito: ser una enamorada de los libros desde niña, doctora en Filología Clásica y novelista.

Una triple conjunción de la que resulta una obra –tan fundamentada y rigurosa como amena e incluso divertida– que nos permite sumergirnos en el azaroso recorrido de los libros: del paso de la oralidad a la escritura, de la creación de alfabetos, de la configuración de las primeras bibliotecas, de la lucha por conseguir y atesorar el mayor número posible de obras; de censuras, destrucciones, quemas de libros; de la evolución de sus distintos materiales y formatos, de escritores conocidos y escritoras silenciadas… Todo un universo, en fin, circunscrito a la historia de Grecia y de Roma, aunque solo como punto de partida.

Uno de los elementos más interesantes –a mi juicio– de este “ensayo novelado” es la relación que establece la autora entre la Antigüedad Clásica y nuestro actual mundo hiperconectado: sus consideraciones y reflexiones sobre determinadas actitudes y aconteceres de ayer son sospechosamente similares a los que vienen sucediendo en los últimos años, incluso comprobamos cómo aparecen reflejados en obras literarias y películas de estos dos últimos siglos.

Como Aracne, la diosa tejedora de la mitología griega, Irene Vallejo ha combinado hábilmente los hilos –intrincados y sutiles– que, a lo largo de la historia, han configurado el fascinante mundo del libro, del “texto” (el “tejido”). El resultado (como se nos indica en la contraportada) es “una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros”.

Ciertamente la lectura ha sido nuestra gran aliada en estos tiempos difíciles. La de esta obra –un homenaje también a los lectores– nos ha ayudado a comprender, más y mejor, el protagonismo del libro en nuestras vidas. Porque, como afirma Irene Vallejo, “sin los libros las mejores cosas de nuestro mundo se habrían esfumado en el olvido”.

Ficha técnica

Título: El infinito en un junco.
Autora: Irene Vallejo.
Edita: Siruela. Biblioteca de Ensayo.
Ciudad: Madrid.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17860-79-0.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: IRENE VALLEJO (FACEBOOK)

25 de septiembre de 2021

  • 25.9.21
Viene Cecilia Álvarez (La Palma, 1955) enhebrando versos desde el año 2008, cuando apareció su primer poemario, El alma deshabitada, que había obtenido ese mismo año el Premio Ángaro de Poesía. Al mismo tiempo se publicaba una selección de sus artículos periodísticos, Elogio de la juventud añeja.


Continuando en el campo de la poesía, un año más tarde encontramos Primera luz. Y con cierta regularidad, nos ha entregado más publicaciones poéticas en años posteriores: Palabras al alba (2012), Adagio del silencio (2013), El lento suspirar de la aurora (2016) hasta llegar al aún reciente Almenara de sueños (2018).

Poeta, narradora, profesora de Literatura, periodista… Facetas diversas que confluyen en un mismo centro: el amor por la palabra como vehículo de autoexpresión personal y como vínculo de unión con tantos semejantes que, sin saberlo pero compartiendo sus mismos sentires, también forman parte de la urdimbre de estos poemas. Ahora, Cecilia Álvarez ha decidido seleccionar sesenta de entre todas sus composiciones para ofrecérnoslas en su primera antología, Versos enhebrados.

Esmerada selección la suya, sí; que no mezcla indiscriminada. Porque en esta Antología poética podemos hallar esos hilos –tan sutiles como firmes– que pespuntean, ya desde sus inicios, su obra creativa. En su Prólogo identifica Juan Francisco Santana Domínguez las claves dominantes en su poesía: la soledad y el silencio.

“Hay una soledad que buscas
y otra que te encuentra al doblar
la esquina de tu propio silencio”

(El alma deshabitada)

Bienvenida soledad como necesario estímulo para la creación; malhallada cuando se troca en paralizante impedimento para la expresión; cuando es una soledad que desemboca en un atronador silencio, como es perceptible en su composición “Donde habita el ocaso” (El alma deshabitada), en el que se siente golpeada “de silencio, de este silencio a voces / que arropa la desgana de vivir,”.

Y podemos constatar con un simple repaso a los títulos de los poemas incluidos en este libro el peso que el silencio adquiere en sus creaciones a lo largo de toda su trayectoria, y hasta qué punto ha llegado a convertirse en leit motiv de su obra poética.

