La Cofradía Penitencial de la Vera Cruz iniciará esta tarde los actos conmemorativos del 450.º aniversario de la llegada del Santo Cristo de Zacatecas a la localidad, con una misa en la Parroquia de Santiago, que comenzará a las 20.00 horas y estará presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González.
La celebración abrirá un programa religioso y cultural que se prolongará hasta septiembre del próximo año y que recordará la donación de la imagen —una talla de origen colonial elaborada con caña de maíz, madera de colorín y papel amate— realizada por el montillano Andrés de Mesa el 10 de septiembre de 1576.
La ceremonia de apertura contará con los cantos del grupo vocal De Profundis, vinculado a la Vera Cruz de Sevilla. Los actos continuarán mañana, con un devoto besapiés del Santo Cristo de Zacatecas, que permanecerá expuesto entre las 19.00 y las 21.00 horas con la escolta de una escuadra de gastadores y batidores del Regimiento Acorazado Córdoba número 10, que es Hermano Mayor Honorario de la corporación.
A las 21.00 horas comenzará el viacrucis extraordinario, que partirá de la Parroquia de Santiago y recorrerá las calles Gran Capitán, Capitán Alonso de Vargas, San Luis, Alta y Baja, Aleluya, Blanco, Enfermería, San Francisco Solano, General Jiménez Castellanos, Puerta de Aguilar, Plazuela de la Inmaculada, Corredera, Plaza de la Rosa y Arcipreste Fernández Casado, antes de regresar al templo.
El calendario conmemorativo incluirá en noviembre la Exposición Internacional La Vera-Cruz en el mundo, que se instalará en el Salón Municipal San Juan de Dios y reunirá más de 600 piezas y medallas. Será uno de los primeros acontecimientos de un programa que combinará los cultos con propuestas expositivas, musicales y de participación.
En enero del próximo año se celebrarán los concursos fotográfico e infantil de dibujo y pintura. Durante el mes de febrero tendrán lugar la vigilia y la hora santa, el solemne quinario y la función de regla, mientras que marzo acogerá la Exaltación de las Siete Palabras y la presentación de la primitiva imagen de San Juan Evangelista tras su restauración.
También en marzo se ofrecerá un concierto de marchas procesionales a cargo de la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre y de la banda de guerra de la Brigada "Guzmán el Bueno" X. A estas iniciativas se sumará una ruta senderista titulada "De América a Montilla".
La corporación del Martes Santo tiene previsto solicitar, además, que Montilla sea sede de un encuentro diocesano de hermandades y cofradías de la Vera Cruz de la provincia de Córdoba, así como del pleno de hermanos mayores de la Confraternidad de Hermandades y Cofradías de la Santa Vera Cruz.
La programación contempla igualmente la edición de un número extraordinario de la revista Vera-Crux y diferentes conferencias cuyas fechas están pendientes de concretar. La clausura se desarrollará en septiembre del próximo año. El sábado día 11 tendrá lugar una salida extraordinaria y, al día siguiente, se celebrará una solemne misa que volverá a estar presidida por el obispo de Córdoba.
La identidad gráfica del aniversario se dio a conocer el pasado domingo en la Parroquia de Santiago. El cartel es obra del pintor pontanés Javier Aguilar Cejas, que ya realizó en 2007 el cartel oficial de la Semana Santa de Montilla, protagonizado entonces por el Sagrado Descendimiento.
El artista ha concebido la composición con apariencia de grabado antiguo y ha tomado como referencia el origen novohispano del crucificado. Según explicó durante la presentación, el fondo reproduce un mapa de la Nueva España en el que aparece localizada la ciudad de Zacatecas, como recuerdo de las tierras de ultramar desde las que llegó la imagen.
La obra incorpora una cruz de plata con remates del mismo material, vinculada a la historia del Cristo, junto a unos ángeles que representan, según detalló Aguilar, la fe y la devoción del pueblo de Montilla. El artista definió el cartel como una forma de rezar y rendir homenaje a la imagen, con la intención de recuperar y poner en valor el cariño hacia el crucificado y de transmitir que la fe "se vive".
Por su parte, la diseñadora gráfica Clara Zuccharino es la autora del logotipo conmemorativo, que reúne las fechas 1576 y 2026 e incorpora referencias a la iconografía del Santo Cristo de Zacatecas y a la Vera Cruz. Entre sus elementos figuran el color verde de los números y las potencias de la imagen.
