El Concurso de Vinos y Vinagres Ecológicos (EcoRacimo 2026) celebró ayer en el castillo de El Gran Capitán de Montilla su cata oficial, con más de 200 referencias que fueron evaluadas por jurado profesional, en una edición que reforzó el peso del certamen como referencia nacional para el sector ecológico y como escaparate para bodegas y vinagrerías certificadas de distintos territorios españoles.
La vigesimoséptima edición de EcoRacimo reunió en Montilla muestras procedentes de bodegas y vinagrerías de Canarias, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja, Andalucía y Aragón. La elevada participación permitió consolidar la dimensión estatal de un concurso que, año tras año, sitúa a Montilla como punto de encuentro para los vinos y vinagres ecológicos.
La cata se desarrolló bajo la dirección técnica de Rocío Márquez Ortega, enóloga de Bodegas Robles, y contó con un panel formado por veinte expertos catadores de reconocido prestigio. El jurado valoró la calidad, la tipicidad y la singularidad de los vinos y vinagres ecológicos a concurso, en una jornada marcada por el análisis profesional de las muestras y por la atención a las nuevas tendencias que atraviesan el sector.
Los representantes de Ecovalia, junto a la dirección técnica del certamen y las entidades organizadoras —el Ayuntamiento de Montilla y la Diputación de Córdoba— subrayaron la relevancia creciente de la producción ecológica en Andalucía y el papel del concurso como plataforma de visibilidad para unas bodegas que buscan reforzar su presencia tanto en los mercados nacionales como en los internacionales.
Y es que el certamen se ha convertido, a lo largo de sus casi tres décadas de historia, en una herramienta clave para la promoción de los vinos y vinagres ecológicos. Su celebración permite impulsar el reconocimiento de las bodegas certificadas y proyectar hacia el exterior una producción que combina calidad, identidad territorial y capacidad de adaptación a las exigencias de un consumidor cada vez más atento al origen y al modo de elaboración de los productos.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó la dimensión económica y el valor añadido que aporta la producción ecológica. El regidor aseguró que este modelo constituye una vía eficaz para alcanzar un equilibrio entre oferta y demanda que garantice la rentabilidad tanto de los agricultores como de los bodegueros.
El vicepresidente primero de la Diputación de Córdoba y delegado de Infraestructura, Sostenibilidad y Agricultura, Andrés Lorite, centró su intervención en la necesidad de reforzar el apoyo institucional al sector frente a factores externos que afectan a su competitividad. Entre ellos, aludió a los fenómenos climáticos adversos y a plagas como el mildiu, dos circunstancias que inciden de manera directa en el trabajo diario de agricultores y bodegueros.
Por otro lado, Lorite recordó las ayudas de 140.000 euros destinadas a paliar los efectos de estos problemas y reclamó el cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria. El responsable provincial defendió la necesidad de "garantizar precios justos que eviten la venta a pérdidas y aseguren la viabilidad económica de las explotaciones", una cuestión especialmente sensible en un contexto de creciente incertidumbre para el campo.
El secretario general de Ecovalia, Diego Granado, subrayó que "la producción ecológica ha dejado de ser un nicho para convertirse en una realidad estructural", al tiempo que recordó que el viñedo ecológico representa ya el 18 por ciento de la superficie total de viñedo en España. En esa línea, defendió que el peso alcanzado por el sector debe verse reflejado adecuadamente en el diseño de la futura Política Agraria Común.
De igual modo, la directora técnica de EcoRacimo, Rocío Márquez, puso el foco en la capacidad de innovación de las bodegas ecológicas y en su adaptación a las nuevas tendencias del mercado. Según explicó, el sector está impulsando nuevas elaboraciones y recuperando prácticas tradicionales reinterpretadas desde una perspectiva actual, lo que está dando lugar a vinos con perfiles organolépticos diferenciados.
Y es que, según la valoración trasladada durante la jornada, esas nuevas líneas de trabajo permiten ofrecer vinos capaces de sorprender y satisfacer a un consumidor cada vez más inquieto y exigente. La innovación, en este caso, no aparece desligada de la tradición, sino vinculada a la recuperación de prácticas que encuentran nuevas lecturas dentro del actual escenario vitivinícola ecológico.
En la misma línea, el delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Córdoba, Francisco Acosta, aportó datos que evidencian el crecimiento del sector en la provincia. Según señaló, Córdoba es la provincia española con mayor porcentaje de superficie ecológica, al alcanzar el 25 por ciento del total.
Asimismo, Acosta destacó que, en el ámbito vitivinícola de Montilla-Moriles, la superficie ecológica ha aumentado un 30 por ciento en los últimos cinco años. Durante ese mismo periodo, el número de bodegas certificadas ha pasado de tres a ocho, un dato que refleja la evolución de un modelo productivo cada vez más presente en el territorio.
Con esta nueva edición, Montilla volvió a situarse ayer en el centro del debate sobre el presente y el futuro de los vinos y vinagres ecológicos. EcoRacimo contribuye así a proyectar al exterior la calidad de estas elaboraciones y a reforzar el papel de la ciudad como espacio de referencia para un sector que gana peso económico, productivo y comercial.
