El Ayuntamiento de Montilla iniciará antes de final de año la reconstrucción de los históricos Arcos de la Puerta de Aguilar con la instalación de la estructura metálica que sostendrá la futura reproducción a escala real del monumento. La actuación se desarrollará en la rotonda de la Avenida de Málaga, frente a la entrada a La Toba, para devolver al paisaje urbano uno de los elementos más reconocibles de la memoria colectiva de la ciudad.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, detalló ayer en rueda de prensa las características de un proyecto que avanzó Montilla Digital y que permitirá recuperar progresivamente la antigua portada que durante décadas identificó la entrada a Montilla desde Aguilar de la Frontera. Su emplazamiento reforzará, además, la imagen de uno de los principales accesos al municipio.
En ese sentido, Rafael Llamas señaló que la recuperación de los arcos constituye “un compromiso y un convencimiento” del equipo de gobierno. Asimismo, defendió que su emplazamiento en la Avenida de Málaga —que representa el principal acceso a Montilla desde Aguilar de la Frontera— “es la ubicación ideal, porque le da sentido y contenido a esta construcción”.
La intervención recuperará una construcción levantada entre noviembre de 1888 y mayo de 1889 para embellecer la entrada a Montilla por el extremo de la calle Puerta de Aguilar. De estilo neomudéjar, estaba formada por tres arcos de herradura, con el central de mayor altura, y presentaba un remate escalonado con almenas de inspiración califal.
Para su construcción se utilizaron alrededor de 45.000 ladrillos artesanales de dos colores, rojizo y blanco. Desde su terminación, los arcos se convirtieron en una de las imágenes más reconocibles de Montilla y en un elemento que delimitaba el acceso al casco urbano desde la carretera de Aguilar de la Frontera.
Sin embargo, el aumento del tráfico rodado y las dificultades que encontraban los camiones para acceder al centro de la localidad terminaron condicionando su continuidad. La Corporación Municipal, presidida entonces por el alcalde Antonio Baena Panadero, acordó por unanimidad su supresión durante una sesión extraordinaria celebrada el 16 de mayo de 1962, al considerar que constituían un obstáculo para la circulación y que no reunían la antigüedad necesaria para ser declarados monumento histórico.
El personal municipal ejecutó el derribo tres días después, el 19 de mayo de 1962. Las fotografías conservadas muestran a los operarios desmontando manualmente la estructura, piedra a piedra y ladrillo a ladrillo, con la intención de que parte de sus materiales pudiera reutilizarse. El acuerdo municipal contemplaba también que el arquitecto del Ayuntamiento redactara un proyecto para levantar un monumento en el comienzo de la entonces denominada Avenida de las Mercedes —hoy Avenida de Andalucía—.
El destino de los ladrillos dio lugar durante décadas a diferentes versiones. La arquitecta montillana Mara Portero, una de las principales estudiosas de los desaparecidos arcos, sostuvo a partir de las fuentes orales consultadas que la hipótesis más probable es que una parte de aquellas piezas se reutilizara en las escaleras de la calle Cruz de Arbón, que comunican el Paseo de Cervantes con la Avenida de Granada.
En los peldaños de estas escaleras todavía pueden distinguirse ladrillos de tonalidades rojizas y claras similares a los empleados en la antigua construcción, hipótesis que ayer confirmó a este periódico el propio alcalde de la localidad, quien aludió a un estudio de los Servicios Técnicos Municipales que ratificaban esta teoría.
El propósito de recuperar los Arcos de la Puerta de Aguilar tampoco es nuevo. Uno de los primeros antecedentes concretos se remonta a 2002, cuando el entonces alcalde de Montilla, Antonio Carpio, encargó a Mara Portero la redacción de un proyecto para reconstruirlos en el Paseo de las Mercedes, concretamente en el espacio que actualmente ocupa la fuente-monumento dedicada a San Francisco Solano.
La arquitecta elaboró aquella propuesta mediante el estudio de numerosas fotografías antiguas y las medidas conocidas de la construcción original, que ocupaba todo el ancho de la calle Puerta de Aguilar. El proyecto fue finalmente descartado por la Corporación Municipal de aquella etapa y la posterior instalación de la fuente de San Francisco Solano obligó a buscar otras posibles ubicaciones.
La iniciativa volvió a cobrar fuerza en 2019 gracias al impulso de Fran Varo, en el marco del programa Montilla Social Hub. Bajo la denominación Un ladrillo para la historia, el proyecto proponía recurrir a pequeñas aportaciones ciudadanas para financiar los aproximadamente 12.000 ladrillos que requería la solución constructiva diseñada para devolver a Montilla su antigua puerta monumental.