El aniversario que se conmemora hoy remite a la biografía de Andrés de Mesa, el montillano que transportó el crucificado desde Nueva España y lo donó a la cofradía. El historiador Antonio Luis Jiménez Barranco, primer hermano mayor de la corporación tras su reorganización, sitúa su nacimiento hacia 1538, en el seno de una familia formada por Andrés Fernández de Mesa y María López Salvador, que tuvo otros cuatro hijos y dos hijas. "El padre trabajaba como herrero y la madre había aportado al matrimonio un olivar que contribuía a la economía familiar", destaca Jiménez Barranco en Perfiles montillanos.
Andrés de Mesa obtuvo en agosto de 1563 licencia para pasar a Nueva España. Su pasaje, fechado el 3 de febrero de 1564, lo situó como soltero a bordo de la nao Maestre, en la que embarcó en Sevilla junto a otros montillanos. Durante su estancia en el virreinato contrajo matrimonio en la Ciudad de México con Francisca Cortés, de quien recibió una dote de 1.100 pesos de a ocho reales.
En tierras americanas nacieron sus hijos Melchor, Andrés y Luis. El menor, Lorenzo, nació en Montilla en 1579, después del regreso de la familia. Jiménez Barranco apunta a una posible dedicación de Andrés de Mesa al comercio durante su etapa novohispana, aunque la presenta como una suposición, ya que el pasaje no recogía un oficio ni lo identificaba como criado o acompañante de otra persona.
A su vuelta a España, Andrés de Mesa incorporó a su equipaje un crucificado de grandes dimensiones que entregó a la Cofradía de la Santa Vera Cruz. La donación quedó formalizada en escritura pública el 10 de septiembre de 1576 ante el escribano Andrés Capote, hace hoy cuatro siglos y medio.
El historiador explica que "la donación llevó aparejada una serie de condiciones, entre las que cabe destacar la admisión como hermanos a su familia y descendientes, y la preferencia sobre el resto de cofrades para portar el «Santo Cristo» en las procesiones que la corporación pasionista organizara".
La llegada de la imagen contribuyó a la relevancia social de la familia, que pasó a utilizar el nombre de Cortés de Mesa. Según Jiménez Barranco, se trataba del primer crucificado de esta tipología que llegaba a tierras cordobesas procedente del virreinato novohispano, una circunstancia que extendió la devoción entre los montillanos y despertó la curiosidad de quienes llegaban de fuera.
Desde el año siguiente a la donación, la documentación notarial recogió de forma habitual las inversiones de Andrés de Mesa. Destinó el capital obtenido durante su estancia americana a comprar fincas urbanas y rústicas y a realizar imposiciones hipotecarias sobre bienes de familiares, vecinos y personas de otras poblaciones, entre ellas Osuna.
El 6 de diciembre de 1578 adquirió unas casas principales en la calle Capitán Alonso de Vargas, junto a la tercia del vino del marqués de Priego y a la vivienda de Luisa Ponce de León. La viuda de Alonso de Vargas residía allí con el Inca Garcilaso de la Vega, sobrino y heredero del capitán de los Tercios de Flandes.
Su trayectoria económica fue acompañada de la incorporación al gobierno local. El 24 de junio de 1579 fue nombrado receptor de la bula de la Santa Cruzada y, el 22 de julio de 1588, recibió el nombramiento de depositario de los caudales de dehesas y del pósito de la villa. Más adelante, el cuarto marqués de Priego, Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa, lo designó regidor de Montilla mediante una provisión expedida el 16 de marzo de 1595.
Entre los documentos que reflejan su solvencia figuran escrituras en las que actuó como avalista de familiares y vecinos. "También consta una carta de poder otorgada en septiembre de 1593 a Francisco Fernández de Herrera para cobrar en su nombre una deuda de 280 reales a la Hacienda Real, correspondiente a 20 fanegas de trigo que Miguel de Cervantes Saavedra había retirado de su casa en diciembre de 1591 para el abastecimiento de las armadas", detalla Antonio Luis Jiménez.
Andrés de Mesa fue, según la documentación aportada por el historiador montillano, uno de los vecinos que más cereal entregó a la comisión que llevó a Miguel de Cervantes hasta Montilla. Años después, el 14 de marzo de 1601, adquirió a los marqueses de Priego el oficio de fiel ejecutor de la villa, con el almotacenazgo y los derechos vinculados a las romanas de carne y pescado y al peso de la harina. Pagó por ello 1.500 ducados al contado y en metálico.