Y como si de un efecto dominó se tratara, soledad y silencio actúan como desencadenantes de otros factores destructivos. Por ejemplo, el olvido. “Detrás de la memoria está el olvido”, sentencia Carlos Murciano desde los versos que, significativamente, encabezan esta Antología. Y ella lo confirma:

“Pero, en vano, persigues tu acordanza,
tu espejismo de niebla
y mueres de sed en cada aliento”.

(Almenara de sueños)

O la ausencia, que:

“Es esa palabra tan ovillada
a la presencia, tan colmada de silencio,
esa palabra encadenada al vacío,
al tiempo huido y lágrimas contenidas”.

(El lento suspirar de la aurora)

¿Qué hacer para conjurar los efectos devastadores de estos indeseables compañeros de camino? Aferrarse a la creación poética –incluso cuando ésta se resiste, cuando supone un arduo combate consigo misma– como vía de salvación.

Es entonces cuando la belleza triunfa sobre el desgarro del cotidiano vivir. Una belleza no exenta de tristeza –el “dolorido sentir” garcilasiano tiñe a menudo los versos de Cecilia Álvarez–; pero una belleza que, a fin de cuentas, consigue plasmar en sus poemas a base de una tenaz lucha de la palabra contra el vacío y contra la angustia; contra el efecto destructor del paso del tiempo.

Un arduo combate (vital y poético) con el que la escritora canaria ha conseguido en sus composiciones el triunfo de la luz sobre las sombras, de la memoria sobre el olvido… En definitiva, es el triunfo de su voz cálida y bien timbrada que rompe silencios indeseados y que, desde su propia soledad, acompaña la de tantos lectores con estos versos enhebrados de amor, de ternura y de sueños, capaces de suturar esas heridas producidas por tanta pesadumbre, por tanto dolor.

Ficha técnica

Título: Versos enhebrados (Antología 2008-2018).
Autor: Cecilia Álvarez (Prólogo de Juan Francisco Santana Domínguez).
Edita: Ediciones Idea. Colección Poesía Aguere.
Ciudad: Santa Cruz de Tenerife.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17764-16-6.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: TIBERÍADES

24 de agosto de 2021

  • 24.8.21
El Centro Andaluz de las Letras dedicó en 2019 el Día del Libro al poeta y articulista malagueño Manuel Alcántara. Desgraciadamente, pocos días antes de la celebración, fallecía el escritor en su ciudad natal. El título de la Antología editada para la ocasión (tomado de su soneto “Antiguo presente”, Manera de silencios) cobraba así un significado especial, aunque es cierto que el autor no se fue del todo.


Manuel Alcántara nos deja su mejor legado, representado por los textos (poemas y columnas periodísticas) seleccionados por el también poeta y estudioso de Manuel Alcántara, Francisco Ruiz Noguera, que integran esta Antología que puede descargarse gratuitamente, en formato PDF, en la web de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

“Donde más me conozco empiezan mis palabras”, afirmaba el autor malagueño en su poema “Las palabras” (El embarcadero). En efecto, ya en verso, ya en prosa, la palabra fue el motor de su vida; el instrumento con el que mejor pudo descubrirse a sí mismo, a sus semejantes y a su entorno, pero también el que nos sirvió a sus lectores para reflexionar sobre tantos aspectos de la realidad cotidiana o de nuestro ser más íntimo.

Especialmente conocido como columnista y articulista de prensa, muchos de sus 16.000 artículos están recopilados en varios volúmenes, entre ellos, Los otros días (1994), Fondo perdido (1997), Vuelta de hoja (1998) o Málaga nuestra (2002).

Catorce de ellos (publicados entre 1965 y 2018, galardonados algunos con diversos premios) se hallan reproducidos en la presente Antología. Sus columnas y artículos, siempre certeros, aparecen envueltos en una buena dosis de humor y de una amable ironía que en modo alguno desvirtúan sus opiniones sino que, por el contrario, las hacen más evidentes.

Precisamente su labor como articulista de prensa oscureció un tanto su creación poética. Sin embargo, Manuel Alcántara se inició en la poesía en los años cincuenta con Manera de silencio (1955), al que siguieron El embarcadero (1958), Plaza Mayor (1961) y Ciudad de entonces (1962).

