Montilla volvió ayer a reunirse en torno a Nuestra Señora de la Aurora, patrona de la ciudad, con una jornada marcada por la procesión de su imagen y por la tradicional Noche de Serenatas, una celebración en la que la devoción religiosa volvió a encontrarse con la música y las costumbres populares. Los actos, promovidos por la Hermandad de Nuestra Señora de la Aurora y San Francisco Solano, culminan este domingo con las celebraciones religiosas más solemnes en la Parroquia de San Francisco Solano.
Los cultos en honor a la patrona se han venido desarrollando durante los últimos días en el templo del santo montillano, donde se han sucedido los rezos, las ofrendas y los preparativos para una de las citas tradicionales del calendario local. Cada segundo domingo de octubre, la celebración vuelve a congregar a distintas generaciones de montillanos alrededor de la imagen de Nuestra Señora de la Aurora.
El fin de semana comenzó el viernes con la ofrenda floral protagonizada por los escolares, que llevaron sus flores hasta la Parroquia de San Francisco Solano y las depositaron ante la imagen de la Virgen. La participación de los más pequeños volvió así a formar parte de unos actos en los que la transmisión de la devoción entre generaciones ocupa un lugar destacado.
Durante la jornada de ayer, y a partir de las 19.30 horas, Nuestra Señora de la Aurora salió en procesión acompañada por la Agrupación Musical La Unión. El cortejo recorrió las calles San Francisco Solano y Santa Ana para continuar por la Plaza de la Inmaculada, Corredera, Puerta de Aguilar, Médico Cabello y Fuente Álamo. Desde este último punto, el cortejo continuó por San Francisco Solano hasta regresar, de nuevo, a la casa natal del patrón de Montilla.
Durante el recorrido, los balcones engalanados, los pétalos y las coplas dedicadas a la patrona acompañaron el paso de la procesión por las calles de Montilla. La música de La Unión y las interpretaciones de escolares de la localidad se incorporaron a una jornada que tuvo su continuidad, tras la entrada de la Virgen en el templo, con una de las citas más arraigadas de las fiestas patronales: la Noche de Serenatas.
Desde las 22.30 horas, distintas formaciones fueron sucediéndose en las inmediaciones de la Parroquia de El Santo para ofrecer sus melodías a Nuestra Señora de la Aurora. Entre las agrupaciones que participaron figuraron el Colegio La Asunción, el Grupo Baita, la Tuna de Montilla, los Auroros de la Centuria Romana Munda, el Grupo Cadena, la Tuna Estudiantil del IES Inca Garcilaso, el Coro de la Hermandad de la Juventud y la Tuna de Antiguos Alumnos Salesianos. La presencia de esta última formación tuvo este año un significado especial, al rondar y homenajear a la Aurora más longeva de Montilla, un acto que tuvo lugar en la tarde del viernes en la Plaza Poeta Miguel Hernández.
Las serenatas se prolongaron hasta bien entrada la madrugada con las guitarras, bandurrias y laúdes como protagonistas. También volvieron a estar presentes algunos de los elementos gastronómicos tradicionalmente asociados a esta celebración, como el chocolate caliente y las sopaipas. Tras cantar ante la imagen de la patrona, los auroros emprendieron asimismo su habitual ronda por las casas de familiares y amigos.
Las Coplas de la Aurora constituyen precisamente uno de los componentes más característicos de esta celebración. El investigador José Miguel Mejías del Río explicó durante la elaboración de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía que "estas melodías forman parte de la memoria colectiva de Montilla y están profundamente arraigadas en su identidad cultural".
Según el especialista, las coplas populares que tradicionalmente se cantaban durante las vísperas de la procesión llegaron a desaparecer a mediados del siglo XX debido a la falta de intérpretes, aunque fueron recuperadas durante la década de los setenta gracias a montillanos como Francisco Muñoz Carrasco, presidente de honor de la Centuria Romana Munda.
Desde aquella recuperación, las Coplas de la Aurora han continuado adaptándose a distintas formas de interpretación sin perder los elementos que las identifican. En ellas conviven las voces corales, las melodías ligeras y el acompañamiento de diferentes instrumentos de cuerda vinculados históricamente a las agrupaciones participantes.
"Predominan los cordófonos, como la guitarra, el laúd o la bandurria, aunque también se suman panderetas y, en ocasiones especiales, el piano o el órgano", detalló Mejías acerca de la instrumentación que acompaña habitualmente a estas interpretaciones.
La programación de las fiestas patronales alcanza este domingo sus actos religiosos principales. A las 10.00 de la mañana se ha celebrado la Santa Misa, presidida por Antonio Palma León, capellán del Monasterio de Santa Clara de Montilla.
La última de las celebraciones tendrá lugar a las 13.00 de la tarde con la Función Solemne de la Hermandad, presidida por Florencio Muñoz García, párroco de San Francisco Solano de Montilla y consiliario de la corporación. Con este acto se cerrará el programa de cultos iniciado el pasado 1 de octubre en honor a Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla.
La celebración también ha vuelto a extenderse durante estos días más allá de los actos estrictamente religiosos y musicales. En la Plaza de la Rosa, los puestos de castañas y nueces han recuperado los aromas característicos de estas fechas, mientras distintas hermandades se han sumado a las costumbres gastronómicas vinculadas a la festividad.
La Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza ofreció ayer las tradicionales sopaipas con chocolate. También pudieron degustarse en la sede de la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano.
La Centuria Romana Munda también ha vuelto a incorporarse a esta tradición este año y ayer volvió a servir sopaipas aptas para personas celíacas en la Plaza de Munda, junto al edificio de La Silera. De este modo, los cultos religiosos, las serenatas y las costumbres gastronómicas han vuelto a coincidir durante un fin de semana en el que Montilla celebra una de sus festividades patronales más arraigadas.