El donante del Cristo de Zacatecas falleció el 24 de septiembre de 1602. Ocho días antes había otorgado testamento, en el que dispuso que dos candeleros de plata de su propiedad se destinaran a fabricar una lámpara para la ermita de la Vera Cruz y que el coste de su elaboración se abonara con sus bienes. El crucificado que había traído de Nueva España presidía entonces la capilla mayor de aquel templo, hoy desaparecido.
Tal y como ha desvelado Antonio Luis Jiménez en diferentes investigaciones, en sus últimas voluntades también ordenó devolver a Francisca Cortés la dote que había aportado al matrimonio, mediante una hipoteca contraída con el colegio de la Compañía de Jesús de Montilla.
Una vez liquidada la deuda por los jesuitas, su esposa destinó ese capital a fundar una memoria de legos y nombró capellán a su hijo Luis de Vesga Mexía, con el encargo de celebrar cada año 25 misas en la iglesia de Santiago por ella, por su marido y por sus difuntos. Francisca Cortés murió el 25 de enero de 1603, apenas unos meses después de su esposo.
El linaje continuó a través de Melchor, que fue alguacil mayor de la villa y amplió el patrimonio familiar con adquisiciones como la casa del Inca Garcilaso, comprada en 1598. Los descendientes de los Cortés de Mesa mantuvieron su posición social y económica en Montilla hasta mediados del siglo XVIII, emparentaron con otras familias de la ciudad y conservaron las prerrogativas ligadas al crucificado.
Antonio Luis Jiménez Barranco subraya que "fue tal el vínculo que mantuvieron con la imagen que llegaron a mantener pleitos ante la justicia eclesiástica entre las diversas ramas del linaje para defender sus derechos a la hora de portarlo en las procesiones". Esa relación familiar forma parte de la historia que la Vera Cruz conmemorará durante los próximos doce meses, a partir de la celebración que tendrá lugar esta tarde en el templo mayor de La Escuchuela.
La celebración abrirá un programa religioso y cultural que se prolongará hasta septiembre del próximo año y que recordará la donación de la imagen —una talla de origen colonial elaborada con caña de maíz, madera de colorín y papel amate— realizada por el montillano Andrés de Mesa el 10 de septiembre de 1576.
La ceremonia de apertura contará con los cantos del grupo vocal De Profundis, vinculado a la Vera Cruz de Sevilla. Los actos continuarán mañana, con un devoto besapiés del Santo Cristo de Zacatecas, que permanecerá expuesto entre las 19.00 y las 21.00 horas con la escolta de una escuadra de gastadores y batidores del Regimiento Acorazado Córdoba número 10, que es Hermano Mayor Honorario de la corporación.
A las 21.00 horas comenzará el viacrucis extraordinario, que partirá de la Parroquia de Santiago y recorrerá las calles Gran Capitán, Capitán Alonso de Vargas, San Luis, Alta y Baja, Aleluya, Blanco, Enfermería, San Francisco Solano, General Jiménez Castellanos, Puerta de Aguilar, Plazuela de la Inmaculada, Corredera, Plaza de la Rosa y Arcipreste Fernández Casado, antes de regresar al templo.
El calendario conmemorativo incluirá en noviembre la Exposición Internacional La Vera-Cruz en el mundo, que se instalará en el Salón Municipal San Juan de Dios y reunirá más de 600 piezas y medallas. Será uno de los primeros acontecimientos de un programa que combinará los cultos con propuestas expositivas, musicales y de participación.
En enero del próximo año se celebrarán los concursos fotográfico e infantil de dibujo y pintura. Durante el mes de febrero tendrán lugar la vigilia y la hora santa, el solemne quinario y la función de regla, mientras que marzo acogerá la Exaltación de las Siete Palabras y la presentación de la primitiva imagen de San Juan Evangelista tras su restauración.
También en marzo se ofrecerá un concierto de marchas procesionales a cargo de la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre y de la banda de guerra de la Brigada "Guzmán el Bueno" X. A estas iniciativas se sumará una ruta senderista titulada "De América a Montilla".