Tras un paréntesis de algunos años, continuó con Amanecer privado (1983), Sur, paredón y después (1084) y Este verano en Málaga (1985): de todos estos libros figuran cincuenta y ocho poemas en la obra que nos ocupa. Posteriormente muchas de sus creaciones poéticas han sido recopiladas en diferentes antologías.

Su poesía alterna las formas cultas con las populares; el tono irónico y desenfadado con la preocupación por todos los problemas que atañen al ser humano, el desconcierto producido por el paso del tiempo con la nostalgia de su infancia malagueña.

Acertadamente, Ruiz Noguera (cuya introducción supone una eficaz guía para adentrarse en los textos de Alcántara) ha primado en esta recopilación los poemas del autor malagueño, lo que sin duda supondrá un mayor aliciente a la hora de conocer, de releer y de reivindicar su obra.

Ficha técnica

Título: El porvenir de ayer es ya recuerdo (Poemas & Columnas. Antología).
Autor: Manuel Alcántara (Selección e introducción de Francisco Ruiz Noguera).
Edita: Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico. Junta de Andalucía.
Ciudad: Sevilla.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-9959-329-6.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

27 de julio de 2021

  • 27.7.21
“Este libro es una auténtica ficción novelesca que conserva un trasfondo histórico, los personajes son totalmente inventados, los apellidos remiten a la zona geográfica donde se ubica la crónica, pero no están basados en personajes históricos”. Con esta breve nota pone fin Pepa Caro a su última publicación en la que reaparecen, en forma y contenido, algunos aspectos que desde hace algún tiempo se han convertido en elementos claves de su trayectoria como escritora.


Por una parte, la poeta –sin renunciar a serlo– deja paso a la narradora (recordemos su aún reciente El exilio de Zaynab, de 2017); por otra, incide nuevamente en su misión de rescatar de un seguro olvido a esas “mujeres sin historia”, del pasado remoto y reciente (también protagonistas tanto de esta obra citada como de sus poemarios Las calles de la lluvia, de 2010, y sobre todo Volver por las aceras sin memoria en 2018).

En este amplio margen entre lo que sucedió y lo que pudo haber sucedido (donde situaba Aristóteles la diferencia entre la Historia y la creación literaria; es decir, entre “lo verdadero” y “lo verosímil”) hay que colocar esta “ficción novelesca”, esta larga narración que nos ofrece ahora la autora arcense, estructurada en 54 breves capítulos que, aunque en gran parte de los casos funcionan perfectamente como relatos autónomos, se hallan hábilmente engarzados, de manera que se configuran en un todo unitario y coherente.

Ese trasfondo histórico de la obra así como los espacios en los que transcurre nos remiten a la alta Edad Media (entre los siglos XIII y XIV) y nos sitúan en esas poblaciones de frontera, centrada en la Villa de Archos –recién incorporada tras la Reconquista al Reino de Castilla– aunque con referencias a Bornos, Santa María del Puerto o Xerez.

Escrito en forma de crónica (género característico de la Edad Media), la autora nos va desvelando los entresijos de una saga familiar y su entorno, en la que cobra especial relevancia el amplio número de mujeres –de variada condición social y de caracteres muy diferentes–, auténticas protagonistas de la narración: frente al estereotipo del héroe, del guerrero masculino (tan habitual en las obras centradas en esta época), Pepa Caro dirige su mirada a esas mujeres invisibles para mostrarnos sus sentimientos, sus frustraciones, sus alegrías, sus esperanzas… En definitiva, su mundo, tan ignorado y tan valioso a la vez, para poder entender ciertos comportamientos y formas de vida de aquella etapa, pero también de la actualidad.

Será Catalina, que ha ingresado por propia voluntad en un convento de la ya Ciudad de Archos, quien legue a la posteridad unas notas sobre su linaje hasta que dos siglos después “uno de sus descendientes publique con esmero y alguna concesión a la fantasía la historia de los hombres que repoblaron la villa”.

Pero se trata, sin duda, de una historia incompleta, pues en ella no aparecen “… las pequeñas historias de esas sufridas mujeres que no aportaron nada de valor a las hazañas guerreras, nada reseñable en la lucha de frontera, frágiles o enérgicas, paridoras o monjas, educadoras, ignorantes o sabias, que yacen en el bajo fondo de partidas de bautismo o defunción, que fueron solo nombres, que fueron solo mujeres, mujeres sin historia”.