El planteamiento consistía en que los vecinos pudieran sufragar simbólicamente uno de los ladrillos mediante aportaciones de entre tres y cinco euros. Fran Varo llegó a contactar con una empresa especializada en la fabricación de ladrillos artesanales rojos y blancos, mientras que la rotonda de acceso a La Toba comenzó a perfilarse como el emplazamiento más adecuado debido a la imposibilidad de recuperar la ubicación original.
Aquella iniciativa ya proponía que los arcos pudieran observarse en perspectiva desde la Avenida de la Constitución y que señalaran simbólicamente la salida hacia Aguilar de la Frontera, la localidad que les daba nombre. El proyecto despertó un notable interés entre los vecinos, aunque la campaña de financiación y la construcción no llegaron a materializarse.
Por su parte, Mara Portero actualizó su propuesta con una reconstrucción tridimensional realizada a partir de las imágenes históricas y de las dimensiones de la calle. La arquitecta dibujó la construcción ladrillo a ladrillo y planteó una reproducción fiel de su apariencia exterior, adaptada a las técnicas constructivas actuales y dotada de una estructura interior independiente que garantizara su estabilidad.
Frente a los cerca de 45.000 ladrillos artesanales empleados a finales del siglo XIX, aquella solución contemplaba un núcleo estructural revestido con aproximadamente 12.000 piezas de dos colores. La intención era conservar el aspecto exterior de los arcos, aunque la cimentación y el sistema interno debían responder a las exigencias técnicas actuales.
Posteriormente, el Ayuntamiento volvió a incluir la reconstrucción de este símbolo montillano entre las inversiones anunciadas en los presupuestos municipales de 2022. Ya entonces se señaló la rotonda de la Avenida de Málaga como ubicación definitiva, dentro de una intervención más amplia para mejorar el acceso a la barriada de La Toba. Pese a ese anuncio, la actuación no llegó a ejecutarse durante aquel ejercicio y quedó pendiente de financiación.
Ahora, la primera fase del nuevo proyecto contará con una inversión de 24.006,40 euros financiada mediante el Plan Diputación Invierte 2026. Esta cantidad forma parte de los 287.839,84 euros concedidos por la Diputación de Córdoba al Ayuntamiento de Montilla para desarrollar actuaciones relacionadas con el urbanismo, el medio ambiente, la cultura, el ocio, el deporte y la seguridad vial.
La intervención inicial permitirá fabricar y colocar la estructura metálica que dará soporte a los futuros arcos. Además de garantizar su estabilidad, esta estructura definirá las dimensiones y la configuración que tendrá la reproducción del monumento desaparecido.
Y es que los arcos originales estaban construidos con ladrillo y permanecían empotrados en dos fachadas, una disposición que les proporcionaba estabilidad. Al levantarse ahora en una rotonda, esa función deberá resolverse mediante una estructura independiente capaz de sostener la construcción. Rafael Llamas explicó que “la idea es reconstruir los arcos a escala 1:1, como realmente fueron los arcos”.
Para garantizar la fidelidad de la reproducción, el Ayuntamiento dispone de ladrillos atribuidos a la construcción original y conservados en diferentes puntos de la ciudad, como la escalinata situada junto a la Cruz de Arbón. Estas piezas, junto con la documentación gráfica disponible, han permitido al Consistorio conocer sus dimensiones y su composición y servirán como referencia para reproducir el diseño histórico.
El proyecto se ejecutará en varias fases. La primera, centrada en la fabricación y colocación de la estructura metálica, está previsto que comience antes de que termine el año. Posteriormente se abordará la construcción de los arcos, que originalmente disponían de un basamento de piedra sobre el que se levantaba la fábrica de ladrillo.
La intención municipal es que las siguientes etapas puedan acometerse, en la medida de lo posible, mediante los propios servicios del Ayuntamiento, con la participación de la plantilla de albañilería y bajo la supervisión de los Servicios Técnicos Municipales. El alcalde indicó que “la idea es que sea un proyecto continuo, cuando se acabe la primera se va a empezar la segunda”.
El proyecto técnico que ahora comenzará a ejecutarse ha sido desarrollado por los Servicios Técnicos Municipales y ha contado con la participación del arquitecto municipal Carlos Cobos. La actuación recoge así una aspiración que ha atravesado varias etapas y proyectos desde comienzos de este siglo, con las aportaciones previas de Mara Portero y el impulso ciudadano promovido por Fran Varo.