La corporación del Martes Santo tiene previsto solicitar, además, que Montilla sea sede de un encuentro diocesano de hermandades y cofradías de la Vera Cruz de la provincia de Córdoba, así como del pleno de hermanos mayores de la Confraternidad de Hermandades y Cofradías de la Santa Vera Cruz.
La programación contempla igualmente la edición de un número extraordinario de la revista Vera-Crux y diferentes conferencias cuyas fechas están pendientes de concretar. La clausura se desarrollará en septiembre del próximo año. El sábado día 11 tendrá lugar una salida extraordinaria y, al día siguiente, se celebrará una solemne misa que volverá a estar presidida por el obispo de Córdoba.
La identidad gráfica del aniversario se dio a conocer el pasado domingo en la Parroquia de Santiago. El cartel es obra del pintor pontanés Javier Aguilar Cejas, que ya realizó en 2007 el cartel oficial de la Semana Santa de Montilla, protagonizado entonces por el Sagrado Descendimiento.
El artista ha concebido la composición con apariencia de grabado antiguo y ha tomado como referencia el origen novohispano del crucificado. Según explicó durante la presentación, el fondo reproduce un mapa de la Nueva España en el que aparece localizada la ciudad de Zacatecas, como recuerdo de las tierras de ultramar desde las que llegó la imagen.
La obra incorpora una cruz de plata con remates del mismo material, vinculada a la historia del Cristo, junto a unos ángeles que representan, según detalló Aguilar, la fe y la devoción del pueblo de Montilla. El artista definió el cartel como una forma de rezar y rendir homenaje a la imagen, con la intención de recuperar y poner en valor el cariño hacia el crucificado y de transmitir que la fe "se vive".
Por su parte, la diseñadora gráfica Clara Zuccharino es la autora del logotipo conmemorativo, que reúne las fechas 1576 y 2026 e incorpora referencias a la iconografía del Santo Cristo de Zacatecas y a la Vera Cruz. Entre sus elementos figuran el color verde de los números y las potencias de la imagen.
Una imagen vinculada a Hernán Cortés
El aniversario que se conmemora hoy remite a la biografía de Andrés de Mesa, el montillano que transportó el crucificado desde Nueva España y lo donó a la cofradía. El historiador Antonio Luis Jiménez Barranco, primer hermano mayor de la corporación tras su reorganización, sitúa su nacimiento hacia 1538, en el seno de una familia formada por Andrés Fernández de Mesa y María López Salvador, que tuvo otros cuatro hijos y dos hijas. "El padre trabajaba como herrero y la madre había aportado al matrimonio un olivar que contribuía a la economía familiar", destaca Jiménez Barranco en Perfiles montillanos.
Andrés de Mesa obtuvo en agosto de 1563 licencia para pasar a Nueva España. Su pasaje, fechado el 3 de febrero de 1564, lo situó como soltero a bordo de la nao Maestre, en la que embarcó en Sevilla junto a otros montillanos. Durante su estancia en el virreinato contrajo matrimonio en la Ciudad de México con Francisca Cortés, de quien recibió una dote de 1.100 pesos de a ocho reales.
En tierras americanas nacieron sus hijos Melchor, Andrés y Luis. El menor, Lorenzo, nació en Montilla en 1579, después del regreso de la familia. Jiménez Barranco apunta a una posible dedicación de Andrés de Mesa al comercio durante su etapa novohispana, aunque la presenta como una suposición, ya que el pasaje no recogía un oficio ni lo identificaba como criado o acompañante de otra persona.
A su vuelta a España, Andrés de Mesa incorporó a su equipaje un crucificado de grandes dimensiones que entregó a la Cofradía de la Santa Vera Cruz. La donación quedó formalizada en escritura pública el 10 de septiembre de 1576 ante el escribano Andrés Capote, hace hoy cuatro siglos y medio.
El historiador explica que "la donación llevó aparejada una serie de condiciones, entre las que cabe destacar la admisión como hermanos a su familia y descendientes, y la preferencia sobre el resto de cofrades para portar el «Santo Cristo» en las procesiones que la corporación pasionista organizara".
La llegada de la imagen contribuyó a la relevancia social de la familia, que pasó a utilizar el nombre de Cortés de Mesa. Según Jiménez Barranco, se trataba del primer crucificado de esta tipología que llegaba a tierras cordobesas procedente del virreinato novohispano, una circunstancia que extendió la devoción entre los montillanos y despertó la curiosidad de quienes llegaban de fuera.