En esta obra la autora, como afirma acertadamente en su Prólogo el novelista Jesús Maeso de la Torre, “añade un lenguaje exquisito, una prosa selecta y un rico vocabulario”. Perfectamente ambientada, evocamos a través de estos relatos lo que pudo ser esa historia cotidiana –la “intrahistoria” unamuniana–.

Con el factor añadido de que lo que en su momento no hicieron los cronistas, lo hace ahora Pepa Caro con esta intensa narración en la que rescata a cada una de esas mujeres del anonimato en que siempre se las mantuvo para mostrarnos –al fin– que cada una de ellas tuvo una fecunda vida propia, tan digna de ser contada como la de sus padres, hermanos, esposos o señores. En esta obra ellas son las auténticas heroínas.

Ficha técnica

Título: El tiempo que llevamos dentro.
Autora: Pepa Caro Gamaza.
Edita: Ediciones En Huida (colección DRelato).
Ciudad: Sevilla.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17502-94-2


MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

26 de junio de 2021

  • 26.6.21
El pueblo, ya sabéis es un breve libro de memorias de infancia publicado por Pedro Sevilla. La recuperación del pasado, de su propio pasado, es un elemento recurrente en la obra del autor arcense: libro de memorias es también La fuente y la muerte (2011), pero si rastreamos toda su producción –tanto en verso como en prosa– podemos hallar –de forma tácita o explícita– frecuentes referencias autobiográficas que, a menudo, nos remiten a su niñez.


Pero no confundamos autobiografía con narcisismo. En este libro –que toma su título de los versos de su paisano y maestro, el poeta Julio Mariscal–, Pedro Sevilla, a través de la evocación de su propia experiencia, configura la realidad y se configura a sí mismo como ser humano, desde el niño que fue al hombre que ha llegado a ser… sin perder nunca de vista esa sensación única e irrepetible con la que el niño –él se declara “un niño viejo”– va descubriendo el mundo que lo circunda y, sobre todo, se va descubriendo a sí mismo.

Porque, a diferencia de los adultos (que pasan la vida midiendo el tiempo, en lucha perenne e inútil con él), afirma Pedro Sevilla que “… los niños no viven en el tiempo, sino en la eternidad.”, lo que explica esa capacidad de sorpresa que desarrollan ante cualquier acontecimiento.

Así, los recuerdos de infancia que el poeta trasvasa a este libro, aunque nos sitúan en un lugar concreto (Arcos, su ciudad natal) y en una época (los años sesenta del pasado siglo XX), se circunscriben a una serie de festividades o periodos que constituyen las verdaderas marcas infantiles en ese discurrir cíclico de la naturaleza, de la vida.

Así, Pedro Sevilla divide este libro en cuatro apartados: “El pueblo en Navidad”, “El pueblo en Semana Santa”, “El pueblo en verano” y “El pueblo en Feria”. Completa este recorrido con una última sección, “El pueblo en imágenes”, interesante repertorio gráfico que nos permite visualizar tanto a esos protagonistas de sus recuerdos como al paisaje, las costumbres y formas de vida de aquella época. Todo ello recogido en una atractiva edición de Libros Canto y Cuento.

El autor está convencido de que “La niñez es la única etapa de la vida eminentemente carnal”, por lo que “Contar una infancia es contar el imperio de los sentidos”. Algo que él logra plenamente a lo largo de estas páginas al evocarnos sensaciones inefables cuando escribe “de la luz de ese mundo, de la piel rugosa de los olivos, del dulzor de las brevas. Y del olor de los cochinos”.

Páginas cargadas de esos momentos eternos, de episodios que marcan ya para siempre una vida, de preguntas sin respuesta, de esa inquietante lógica infantil que –afortunadamente– sigue viva en sus recuerdos, en estas memorias de infancia sobre los que él ya desde el presente, cuando han transcurrido –ahora sí hablamos del paso del tiempo– más de cincuenta años, arroja la luz de una mirada transparente, serena y lúcida, entreverada de reflexiones y de nostalgia pero también de gotas de humor, de ironía.