La recuperación de los Arcos de la Puerta de Aguilar permitirá devolver al paisaje urbano un monumento que desapareció hace más de seis décadas y que continúa presente en fotografías, establecimientos y recuerdos familiares. Su futura silueta marcará nuevamente una de las entradas a Montilla, aunque en un emplazamiento diferente y adaptado al crecimiento experimentado por la ciudad desde 1962.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, detalló ayer en rueda de prensa las características de un proyecto que avanzó Montilla Digital y que permitirá recuperar progresivamente la antigua portada que durante décadas identificó la entrada a Montilla desde Aguilar de la Frontera. Su emplazamiento reforzará, además, la imagen de uno de los principales accesos al municipio.
En ese sentido, Rafael Llamas señaló que la recuperación de los arcos constituye “un compromiso y un convencimiento” del equipo de gobierno. Asimismo, defendió que su emplazamiento en la Avenida de Málaga —que representa el principal acceso a Montilla desde Aguilar de la Frontera— “es la ubicación ideal, porque le da sentido y contenido a esta construcción”.
La intervención recuperará una construcción levantada entre noviembre de 1888 y mayo de 1889 para embellecer la entrada a Montilla por el extremo de la calle Puerta de Aguilar. De estilo neomudéjar, estaba formada por tres arcos de herradura, con el central de mayor altura, y presentaba un remate escalonado con almenas de inspiración califal.
Para su construcción se utilizaron alrededor de 45.000 ladrillos artesanales de dos colores, rojizo y blanco. Desde su terminación, los arcos se convirtieron en una de las imágenes más reconocibles de Montilla y en un elemento que delimitaba el acceso al casco urbano desde la carretera de Aguilar de la Frontera.
Sin embargo, el aumento del tráfico rodado y las dificultades que encontraban los camiones para acceder al centro de la localidad terminaron condicionando su continuidad. La Corporación Municipal, presidida entonces por el alcalde Antonio Baena Panadero, acordó por unanimidad su supresión durante una sesión extraordinaria celebrada el 16 de mayo de 1962, al considerar que constituían un obstáculo para la circulación y que no reunían la antigüedad necesaria para ser declarados monumento histórico.
El personal municipal ejecutó el derribo tres días después, el 19 de mayo de 1962. Las fotografías conservadas muestran a los operarios desmontando manualmente la estructura, piedra a piedra y ladrillo a ladrillo, con la intención de que parte de sus materiales pudiera reutilizarse. El acuerdo municipal contemplaba también que el arquitecto del Ayuntamiento redactara un proyecto para levantar un monumento en el comienzo de la entonces denominada Avenida de las Mercedes —hoy Avenida de Andalucía—.
El destino de los ladrillos dio lugar durante décadas a diferentes versiones. La arquitecta montillana Mara Portero, una de las principales estudiosas de los desaparecidos arcos, sostuvo a partir de las fuentes orales consultadas que la hipótesis más probable es que una parte de aquellas piezas se reutilizara en las escaleras de la calle Cruz de Arbón, que comunican el Paseo de Cervantes con la Avenida de Granada.
En los peldaños de estas escaleras todavía pueden distinguirse ladrillos de tonalidades rojizas y claras similares a los empleados en la antigua construcción, hipótesis que ayer confirmó a este periódico el propio alcalde de la localidad, quien aludió a un estudio de los Servicios Técnicos Municipales que ratificaban esta teoría.
Un proyecto largamente esperado
El propósito de recuperar los Arcos de la Puerta de Aguilar tampoco es nuevo. Uno de los primeros antecedentes concretos se remonta a 2002, cuando el entonces alcalde de Montilla, Antonio Carpio, encargó a Mara Portero la redacción de un proyecto para reconstruirlos en el Paseo de las Mercedes, concretamente en el espacio que actualmente ocupa la fuente-monumento dedicada a San Francisco Solano.
La arquitecta elaboró aquella propuesta mediante el estudio de numerosas fotografías antiguas y las medidas conocidas de la construcción original, que ocupaba todo el ancho de la calle Puerta de Aguilar. El proyecto fue finalmente descartado por la Corporación Municipal de aquella etapa y la posterior instalación de la fuente de San Francisco Solano obligó a buscar otras posibles ubicaciones.
La iniciativa volvió a cobrar fuerza en 2019 gracias al impulso de Fran Varo, en el marco del programa Montilla Social Hub. Bajo la denominación Un ladrillo para la historia, el proyecto proponía recurrir a pequeñas aportaciones ciudadanas para financiar los aproximadamente 12.000 ladrillos que requería la solución constructiva diseñada para devolver a Montilla su antigua puerta monumental.
El planteamiento consistía en que los vecinos pudieran sufragar simbólicamente uno de los ladrillos mediante aportaciones de entre tres y cinco euros. Fran Varo llegó a contactar con una empresa especializada en la fabricación de ladrillos artesanales rojos y blancos, mientras que la rotonda de acceso a La Toba comenzó a perfilarse como el emplazamiento más adecuado debido a la imposibilidad de recuperar la ubicación original.