La vigesimoséptima edición de EcoRacimo reunió en Montilla muestras procedentes de bodegas y vinagrerías de Canarias, Comunidad Valenciana, Murcia, Baleares, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja, Andalucía y Aragón. La elevada participación permitió consolidar la dimensión estatal de un concurso que, año tras año, sitúa a Montilla como punto de encuentro para los vinos y vinagres ecológicos.
La cata se desarrolló bajo la dirección técnica de Rocío Márquez Ortega, enóloga de Bodegas Robles, y contó con un panel formado por veinte expertos catadores de reconocido prestigio. El jurado valoró la calidad, la tipicidad y la singularidad de los vinos y vinagres ecológicos a concurso, en una jornada marcada por el análisis profesional de las muestras y por la atención a las nuevas tendencias que atraviesan el sector.
Los representantes de Ecovalia, junto a la dirección técnica del certamen y las entidades organizadoras —el Ayuntamiento de Montilla y la Diputación de Córdoba— subrayaron la relevancia creciente de la producción ecológica en Andalucía y el papel del concurso como plataforma de visibilidad para unas bodegas que buscan reforzar su presencia tanto en los mercados nacionales como en los internacionales.
Y es que el certamen se ha convertido, a lo largo de sus casi tres décadas de historia, en una herramienta clave para la promoción de los vinos y vinagres ecológicos. Su celebración permite impulsar el reconocimiento de las bodegas certificadas y proyectar hacia el exterior una producción que combina calidad, identidad territorial y capacidad de adaptación a las exigencias de un consumidor cada vez más atento al origen y al modo de elaboración de los productos.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó la dimensión económica y el valor añadido que aporta la producción ecológica. El regidor aseguró que este modelo constituye una vía eficaz para alcanzar un equilibrio entre oferta y demanda que garantice la rentabilidad tanto de los agricultores como de los bodegueros.
El vicepresidente primero de la Diputación de Córdoba y delegado de Infraestructura, Sostenibilidad y Agricultura, Andrés Lorite, centró su intervención en la necesidad de reforzar el apoyo institucional al sector frente a factores externos que afectan a su competitividad. Entre ellos, aludió a los fenómenos climáticos adversos y a plagas como el mildiu, dos circunstancias que inciden de manera directa en el trabajo diario de agricultores y bodegueros.
Por otro lado, Lorite recordó las ayudas de 140.000 euros destinadas a paliar los efectos de estos problemas y reclamó el cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria. El responsable provincial defendió la necesidad de "garantizar precios justos que eviten la venta a pérdidas y aseguren la viabilidad económica de las explotaciones", una cuestión especialmente sensible en un contexto de creciente incertidumbre para el campo.
El secretario general de Ecovalia, Diego Granado, subrayó que "la producción ecológica ha dejado de ser un nicho para convertirse en una realidad estructural", al tiempo que recordó que el viñedo ecológico representa ya el 18 por ciento de la superficie total de viñedo en España. En esa línea, defendió que el peso alcanzado por el sector debe verse reflejado adecuadamente en el diseño de la futura Política Agraria Común.
De igual modo, la directora técnica de EcoRacimo, Rocío Márquez, puso el foco en la capacidad de innovación de las bodegas ecológicas y en su adaptación a las nuevas tendencias del mercado. Según explicó, el sector está impulsando nuevas elaboraciones y recuperando prácticas tradicionales reinterpretadas desde una perspectiva actual, lo que está dando lugar a vinos con perfiles organolépticos diferenciados.
Y es que, según la valoración trasladada durante la jornada, esas nuevas líneas de trabajo permiten ofrecer vinos capaces de sorprender y satisfacer a un consumidor cada vez más inquieto y exigente. La innovación, en este caso, no aparece desligada de la tradición, sino vinculada a la recuperación de prácticas que encuentran nuevas lecturas dentro del actual escenario vitivinícola ecológico.
En la misma línea, el delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía en Córdoba, Francisco Acosta, aportó datos que evidencian el crecimiento del sector en la provincia. Según señaló, Córdoba es la provincia española con mayor porcentaje de superficie ecológica, al alcanzar el 25 por ciento del total.
Asimismo, Acosta destacó que, en el ámbito vitivinícola de Montilla-Moriles, la superficie ecológica ha aumentado un 30 por ciento en los últimos cinco años. Durante ese mismo periodo, el número de bodegas certificadas ha pasado de tres a ocho, un dato que refleja la evolución de un modelo productivo cada vez más presente en el territorio.
Con esta nueva edición, Montilla volvió a situarse ayer en el centro del debate sobre el presente y el futuro de los vinos y vinagres ecológicos. EcoRacimo contribuye así a proyectar al exterior la calidad de estas elaboraciones y a reforzar el papel de la ciudad como espacio de referencia para un sector que gana peso económico, productivo y comercial.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA
FOTOGRAFÍA: AYUNTAMIENTO DE MONTILLA

















