Desde el año siguiente a la donación, la documentación notarial recogió de forma habitual las inversiones de Andrés de Mesa. Destinó el capital obtenido durante su estancia americana a comprar fincas urbanas y rústicas y a realizar imposiciones hipotecarias sobre bienes de familiares, vecinos y personas de otras poblaciones, entre ellas Osuna.
El 6 de diciembre de 1578 adquirió unas casas principales en la calle Capitán Alonso de Vargas, junto a la tercia del vino del marqués de Priego y a la vivienda de Luisa Ponce de León. La viuda de Alonso de Vargas residía allí con el Inca Garcilaso de la Vega, sobrino y heredero del capitán de los Tercios de Flandes.
Su trayectoria económica fue acompañada de la incorporación al gobierno local. El 24 de junio de 1579 fue nombrado receptor de la bula de la Santa Cruzada y, el 22 de julio de 1588, recibió el nombramiento de depositario de los caudales de dehesas y del pósito de la villa. Más adelante, el cuarto marqués de Priego, Pedro Fernández de Córdoba y Figueroa, lo designó regidor de Montilla mediante una provisión expedida el 16 de marzo de 1595.
Entre los documentos que reflejan su solvencia figuran escrituras en las que actuó como avalista de familiares y vecinos. "También consta una carta de poder otorgada en septiembre de 1593 a Francisco Fernández de Herrera para cobrar en su nombre una deuda de 280 reales a la Hacienda Real, correspondiente a 20 fanegas de trigo que Miguel de Cervantes Saavedra había retirado de su casa en diciembre de 1591 para el abastecimiento de las armadas", detalla Antonio Luis Jiménez.
Andrés de Mesa fue, según la documentación aportada por el historiador montillano, uno de los vecinos que más cereal entregó a la comisión que llevó a Miguel de Cervantes hasta Montilla. Años después, el 14 de marzo de 1601, adquirió a los marqueses de Priego el oficio de fiel ejecutor de la villa, con el almotacenazgo y los derechos vinculados a las romanas de carne y pescado y al peso de la harina. Pagó por ello 1.500 ducados al contado y en metálico.
El donante del Cristo de Zacatecas falleció el 24 de septiembre de 1602. Ocho días antes había otorgado testamento, en el que dispuso que dos candeleros de plata de su propiedad se destinaran a fabricar una lámpara para la ermita de la Vera Cruz y que el coste de su elaboración se abonara con sus bienes. El crucificado que había traído de Nueva España presidía entonces la capilla mayor de aquel templo, hoy desaparecido.
Tal y como ha desvelado Antonio Luis Jiménez en diferentes investigaciones, en sus últimas voluntades también ordenó devolver a Francisca Cortés la dote que había aportado al matrimonio, mediante una hipoteca contraída con el colegio de la Compañía de Jesús de Montilla.
Una vez liquidada la deuda por los jesuitas, su esposa destinó ese capital a fundar una memoria de legos y nombró capellán a su hijo Luis de Vesga Mexía, con el encargo de celebrar cada año 25 misas en la iglesia de Santiago por ella, por su marido y por sus difuntos. Francisca Cortés murió el 25 de enero de 1603, apenas unos meses después de su esposo.
El linaje continuó a través de Melchor, que fue alguacil mayor de la villa y amplió el patrimonio familiar con adquisiciones como la casa del Inca Garcilaso, comprada en 1598. Los descendientes de los Cortés de Mesa mantuvieron su posición social y económica en Montilla hasta mediados del siglo XVIII, emparentaron con otras familias de la ciudad y conservaron las prerrogativas ligadas al crucificado.
Antonio Luis Jiménez Barranco subraya que "fue tal el vínculo que mantuvieron con la imagen que llegaron a mantener pleitos ante la justicia eclesiástica entre las diversas ramas del linaje para defender sus derechos a la hora de portarlo en las procesiones". Esa relación familiar forma parte de la historia que la Vera Cruz conmemorará durante los próximos doce meses, a partir de la celebración que tendrá lugar esta tarde en el templo mayor de La Escuchuela.
ÁLVARO CARRASCO / J.P. BELLIDO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO
FOTOGRAFÍA: ÁLVARO CARRASCO


























































