El marco Montilla-Moriles ha cerrado la vendimia 2026 con un aforo de 33,6 millones de kilos de uva, una producción entre un 15 y un 20 por ciento superior a la media de los últimos diez años y un 40 por ciento mayor que la registrada durante la campaña anterior, especialmente afectada por la plaga de mildiu que asoló los viñedos de la Campiña cordobesa.
El aforo final, que fue analizado por la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja Córdoba) durante su Sectorial Vitivinícola celebrada en la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora de Montilla, confirma así una recuperación significativa respecto a los 19,06 millones de kilos recogidos en 2025. No obstante, los 33,6 millones de la actual campaña continúan por debajo de la media de las veinte últimas vendimias, comprendidas entre 2006 y 2025, que se sitúa en unos 39,07 millones de kilos.
La evolución de las cosechas durante las dos últimas décadas muestra importantes oscilaciones de un ejercicio a otro. En 2006 se recogieron en el marco vitivinícola cordobés 46,2 millones de kilos de uva; en 2007, la producción alcanzó los 41,86 millones; y, en 2008, se situó en 38,91 millones. Un año después, en 2009, la cosecha volvió a elevarse hasta los 45,69 millones de kilos.
La producción alcanzó los 56 millones de kilos en 2010, antes de descender hasta los 44,7 millones en 2011 y los 27,65 millones en 2012. La campaña de 2013 elevó de nuevo de forma considerable la cosecha, hasta alcanzar los 64 millones de kilos, el mayor registro de toda la serie facilitada por el Consejo Regulador.
A partir de aquel ejercicio continuaron las oscilaciones, aunque sin volver a alcanzarse ese nivel de producción. La campaña de 2014 terminó con 47,5 millones de kilos; la de 2015, con 42 millones; y la de 2016, con 40,37 millones. En 2017, la cosecha descendió hasta los 33,5 millones de kilos, mientras que en 2018 se produjo un nuevo repunte hasta los 44,68 millones.
Los datos correspondientes a 2019 situaron la producción en 38,9 millones de kilos de uva y, en 2020, se contabilizaron 36,43 millones. La reducción de la cosecha se hizo especialmente visible a partir de entonces. Montilla-Moriles registró 30,58 millones de kilos en 2021, 29,15 millones en 2022 y 26,07 millones en 2023.
La vendimia de 2024 ofreció un ligero repunte, hasta los 28,07 millones de kilos, antes del fuerte descenso registrado en 2025, cuando la producción cayó hasta los 19,06 millones. Aquella excepcional reducción estuvo condicionada por el mildiu, un hongo parásito originario de América que puede provocar daños severos en todos los órganos de la planta cuando encuentra unas condiciones climáticas favorables.
El mildiu puede afectar gravemente a un viñedo en apenas unos días, dejando racimos vacíos y hojas debilitadas. Se trata, por ello, de una de las enfermedades criptogámicas más temidas por los viticultores, ya que, cuando la infección alcanza niveles elevados, sus efectos pueden comprometer la producción de una zona vitivinícola completa.
La reunión, presidida por Juan Manuel Centella, contó con una amplia participación de representantes del sector vitivinícola y permitió analizar también la caída del precio de la uva, la escasez de mano de obra para atender las labores de vendimia, así como la pérdida de superficie de viñedo y la evolución del mercado.
La campaña se desarrolló libre de plagas, con un rendimiento medio de 8.300 kilos por hectárea y un aumento importante de la graduación de la uva. Sin embargo, la recuperación de la producción estuvo acompañada por un descenso de los precios, que pasaron de los 90 céntimos por kilo de uva que se abonaron en la campaña anterior a los 70 céntimos en la actual.
Otro de los problemas abordados fue la escasez de mano de obra para realizar las tareas agrícolas. En este punto, se advirtió que las dificultades para encontrar trabajadores “han sido importantes durante la vendimia y podrían agravarse en la poda, al coincidir estas labores con la recogida de la aceituna”, situación que ya fue denunciada hace unas semanas por el Colectivo Vitivinum, integrado por viticultores, lagares y bodegas de la zona vitivinícola cordobesa.
La falta de trabajadores adquiere especial relevancia ante las próximas labores de poda, que coinciden temporalmente con la recogida de la aceituna. Esta circunstancia se suma a otros factores que preocupan actualmente a los productores vitivinícolas de la provincia.
Durante la Sectorial, Asaja también abordó la continuidad del arranque de viñedo. No en vano, la superficie dedicada actualmente a este cultivo se sitúa, según Asaja Córdoba, en 3.960 hectáreas, por lo que la pérdida de terreno vitícola constituye otro de los principales motivos de preocupación expresados en relación con el futuro del sector en el marco Montilla-Moriles.
La situación del mercado ocupó igualmente una parte del análisis de la Sectorial Vitivinícola de Asaja, cuyos representantes examinaron la tendencia descendente en el consumo de bebidas alcohólicas en general y del vino en particular, un escenario que añade nuevas dificultades a la comercialización de las producciones vitivinícolas.
De este modo, la mejora de la cosecha respecto a la campaña anterior convive con otros problemas que afectan actualmente al viñedo cordobés. La Sectorial Vitivinícola de Asaja Córdoba puso de manifiesto que la recuperación productiva coincide con “importantes desafíos” como “la bajada de los precios de la uva, la falta de trabajadores, la reducción del viñedo y el descenso del consumo”.