Aquella iniciativa ya proponía que los arcos pudieran observarse en perspectiva desde la Avenida de la Constitución y que señalaran simbólicamente la salida hacia Aguilar de la Frontera, la localidad que les daba nombre. El proyecto despertó un notable interés entre los vecinos, aunque la campaña de financiación y la construcción no llegaron a materializarse.
Por su parte, Mara Portero actualizó su propuesta con una reconstrucción tridimensional realizada a partir de las imágenes históricas y de las dimensiones de la calle. La arquitecta dibujó la construcción ladrillo a ladrillo y planteó una reproducción fiel de su apariencia exterior, adaptada a las técnicas constructivas actuales y dotada de una estructura interior independiente que garantizara su estabilidad.
Frente a los cerca de 45.000 ladrillos artesanales empleados a finales del siglo XIX, aquella solución contemplaba un núcleo estructural revestido con aproximadamente 12.000 piezas de dos colores. La intención era conservar el aspecto exterior de los arcos, aunque la cimentación y el sistema interno debían responder a las exigencias técnicas actuales.
Posteriormente, el Ayuntamiento volvió a incluir la reconstrucción de este símbolo montillano entre las inversiones anunciadas en los presupuestos municipales de 2022. Ya entonces se señaló la rotonda de la Avenida de Málaga como ubicación definitiva, dentro de una intervención más amplia para mejorar el acceso a la barriada de La Toba. Pese a ese anuncio, la actuación no llegó a ejecutarse durante aquel ejercicio y quedó pendiente de financiación.
Ahora, la primera fase del nuevo proyecto contará con una inversión de 24.006,40 euros financiada mediante el Plan Diputación Invierte 2026. Esta cantidad forma parte de los 287.839,84 euros concedidos por la Diputación de Córdoba al Ayuntamiento de Montilla para desarrollar actuaciones relacionadas con el urbanismo, el medio ambiente, la cultura, el ocio, el deporte y la seguridad vial.
La intervención inicial permitirá fabricar y colocar la estructura metálica que dará soporte a los futuros arcos. Además de garantizar su estabilidad, esta estructura definirá las dimensiones y la configuración que tendrá la reproducción del monumento desaparecido.
Y es que los arcos originales estaban construidos con ladrillo y permanecían empotrados en dos fachadas, una disposición que les proporcionaba estabilidad. Al levantarse ahora en una rotonda, esa función deberá resolverse mediante una estructura independiente capaz de sostener la construcción. Rafael Llamas explicó que “la idea es reconstruir los arcos a escala 1:1, como realmente fueron los arcos”.
Para garantizar la fidelidad de la reproducción, el Ayuntamiento dispone de ladrillos atribuidos a la construcción original y conservados en diferentes puntos de la ciudad, como la escalinata situada junto a la Cruz de Arbón. Estas piezas, junto con la documentación gráfica disponible, han permitido al Consistorio conocer sus dimensiones y su composición y servirán como referencia para reproducir el diseño histórico.
Un proyecto en varias fases
El proyecto se ejecutará en varias fases. La primera, centrada en la fabricación y colocación de la estructura metálica, está previsto que comience antes de que termine el año. Posteriormente se abordará la construcción de los arcos, que originalmente disponían de un basamento de piedra sobre el que se levantaba la fábrica de ladrillo.
La intención municipal es que las siguientes etapas puedan acometerse, en la medida de lo posible, mediante los propios servicios del Ayuntamiento, con la participación de la plantilla de albañilería y bajo la supervisión de los Servicios Técnicos Municipales. El alcalde indicó que “la idea es que sea un proyecto continuo, cuando se acabe la primera se va a empezar la segunda”.
El proyecto técnico que ahora comenzará a ejecutarse ha sido desarrollado por los Servicios Técnicos Municipales y ha contado con la participación del arquitecto municipal Carlos Cobos. La actuación recoge así una aspiración que ha atravesado varias etapas y proyectos desde comienzos de este siglo, con las aportaciones previas de Mara Portero y el impulso ciudadano promovido por Fran Varo.
La recuperación de los Arcos de la Puerta de Aguilar permitirá devolver al paisaje urbano un monumento que desapareció hace más de seis décadas y que continúa presente en fotografías, establecimientos y recuerdos familiares. Su futura silueta marcará nuevamente una de las entradas a Montilla, aunque en un emplazamiento diferente y adaptado al crecimiento experimentado por la ciudad desde 1962.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: RUQUEL / MANUEL GONZÁLEZ
FOTOGRAFÍA: RUQUEL / MANUEL GONZÁLEZ















