Los cultos en honor a la patrona se han venido desarrollando durante los últimos días en el templo del santo montillano, donde se han sucedido los rezos, las ofrendas y los preparativos para una de las citas tradicionales del calendario local. Cada segundo domingo de octubre, la celebración vuelve a congregar a distintas generaciones de montillanos alrededor de la imagen de Nuestra Señora de la Aurora.
El fin de semana comenzó el viernes con la ofrenda floral protagonizada por los escolares, que llevaron sus flores hasta la Parroquia de San Francisco Solano y las depositaron ante la imagen de la Virgen. La participación de los más pequeños volvió así a formar parte de unos actos en los que la transmisión de la devoción entre generaciones ocupa un lugar destacado.
Durante la jornada de ayer, y a partir de las 19.30 horas, Nuestra Señora de la Aurora salió en procesión acompañada por la Agrupación Musical La Unión. El cortejo recorrió las calles San Francisco Solano y Santa Ana para continuar por la Plaza de la Inmaculada, Corredera, Puerta de Aguilar, Médico Cabello y Fuente Álamo. Desde este último punto, el cortejo continuó por San Francisco Solano hasta regresar, de nuevo, a la casa natal del patrón de Montilla.
Durante el recorrido, los balcones engalanados, los pétalos y las coplas dedicadas a la patrona acompañaron el paso de la procesión por las calles de Montilla. La música de La Unión y las interpretaciones de escolares de la localidad se incorporaron a una jornada que tuvo su continuidad, tras la entrada de la Virgen en el templo, con una de las citas más arraigadas de las fiestas patronales: la Noche de Serenatas.
Desde las 22.30 horas, distintas formaciones fueron sucediéndose en las inmediaciones de la Parroquia de El Santo para ofrecer sus melodías a Nuestra Señora de la Aurora. Entre las agrupaciones que participaron figuraron el Colegio La Asunción, el Grupo Baita, la Tuna de Montilla, los Auroros de la Centuria Romana Munda, el Grupo Cadena, la Tuna Estudiantil del IES Inca Garcilaso, el Coro de la Hermandad de la Juventud y la Tuna de Antiguos Alumnos Salesianos. La presencia de esta última formación tuvo este año un significado especial, al rondar y homenajear a la Aurora más longeva de Montilla, un acto que tuvo lugar en la tarde del viernes en la Plaza Poeta Miguel Hernández.
Las serenatas se prolongaron hasta bien entrada la madrugada con las guitarras, bandurrias y laúdes como protagonistas. También volvieron a estar presentes algunos de los elementos gastronómicos tradicionalmente asociados a esta celebración, como el chocolate caliente y las sopaipas. Tras cantar ante la imagen de la patrona, los auroros emprendieron asimismo su habitual ronda por las casas de familiares y amigos.
Las Coplas de la Aurora constituyen precisamente uno de los componentes más característicos de esta celebración. El investigador José Miguel Mejías del Río explicó durante la elaboración de la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía que "estas melodías forman parte de la memoria colectiva de Montilla y están profundamente arraigadas en su identidad cultural".
Según el especialista, las coplas populares que tradicionalmente se cantaban durante las vísperas de la procesión llegaron a desaparecer a mediados del siglo XX debido a la falta de intérpretes, aunque fueron recuperadas durante la década de los setenta gracias a montillanos como Francisco Muñoz Carrasco, presidente de honor de la Centuria Romana Munda.
Desde aquella recuperación, las Coplas de la Aurora han continuado adaptándose a distintas formas de interpretación sin perder los elementos que las identifican. En ellas conviven las voces corales, las melodías ligeras y el acompañamiento de diferentes instrumentos de cuerda vinculados históricamente a las agrupaciones participantes.
"Predominan los cordófonos, como la guitarra, el laúd o la bandurria, aunque también se suman panderetas y, en ocasiones especiales, el piano o el órgano", detalló Mejías acerca de la instrumentación que acompaña habitualmente a estas interpretaciones.
La programación de las fiestas patronales alcanza este domingo sus actos religiosos principales. A las 10.00 de la mañana se ha celebrado la Santa Misa, presidida por Antonio Palma León, capellán del Monasterio de Santa Clara de Montilla.
La última de las celebraciones tendrá lugar a las 13.00 de la tarde con la Función Solemne de la Hermandad, presidida por Florencio Muñoz García, párroco de San Francisco Solano de Montilla y consiliario de la corporación. Con este acto se cerrará el programa de cultos iniciado el pasado 1 de octubre en honor a Nuestra Señora de la Aurora, patrona de Montilla.
La celebración también ha vuelto a extenderse durante estos días más allá de los actos estrictamente religiosos y musicales. En la Plaza de la Rosa, los puestos de castañas y nueces han recuperado los aromas característicos de estas fechas, mientras distintas hermandades se han sumado a las costumbres gastronómicas vinculadas a la festividad.
La Hermandad de Jesús Preso y María Santísima de la Esperanza ofreció ayer las tradicionales sopaipas con chocolate. También pudieron degustarse en la sede de la Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia, María Santísima de la Caridad en sus Tristezas y San Francisco Solano.
La Centuria Romana Munda también ha vuelto a incorporarse a esta tradición este año y ayer volvió a servir sopaipas aptas para personas celíacas en la Plaza de Munda, junto al edificio de La Silera. De este modo, los cultos religiosos, las serenatas y las costumbres gastronómicas han vuelto a coincidir durante un fin de semana en el que Montilla celebra una de sus festividades patronales más arraigadas.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR ÁLVARO CARRASCO













































































