El aforo final, que fue analizado por la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja Córdoba) durante su Sectorial Vitivinícola celebrada en la Cooperativa Nuestra Señora de la Aurora de Montilla, confirma así una recuperación significativa respecto a los 19,06 millones de kilos recogidos en 2025. No obstante, los 33,6 millones de la actual campaña continúan por debajo de la media de las veinte últimas vendimias, comprendidas entre 2006 y 2025, que se sitúa en unos 39,07 millones de kilos.
La evolución de las cosechas durante las dos últimas décadas muestra importantes oscilaciones de un ejercicio a otro. En 2006 se recogieron en el marco vitivinícola cordobés 46,2 millones de kilos de uva; en 2007, la producción alcanzó los 41,86 millones; y, en 2008, se situó en 38,91 millones. Un año después, en 2009, la cosecha volvió a elevarse hasta los 45,69 millones de kilos.
La producción alcanzó los 56 millones de kilos en 2010, antes de descender hasta los 44,7 millones en 2011 y los 27,65 millones en 2012. La campaña de 2013 elevó de nuevo de forma considerable la cosecha, hasta alcanzar los 64 millones de kilos, el mayor registro de toda la serie facilitada por el Consejo Regulador.
A partir de aquel ejercicio continuaron las oscilaciones, aunque sin volver a alcanzarse ese nivel de producción. La campaña de 2014 terminó con 47,5 millones de kilos; la de 2015, con 42 millones; y la de 2016, con 40,37 millones. En 2017, la cosecha descendió hasta los 33,5 millones de kilos, mientras que en 2018 se produjo un nuevo repunte hasta los 44,68 millones.
Los datos correspondientes a 2019 situaron la producción en 38,9 millones de kilos de uva y, en 2020, se contabilizaron 36,43 millones. La reducción de la cosecha se hizo especialmente visible a partir de entonces. Montilla-Moriles registró 30,58 millones de kilos en 2021, 29,15 millones en 2022 y 26,07 millones en 2023.
La vendimia de 2024 ofreció un ligero repunte, hasta los 28,07 millones de kilos, antes del fuerte descenso registrado en 2025, cuando la producción cayó hasta los 19,06 millones. Aquella excepcional reducción estuvo condicionada por el mildiu, un hongo parásito originario de América que puede provocar daños severos en todos los órganos de la planta cuando encuentra unas condiciones climáticas favorables.
El mildiu puede afectar gravemente a un viñedo en apenas unos días, dejando racimos vacíos y hojas debilitadas. Se trata, por ello, de una de las enfermedades criptogámicas más temidas por los viticultores, ya que, cuando la infección alcanza niveles elevados, sus efectos pueden comprometer la producción de una zona vitivinícola completa.
La reunión, presidida por Juan Manuel Centella, contó con una amplia participación de representantes del sector vitivinícola y permitió analizar también la caída del precio de la uva, la escasez de mano de obra para atender las labores de vendimia, así como la pérdida de superficie de viñedo y la evolución del mercado.
La campaña se desarrolló libre de plagas, con un rendimiento medio de 8.300 kilos por hectárea y un aumento importante de la graduación de la uva. Sin embargo, la recuperación de la producción estuvo acompañada por un descenso de los precios, que pasaron de los 90 céntimos por kilo de uva que se abonaron en la campaña anterior a los 70 céntimos en la actual.
Otro de los problemas abordados fue la escasez de mano de obra para realizar las tareas agrícolas. En este punto, se advirtió que las dificultades para encontrar trabajadores “han sido importantes durante la vendimia y podrían agravarse en la poda, al coincidir estas labores con la recogida de la aceituna”, situación que ya fue denunciada hace unas semanas por el Colectivo Vitivinum, integrado por viticultores, lagares y bodegas de la zona vitivinícola cordobesa.
La falta de trabajadores adquiere especial relevancia ante las próximas labores de poda, que coinciden temporalmente con la recogida de la aceituna. Esta circunstancia se suma a otros factores que preocupan actualmente a los productores vitivinícolas de la provincia.
Durante la Sectorial, Asaja también abordó la continuidad del arranque de viñedo. No en vano, la superficie dedicada actualmente a este cultivo se sitúa, según Asaja Córdoba, en 3.960 hectáreas, por lo que la pérdida de terreno vitícola constituye otro de los principales motivos de preocupación expresados en relación con el futuro del sector en el marco Montilla-Moriles.
La situación del mercado ocupó igualmente una parte del análisis de la Sectorial Vitivinícola de Asaja, cuyos representantes examinaron la tendencia descendente en el consumo de bebidas alcohólicas en general y del vino en particular, un escenario que añade nuevas dificultades a la comercialización de las producciones vitivinícolas.
De este modo, la mejora de la cosecha respecto a la campaña anterior convive con otros problemas que afectan actualmente al viñedo cordobés. La Sectorial Vitivinícola de Asaja Córdoba puso de manifiesto que la recuperación productiva coincide con “importantes desafíos” como “la bajada de los precios de la uva, la falta de trabajadores, la reducción del viñedo y el descenso del consumo”.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR















