Imposible e inútil circunscribirnos a una sola de las numerosas y sabrosas anécdotas que narra Pedro Sevilla en este libro. Pero sí queremos resaltar sus propias palabras cuando apunta la posibilidad de que en su infancia se halla el germen de su posterior oficio de escritor, en esos cuadernos escolares, “… tan blancos, tan virginales, ya vislumbraba yo la posibilidad de escribir para ordenar mi mundo, para ordenarme por dentro”.

En efecto, ese niño que fue –que aún es– ya llevaba sembrada la semilla de la creación, más tarde germinada en este “fabricante de recuerdos”. No; el suyo no es un ejercicio narcisista porque en sus recuerdos todos tenemos cabida; me refiero a todos los que nos sentimos identificados con el poeta en la recuperación de ese tiempo ¿perdido? de nuestra propia infancia.

Ficha técnica
  • Título: El pueblo, ya sabéis. 
  • Autor: Pedro Sevilla. 
  • Edita: Libros Canto y Cuento. 
  • Ciudad: Jerez de la Frontera. 
  • Año: 2017. 
  • ISBN: 978-84-946791-2-4
MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

29 de mayo de 2021

  • 29.5.21
La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía había declarado al poeta Pablo García Baena (Córdoba, 1923) Autor del año 2018. Por desgracia, no pudo asistir a los actos de homenaje que, como tal, se le tributarían en esta Comunidad Autónoma durante el mes de abril: el poeta cordobés, uno de los impulsores del grupo “Cántico” y de la revista del mismo nombre a finales de los años cuarenta del siglo XX, fallecía en su ciudad natal en enero de 2018.



Se nos va el poeta, sí, pero nos queda su obra, de la que el Centro Andaluz de las Letras nos ofrece la presente muestra antológica en edición impresa no venal, y también en formato digital, que puede descargarse en este enlace.

Esta antología, titulada Un navío cargado de palomas y especias, incluye cuarenta poemas de García Baena procedentes de nueve de sus libros –desde Rumor oculto (1946) a Los Campos Elíseos (2006)–. Doble valor la de esta edición puesto que, además de contener una amplia y acertada selección de sus versos, integra –a modo de iniciación a la lectura de la obra del poeta cordobés– un estudio introductorio a cargo del también poeta Guillermo Carnero, especialista en el grupo “ Cántico” y en la obra del autor que nos ocupa.

Suya es también la selección de poemas así como un buen número de notas al pie de muchas de las composiciones con las que pretende facilitar la lectura de las mismas.

Como indica Carnero, el grupo “Cántico” (constituido por Pablo García Baena, Ricardo Molina o Juan Bernier, entre otros poetas y pintores) rompe con las tendencias dominantes en la poesía de postguerra (garcilacismo, poesía social, tremendismo…) para centrarse en un peculiar cultivo de la palabra y en una singular defensa de la belleza, con lo que se convierte en un puente entre la Generación del 27 y los llamados “Novísimos”, grupo en el que precisamente se inscribe Guillermo Carnero en sus inicios como poeta.

Dentro de estos supuestos, podemos afirmar que García Baena es autor de una poesía densa y compleja, en la que es perceptible cierto barroquismo, aunque es también profundamente íntima y personal; emotiva y humana, caracterizada por una extraordinaria sensualidad (plena de elementos sonoros y pictóricos), nacida a menudo de la evocación y la reflexión.

Carnero concluye su introducción afirmando que “Pablo García Baena es un poeta de obligado estudio en cualquier panorama de la poesía española de posguerra; su maestría en el manejo del verso y de la palabra lo ponen a la altura de los más grandes poetas del siglo XX” (pág. 32). Esta Antología de su obra poética, además de homenajear al autor cordobés, nos ofrece la oportunidad de gozar de sus dotes creativas, de su peculiar cultivo de la belleza.

Ficha técnica
  • Título: Un navío cargado de palomas y especias (Antología).
  • Autor: Pablo García Baena (Presentación de Miguel A. Vázquez Bermúdez. Selección, notas y estudio preliminar de Guillermo Carnero).
  • Edita: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Centro Andaluz de las Letras.
  • Ciudad: Sevilla.
  • Año: 2018.
  • ISBN: 978-84-9959-288-6
  • Depósito Legal: SE 652-2018
  • Imprime: Tecnographic, S.L.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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